EL SER HUMANO DESDE LA FILOSOFÍA.

1. LA ANTROPOLOGÍA.

Las preguntas sobre qué somos, en qué consiste nuestra condición humana, cuál es nuestro origen como especie y de qué manera se ha desarrollado la cultura, forman parte de los interrogantes que el ser humano se ha planteado desde la antigüedad. Tanto nuestra naturaleza biológica como nuestra dimensión cultural constituyen elementos fundamentales a la hora de llevar a cabo la reflexión filosófica sobre el ser humano. La rama de la filosofía que se dedica al estudio del ser humano en todas sus facetas se denomina antropología (de “anthropos”, ser humano, y “logos” estudio o conocimiento).

Son muchas las ideas generadas por el pensamiento filosófico sobre el ser humano a lo largo de la historia. De hecho, la antropología filosófica es una de las ramas más antiguas de la filosofía, pues sus orígenes se remontan a la antigua Grecia. Una de sus preguntas fundamentales es “¿qué es el ser humano?”. Para comprender lo que significa ser un ser humano, actualmente la antropología filosófica tiene en cuenta los datos y teorías facilitados por la antropología científica, que es una disciplina de origen mucho más reciente (segunda mitad del siglo XIX), en la que podemos distinguir dos ramas:

 

*La antropología física, que estudia los aspectos biológicos propios del ser humano: las transformaciones anatómicas y físicas que ha sufrido el ser humano a lo largo de su evolución biológica, su origen y su diferenciación como especie dentro del mundo animal. Su objetivo se centra en reconstruir el proceso de hominización para averiguar el origen del ser humano a partir de las especies animales.

*La antropología cultural, que estudia el origen, desarrollo, estructura y características de la cultura humana, tanto en las sociedades del pasado como en las actuales (incluyendo todas las sociedades presentes, sea cual sea su grado de tecnificación). Se estudian las estructuras, políticas, sociales y económicas; las relaciones de parentesco; los mitos y rituales religiosos; la producción artística y técnica...

A su vez, la antropología científica trabaja en estrecha colaboración con diversas ciencias, como son la anatomía humana, la paleontología, la genética, la primatología, la etnografía, la arqueología y la lingüística, entre otras.

De este modo, vemos cómo la antropología filosófica incorpora los conocimientos que aportan las ciencias para llegar a tener una comprensión integral de lo que significa ser un ser humano.

2. EL SER HUMANO.

Esta es la pregunta fundamental, pero para contestar debemos tener en cuenta que los seres humanos podemos ser estudiados desde una dimensión biológica, una dimensión psicológica, una dimensión social y una dimensión personal.
Desde la dimensión biológica entendemos a los seres humanos como seres vivientes. Igual que sucede con los demás organismos, también desarrollamos las funciones vitales que nos permiten nutrirnos, relacionarnos y reproducirnos. Nuestro cuerpo está constituido por las mismas moléculas que forman los demás seres vivos en nuestro planeta. Como ellos, estamos hechos de células y nuestra información genética está codificada en nuestro ADN.
Los científicos han desarrollado una nomenclatura para distinguir las diferentes especies vivas que existen sobre la Tierra. De acuerdo con esta clasificación, los seres humanos somos individuos de la especie Homo sapiens. Nuestra especie pertenece a la familia de los homínidos, qua a su vez forma parte de un grupo más amplio llamado el orden de los primates. Al orden de los primates también pertenecen otros animales estrechamente emparentados con nuestra especie, como los chimpancés, los bonobos, los gorilas y los orangutanes.

3. LAS TEORÍAS.

3.1. FIJISMO Y EVOLUCIONISMO.

3.1.1. ¿CAMBIAN LAS ESPECIES?
Durante mucho tiempo predominó la creencia de que las características de los seres vivos eran algo permanente y fijo en el tiempo. Esta teoría, denominada fijismo, afirma que los seres vivos siempre se han mantenido iguales, transmitiendo fielmente sus características de generación en generación.
El fijismo está ligado a la explicación creacionista, basada en el relato de la Creación que se recoge en la Biblia. De acuerdo con el creacionismo, las especies vivas fueron creadas por Dios al comienzo de los tiempos. Desde entonces, las especies vivas permanecen eternamente fijas e inalterables.
La interpretación fijista concuerda a primera vista con la experiencia que tenemos sobre los seres vivos. Aunque observemos distintas generaciones de caballos, todos ellos parecen muy similares. Los testimonios que tenemos de épocas históricas anteriores (en forma de escultura o pinturas, por ejemplo) nos muestran que los caballos eran entonces iguales a los de ahora. ¿Acaso hay motivo para pensar que las especies cambian a lo largo del tiempo?

