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  • ¿QUÉ SON LOS SENTIMIENTOS?

    A pesar de lo que algunos opinan los sentimientos y la razón no son contrarios. Lejos de excluirse, interactúan en todo lo que hacemos. Son socios en la actividad de la mente; a veces colaboran de buen grado, otras veces están irremediablemente enemistados, pero el caso es que no pueden separarse. Sin el sentimiento, la razón tiene un problema, pues son los sentimientos los que le dicen al pensamiento por dónde van los tiros. Sin el soporte emocional, el pensamiento no puede moverse.
    Los sentimientos son el adhesivo que nos mantiene unidos. Por lo tanto, lo son todo menos superfluos. Tampoco son per se perjudiciales, engorrosos, primitivos ni nos apartan de lo verdadero o esencial, como muchos filósofos han querido convencer a sí mismos y a los demás. Es cierto que los sentimientos se nos pueden “subir a la cabeza” y que si actúan con una vehemencia excesiva pueden perturbar el pensamiento. Cuando me siento víctima de una ataque, me quedo como bloqueado, y los argumentos sólo se me ocurren a toro pasado, una vez que me he calmado y ya no me sirven. En la escuela, cuando me encontraba junto a mi gran amor, nunca se me ocurrían ideas brillantes y me quedaba como un pasmarote. Pero, aunque a veces desearíamos librarnos de ellos, una vida sin sentimientos sería una catástrofe. Todavía más triste que estar “poseído” por la alegría, “montar” en cólera y ser “carcomidos” por los celos sería no llegar a degustar todos estos fascinantes elixires de la existencia. Sin emociones, caemos en la apatía más estúpida. Una persona sin sentimientos sería digna de lástima, ya que sería completamente incapaz de actuar y no sabría qué debe pensar; sus neuronas no tendrían ningún motor ni ningún espíritu. Aún la decisión de ser totalmente racional, de desatender a los sentimientos, es una decisión del sentimiento. Las ideas siempre están teñidas de sentimientos: tenemos ocurrencias divertidas, imaginaciones angustiantes, atisbos fulminantes, pensamientos chocantes, ideas románticas y concepciones frías.

  • BREVE COMPARACIÓN ENTRE PLATÓN Y MARX

    Para comparar a ambos autores debemos tener en cuenta que ambos se preocupan por hacer un análisis social de su época: Platón en La República,donde expone la necesidad de crear una sociedad más perfecta, y Marx a lo largo de toda su obra, donde propone también un cambio social importante. Para ambos, la sociedad en la que viven es una sociedad injusta: Platón ve cómo es condenado su maestro Sócrates por una democracia que él rechazaba y consideraba injusta, y Marx opinaba que la sociedad capitalista en la que vivía explotaba al obrero. En este sentido podemos decir que ambos autores realizan un análisis crítico de la sociedad de su época y muestran su descontento con la situación existente; de ahí que también ambos elaboren sendas teorías sobre cómo mejorar la sociedad en la que se encuentran.

    Epistemológicamente.

    Si analizamos las cuestiones epistemológicas, vemos que existe una oposición frontal entre ambos pensadores. De entrada, Platón rechaza el mundo sensible como fuente de conocimiento y sitúa la verdadera realidad en el mundo de las ideas. Marx, por su parte, determina que el conocimiento de las relaciones de producción es la base para conocer la sociedad de su momento y, por lo tanto, si se desean conocer los valores epistemológicos, morales y políticos de las personas, es necesario estudiarlos en las relaciones que ellos mismos tienen con la producción, con la realidad de su vida.

    Metafísicamente.

    Existe otra diferencia radical entre ambos autores en lo que se refiere a la ontología. Para Platón, en el dualismo entre mundo sensible y mundo inteligible se decanta por este segundo, donde dice que reside la auténtica realidad, que es inmutable e imperecedera. Pero para Marx la realidad es la que se impone dentro de la materialidad, que a su vez condicionará la superestructura.

    Antropológicamente.

