PSICOPATOLOGÍA

1. INTRODUCCIÓN.
La psicopatología es el estudio de los trastornos emocionales y de la conducta anormal o patológica. Una persona puede presentar alteraciones psicológicas como consecuencia de la interacción de factores biológicos (genética, cerebro), psicológicos (relacionados con las experiencias vitales y el aprendizaje) y socioculturales (interacción con el entorno, estilo de vida).
A comienzos del siglo XXI, la salud mental sigue siendo uno de los principales problemas de la psicología clínica y de la psiquiatría. Existen varias perspectivas teóricas o modelos sobre la conducta anormal: el modelo biológico (médico), el modelo psicoanalítico, el modelo cognitivo- conductual y el modelo biopsicosocial.
La perspectiva biológica considera que las alteraciones psicopatológicas son enfermedades mentales provocadas por causas biológicas (genéticas, bioquímicas, neurológicas, etc.). Muchas personas plantean los problemas de la vida-frustraciones, dificultades de trabajo, expectativas incumplidas, etc.- como una depresión, como un desequilibrio neuroquímico que se soluciona con fármacos.
Sin embargo, la conducta humana no se puede reducir solo a términos biológicos. Nuestra vida mental es una interacción de factores biológicos, psicosociales, ambientales, etc., como reconoce el modelo biopsicosocial. En algunos trastornos psicológicos (como los trastornos de ansiedad) los factores ambientales desempeñan un papel esencial y se necesita la psicoterapia para afrontarlos.

 

2. CONCEPTOS BÁSICOS DE PSICOPATOLOGÍA.


La enfermedad mental siempre ha llamado la atención. La psicopatología es la ciencia que estudia la conducta anormal, es decir, la que está fuera de la norma, fuera de aquello que es convencional y aceptado social y culturalmente.
La psicopatología se encarga tanto de los aspectos descriptivos (los síntomas, su clasificación, el diagnóstico...) como de los aspectos etiológicos (los factores causales, las teorías y los modelos explicativos...).
El estudio psicopatológico abarca todas las etapas del ciclo vital, desde la infancia hasta la vejez. Un trastorno psicológico es la disfunción psicológica que sufre un individuo y que está asociada con angustia, sufrimiento o deterioro de su funcionamiento. La disfunción psicológica lleva a la persona a comportarse de forma que no es característica de ella misma o que no es deseable o esperada en la sociedad.
Una conducta normal y una anormal se diferencian atendiendo a tres criterios: la disfunción psicológica, el malestar o deterioro y la respuesta atípica. Un trastorno psicológico implica que los tres están teniendo lugar.
*La disfunción psicológica hace referencia a los fallos o la ruptura del funcionamiento cognitivo, emocional o conductual, Esta disfunción es subjetiva y depende de la situación o del contexto. Por ejemplo, que una persona tenga miedo a hablar en público es relativamente normal. Pero si el miedo es tal que el sujeto se queda paralizado y siente que va a desmayarse, la respuesta a esa situación es desproporcionada. En cambio, poniendo un ejemplo, si a muchos otros estudiantes les pasa lo mismo, porque la profesora es demasiado exigente y tiende a ridiculizar al alumnado, la reacción tan intensa del alumnado es comprensible.
*El malestar y el deterioro se refieren a cómo de afectada está la persona que padece un problema de salud mental. Por un lado, el malestar es la vivencia extrema del problema (en intensidad, frecuencia y duración), por lo que está relacionado con el sufrimiento que provoca. El deterioro se concreta en hasta qué punto se ve afectada la vida de esa persona, es decir, en el menoscabo funcional (dificultad para hacer vida normal). Este es un criterio importante, pero por sí solo no explica la conducta anormal, ya que en muchas ocasiones podemos vivir emociones extremas de manera lógica (no enferma); por ejemplo, cuando fallece un ser querido o somos víctimas de un atraco. El sufrimiento forma parte de la vida humana. Además, en algunos trastornos el sufrimiento no es uno de sus rasgos característicos, como en los episodios de manía del trastorno bipolar. Por eso el concepto de deterioro complementa muy bien este criterio, pues las personas con trastornos mentales suelen ser incapaces de llevar una vida normal si no son tratadas.
*La respuesta atípica se puede entender desde acepciones diferentes del concepto de normalidad. Por un lado, se puede pensar que una conducta es anormal cuando aparece de forma poco frecuente. La poca frecuencia hace que se desvíe de la norma, y cuanto mayor sea esa desviación, más anormal se considera. Por otro lado, puede entenderse la conducta anormal como aquella que transgrede las normas sociales. Este criterio está sujeto al relativismo cultural y también al momento sociohistórico.

