LA ÉTICA Y LOS RETOS DE LA SOCIEDAD ACTUAL.

  La ética impregna toda la vida social. Está relacionada con nuestros derechos y deberes como ciudadanos  y ciudadanas, con nuestra democracia y con la confianza en uno mismo y en los demás. En otras palabras, la ética no es ajena a ninguna actividad humana, de forma que podemos hablar de una “ética médica”, una “ética profesional” y una “ética política”, entre otras. Esto es así porque la ética exige la coherencia personal y gracias a ella se puede impedir la instrumentalización de otras personas y conseguir que se respeten los derechos humanos.

Uno de los postulados de la ética, según Kant, es el de la libertad ya  que no hay ética sin libertad. Obrar moralmente significa comportarse de forma intencional, tomar decisiones personales ante diferentes posibilidades, justificar esas decisiones y aceptar la responsabilidad de las posibles consecuencias.
Más allá de la libertad, en la sociedad actual existen muchos otros retos. Hoy en día, vivimos rodeados de problemas que antes ni siquiera existían. Sin lugar a dudas, es preciso actuar para intentar dar solución a estas nuevas situaciones conflictivas. Para ello, es importante disponer de unos criterios éticos adecuados, de manera que nuestras posibles decisiones puedan tomarse en un ambiente de libertad y responsabilidad.
Pasemos a ver los problemas fundamentales de la sociedad contemporánea.
   1.    Problemas bioéticos.
Las ciencias antes estudiaban la vida, mientras que ahora la manipulan al intervenir directamente en ella, de ahí que surgiera una nueva disciplina: la bioética. Aunque se trata de una rama del saber muy reciente, como su nombre indica, se fundamenta en otra muy antigua: la ética.
La bioética es una rama de la ética que se aplica a problemas que surgen a la hora de aplicar la ciencia y la técnica fundamentalmente en los ámbitos de la salud, la procreación, la alimentación y el medio ambiente.
Así pues, en esta nueva rama del saber, tanto biólogos como especialistas en ética reflexionan sobre distintos problemas relacionados con la medicina y la biología. El objetivo que todos  ellos persiguen consiste en prever y resolver situaciones conflictivas como la que se ha creado a raíz del descubrimiento del genoma humano, la manipulación genética y la clonación, la eutanasia y la donación de órganos.
*Genoma humano. Se trata de la secuencia completa de ADN de un ser humano. Recientemente, se han podido identificar los 20.000 a 25.000 genes presentes en él. Todas estas investigaciones van a tener enormes repercusiones en el ámbito de la ciencia médica y de la vida de las personas. Permitirá, entre otros aspectos, resolver enfermedades hasta ahora incurables e incluso prevenir su aparición, además de alargar la vida humana e incrementar su calidad.
El primer reto que se nos presenta es cómo se va a usar la información que aporta el genoma humano, ya que las empresas que emplearon dinero en las investigaciones podrían reservarse en su beneficio conocimientos que afectan al derecho a la salud y a la calidad de vida de las personas. Sin embargo, esos descubrimientos deberían ser patrimonio de la humanidad, pues no hay que permitir que esa posibilidad provoque una nueva brecha entre poseedores y desposeídos. Esto supone un compromiso ético con las generaciones futuras, así como con sus derechos a una vida digna, saludable y de calidad que nuestros legisladores deben cumplir.
*Manipulación genética y clonación. La historia de la manipulación genética ha comenzado primero por las plantas y los animales transgénicos, luego fueron famosas las ovejas clonadas y, en la actualidad, se han dado otros casos, como por ejemplo la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos o reproductivos.
Desde la perspectiva de las teorías éticas, la manipulación genética somática en individuos adultos bajo su consentimiento no genera problemas morales. Desde el punto de vista legal, existen comunidades autónomas que, con algunas restricciones, están accediendo a este tipo de manipulación. En cuanto a la clonación, debemos tener en cuenta que no es una forma de reproducción humana, de ahí que esté prohibida. Por su parte, la ética se opone a la clonación, puesto que la integridad física de la persona es un derecho. Como consecuencia, cualquier persona puede exigir que no se realicen copias de ella sin su consentimiento.