3.1.2. LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES.
El descubrimiento de fósiles de seres vivos muy antiguos ofrece una buena razón para pensar que las especies cambian con el tiempo. Al estudiar estos fósiles, podemos comprobar que los animales y las plantas que existían en el pasado no eran iguales a los que conocemos hoy. Sin embargo, no apreciamos a simple vista estos cambios porque para producirse requieren de un largo período de tiempo. Para explicar estas modificaciones surgió el evolucionismo, según el cual las especies vivas cambian con el tiempo.
La teoría de la evolución causó mucha controversia desde el momento de su aparición porque cuestionaba antiguas creencias de raíz religiosa. Sin embargo, hoy en día la ciencia dispone de numerosas y sólidas pruebas que demuestran que la evolución es un hecho. No cabe duda de que las especies vivas van cambiando a lo largo del tiempo. ¿Pero por qué se producen esos cambios y cuál es su mecanismo?

3.3.3. EL LAMARCKISMO.
Jean Baptiste de LamarckEl primer científico que propuso una teoría de la evolución fue Lamarck (1744- 1829). De acuerdo con su interpretación, denominada lamarckismo, las transformaciones que experimentan las especies vivas pueden entenderse mediante dos leyes básicas:

*El uso frecuente y repetido de un órgano produce cambios en su estructura. “La función hace al órgano”.

*Las modificaciones de un órgano se transmiten de generación en generación. “Los caracteres adquiridos se heredan”.

En su obra, Lamarck ilustraba el efecto de estas leyes en el caso concreto de las jirafas. ¿Por qué tienen las jirafas el cuello tan largo? Según Lamarck, la escasez de alimentos en su medio natural hizo que las jirafas tuvieran que realizar un gran esfuerzo para alargar el cuello en busca de las ramas más altas y verdes de los árboles. Este esfuerzo, con el tiempo, provocó un pequeño alargamiento del cuello de las jirafas. Este pequeño alargamiento, a su vez, se transmitió a los miembros de la siguiente generación, que nacieron con el cuello un poco más largo que sus padres. Si este proceso se repite a lo largo de varias generaciones, podemos explica el cambio anatómico que muestran los fósiles y que conduce al larguísimo cuello de las jirafas actuales.

3.3.4. EL DARWINISMO.
Aunque la teoría de Lamarck parece bastante convincente, su explicación no se corresponde con los datos disponibles. Hoy sabemos que los caracteres adquiridos no se pueden heredar; así que, aunque una jirafa se esfuerce durante años en alargar su cuello, ese rasgo no será transmitido a su descendencia.
Entonces, ¿cómo podemos explicar el mecanismo de la evolución? La explicación correcta del proceso evolutivo fue ofrecida por C. Darwin a mediados del siglo XIX. El darwinismo se apoya en dos ideas básicas: la variabilidad de la descendencia y el proceso de selección natural:

*Variabilidad de la descendencia. Al estudiar la reproducción de los seres vivos, Darwin se dio cuenta de que no todos los descendientes son exactamente iguales. Aunque las características básicas de una especie se transmiten de generación en generación, existen pequeñas variaciones entre los individuos. Por eso no todos los hijos son idénticos entre sí, y por eso tampoco son exactamente iguales a sus padres.

*Selección natural. Darwin observó que las variaciones existentes entre distintos individuos podían tener mucha importancia para sobrevivir. Algunas de esas pequeñas modificaciones pueden ser beneficiosas, mientras que otras pueden resultar perjudiciales. Los seres vivos que estén mejor adaptados tendrán más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, mientras que los peor adaptados morirán sin descendencia.

Este es el proceso de selección natural, que favorece a los seres vivos más aptos. Estos individuos tendrán más éxito reproductivo y podrán transmitir sus rasgos a su descendencia. De esta manera esos rasgos adaptativos se manifestarán en las generaciones sucesivas. Por el contrario, los rasgos desfavorables desaparecerán porque los individuos peor adaptados tendrán más dificultades para sobrevivir y reproducirse.