3. LA DEPRESIÓN.


depresLa sociedad actual, con su excitado ritmo de actividad y competitividad, su culto al éxito, la cultura de la satisfacción inmediata, la incomunicación y la desconfianza hacia el otro, crea un terreno propicio para el desarrollo de trastornos depresivos. Ahora bien, cada persona padece su propia depresión.
La depresión puede definirse como un profundo malestar que afecta a todo el cuerpo, los pensamientos y el estado de ánimo. No es un estado de tristeza pasajero, una debilidad personal, ni una actitud personal que pueda cambiarse según nuestra voluntad.
Cuando una persona está deprimida, sus pensamientos suelen ser negativos, existe malestar físico en forma de abatimiento y dolor, y las emociones están cargadas de tristeza y desesperanza hacia la vida.
La depresión interfiere gravemente en la actividad cotidiana del individuo y posee características propias según la edad de la persona que la padece. Puede aparecer ante una situación estresante o desarrollarse a lo largo del tiempo.
Para diagnosticar una depresión es importante saber que su origen no se debe al consumo de drogas, que es diferente de la manía y no debemos confundirla con los período de duelo, que se producen por la muerte de un ser querido.
En general, podemos distinguir dos tipos de depresiones: endógenas y exógenas. En las depresiones endógenas no existe una causa externa y son producto de factores biológicos (deficiencia en el neurotransmisor serotonina), la herencia genética o problemas neurológicos. Las depresiones exógenas pueden originarse por algún conflicto psicosocial, como divorciarse o estar sin trabajo.
Otra distinción se establece entre depresión unipolar frente a depresión bipolar. La depresión unipolar es el trastorno común en el cual puede haber uno o más episodios depresivos. En cambio, en la depresión bipolar, el paciente alterna episodios depresivos y maníacos (está eufórico, hiperactivo, etc.).
Los síntomas más significativos de la depresión son:
*Físicos. Problemas de sueño (insomnio), pérdida de apetito, falta de actividad y deseo sexual. También suelen aparece dolores de cabeza, estreñimiento y pérdida de la menstruación en las mujeres.
*Anímicos. Tristeza e irritabilidad, un excesivo nerviosismo, sentimientos de vacío e impotencia.
*Cognitivos. El rendimiento cognitivo de un deprimido es menor, porque disminuye la atención y concentración en sus actividades cotidianas.
Según el psicólogo A. T. Beck, una persona con depresión tiene una visión negativa de sí misma, de su entorno y de su futuro. Su modelo cognitivo para la depresión considera que la valoración negativa, más que un síntoma, es una causa de la depresión; por esto su terapia aborda el cambio cognitivo del sujeto.
*Motivacionales y conductuales. El síntoma más característico es la disminución en la capacidad de gozar y disfrutar de la vida. La persona deprimida puede abandonar los estudios o el trabajo y le cuesta realizar cualquier actividad, como asearse cuando se levanta o decidir con qué ropa se vestirá.
*Interpersonales. Un deprimido mantiene unas relaciones tensas con las personas que le rodean, sea en el ámbito familiar o laboral. La evitación social que acompaña a la depresión hace que a la persona le resulte más difícil relacionarse, lo que agrava el problema.
La terapia cognitivo-conductual enseña a los pacientes depresivos a reflexionar sobre la validez de sus creencias disfuncionales y a cambiar la forma en que procesan la información referente su persona. También les enseñan habilidades para afrontar situaciones difíciles de la vida social.