*Eutanasia. Este término significa literalmente “buena muerte”, pues deriva del griego eu-“bien”- y thánatos-“muerte”-. Se trata de una práctica encaminada a terminar sin dolor con la vida de un enfermo incurable para que este no siga sufriendo al prolongar artificialmente su vida. En este contexto, también aparecen los términos de “muerte digna” o “ayuda a bien morir”, pero se trata de conceptos diferentes al de la eutanasia, pues se refieren a medidas médicas encaminadas a disminuir el dolor y el sufrimiento. Se suelen distinguir dos clases de eutanasia: activa y pasiva.
-La eutanasia activa consiste en las acciones que el médico y el enfermo negocian para poner fin a la vida del enfermo.
-La eutanasia pasiva, también llamada “eutanasia por omisión”, consiste en interrumpir la atención y los cuidados que mantienen al paciente con vida de forma artificial.
Desde las teorías éticas la eutanasia puede ser moral y jurídicamente admisible, siempre que resulte compatible con la dignidad del individuo, respete los derechos humanos y forme parte del marco normativo de un estado democrático y de derecho.
*Donación de órganos. Es un gesto totalmente altruista e incondicional de otorgar nuestros órganos internos y tejidos o los de nuestros familiares directos (padres, cónyuges o hijos) cuando ya no los necesitemos. La donación de órganos permite no solo salvar seres humanos o mejorar su calidad de vida, sino también continuar el ciclo vital.

   2.    Problemas ecológicos y sociales.
La ecología es una rama de la bilogía que estudia la relación entre los seres  vivos y su medio ambiente, además de las que mantienen los seres vivos entre sí, puesto que el medio ambiente se basa en una interdependencia total.

Manual Práctico de Agricultura Ecológica


*Crisis ecológica. Varios son los problemas que ponen de manifiesto una verdadera crisis medioambiental de nuestro planeta. La contaminación, la lluvia ácida, la deforestación, la desertización, el efecto invernadero y la superpoblación, entre otros, dan cuenta de una situación realmente insostenible.
Para paliar los efectos negativos de un crecimiento sin límites, existen diferentes propuestas ecológicas que defienden la protección, la gestión sostenible y la restauración del medio ambiente como una forma de atender una necesidad humana, Además, se trata de un compromiso para mantener la salud del ser humano en equilibrio con los ecosistemas naturales, pues la humanidad forma parte de la naturaleza y no puede ser considerada como algo ajeno a ella.
En esta línea, Hans Jonas introduce un nuevo precepto ético, el imperativo de la responsabilidad, que formula así: “Actúa de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica sobre la Tierra”. Este imperativo también aparece expresado en su obra de forma negativa: “Actúa de tal manera que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de una vida humana auténtica”.
*Minorías. La Asamblea general de la ONU, en su resolución 47/135 de 18 de diciembre de 1992, defiende desde un punto de vista legal y moral el derecho de las minorías a no ser discriminadas. A este respecto, en el preámbulo de esta resolución se indica explícitamente: “La promoción y protección de los derechos de las personas perteneciente a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas contribuyen a la estabilidad política y social de los Estados en que viven”. Para cumplir con este derecho se han tomado fundamentalmente dos tipos de medidas: discriminación positiva y cuotas.
-Discriminación positiva. A diferencia de la discriminación negativa- o simplemente discriminación-, la discriminación positiva pretende establecer medidas políticas que dan un trato preferencial a las diferentes minorías para que puedan acceder más fácilmente a ciertos servicios o recursos y a determinados bienes.