¿Cómo puede explicar la teoría darwinista el largo cuello de las jirafas? Según Darwin, existe una cierta variabilidad en las jirafas. Algunas nacen con el cuello un poco más largo y otras con el cuello un poco más corto. Cuando escasea la comida, únicamente las jirafas con el cuello más largo pueden alimentarse, sobrevivir y reproducirse. De este modo tiene lugar un proceso de selección natural que favorece a las jirafas con el cuello largo. Estos individuos podrán reproducirse y transmitir sus rasgos a sus descendientes.

3.3.5. LA TEORÍA SINTÉTICA DE LA EVOLUCIÓN.
Si bien el darwinismo explica cómo se produce la evolución de las especies, esta teoría resulta incompleta en dos aspectos importantes. En primer lugar, Darwin fue incapaz de aclarar el mecanismo de la herencia que permite a los padres transmitir sus rasgos a los hijos. Y, en segundo lugar, tampoco supo explicar por qué, aunque los hijos se parecen a los padres, existe una cierta variabilidad entre los descendientes.

Para explicar estas dos cuestiones hace falta recurrir a la genética, una ciencia que aún no existía en tiempos de Darwin. Las investigaciones de G. Mendel (1822-1884) sobre las leyes de la herencia y el posterior descubrimiento del ADN permitieron aclarar cómo se transmiten los rasgos de generación en generación.

La actual teoría sintética de la evolución integra las aportaciones del darwinismo y los descubrimientos de la genética. Hoy en día sabemos que la información sobre las características de un ser vivo está codificada en el ADN de sus células. El ADN se transmite de una generación a otra, lo cual permite explicar por qué los hijos se parecen a los padres. Sin embargo, no todos los descendientes son exactamente iguales, debido tanto a las diversas combinaciones de los genes de los progenitores como a mutaciones en el ADN.

4. LOS ORÍGENES DE LA ESPECIE HUMANA.

4.1. EVOLUCIÓN BIOLÓGICA Y EVOLUCIÓN CULTURAL.

La especie humana, como cualquier otra, es producto de un largo proceso evolutivo. El Homo sapiens no ha existido siempre, sino que surgió a partir de otras especies de homínidos hace aproximadamente 200.000 años.

Para entender cómo surgieron los seres humanos a partir de nuestros ancestros, conviene distinguir dos procesos diferentes, que se denominan hominización y humanización.

La hominización hace referencia al proceso de evolución biológica mediante el cual surgió nuestra especie.

Al estudiar la hominización, debemos tener en cuenta cómo la selección natural fue modificando las características anatómicas y fisiológicas de nuestros antepasados. Con el tiempo, unas especies de homínidos dieron lugar a otras distintas y mejor adaptadas al entorno. Durante algunos períodos existieron varias especies de homínidos distintas, aunque solo el actual Homo sapiens ha logrado sobrevivir hasta la actualidad.

La humanización es un proceso de evolución cultural que va más allá de lo puramente biológico.

La humanización fue posible por la aparición del lenguaje, de la vida en sociedad y de la técnica. La cultura es el rasgo que nos distingue más claramente del resto de animales, ya que gracias a ella somos capaces de utilizar símbolos y de emplearlos para elaborar un pensamiento complejo.

4.2. LA HOMINIZACIÓN.

La línea evolutiva de la que procede el Homo sapiens se separó de la que conduce a los actuales chimpancés hace unos 4,5 millones de años. A partir de ese momento, se considera que nuestros ancestros pertenecen al grupo de los homínidos, en el que también se incluye nuestra propia especie.

Los homínidos de los que procedemos experimentaron una evolución biológica que los diferenció radicalmente del resto de los primates. Este proceso se denomina hominización, y está marcado por cambios cruciales como la bipedestación, la liberación de la mano y el aumento del cerebro.

Los homínidos son primates que se desplazan erguidos y caminan sobre el suelo apoyándose en sus dos extremidades posteriores. La bipedestación, que es esta capacidad, diferencia claramente a los homínidos del resto de los primates, que viven en los árboles y se desplaza usando para ello sus cuatro extremidades.