4. LA ANSIEDAD.


La ansiedad es una sensación difusa, una señal que nos anticipa el peligro o el dolor o que surge cuando no somos capaces de comprender la realidad que vivimos o se tambalea nuestro autoconcepto.
La ansiedad puede ser una sensación en la que se mezclan muchas emociones (miedo, vergüenza, culpa). Y cuando se pierden el control y la voluntad, aparece la angustia, asociada a situaciones desesperadas y a fuertes tensiones psíquicas.
La ansiedad es una respuesta emocional en la que actúan tres sistemas (fisiológico, cognitivo y motor), a veces con escasa covariación entre ellos.
Las manifestaciones de estos sistemas son:
-Nivel fisiológico. Mayor activación del sistema nervioso autónomo expresada en cambios en el sistema cardiovascular (presión sanguínea alta, palpitaciones, incremento de la tasa cardíaca), cambios en el sistema muscular (excesiva tensión muscular), cambios respiratorios y mayor actividad electrodérmica.
-Nivel cognitivo. Presentimientos de la situación temida que generan distorsiones cognitivas e ideas irracionales, y sentimientos de miedo o tensión emocional.
-Nivel motor. Las conductas motoras, fruto de la activación fisiológica y la valoración cognitiva de la situación, consisten en respuestas de escape o evitación, temblor, quedarse paralizado y tartamudeo.
Los trastornos de ansiedad podemos agruparlos así:
-Las fobias (miedo irracional ante una situación).
-El trastorno obsesivo-compulsivo (obsesión por un pensamiento o conducta que el sujeto no puede evitar).
-El estrés postraumático (tras un episodio violento).
-El trastorno de ansiedad generalizada.
El siguiente cuadro muestra los rasgos diferenciales entre la agorafobia y la fobia social:

 

TRASTORNO DE ANSIEDAD FOBIA SOCIAL AGORAFOBIA
Situaciones evitadas  Reuniones sociales Multitudes, transportes públicos, calle.
Respuesta Rubor, temblor, tartamudez Ataque de pánico, mareo, pérdida de control.
Actividad evitada Hablar en público o charlar con desconocidos Viajar, comprar, salir de casa
Pensamientos anticipatorios Temor a la evaluación Temor a los ataques de pánico
Curso Más estable A menudo fluctuante

5. LAS FOBIAS.


Una fobia es un miedo excesivo, persistente, irracional y desproporcionado, provocado por determinados objetos, animales, personas o situaciones.
Las fobias se caracterizan por una reacción de atracción y de defensa ante al agente fóbico, que produce intensa angustia en el sujeto, a pesar de que este es consciente de que su temor es injustificado. Las fobias no pueden ser explicadas o razonadas y están fuera del control voluntario del sujeto, que trata de evitar el objeto o la situación temida. Todos los fóbicos saben que su miedo es absurdo, pero no pueden huir de él.
Las fobias se diferencian unas de otras en función de las situaciones o los objetos que inducen miedo, ansiedad o conductas de evitación. Conocemos diferentes fobias en función del estímulo que las provoca:
Eye Arrangement of a Hogna Wolf Spider*A los animales, como insectos, roedores, etc.; suelen iniciarse en la infancia.
*A estímulos ambientales, como tormentas.
*A la sangre, los pinchazos y las heridas.
*A situaciones concretas (fobia situacional), como ascensores, aviones, locales cerrados, etc.
Se cree que muchos temores son restos subconscientes de épocas en las que la especie humana sí estuvo amenazada por insectos o reptiles. Pero esta explicación no abarca todos los casos: podría justificar el miedo a las arañas (aracnofobia) o a los animales (zoofobia), pero no explicaría el miedo al número 13 (triskaidekafobia).
El temor es una reacción natural para la supervivencia del individuo y se convierte en fobia cuando:
*El objeto temido no entraña ningún peligro real.
*El temor es desproporcionado al peligro, o bien incongruente con el resto de la personalidad del sujeto.
*Perturba la vida diaria del sujeto.
Las clasificaciones internacionales incluyen tres diagnósticos: las fobias específicas(o simples), la fobia social(o ansiedad social) y la agorafobia.
Casi todas las personas tienen alguna fobia leve: son comunes los temores a las alturas, a los espacios cerrados o a las arañas. Algunas fobias son más una molestia que una incapacidad y pueden desaparecer de forma espontánea, en la infancia o adolescencia.
*La agorafobia consiste en el temor a los lugares públicos y se manifiesta por un conjunto de temores: no salir a la calle, incapacidad de coger transportes públicos, evitar lugares donde hay mucha gente, como un cine o el supermercado. Algunos agorafóbicos pueden sufrir ataques de pánico. La persona agorafóbica restringe su vida a un territorio cada vez más estrecho para protegerse contra la angustia.
*La fobia social es un miedo ante situaciones sociales donde la persona se expone a ser observada, evaluada o humillada por otros y a comportarse o hacer algo embarazoso. Es un signo de inseguridad y de culpabilidad frente a la mirada ajena.
La fobia social se diferencia de la agorafobia en las conductas de evitación, en las respuestas fisiológicas del sujeto y en el contenido de sus pensamientos, que suelen ser negativos y derrotistas. Se puede presentar en diversas formas, como miedo a ser observado en el trabajo o miedo a hablar en público.

6. TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO (TOC).


El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se clasifica como un trastorno de ansiedad, que se manifiesta con obsesiones, compulsiones o ambas, y causa una perturbación significativa en la vida cotidiana de la persona.
Las obsesiones son pensamientos, ideas, imágenes o recuerdos inapropiados no experimentados como voluntarios, sino como invasores de la conciencia y considerados repugnantes o sin sentido.
El término obsesión deriva del latín “obssesionis” que significa “asedio”. La etimología de la palabra es relevante: la obsesión implica que el individuo lucha contra algo externo que se le resiste activamente. Existen diferentes tipos de obsesiones:

De contaminación:

Miedo a la suciedad o contaminación.


Otras obsesiones consisten en darle vueltas a un tema religioso, político o a alguna experiencia vital. Hay personas que, después de años de estar separadas, siguen manteniendo un diálogo interno lleno de dudas sobre esa experiencia.
Las compulsiones son conductas repetitivas, hechas de forma estereotipada (se denominan rituales), y se realizan en respuesta a una obsesión. La conducta no tiene una finalidad en sí misma, sino que está orientada a prevenir algún acontecimiento futuro.
Las formas más comunes de compulsiones o conductas rituales son hacer las cosas siempre en un determinado orden, realizar rituales de limpieza, como lavarse continuamente las manos por miedo a la contaminación o a la suciedad. Puede haber conductas rituales sin una obsesión precedente.