-Cuotas. Dado que en la sociedad actual no existe de hecho la igualdad de derechos entre todos sus miembros, se ha reservado un porcentaje de, por ejemplo, las listas electorales o de las empresas públicas para el colectivo de las mujeres o los discapacitados. La Ley de igualdad que aprobó el  Parlamento español va en esta línea, aunque este tipo de acciones son propuestas temporalmente que tenderán a desaparecer cuando se alcance realmente la igualdad.

*Homofobia. La homosexualidad es una orientación sexual que se concreta en una interacción sexual y/o atracción hacia personas del mismo sexo. El término “gay” suele emplearse para referirse a los hombres homosexuales, mientras que el término “lesbiana” se aplica a mujeres. La comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad.
El término “homofobia” se refiere a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de los bisexuales o transexuales y otras minorías. Desde las teorías éticas, la unión de parejas homosexuales representa el reconocimiento de los derechos de las personas que, por tener una orientación sexual diferente a la mayoritaria, padecen discriminación. En nuestro país esos derechos están reconocidos en la Ley de matrimonio homosexual.
*Violación de los derechos de los animales. En 1997 varias instituciones y organismos internacionales como la ONU y la UNESCO elaboraron la Declaración universal de los Derechos del animal. En este documento se indica que todos los animales tienen derecho a atención, cuidados y protección, al igual que los seres humanos. Así pues, ningún animal deberá ser  sometido a malos tratos no a actos crueles. Frente a esta situación Peter Stinger fue pionero al realizar un análisis crítico de esta cuestión en el ámbito de la filosofía.
   3. Problemas relacionados con el ámbito profesional.
En estos dos últimos siglos el mundo del trabajo ha sufrido una serie de transformaciones tan vertiginosas que, junto con los avances de la ciencia, han provocado situaciones conflictivas. Por este motivo, desde el ámbito del derecho, se ha intentado poner remedio a estas situaciones mediante códigos deontológicos.
Los códigos deontológicos son documentos que recogen un conjunto de normas éticas que regulan la conducta de los miembros de un determinado colectivo que lleva a cabo una actividad profesional.
Estos códigos son cada vez más frecuentes en diferente colectivos como, por ejemplo, los médicos y enfermeros, los partidos políticos, las asociaciones, etc. A diferencia del derecho, la ética ni sanciona ni se institucionaliza; como mucho llega a una reprobación testimonial y de índole individual.
Dado que estos códigos parten de la ética, se rigen por el deber, la libertad y la responsabilidad, además de orientar a los profesionales en su servicio a las personas, de acuerdo con sus intereses y necesidades.
Jeremy Bentham (1834) define por primera vez la deontología en general, como la “ciencia de los deberes o teoría de las normas morales”. Recordemos que la ética es la parte de la filosofía que estudia la conducta buena. La deontología profesional, por su lado, es la sección de la ética que se ocupa de estudiar las reglas y normas que rigen la conducta buena en el ejercicio de las profesiones. Dentro de este contexto se puede analizar también la deontología del educador, encargada de conocer cómo el maestro realiza su tarea de preparar a las nuevas generaciones de nuestra sociedad. La educación implica una gran responsabilidad, pues consiste nada menos que en formar integralmente a los hombres y mujeres del futuro, labor que es controlada, por la sociedad entera, de modo que, si se cumple bien, premia al educador; pero, si se cumple mal, entonces debe censurarla.
   4.    Problemas derivados de la globalización.
El término globalización alude a un mundo amplia e intensamente interconectado, no solo en cuanto a la estructura económica sino también a la información y a diversas esferas de la vida social cotidiana (valores, costumbres, modas, etc.). La globalización, de un modo sintético, es la integración del mundo en una unidad económica, social y cultural propiciada por la revolución tecnológica de nuestros días, sobre todo por los avances en materia de transportes y comunicaciones, que tiene como base la informática y las aplicaciones de la electrónica y los ordenadores.
