SIGNIFICADO DE LA PALABRA FILOSOFÍA

La palabra filosofía se refiere a una actividad que, desde su nacimiento en Grecia hace más de veinte siglos, ha caracterizado la vida y la cultura europeas de forma ininterrumpida.

1. Significado etimológico.

La palabra filosofía procede del griego de la suma de dos palabras: filos que significa amante y sofía que significa sabiduría. Su significado etimológico es, pues, “amor a la sabiduría”.

Según una vieja tradición, Pitágoras (570-497 a. n.e.) fue el primero en utilizar este término. Al ser preguntado sobre qué tipo de sabiduría practicaba, Pitágoras respondió que él no era un sófos (sabio), sino un amante de la sabiduría(es decir, un filósofo).

Es necesario, sin embargo, precisar este sentido desinteresado o carente de utilidad; por el contrario, siempre ha tenido, como saber, una dimensión práctica indudable. No se trata de una ocupación gratuita de la cual podamos prescindir, sino de una actividad absolutamente necesaria para el desarrollo humano. Una tarea, por otra parte, que ha sido constante en nuestro entorno cultural y que se ha entendido, en primer lugar, como una actitud o disposición hacia el conocimiento, y, en segundo lugar, como una forma de conocimiento.

2. Concepto socrático: la filosofía como actitud.

Sócrates (469-399 a.n.e.) estableció por primera vez la oposición sabio-filósofo y descubrió su significado más genuino. Con ello logró distanciarse de los sofistas y, sobre todo, consiguió dar a la palabra filosofía su legitimidad.

El término sofista designaba, en un principio, a la persona hábil en cualquier oficio artesanal; en este sentido, se consideraba sabio, por ejemplo, al carpintero que era competente en la construcción de barcos y capaz de enseñar su oficio a un aprendiz. Más tarde se aplicó a la persona dotada de prudencia, cuyo prestigio era aceptado por la comunidad. Finalmente significó sabio, siendo los sofistas quienes asumieron plenamente esta acepción: sabios que poseían un conocimiento útil y maestros capaces de transmitir su saber.

En la reflexión socrática, los sofistas son considerados, irónicamente, sabios que están orgullosos de sí mismos por creerse en posesión del saber, pero incapacitados para desear algo que ya creen tener, imposibilitados para sentir la necesidad de la sabiduría y para afanarse en conseguirla.

Sócrates, por el contario, se define a sí mismo como alguien que no posee la sabiduría; más aún, se define como una persona que solo tiene la plena certeza de no ser sabio (“yo solo sé que no sé nada”). Arraigado en esta seguridad, Sócrates se confiesa enamorado de la sabiduría.

Sócrates piensa que la sabiduría es una propiedad que solo conviene a los dioses y sabe que el ser humano solo puede sentir su llamada y ponerse en camino hacia ella, procurando su compañía. Nadie puede ser sabio, sino amigo de la sabiduría, es decir, filósofo.

El concepto socrático de la filosofía lleva en su seno el significado de amante, en el sentido más fuerte de la palabra: amor apasionado que busca incesantemente la verdad. Esta disposición se opone a la actitud que adoptan las personas respecto de sus creencias cuando las aceptan y defienden sin apenas haberlas contrastado. Ante esta actitud, el talante filosófico se manifiesta profundamente crítico, como un compromiso con la verdad.

Es así como, desde Sócrates, el término filosofía hace referencia a la actitud de la persona que persevera en el camino hacia la verdad y que solo puede emprender aquel que reconoce su propia ignorancia.

3. La filosofía como conocimiento.

La filosofía no solo se ha definido como una actitud del individuo que reconoce su incapacidad para estar en posesión de la sabiduría (un dominio que Platón reserva a los dioses en el diálogo Fedro), sino también como una forma de conocimiento. Sin embargo, el conocimiento debe entenderse como una aspiración humana, nunca satisfecha, a desvelar los misterios del mundo.

En este sentido, el conocimiento es el resultado de la peculiar relación que el ser humano se ha visto obligado a mantener con la naturaleza. Forzado a adaptar el mundo a sus necesidades, el hombre tuvo que buscar en las cosas la utilidadque estas le ofrecían para conseguir sobrevivir. Sin embargo, una vez cubiertas sus necesidades, sintió la necesidad de comprender las cosas que no entendía.

Con este fin, indagando las causas de las cosas elaboró diversos modos de respuestas con los que ha conseguido explicar de forma teórica las más diversas parcelas de la realidad. Son estas respuestas teóricas las que han venido a constituir el conocimiento del mundo; entre ellas se encuentra el saber que Aristóteles denominó filosofía.

El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, mas luego se clarifica.

Proverbio chino

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