7. ESQUIZOFRENIA.


El término esquizofrenia (literalmente “mente dividida”) significa fragmentación de las capacidades cognitivas y afectivas.
La esquizofrenia es una de las enfermedades más graves y complejas que pueden afectar al psiquismo humano. Su inicio se sitúa al final de la adolescencia o al comienzo de la vida adulta, es padecida por personas de ambos sexos y su incidencia es similar en distintas culturas.
En la esquizofrenia se distinguen dos clases de síntomas:
*Los síntomas positivos se manifiestan por la perturbación de las funciones mentales y tener comportamientos estrafalarios. Esta incapacidad para interpretar la realidad se caracteriza por los delirios (creer que alguien los espía), las alucinaciones (ver imágenes y oír voces que les parecen reales) y el pensamiento ilógico (falta de asociaciones entre ideas).
*Los síntomas negativos de la esquizofrenia son los que eliminan las habilidades normales como organizarse la vida, ordenar la habitación y ocuparse de uno mismo. También se observan emociones planas y deterioro cognitivo.
La etiología de la esquizofrenia sigue siendo un enigma por resolver. Se han señalado varias causas biológicas: alteraciones genéticas y bioquímicas (relacionadas con la dopamina cerebral), alteraciones cerebrales (asimetría hemisférica), alteraciones en el sistema inmunológico, etc.
Las características más significativas de la esquizofrenia son:
*Percepciones perturbadas. Un esquizofrénico puede sufrir diferentes tipos de alucinaciones. Auditivas (oye voces que le hablan), visuales (ve formas que no existen en realidad) o cinestésicas (sensaciones de cambio de forma o tamaño de un órgano corporal).
*Desorganización del pensamiento. El pensamiento esquizofrénico es fragmentado y deformado sin una base lógica, ha perdido el contacto con la realidad y a otras personas les parece absurdo. La persona con esquizofrenia puede presentar ideas delirantes: de grandeza (se cree con poderes especiales), persecutorias (piensa que es vigilado o perseguido) o somáticas (cree que se estropea su cerebro). También es frecuente la lectura del pensamiento; piensa que otros conocen sus pensamientos íntimos.
*Emociones y conductas inadecuadas. El esquizofrénico vive en un mundo ilusorio e inexistente en el que está atrapado, su cuerpo y personalidad le son extraños y sus reacciones emocionales y afectivas son apáticas. No disfruta de la vida, porque le parece vacía y sin significado. A veces, viste de forma estrafalaria, por su pérdida de identidad.
*Retraimiento social. Esta conducta está provocada por la dificultad para establecer relaciones interpersonales, ya que las considera insatisfactorias.
Hasta ahora los fármacos antipsicóticos eran el único tratamiento para aliviar a estos pacientes. En la actualidad los psicólogos ayudan a estas personas a vivir con sus experiencias y cambiar sus delirios o creencias desadaptadas.
La psicopatología reconoce cuatro tipos de esquizofrenia:
*Paranoide. Se caracteriza por tener ideas delirantes de persecución o de grandeza. Otros síntomas son las sensaciones auditivas ( en ausencia de estímulo externo) y la desorganización del lenguaje y del comportamiento.
*Catatónica. Las personas que la padecen muestran un negativismo extremo, son pasivos e incomunicativos, mantienen posturas y movimientos corporales extraños y estereotipados (pueden permanecer muchas horas con idéntica postura corporal, igual que un maniquí).
*Desorganizada. Las personas con este trastorno presentan un comportamiento infantil en sus poses y gesticulaciones, hablan con personas imaginarias y su afecto es inapropiado y superficial.
*Residual. Es característica de personas con síntomas psicóticos moderados, como tener un comportamiento excéntrico o un pensamiento ilógico.

8. TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN.


8.1. LA ANOREXIA NERVIOSA.
Es un trastorno de la conducta alimentaria que se nutre y crece conforme aumenta el miedo a engordar. Lo que voluntariamente comienza bajo el dominio de la razón (controlar la dieta para perder algún kilo) acaba convirtiéndose en una enfermedad, que ellas mismas se provocan con su huelga de hambre voluntaria.
Aunque la anorexia afecta a ambos sexos, es típica en chicas de 12 a 20 años. La distorsión de la imagen corporal las lleva a percibir su cuerpo deformado. Los criterios para el diagnóstico de la anorexia son los siguientes:
-Realización de una dieta obsesiva hasta perder más del 15% del peso normal.
-Ausencia de otra enfermedad orgánica o psíquica.
-Tener una imagen de la talla o silueta corporal distorsionada y miedo intenso a ganar peso.
-En general, estas personas son buenas estudiantes, hiperactivas y muy perfeccionistas.
-Amenorrea o pérdida de la menstruación regular.
-En algunos casos, la persona se da atracones de comida y realiza conductas purgantes.
El mayor drama de las personas con anorexia es el perfeccionismo: no admiten cometer errores. Deben aprender que los propios límites nos permiten contactar con la realidad.
Las causas de la anorexia son desconocidas. Algunos psicólogos consideran que su origen radica en la idea de belleza vigente en la sociedad occidental. Otros la describen como una alteración relacionada con el miedo a crecer y a la sexualidad, y con problemas familiares.
8.2. LA BULIMIA NERVIOSA.
Otro trastorno alimentario es la bulimia, propio de mujeres jóvenes, que se caracteriza por comer demasiado y realizar conductas purgativas. Muchas jóvenes también cumplen los criterios de la anorexia nerviosa al inicio de este trastorno.
La bulimia nerviosa se caracteriza por los siguientes síntomas:
-Desarrollo de hábitos alimentarios anormales.
-Atracones de comida, que provocan en la persona sentimientos de vergüenza, culpabilidad y desprecio. Para mitigar su estado emocional, vomitan, utilizan laxantes, diuréticos o hacen excesivo ejercicio físico.
-Dos episodios de atracón de comida a la semana durante al menos tres meses.
-Distorsión de la imagen corporal y sensación de pérdida de control sobre el comer.
-Estados de ánimo negativos, situaciones estresantes y hambre intensa son algunos de los factores desencadenantes de los atracones.
Las personas bulímicas son conscientes de su conducta desadaptada y, con frecuencia, se sienten culpables y deprimidas. No llegan a ser tan delgadas como las anoréxicas, pero están obsesionadas con el peso y por mantenerse en forma.