La globalización es el fruto del liberalismo cuando éste afecta a todo el planeta y hace referencia sobre  todo, a las transacciones financieras y comerciales en un contexto de libre mercado internacional. Para el liberalismo la globalización supone una mejora de las condiciones de vida de los individuos en el planeta, pues las nuevas tecnologías y un mercado sin barreras deberían otorgarles una mayor capacidad para prosperar en sociedades libres. Sin embargo, ya vimos que el libre mercado provocaba profundas desigualdades en el seno de las sociedades. Del mismo modo, la globalización liberal provoca también desequilibrios a nivel mundial, entre las distintas sociedades de nuestro planeta. La fractura global a la que hacemos referencia nos permite diferenciar entre países desarrollados (países industrializados que poseen una alta renta per cápita) y países no desarrollados (con altos niveles de pobreza y graves problemas para abandonar su situación).
Una de las características de la globalización es que los problemas también son globales: aquello que sucede en un pequeño lugar afecta directa o indirectamente al resto del mundo. Por ejemplo, las emisiones de C02 que tiene lugar en los países desarrollados pueden causar huracanes en regiones lejanas o provocar el cambio climático; la explotación de los recursos para mantener un determinado nivel de desarrollo conlleva la deforestación de determinadas zonas del mundo; la sobreexplotación de caladeros marinos o del suelo cultivable provoca la degradación del medioambiente o el aumento de la pobreza de los más desfavorecidos que dependen más directamente de los recursos naturales. La degradación medioambiental y la pobreza (y los movimientos migratorios consiguientes) causadas por la sobreexplotación de los recursos (además de por las desigualdades provocadas por el libre mercado), hacen que tengamos que plantearnos si semejante desarrollo económico puede sostenerse por mucho tiempo. O, más bien, deberíamos buscar otro modelo de desarrollo que permita la regeneración de los recursos y sea menos agresivo con el entorno.
     4.1.    Problemas económicos: la globalización de la pobreza.
La mundialización del modelo liberal-capitalista ha posibilitado la aparición de la sociedad de consumo, con un alto nivel de renta, de bienes y servicios en muchas zonas del planeta. Pero en ese mundo globalizado siguen existiendo también sociedades caracterizadas por la carencia extrema de recursos, por la pobreza.
Podemos definir la pobreza como el estado de vulnerabilidad en la que una persona, o grupo de personas, carece de los ingresos suficientes para acceder a los niveles mínimos de atención médica, alimentos, vivienda, ropa y alimentación, además de otro tipo de carencias relacionadas con su autonomía, su dignidad y autoestima, y con la posibilidad de participar en los procesos de decisión sobre aquello que les afecta. Podemos diferenciar, en general, dos tipos de pobreza:
a)    Pobreza absoluta: afecta a las personas que viven con menos de un dólar al día, ingresos que resultan insuficientes para cubrir las necesidades básicas relacionadas con la subsistencia. La sufre el 10% de la población mundial, 610 millones de personas (a los que podemos añadir los “simplemente pobres”, los que viven con dos dólares diarios, unos 1.200 millones de personas, que, sumados a los “desesperadamente pobres”, constituyen ¡casi un tercio de la humanidad!).
b)    Pobreza relativa: se mide en relación al consumo medio de cada país. Esto quiere decir que hay un determinado  número de personas que, aún poseyendo más de dos dólares al día, son pobres e incluso pobres absolutos porque sus ingresos no les permiten acceder a los productos de primera necesidad en el país en que viven.
Las tres cuartas parte de la pobreza en el mundo se concentran en los denominados países no desarrollados. El sistema económico que ha generado tales desequilibrios no puede ser considerado justo, ni tan siquiera eficiente. Es un fallo del sistema económico que hay miles de millones de seres humanos que, aun siendo reconocidos como iguales y tan dignos de disfrutar de los beneficios de la naturaleza y de la técnica como los demás, no pueden satisfacer sus necesidades materiales y morales. No se trata de una carencia de recursos mundiales, sino de una mala distribución de los mismos.
