EL FORMALISMO ÉTICO DE KANT

  1. 1.Crítica a las éticas materiales y heterónomas.

            Kant denomina a las éticas anteriores a él «éticas materiales de bienes», porque indican cuál es la materia, el contenido de lo bueno (el placer, ejercer la vida contemplativa, cumplir la Constitución política, etc.), y también «éticas heterónomas», porque identifican lo moralmente bueno con un fin que la voluntad humana no se da a sí misma, sino que le viene dado por la naturaleza. Las critíca porque, si tuvieran razón:

• La voluntad sería heterónoma y no autónoma: los seres humanos seríamos incapaces de darnos nuestros propios fines.

• Sólo consideraríamos como deberes morales aquellos que nos ayudaran a alcanzar ese fin ya dado. Los deberes sólo obligarían de forma condicionada al fin.

            Sin embargo, los seres humanos tenemos conciencia de unos deberes que nos imponemos a nosotros mismos, de forma autónoma, y que mandan universal e incondicionalmente. A esa conciencia la llamamos «conciencia moral» y, para explicar en qué se fundamenta, la ética ha de empezar aclarando en qué consisten esos deberes, no cuál es el contenido del bien.

  1. 2.La conciencia moral: el imperativo categórico.

 Llamamos imperativos a los mandatos que nos ordenan obrar de una forma u otra. Estos imperativos son de dos tipos:  

Hipotéticos:   - Obligan sólo a las personas que quieren alcanzar un fin.

- La acción expresada en el mandato es un medio para alcanzar el fin. Por ejemplo, «si quieres ser un buen deportista, no fumes».

- La forma del mandato es «si quieres x, debes hacer y», y manda, sólo condicionadamente, a los que estén interesados en x.

- Son consejos de una razón prudencial o calculadora, no mandatos morales.

 Categóricos:   - Obligan de forma universal e incondicional. Por ejemplo, «no se debe matar».

- La forma del mandato es «debes (o no debes) hacer x». Manda sin condiciones, sin prometer nada a cambio.

- No se debe matar o no se debe mentir porque no es propio de personas hacerlo.

- Son mandatos morales. Si no matamos o no mentimos sólo por miedo a la cárcel, estamos «rebajando la humanidad en nuestra persona» y actuando de forma inmoral: hay orientaciones que no deben seguirse sencillamente porque son inhumanas. ¿Cómo podemos saber cuáles son?

  1. 3.La forma de los deberes morales.

 Son deberes morales los que tienen unos rasgos formales que proceden de la razón. Para descubrirlos Kant propone un test que expone a través de lo que llama «las formulaciones del imperativo categórico». La persona que desee saber si una máxima, un principio por el que orienta su acción, puede convertirse en ley moral, debe preguntarse si esa máxima o principio reúne los siguientes rasgos:

• Es universal. Será ley moral aquella máxima que creo que todos los hombres deberían cumplir. «Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal.»

• Se refiere a seres que son fines en sí mismos. Será ley moral la que proteja a seres que tienen un valor absoluto (son valiosos en sí y no para otra cosa) y son, por tanto, fines en sí mismos y no simples medios. Los únicos seres que son fines en sí son las personas. «Obra de tal modo que trates la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio.»

•Forma parte de una legislación universal en un reino de los fines. Un deber moral sería una ley vigente en un reino en que todos los seres racionales se trataran entre sí como fines y no como medios. «Obra por máximas de un miembro legislador universal en un posible reino de los fines.»

Si los hombres somos capaces de darnos estas leyes morales, que nos permiten superar el egoísmo y asumir la perspectiva de la universalidad (ser capaces de ponernos en el lugar de cualquier otro), es porque somos autónomos y no heterónomos.

  1. 4.Consecuencias de la autonomía.

 La autonomía tiene consecuencias como las siguientes:

La dignidad humana. Los seres que pueden intercambiarse por otros tienen un precio, porque es posible encontrar para ellos un equivalente. En cambio, un ser autónomo es único y por eso no tiene precio, sino dignidad. La idea de dignidad humana es fundamento de los derechos humanos.

La buena voluntad. Lo moralmente bueno es tener buena voluntad. Un buen médico puede ser útil, pero ser una mala persona; un compañero puede ser muy educado, pero ser una mala persona; y alguien puede ser buena persona, pero incompetente o poco educado: la bondad moral no radica en características útiles, sino en tener buena voluntad. Tiene buena voluntad el que quiere cumplir el deber por el respeto que le merecen las leyes específicamente humanas. El móvil de la conducta no es entonces el interés egoísta, sino el respeto ante la grandeza de la propia humanidad.

El bien supremo. El que tiene buena voluntad ¿puede esperar ser feliz? Las éticas griegas afirman que «el virtuoso es feliz» y, sin embargo, dice Kant, no parece que en la vida cotidiana las personas buenas sean siempre felices. ¿No es esto en definitiva injusto? La única solución racional consistirá en suponer que el alma es inmortal y que Dios conciliará en otra vida virtud y felicidad, de modo que los hombres buenos sean felices. La buena voluntad es, pues, el bien moral, pero la unión de bondad moral y felicidad constituye el bien supremo, que es posible por la acción de Dios.

 (Cortina. A. Filosofía. Editorial Santillana. Madrid. 2002)

 

La Filosofía tiene por objeto la enseñanza de la virtud, el deber y la vida recta.

Autor: Marco Tulio Cicerón

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