¿La realidad última es permanente o cambia con el tiempo? Esta es una de las cuestiones más importantes que debe responder cualquier teoría sobre la realidad.

Dependiendo de la contestación que se ofrezca a esta pregunta, tendremos una metafísica estática, como la de Parménides; o una metafísica dinámica al estilo de Heráclito.

1. PARMÉNIDES.

El pensamiento de Parménides ofrece una clara y rotunda afirmación de la metafísica estática. Aunque solo conservamos algunos fragmentos de la obra de este autor presocrático, sus ideas han tenido una influencia decisiva en la historia de la filosofía.

Parménides establece una distinción fundamental entre las cosas que existen y las que no existen. Lo que existe es el Ser, y está formado por todo cuanto hay. En cambio, lo que nos existe es el No-Ser. El Ser, que es la verdadera realidad, es permanente, eterno e inmutable. No puede cambiar, ni nacer ni morir, por lo que siempre permanece inalterable. Por ello decimos que la metafísica de Parménides propone una filosofía del Ser.

La idea básica de Parménides puede resumirse en una célebre y enigmática frase: “El Ser es, el No-Ser no es”. ¿Qué significan estas palabras?

Para Parménides únicamente existe el Ser, que incluye todo lo que hay. Como el No-Ser no existe, de él no puede salir nada. Esto quiere decir que ninguna realidad nueva puede aparecer, porque eso supondría admitir que hay algo que pasa del No- Ser al Ser. Del mismo modo, no hay nada que pueda desaparecer, porque eso significaría que hay cosas que pasan del Ser al No-Ser.

Así que, para Parménides, nada puede pasar del No-Ser al Ser, ni del Ser al No-Ser. Pero eso significa que nada puede nacer, ni morir, ni modificarse. El pensamiento de Parménides nos dice que ningún cambio es posible. Por lo tanto, las transformaciones que vemos a nuestro alrededor no son reales, sino solo aparentes. Lo que sucede es que para comprender esa realidad debemos prescindir del testimonio de los sentidos y atender solo a la razón. Y la razón insiste en recordarnos una única realidad: lo que existe es únicamente el Ser.

2. HERÁCLITO.

La perspectiva de Heráclito es radicalmente opuesta a la de su coetáneo Parménides. Heráclito creía que la realidad consiste en una transformación continua. Lo que existe está siempre cambiando. La realidad es devenir, cambio, modificación interminable. Por ello decimos que el pensamiento de Heráclito es una filosofía del devenir.

Para explicar esto, Heráclito utilizaba una metáfora muy ilustrativa. La realidad es como un río, que está continuamente cambiando. El “ser” del río consiste en fluir y en cambiar. Si el agua del río no fluyese ya no tendríamos un río (sino que sería otra cosa: un lago de aguas inmóviles).

Según Heráclito, la realidad también se puede comparar con el fuego, cuya esencia consiste asimismo en estar siempre modificándose. Todo cuanto existe se asemeja al río o al fuego, porque el ser de lo real consiste en el continuo cambio de lo que hay. Sin embargo, ese cambio no se produce desordenadamente, sino que está sujeto a una ley cósmica.

Los cambios son producto de una tensión entre contrarios, que puede compararse con una guerra inacabable. No obstante, existe un orden en esa lucha de contrarios que explica la regularidad y la armonía del universo.

Las visiones contrapuestas de Heráclito y Parménides sobre la realidad han influido decisivamente en toda la metafísica posterior y su pensamiento ha obligado a los filósofos a reflexionar sobre el problema del cambio.

(C. Prestel Alfonso. FIL Filosofía. Vicens Vives Bachillerato.2015)