Una de las consecuencias de la pobreza es la aparición de los excluidos, aquellos que se encuentran fuera del sistema y que no pueden acceder a las oportunidades que la sociedad ofrece. La gran mayoría son habitantes de los países no desarrollados, cuyas oportunidades para salir de la pobreza o influir en las decisiones sobre todo lo que les afecta son muy escasas, por no decir nulas. Pero también existen excluidos en las sociedades avanzadas, por ejemplo los indigentes o los inmigrantes sin papeles que no tienen trabajo, ni pueden gozar de derechos civiles o sociales por no ser ciudadanos.
Un caso particular  de exclusión  en la sociedad globalizada es el de la mujer. Los problemas que provoca la globalización no afectan por igual a los hombres que a las mujeres. En los últimos tiempos se ha constatado una feminización de la pobreza que pone de manifiesto que aún no se ha abordado los prejuicios de género que todavía perviven en las instituciones, mercados y proceso económicos. La comunidad internacional y la Organización de Naciones Unidas han intensificado su preocupación por la eliminación de la pobreza pero las medidas aplicadas no siempre llegan a las mujeres. La marginación a la que están sometidas en ciertos países de origen (privadas de sus derechos y carentes de todo poder de decisión) les veta el acceso a la formación y ayuda para el desarrollo, imposibilitando la mejora de sus condiciones de vida y agravando, por tanto, la situación de explotación y desigualdad. Las cifras al respecto son claras: aproximadamente el 78% de los pobres del mundo son mujeres, al igual que el 90% de las víctimas de la prostitución infantil, tres quintas partes de los menores que no reciben educación escolar o los dos tercios de los 870 millones de analfabetos.
Esto datos atentan directamente contra los principios más básicos de justicia e igualdad y dignidad de todos los seres humanos. Los problemas de la globalización deben ser enfrentados extendiendo el trato de igualdad y de solidaridad a todos los seres humanos, es decir, impidiendo la vulneración de los derechos individuales y el empeoramiento de la situación de injusticia de determinados colectivos.
     4.2.    Problemas socioculturales: migración, interculturalidad y convivencia.
Las situaciones de pobreza y miseria que se dan en determinadas regiones del planeta, unidas a la visibilidad de la abundancia en el mundo desarrollado, generan importantes migraciones procedentes de las zonas más deprimidas. De hecho el flujo migratorio es tan característico de la globalización como el flujo de capitales o mercancías. El número de emigrantes en el mundo ha pasado de 75 millones en 1965 a 191 millones en 2005, lo cual representa que casi 3 de cada 100 personas son emigrantes. La configuración del actual sistema económico internacional hace difícil que se pueda pensar en una alternativa a la emigración como estrategia de vida. Y como habitualmente la migración se origina en las regiones pobres y se dirige hacia las regiones ricas es, por tanto, en los países más avanzados donde están apareciendo las nuevas sociedades multiculturales (donde se da la presencia de culturas distintas, relacionadas o no).La integración de diversas culturas en las sociedades occidentales, sin embargo, se está convirtiendo en un reto importante para las sociedades receptoras con desafíos como:
-Los guetos que se forman en los barrios de las grandes ciudades, con la consiguientes exclusión y marginación de sus habitantes.
-El fracaso escolar de los niños y niñas y jóvenes inmigrantes que conlleva la exclusión de futuros cargos de responsabilidad.
-La discriminación étnica o racial en ámbitos como el del empleo u otros.
Estos desafíos deben ser abordados con unas políticas de integración de los inmigrantes basadas en una concepción igualitaria de la ciudadanía. Los valores que deben subyacer a estas políticas han de contemplar la dignidad inherente a todo ser humano: la libertad, la igualdad, el respeto a lo diferente, etc. Esta concepción igualitaria de la ciudadanía, o ciudadanía cosmopolita, hace a los actuales Estados protectores de los derechos civiles y políticos de las minorías-étnicas, sexuales, religiosas o nacionales- que viven en sus territorios. Esto significa que las comunidades políticas no están compuestas por grupos nacional, religiosa o étnicamente homogéneos. Es la ciudadanía la que confiere la igualdad, que otorga determinados derechos que incluyen tanto un conjunto de beneficios y prestaciones como de obligaciones.