9. VAMOS A PENSAR.


“Por más absurdo que nos pueda parecer al leerlo, hay personas que prefieren tener éxito a ser felices. Y eso que lo uno no es incompatible con lo otro. Sin embargo, entran en conflicto cuando la aspiración de lograr reconocimiento a toda costa se convierte en una patología; eso sí, socialmente aceptada.
Al mirar con lupa las motivaciones ocultas de quienes sueñan con recibir premios, salir en la foto y gozar del aplauso de multitudes, observamos una serie de rasgos en común. En primer lugar, comparten un profundo miedo al fracaso, un temor irracional de no “llegar a ser alguien”. Ese es el motor oscuro de muchas de sus decisiones y de casi todos sus actos. Esta es la razón por la que suelen ser adictos al trabajo o workaholics. En casos extremos, se sienten culpables si no están ocupados con quehaceres productivos, y consideran el ocio y el descanso como una pérdida de tiempo.
Si bien suelen vivir desconectados de sí mismo, de sus emociones y sentimientos, están completamente enchufados al móvil y al ordenador portátil. En el nombre de la eficiencia y la profesionalidad, siempre están disponibles para sus jefes y clientes, relegando la familia y los amigos a un segundo plano. Son ambiciosos y muy competitivos, y tienden a mantener relaciones basadas en el interés. Para ellos la vida es un concurso, una carrera, una competición. Sin embargo, se obsesionan tanto con ganar y llegar a la meta que a menudo se muestran incapaces de disfrutar del camino [...]
Creen que si no brillan, sobresalen o destacan, serán invisibles a los ojos de la gente y, en consecuencia, indignos de reconocimiento. Muchos de estos adictos al éxito logran finalmente llegar a la cima. Pero algunos se encuentran con una sensación de vacío insoportable. De pronto tienen lo que siempre habían deseado. Paradójicamente, sienten que dichas recompensas carecen de sentido. Una vez conquistado el mundo, se da cuenta de que por el camino se han perdido a sí mismos.
Detrás de esta compulsión por el éxito se esconde una dolorosa herida: la de no sentirse valioso por el ser humano que se es, poniendo de manifiesto su falta de autoestima. Así, en vez de obsesionarse por el reconocimiento ajeno, es fundamental que aprendan a reconocerse a sí mismos.
Es decir, saber quiénes son verdaderamente, yendo más allá de la máscara que han ido creando para seducir a la audiencia que los rodea. Para lograrlo, han de redefinir sus prioridades, sus aspiraciones, así como su concepto de éxito, y atreverse a tomar decisiones movidas por valores que de verdad les importen. Es entonces cuando muchos toman consciencia de que ser feliz vale más que tener éxito. Y en la medida en que empiezan a ser fieles a sí mismos, a los dictados de su corazón, a menudo emprenden una senda profesional mucho más vocacional, orientando su existencia al bien común y no tanto a su propio interés. Lo curioso es que tarde o temprano llega un día en que el éxito aparece como resultado”
(B. Villaseca. “La patología del éxito”. El País Semanal)
Este tipo de personalidades no son vistas por la sociedad cono anormales o patológicas, pese a que entrañan mucho sufrimiento. ¿Por qué ocurre esto?