La aparición de los primeros homínidos que caminaban erguidos coincidió con una época de cambio climático que se produjo hace unos 5 o 6 millones de años. En esa etapa, nuestro planeta experimentó una fase de enfriamiento que cambió radicalmente el paisaje de África oriental, donde vivían nuestros ancestros. Este territorio, originalmente cubierto de espesos bosques, se volvió más seco y árido, transformándose en una sabana.

En un paisaje abierto y con grandes claros, los homínidos capaces de desplazarse erguidos tenían muchas ventajas adaptativas. Por esta razón los homínidos pudieron sobrevivir y reproducirse con éxito, dando lugar a numerosas especies entre las que se encuentran las de nuestros antepasados.

La bipedestación fue posible gracias a la aparición de importantes cambios anatómicos. Estos cambios, que también están presentes en nuestro cuerpo, nos diferencian del resto de los primates con los que estamos emparentados. La pelvis cambió, acortándose mucho para poder absorber las tensiones derivadas de la marcha bípeda. Los músculos abductores se desarrollaron para estabilizar la marcha a dos patas. La columna vertebral adoptó una posición vertical, cambiando la orientación con la que se une al cráneo.

Estos cambios en el esqueleto no solo aportaron ventajas, sino que también trajeron algunos inconvenientes para nuestros antepasados. La pelvis, por ejemplo, se estrechó y cambió de forma para permitir andar erguidos, lo cual produjo mayores dificultades en el momento del parto. En los demás primates el parto es rápido y sencillo, pero en los homínidos suele ser complicado y requiere la ayuda de los demás para poder realizarse con éxito. Además, las crías de los homínidos nacen inmaduras y necesitan un largo período de cuidado y atención para poder sobrevivir.

Una de las consecuencias importantes del cambio en el esqueleto de nuestros ancestros fue la modificación de las manos. Al adoptar la posición bípeda, los homínidos pudieron disponer de sus manos para manejar utensilios con una pinza de precisión, usando el pulgar junto con el índice. Esto permite manipular objetos a la vez con fuerza y con delicadeza, lo cual es imprescindible para poder fabricar herramientas

Pero tal vez el cambio más significativo de todos fue el aumento del tamaño del cerebro. Este cambio fue posible gracias a la posición bípeda y a la modificación de la mandíbula, que se redujo permitiendo así el crecimiento del cráneo. En los distintos fósiles de homínidos que se han encontrado, se registra un continuo incremento del tamaño craneal, que podemos asociar a un incremento de la inteligencia.

4.3. LA EVOLUCIÓN CULTURAL.

La aparición de la especie humana no puede entenderse solo desde el punto de vista biológico. Para comprender cómo a partir de nuestros ancestros hemos llegado a convertirnos en seres humanos, debemos tener en cuenta el proceso de evolución cultural que denominamos humanización.

El concepto de cultura tiene una importancia crucial en ciencias sociales y en filosofía.

La cultura hace referencia a la forma de vida característica de una sociedad.

La cultura es posible porque los seres humanos somos capaces de usar símbolos para representar la realidad y para comunicarnos. El lenguaje es un sistema simbólico de especial importancia porque permite expresar creencias, normas, tradiciones, expectativas...Todas estas cosas forman parte de la cultura, como el arte, la religión o la técnica. Cuando hablamos de la cultura, estamos refiriéndonos a todas estas realidades que definen conjuntamente cómo es la forma de vida de un grupo social concreto.

4.4. LA HUMANIZACIÓN.

La aparición del lenguaje fue la conquista más importante en la evolución cultural, pues condujo a la humanidad actual. Aunque hay otros animales que viven en sociedad y que son capaces de comunicarse, solo el lenguaje humano es articulado. Esto quiere decir que nuestro lenguaje parte de unas unidades mínimas que no tienen significado (los fonemas y las sílabas), pero que podemos articular sin límite para crear todo tipo de combinaciones significativas. Por eso nuestro lenguaje es único, por su infinita capacidad para crear unidades con sentido a partir de elementos simples.

Disponer de un lenguaje articulado facilita la interacción en sociedad. Esto se debe a que el lenguaje permite transmitir información eficazmente, coordinarse con los demás y pensar de forma compleja. Sin duda todas estas capacidades resultaron muy útiles para favorecer la supervivencia de nuestros antepasados. El éxito de los homínidos no se debe solo a los cambios biológicos que les permitieron adaptarse al entorno. También se basa en las enormes ventajas que les proporcionó la cultura desde la aparición del lenguaje y que les ayudaron a sobrevivir.