     4.3.    Problemas medioambientales: la ecoética.
Tradicionalmente la ética ha tenido como objeto de reflexión los comportamientos morales de los seres humanos respecto a sí mismos o respecto a sus semejantes, mientras que sus conductas hacia el hábitat, hacia el medio ambiente que le rodea( animales, plantas, tierra o aire) parecía carecer de dimensión moral. Así, la naturaleza ha sido considerada, desde una posición antropocéntrca, meramente como el ámbito en el que el ser humano ejerce su poder, como un medio que debe ser dominado. Ya las palabras de la Biblia apuntaban en esa dirección: “Creced y multiplicaos, y henchid la tierra, y enseñoreaos de ella, y dominad a los peces, y a las aves del cielo, y a todos los animales que se mueven sobre la tierra”.
Así, el progreso ha sido entendido como el aumento de poder del ser humano para mejor dominar la naturaleza y transformarla según su propio interés y beneficio. Por eso, el progreso de la técnica ha sido saludado como la salvación definitiva del ser humano porque permite el incremento de los bienes de consumo y el consiguiente aumento del bienestar y la prosperidad. La aplicación técnica de la ciencia y la economía industrial son los dos elementos básicos que sostienen esta posición, dando lugar a la sociedad de bienestar y consumo, aquella sociedad en la que, una vez cubiertas sus necesidades básicas, aún se necesita una mayor explotación de bienes y recursos para mantener la economía en funcionamiento. Esto ha generado una serie de problemas de consecuencias imprevisibles que tienen que ver con la sobreexplotación de recursos y la emisión de residuos contaminantes.
Con respecto a la sobreexplotación de recursos hacemos referencia a la deforestación masiva de ciertas zonas del planeta, la sobreexplotación de los caladeros marinos o el agotamiento de los recursos no renovables (como el petróleo), etc. A esto se une, como un problema de no menor importancia, la emisión de residuos no reciclables como detergentes no biodegradables, plásticos, aerosoles, pinturas, residuos radioactivos, gases contaminantes, etc.
Las consecuencias de la sobreexplotación de recursos son la pérdida de la biodiversidad              (centenares de especies vegetales y animales desaparecidas), pues los recursos renovables necesitan un determinado tiempo para regenerarse. La sobreexplotación de nos no renovables conduce, inevitablemente, al agotamiento de los mismos. Las consecuencias de las emisiones de residuos son igual de preocupantes: la contaminación de los suelos, de las aguas y de la atmósfera (que propician, junto con la deforestación, el cambio climático) contribuyen a la destrucción progresiva de nuestro medio ambiente.
Esta crisis medioambiental, que ha empeorado además considerablemente en los últimos años, exige repensar la relación entre el ser humano y la naturaleza. Se hace necesario, pues, un examen de nuestra producción, nuestro consumo y, en general, de nuestro estilo de vida. Una reflexión semejante, sobre nuestro estilo de vida, los problemas medioambientales y nuestra responsabilidad sobre los mismos, constituye una reflexión ética. La ecoética es, pues, una ética del medio ambiente que trata de aplicar principios morales a la acción del ser humano respecto a la naturaleza.
La ecoética contempla al ser humano, no como un ser aislado respecto de la naturaleza, sino como un sujeto natural corresponsable del estado del todo medioambiental: no podemos comprender al ser humano, ni siquiera pensarlo, al margen de la biosfera, ni la especie puede sobrevivir si no la respeta. Es interdependiente, plenamente integrado en la naturaleza: si la explota sin control se pone en peligro a sí mismo.
Debemos plantear, por tanto, un discurso ecoético coherente con nuestro interés por la pervivencia del ser humano sobre la Tierra y cuyas prescripciones puedan ser llevadas a cabo.