    Platón necesitaba justificar la existencia de un alma eterna que vivía en el mundo sensible para poder desarrollar después su epistemología; s justo todo lo contrario a Marx, que era partidario de un monismo antropológico, donde el hombre es un ser material que va haciendo o produciendo su vida en sociedad. Si bien para Platón la reencarnación del alma determinaba la clase de vida que llevaría el alma encerrada en un cuerpo, para Marx será el sistema de producción el que condicione y determine la clase de vida que llevará el hombre.

    Éticamente.

    Ética y moralmente tampoco parecen guardar muchas similitudes. Para Platón, el bien era una idea universal y eterna y estaba relacionado con el conocimiento, pues solo el conocimiento puede acercarnos a la idea de bien. Para Marx, por el contrario, la moral es parte de la superestructura social y, por lo tanto, está condicionada por la ideología, dominada por los grupos que ostentan el poder. La moral está ideologizada por parte de los poderosos, que intentan imponerla a favor de sus propios intereses.

    Políticamente.

    En Platón la idea de justicia ocupaba uno de los escalafones principales en la jerarquía de las ideas. En política la justicia implicaba el ideal a seguir y todo el mundo debía colaborar en perfecta sintonía con el Estado. Tanto es así que todos se benefician de todos en este Estado ideal de Platón, y a los gobernantes se les impide tener posesiones. A diferencia de Marx, Platón sí contempla distintas clases sociales en función de las cualidades de cada uno y realiza una división del trabajo muy determinante. Para Marx era la producción la que marcaba el paso de la estratificación social, de modo que la infraestructura condicionaba la idea de justicia y la ideología del pueblo. Por eso, según Marx, es necesario un cambio en la economía, en el sistema productivo, para poder efectuar una transformación en la sociedad y en su ideología.

    Si bien es cierto que ambos autores divergen mucho en torno a la organización de la sociedad y a la estructuración de la misma, tenemos que decir, por el contrario, que la sociedad que perfilan ambos autores como ideal no deja de tener intenciones muy parecidas: son sociedades justas donde todos pueden sentirse beneficiados de todos y donde se cubren las necesidades vitales del hombre, que no padece ni sufre para poder desarrollarse como tal. Tanto en Platón como en Marx, la actividad era un elemento definitorio del hombre; de ahí que ambos concedan mucha importancia al trabajo o actividad que el sujeto desarrolla en la sociedad.

    (Ruiz Sánchez J.C. Historia de la Filosofía. Bachillerato 2. Andalucía Canarias. Editorial Mc Graw Hill.2013)

  • BREVE COMPARACIÓN ENTRE PLATÓN Y DESCARTES

    Epistemológicamente.

    En primer lugar es necesario destacar que tanto Platón como Descartes son autores idealistas; es decir, creen que las ideas son la base de la teoría epistemológica. Pero el punto de partida de ambos es distinto, puesto que para Platón las ideas han existido siempre y para Descartes las ideas son producto del razonamiento.

    Ambos autores defienden la existencia de un tipo de innatismo en el conocimiento. Si bien Descartes es el primero que usa esta terminología para justificar la existencia de las ideas innatas en el hombre, Platón, con su teoría de las ideas, ya justificó la existencia de las ideas de un modo innato en el hombre. Para Descartes este innatismo era la pieza fundamental de su filosofía, ya que sobre su doctrina del cogito recae el edificio de su epistemología. Lo mismo le sucede a Platón y a su mundo de las ideas: el alma, al preexistir en el mundo de las ideas (contemplándolas), lleva inserto el innatismo cuando desciende a un cuerpo. Tal innatismo es demostrable desde la teoría de la reminiscencia de Platón, donde se explicita la existencia previa de las ideas. Sin embargo, la diferencia entre ambos en este punto es que para Descartes las ideas son connaturales a la propia razón, forman parte de ella, de modo que no es necesario, como hacía Platón, justificar una reminiscencia para poder conocerlas.

    Además, para ambos autores el conocimiento por medio de lo sensorial no es fiable. Descartes directamente desconfía de los sentidos como fuente de información; cree que los sentidos nos engañan, no son fiables y, por lo tanto, no pueden proporcionar un conocimiento científico. Para Platón, los sentidos, al encontrarse dentro del cuerpo, tampoco pueden alcanzar el conocimiento científico. Por eso podemos encontrar otra similitud importante entre ambos: la total confianza en la razón como órgano de conocimiento. Podríamos decir que a este nivel ambos son racionalistas, puesto que el más alto grado de conocimiento, la ciencia, solo se puede alcanza usando la razón.