10. SEGUIMOS PENSANDO.


“El día que me fui de casa por primera vez para ir a la universidad fue un día soleado lleno de esperanza [...] Las apariencias, por supuesto, pueden ser engañosas, y, en cierta medida, esta persona luchadora, enérgica era una apariencia, aunque una muy bien elaborada y convincente. En el fondo, era muy infeliz e insegura y vivía fundamentalmente con miedo, a los demás, al futuro, al fracaso... y al vacío que sentía dentro de mí. Pero era experta en ocultarlo y desde el exterior parecía ser alguien con todo para esperar y aspirar.
[...] Salía de un seminario cuando [...] oí una voz que decía con calma: “Ella está saliendo de la habitación”. Miré alrededor y no había nadie, pero la claridad y la firmeza del comentario eran inconfundibles. Agitada, dejé mis libros en la escalera y corrí a casa, y ahí estaba otra vez: “Ella está abriendo la puerta”. Ese fue el comienzo. La voz había llegado. Durante días, y luego semanas, siguió y siguió narrando en tercera persona todo lo que yo hacía. “Ella está saliendo de la biblioteca”. “Ella está yendo a una conferencia”. Era neutral, impasible e incluso, después de un rato, extrañamente sociable y tranquilizadora, aunque me di cuenta de que su exterior tranquilo a veces resbalaba y reflejaba mi propia emoción inexpresada [...]
Pasé algún tiempo hablándole al médico de la universidad de lo que creía que era el verdadero problema: ansiedad, baja autoestima, temores acerca del futuro, pero fui escuchada con indiferencia aburrida hasta que mencioné la voz, después de lo cual se le cayó la pluma y comenzó a interrogarme [...]
Hubo un ingreso en el hospital, el primero de muchos, después de un diagnóstico de esquizofrenia y, lo peor de todo, un atormentado (tóxico) sentimiento de desesperanza, humillación y desesperación cayó sobre mí y mis posibilidades. Pero empujada a ver la voz no como una experiencia, sino como un síntoma, adopté una postura agresiva hacia mi propia mente. Se desencadenó en mi interior una especie de guerra civil psíquica, lo que provocó que el número de voces aumentara y fueran progresivamente hostiles [...]
Dos años más tarde el deterioro era enorme. Tenía el repertorio frenético entero: voces aterradoras, visiones grotescas, delirios extraños [...] Atormentada por las voces, intenté hacerme una agujero en la cabeza para sacarlas de ahí.
Ahora, mirando hacia atrás [...] me parece como si alguien hubiera muerto en ese lugar, y, sin embargo, también alguien se salvó.[...] Lo que en última instancia entendería era que cada voz estaba estrechamente relacionada con aspectos de mí misma y que cada una de ellas expresaba una emoción abrumadora que no había procesado o resuelto: recuerdo de un trauma sexual y de abuso, ira, vergüenza, culpabilidad, baja autoestima...[...].Posiblemente, una de las mayores revelaciones fue cuando me di cuenta de que las voces más hostiles y agresivas en realidad representan las partes de mí que habían sido lastimadas más profundamente y, como tal, eran esas voces las que necesitaban recibir más compasión y cuidado”
(E. Longden. “Las voces en mi cabeza”. Mujeres y salud)
1. ¿Qué síntomas de la esquizofrenia aparecen en este texto?
2.¿Qué utilidad puede tener el establecimiento de un diagnóstico de esquizofrenia?
3.Basándote en el testimonio de la autora, ¿qué función puede estar cumpliendo sus voces? ¿Te parece importante atender a este aspecto en el tratamiento?

(AA.VV.Psicología. Bachillerato 2. Editorial Santillana.Madrid. 2016.Alonso García. J.I. Psicología. 2ºBachillerato.Editorial McGraw Hill.Madrid. 2016.) 

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La filosofía triunfa con facilidad sobre las desventuras pasadas y futuras, pero las desventuras presentes triunfan sobre la filosofía.

Autor: François De La Rochefoucauld

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