   5.    Otro mundo es posible.
La complejidad a la hora de analizar estos problemas, debida en buena parte a la interconexión que existe entre los mismos, ha propiciado la aparición de un grupo de éticas que se enfrentan directamente a cada uno de ellos. Se trata de las éticas aplicadas, que se caracterizan por ser multidisciplinares: no sólo los filósofos, sino también los juristas, o especialistas en la materia de que se trate- ecología, pobreza, migración e interculturalidad, etc.- reflexionan sobre el problema y plantean los principios morales que deben regir en la acción del ser humano con respecto a ellos.
Estas éticas hacen referencia a la responsabilidad como el principio fundamental que debe regir la acción del ser humano sobre su entorno. Este principio debe ser asumido por el ser humano como individuo y como colectivo (por parte de la sociedad), pues los problemas a los que se enfrenta en la actualidad le afectan como individuo y como especie. Para tener éxito en la soluciones de los distintos problemas referidos (desastres ecológicos, migraciones, pobreza, etc.) son necesarias tanto las acciones individuales como las medidas políticas que se hacen en nombre del colectivo de individuos. La sociedad debe tomar conciencia sobre un determinado problema para propiciar la aparición de políticas destinadas a paliarlo o erradicarlo.
     5.1.    Propuestas ante la globalización neoliberal.
Los problemas mencionados han provocado reacciones muy diversas en contra del proceso de globalización entendido como una mera mundialización del mercado. Estas reacciones se agrupan bajo la denominación de antiglobalizadores o contrarios a la versión neoliberal de la globalización. Los antiglobalizadores constituyen un grupo muy heterogéneo formado por organizaciones no gubernamentales, colectivos diversos y ciudadanos particulares que se oponen a la forma de entender la globalización como sinónimo de neoliberalismo. Las críticas de estos grupos son fundamentalmente las siguientes:
a-    Las políticas económicas que sugieren instituciones como el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BM (Banco Mundial) para resolver los problemas económicos de os países no desarrollados no sólo no han resuelto los problemas sino que han agravado la situación contribuyendo a empeorar los desequilibrios. Entre las medidas políticas hay programas de ayuda que consisten en una serie de préstamos (deuda externa) por parte del banco Mundial. Si estos programas fracasan la situación se agrava considerablemente porque la deuda no puede pagarse, con sus intereses, y no solo se paraliza su desarrollo sino que se deteriora.
b-    La globalización es fundamentalmente globalización financiera. Es decir, movimientos e inversiones de dinero por todo el mundo, apoyados en la revolución tecnológica que hace posible ejecutar la transacción en tiempo real. Así, grandes sumas de dinero pueden entrar y salir con gran facilidad en todos los países. Esto supone un riesgo muy importante para aquellas economías que necesitan mantener la inversión de capital extranjero para poder desarrollarse: cuando ésta desaparece la economía del país en cuestión entre en crisis.
El movimiento antiglobalización hace una serie de propuestas para intentar solucionar los problemas expuestos:
a-    Se ha propuesto la abolición de la deuda externa de los países pobres o, también, la cesión del 0,7 del PIB de los países más ricos del mundo para su desarrollo. Es una medida de  redistribución de la riqueza que pretende corregir los enormes desequilibrios que ocasiona el mercado libre neoliberal.
b-    Como alternativa a los problemas que genera el libre flujo de capitales, los antiglobalizadores proponen un nuevo impuesto de carácter universal que se denomina Tasa Tobin. Ésta se aplicaría a todas las operaciones financieras y, según sus defensores, si se fijara solamente en un 0,1 recaudaría más de 160.000 millones de dólares al año. Naciones Unidas dice que con la mitad se cubrirían las necesidades del planeta durante un año.