El dominio del lenguaje también hace posible que nos relacionemos con el entorno de una forma distinta a como lo hacen el resto de animales. Los seres humanos interpretamos el mundo que nos rodea como realidad. Esto quiere decir que percibimos todo lo que hay a nuestro alrededor como entidades reales que existen independientemente de nosotros.

Además del lenguaje, nuestros ancestros también aprendieron muy pronto a desarrollar la técnica. Dos importantes ejemplos son el uso del fuego y la fabricación de herramientas. El dominio del fuego proporcionaba calor y ahuyentaba a las fieras. La producción de herramientas hizo posible la caza y permitió fabricar refugios, prendas de abrigo y utensilios. El dominio de la técnica fue decisivo para facilitar la supervivencia de nuestros antepasados.

La capacidad de pensamiento abstracto es otro importante rasgo característico del proceso de humanización. Pensar de forma abstracta significa ser capaces de representarse situaciones o acontecimientos que no están presentes en este momento.

El pensamiento abstracto está relacionado con la capacidad de recordar el pasado e imaginar el futuro. También está asociado con la posibilidad de generalizar y de elaborar razonamientos. Entre otras cosas, el pensamiento abstracto permite ser conscientes de la propia existencia, percatarse de la temporalidad y apreciar el significado de la muerte. Sabemos que nuestros antepasados enterraban a sus muertos con atención y cuidado, lo cual indica que tenían conciencia de la muerte y, por consiguiente, que eran capaces de pensar de forma abstracta.

5. LAS BASES BIOLÓGICAS DE NUESTRA CONDUCTA.

La especie humana es el producto de una larga evolución biológica y cultural. Los procesos de hominización y humanización han hecho de nosotros los seres que somos en la actualidad. Por eso, para entender la compleja realidad humana, es preciso tener en cuenta ambas dimensiones.

¿Cómo influye la dimensión biológica de los seres humanos en nuestra forma de actuar? Aunque hubo un tiempo en el que algunos investigadores negaban que los seres humanos tuviéramos instintos, en realidad nuestra herencia biológica influye en nuestra conducta.

Como todos los demás seres vivos, los seres humanos tenemos codificada en el ADN la información genética que nos describe.

Nuestra dimensión biológica está formada por una acumulación de adaptaciones que sirvieron a nuestros antepasados para sobrevivir y que hemos recibido de ellos. Esta herencia forma parte de nuestra naturaleza y, en cierto modo, orienta nuestras tendencias y nuestro comportamiento.

Pero nuestra conducta no está determinada por la biología. Tratar de hacer algo así sería intentar reducir la rica complejidad de lo humano a una sola de sus dimensiones, cayendo en un reduccionismo (el reduccionismo es una postura que considera que las realidades complejas deben siempre explicarse recurriendo a realidades más simples. Así, la realidad humana se reduce a realidades biológicas, estas a su vez a realidades químicas y estas finalmente a realidades físicas) biológico. Los seres humanos también somos inteligentes, conscientes y libres, de modo que podemos regular nuestras tendencias a decidir cómo queremos actuar. La biología, aunque importante, es solo una dimensión de la compleja realidad humana. En nuestra conducta también influyen decisivamente las ideas, creencias, normas y valores. Por eso, para entender cómo actuamos, también es muy importante tener en cuenta nuestra dimensión personal, social y cultural.

6. ¿NATURALEZA O CULTURA?

El ser humano se caracteriza por tener una naturaleza determinada por la herencia genética y modelada por la selección natural durante la antropogénesis u hominización. Por otra parte, a lo largo de su vida, las personas adquieren una cultura, compuesta por unos hábitos y costumbres, por una lengua, por unos conocimientos y por unas creencias. Naturaleza y cultura, son dos términos imprescindibles para explicar y entender qué es el ser humano.

*El término “naturaleza” se refiere a los determinantes genéticos que un individuo tiene desde su nacimiento. Engloba todo aquellos factores y condicionamientos que heredamos. Andar erguido, tener un número específico de dedos, poseer un cerebro o la capacidad de hablar son ejemplos de factores determinados genéticamente.