c-    Otra solución, a menor escala, para favorecer la entrada de los más pobres en el circuito del mercado mundial es el llamado comercio justo o comercio solidario. Determinados productos deben saltar la barrera de los intermediarios para que la mayor parte del beneficio recaiga sobre los productores trabajando en condiciones dignas. Su objetivo es captar la demanda de productos de los países pobres por parte de los consumidores sensibilizados de los países ricos. Estos pueden participar, así, de forma activa, solidaria y responsable en el mercado.
d-    Otra solución que se ha consolidado como un arma eficaz contra la pobreza es la concesión de microcréditos a los más pobres, a aquellos que no tienen otro tipo de recursos. Esta iniciativa propuesta por el profesor Muhammad Yunus, creador del banco Graneen y premio Nobel, mostró cómo los receptores de estos micropréstamos eran capaces de poner en marcha pequeños proyectos- tan simples como la fabricación de cestas y otros utensilios con el bambú que podían comprar gracias a la financiación- que les permitían ir mejorando paulatinamente sus condiciones de vida. Además, alcanzaban el sorprendente resultado de una tasa de devolución muy cercana al 100 por 100.
e-    El nuevo orden mundial que surge del proceso globalizador debe ser producto de un acuerdo ético y político que tenga como base la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los derechos y valores (libertad, igualdad y solidaridad) reconocidos en dicha declaración deben ser la guía para la construcción de las nuevas prácticas sociales, políticas y económicas y para la legitimación de la lucha contra el orden injusto, y en ocasiones antidemocrático, del neoliberalismo globalizado.
Estas críticas y propuestas alternativas se resumen, según Joaquín Estefanía, en una frase. “Vivimos en una sociedad, no en una economía”. Es decir, existen muchos otros aspectos importantes en la vida humana además de los puramente económicos: la protección del medio ambiente, de la cultura, la lucha por el cumplimiento de los Derechos Humanos, la erradicación de la pobreza, etc. Es por ello que los grupos antiglobalización postulan un mundo no sometido rigurosamente a las leyes económicas del libre mercado. O, como reza su eslogan principal, “otro mundo es posible”.
     5.2.    Desarrollo sostenible: una solución a la crisis.
Una de las más importantes prescripciones de la ecoética para la preservación del medio ambiente y del equilibrio ecológico ha sido el modelo de desarrollo sostenible, un modelo de desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades. El desarrollo sostenible postula el uso de los recursos (permitiendo su regeneración) y minimiza el uso de los no renovables. Por ejemplo, el uso de las energías alternativas (solar y eólica) frente al petróleo, el gas natural, el carbón o la energía nuclear. Las energías alternativas y renovables son muy importantes para evitar los residuos: el modelo de desarrollo sostenible propone el uso de energías limpias, que no contaminan, frente a aquellas altamente contaminantes. También la eliminación de todos aquellos residuos no reciclables o biodegradables. Permite, en definitiva, la pervivencia de un medio ambiente sano y rico en su diversidad para las generaciones venideras.
La búsqueda de un desarrollo humano sostenible tiene más que ver con la justicia distributiva a nivel global que con el crecimiento económico (a partir de un determinado nivel de consumo, un incremento de este no conduce a una mejor calidad de vida). Hoy en día, la mayor parte de la Humanidad queda desplazada de los logros del desarrollo económico. Reconducir esta situación teniendo presentes a los desheredados de la tierra y a las generaciones futuras exige una radical redistribución de los recursos y una reducción de los utilizados por la minoría rica. La reflexión sobre nuestro estilo de vida y nuestra acción sobre el medio ambiente ha llevado a cuestionar el modelo de desarrollo propio de la economía industrial capitalista, como un modelo que no garantiza la  satisfacción de las necesidades en el futuro, ni una mayor calidad de vida en el presente. Para que una sociedad tenga una mayor calidad de vida no basta con atender al nivel económico (renta per cápita). Hay otros factores que la ONU toma en consideración, como el nivel sanitario, el nivel de alfabetización, la degradación medioambiental o el cumplimiento de los Derechos Humanos.

La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.

Autor: Miguel Unamuno

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