*La “cultura” es todo aquello que el ser humano aprende o adquiere. Como términos equivalentes, se emplean ambiente o lo adquirido. Las costumbres y normas sociales, los utensilios e instrumentos- incluidas aquellas herramientas tecnológicas que han surgido como aplicación de los conocimientos científicos-, las creencias, conocimientos y formas de expresión como las lenguas, el arte, la ciencia o la religión, forman parte de la cultura humana, y todo ello ha contribuido a crear el mundo artificial en el que viven las comunidades humanas.

El ser humano es un animal que nace con una naturaleza y a lo largo de su vida adquiere una cultura. Ambos aspectos contribuyen a forjar nuestra identidad individual, es decir, para saber quiénes somos y quiénes queremos ser, no se puede ignorar ni nuestra naturaleza heredada ni nuestra cultura adquirida.

Jesús Mosterín October 2008Aunque hay factores que dependen exclusivamente de la genética- el número de ojos o su color- y otros que son culturales- las diferentes formas de saludo-, existen otros que dependen tanto de la naturaleza como del ambiente. Por ejemplo, hablar una lengua tiene un elemento natural, la capacidad de hablar, y un aspecto cultural, que consiste en aprender una lengua en lugar de otra.

Tal como explica el filósofo español J. Mosterín (1941): “Por naturaleza tenemos pelo, y nuestro pelo es de tal color. Por cultura nos lo cortamos, peinamos o teñimos. Quien se queda calvo pierde el pelo naturalmente, El monje budista, o el punk o el skinhead que se tonsuran la cabeza pierden su pelo culturalmente”.

Averiguar si una característica depende de la naturaleza o de la cultura es una cuestión difícil, pero de gran relevancia, ya que la respuesta puede tener importantes implicaciones sociales y afecta a campos diversos. Por ejemplo: ¿la inteligencia depende de factores genéticos o culturales? Cuanto más precisa y exacta sea la respuesta a esta cuestión, más fácil será desarrollar programas educativos realmente efectivos y adaptados a las necesidades de cada alumno y alumna.

SER HUMANOS  
 NATURALEZA  CULTURA
 Es lo heredado, la constitución biológica  Es lo aprendido, lo adquirido
 Se transmite por los genes

 Se transmite por el lenguaje o por la

imitación en el proceso de socialización

 Establece instintos y pautas de conducta  Regula costumbres y hábitos convencionales.

7. LA DIVERSIDAD CULTURAL.

Existe una gran cantidad de culturas diferentes, con sus propias lenguas, costumbres, mitos, etc. Esta diversidad se asienta sobre una naturaleza humana que apenas varía. Las diferencias culturales no son atribuibles a diferencias biológicas. A la hora de estudiar las diferentes culturas, existen dos visiones extremas que es necesario evitar: el etnocentrismo y el relativismo cultural.

*El etnocentrismo consiste en juzgar culturas ajenas con criterios culturales propios. Nos lleva al extremo de poner como único criterio nuestras ideas y costumbres para valorar y juzgar las de los demás. El hecho de que las lenguas y las costumbres varíen de un lugar a otro y de una época a otra no significa que aquella cultura a la que uno mismo pertenece tenga que ser superior a las demás. En ocasiones, el etnocentrismo puede esconder posturas racistas; esto sucede cuando las diferencias culturales se relacionan con diferencias biológicas y sirven para justificar el esclavismo, la opresión o la persecución.

*El relativismo cultural consiste en considerar que hay que aceptar cualquier práctica o costumbre si forma parte de una tradición asentada. La tolerancia es un principio fundamental a la hora de tratar con miembros de otras culturas. Sin embargo, tiene unos límites que residen en la dignidad del ser humano. Una práctica, por muy ancestral que sea, es inadmisible si atenta contra la dignidad de la persona o sirve para justificar persecuciones, vejaciones, torturas o muertes.

En las sociedades occidentales se está produciendo un fenómeno complejo denominado multiculturalismo, que consiste en la convivencia de personas de diferentes culturas y lenguas en un espacio común. Este fenómeno, por un lado, propicia un enriquecedor intercambio cultural debido a la distinta procedencia de las personas, pero por otro, puede ocasionar fricciones que afecten a la convivencia debido a las distintas costumbres, a las diferentes prácticas religiosas y a las diferencias que se establecen a la hora de acceder a los puestos de trabajo según el grupo étnico al que se pertenece. La convivencia de diferentes culturas solo se puede alcanzar con un Estado de derecho fuerte que garantice las libertades de todos y de cada uno de los ciudadanos. Las creencias, conductas y actos compatibles con el Estado de derecho tienen que tolerarse, mientras que aquellas que sean incompatibles, como las conductas fanáticas, que menoscaban la libertad de las personas o que lesionan su integridad física, tienen que combatirse con la fuerza de la ley.

8. ACTIVIDADES.

a) ¿Cuál es la diferencia entre el fijismo y el evolucionismo? ¿Con qué argumentos se defendían estas teorías? ¿Cuál crees que responde a la realidad? Razona tu respuesta.

b) Completa la siguiente tabla:

  Lamarckismo  Darwinismo 
 ¿Cambian las especies con el tiempo?    
 ¿En qué se basa el proceso evolutivo?    
 ¿De qué forma puede explicarse el largo cuello de las jirafas?    
 ¿En qué sentido esta teoría es inexacta o incompleta?    

 

c) ¿Qué es lo que distingue la hominización de la humanización? Explica tu respuesta explicando los rasgos más destacados de cada uno de estos procesos.

d) Define los siguientes términos: evolución, selección natural, apto, reduccionismo, creacionismo, evolución cultural, etnocentrismo, naturaleza, cultura, relativismo cultural, multiculturalismo.

e) Busca información sobre el indeterminismo y el determinismo. Luego argumenta a favor de uno de ellos.

f) Comenta el siguiente texto de Darwin: “De la misma manera que un ganadero o un agricultor tratan de mejorar, mediante la selección, y de una forma consciente las razas y variedades de animales domésticos y plantas, la naturaleza, de una manera mecánica y espontánea. Realiza a lo largo del tiempo una tarea semejante. Las variaciones ventajosas se perpetúan por medios de la herencia [...] sobreviven y (se) transmiten dichas variaciones a sus descendientes. A lo largo de generaciones esas variaciones favorables se acumulan y transforman progresivamente los organismos. El origen de las especies que ahora conocemos se encuentra en la suma de pequeñas variaciones ventajosas, a lo largo de períodos muy largos de tiempo”.

g) Trabajo colaborativo: 1.Las implicaciones filosóficas de la evolución: la eugenesia de Galton. 2. Las implicaciones filosóficas de la evolución: el darwinismo social de Spencer.3. Las implicaciones filosóficas de la evolución: la sociobiología de Wilson. 4. implicaciones filosóficas de la evolución: el gen egoísta de Dawkins.

Fuentes:

Prestel Alfonso C. FIL. Filosofía. Vicens-Vives. 2015.
LLorca Darias. V.
Corcho Orrit R. y Corcho Asenjo A. Filosofía 1. Editorial Bruño. Madrid. 2015

Películas: Cosmos, capítulo II. Carl Sagan. En busca del fuego. La aventura de la especie.

LOMCE CANARIAS

Estándares de aprendizaje evaluables: 35: Utiliza con rigor vocabulario específico de la temática como evolución, selección natural, apto, reduccionismo, creacionismo, evolución cultural, determinismo genético. 36. Conoce y explica las consideraciones filosóficas implicadas en la teoría de la evolución. 37. Analiza fragmentos breves y significativos de Darwin, Dawkins, Mosterín, entre otros. 38. Identifica y expone en qué consiste el componente natural innato del ser humano y su relación con los elementos culturales que surgen en los procesos de antropogénesis y humanización, dando lugar a la identidad propia del ser humano. 40 Localiza información en internet acerca de las investigaciones actuales sobre la evolución humana, y refleja la información seleccionada y sistematizada de forma colaborativa.41. Argumenta coherentemente, sobre las implicaciones de adoptar prejuicios antropocentristas para enjuiciar a los seres humanos y las culturas.

Criterio de evaluación 6. Identificar las implicaciones filosóficas de la evolución y la contribución de la antropología filosófica elaborando trabajos en equipo. Reconoce las dicotomías entre naturaleza y cultura e innato y aprendido. Reflexiona sobre la intolerancia y los prejuicios antropocéntricos.
Bloque de aprendizaje V: El ser humano desde la filosofía.
Competencias: CL, CSC, CD, CEC.

La historia hace a los hombres sabios; la poesía, ingeniosos; las matemáticas, sutiles; la filosofia natural, profundos; la moral, graves; la lógica y la retórica, hábiles para la lucha

Autor: Francis Bacon

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