    Pero la diferencia entre ambos en lo que se refiere a la epistemología se centra más en el modo de interpretar este uso de la razón. Platón, al sostener la universalidad y preexistencia de las ideas, no le otorga apenas importancia al papel del sujeto en el conocimiento. Platón, en este sentido, es objetivista, pues las ideas son realidades objetivas y, por lo tanto, no hay necesidad de que el sujeto dictamine la validez de su conocimiento. Sin embargo, Descartes, inserto en la tradición moderna, hereda una perspectiva más subjetiva, dando más relevancia al papel del hombre, del sujeto, en el conocimiento.

    Metafísicamente.

    Existen algunas diferencias también relevantes en la cuestión de la ontología. Para Descartes, la realidad quedaba representada por tres tipos de sustancia: la res cogitans, la res infinita y la res extensa. De entre estas tres, Descartes confiere a la res extensa, lo material, lo corpóreo, una categoría importante, puesto que es lo que se acerca a la realidad. El mundo en Descartes e, por lo tanto, la suma de sustancias extensa, mientras que para Platón el mundo físico no posee apenas categoría ontológica. Para Platón, la realidad física, el mundo en que nos encontramos, es una mera fotocopia de la auténtica realidad, que es el mundo de las ideas; de este modo manifiesta una clara falta de interés por lo corpóreo, por lo físico, dotándolo al mismo tiempo de una débil categoría epistemológica.

    Antropológicamente.

    Tanto Platón como Descartes son dualistas, puesto que para ambos el hombre es la suma de dos sustancias. Para Descartes, el hombre es la suma de la res cogitans(sustancia pensante) y la res extensa(extensión); estas dos sustancias se unen en la glándula pineal. De entre ellas, al igual que ocurre en Platón, la más importante es la res cogitans, o sustancia pensante. En Platón el hombre es un compendio de cuerpo y alma, y dentro del alma será el alma racional, la más parecida a la res cogitans, la que lleve el peso del resto. De este modo, el conocimiento parte del alma racional, dejando a un lado la parte irascible y concupiscible, poniendo de manifiesto que lo corpóreo, lo mortal, es de una categoría inferior a lo racional, al igual que en Descartes.

    (Ruiz Sánchez J.C. Historia de la Filosofía. Bachillerato 2. Andalucía Canarias. Editorial Mc Graw Hill.2013)

  • BREVE COMPARACIÓN ENTRE PLATÓN Y ARISTÓTELES

    Metafísicamente.

    Para Platón existían dos ámbitos de la realidad muy diferenciados: el mundo inteligible y el mundo sensible. Las ideas eran la auténtica realidad, lo inmutable e imperecedero. Por su parte, Aristóteles, asentando las bases de su pensamiento y su racionalidad en la observación de la naturaleza y los seres vivos, no contemplará la existencia de dos mundos, sino más bien de uno solo. La realidad es lo que se nos presenta en este mundo, y las ideas no son otra cosa que lo que dota de forma a las cosas.

    Pero en esta descripción de la realidad hay que hacer una matización: igual que Platón postula los dos mundos separados, en Aristóteles existe una división entre el mundo sublunar (el mundo físico, donde hay generación y corrupción, cambio y movimiento) y el mundo supralunar (formado por las estrellas, donde existe un quinto elemento, el éter, que se denomina la quintaesencia).

    Epistemológicamente.

    Teniendo en cuenta esta división y la existencia del mundo de las ideas platónico, no es de extrañar que las teorías del conocimiento de ambos autores sean tan dispares. Para Platón el conocimiento propiamente dicho residía en el recuerdo; era una reminiscencia, puesto que el alma ya había conocido todas las ideas posibles y, al entrar en contacto con las cosas sensibles, las recordaba. Para Aristóteles, en cambio, todo es mucho más terrenal, puesto que postula la existencia de un alma mortal, y el aprendizaje solo se puede dar en vida. Por eso para él la principal fuente de conocimiento será la sensación, que dará lugar al conocimiento. Podríamos decir que para Aristóteles la experimentación es la base del aprendizaje, mientras que para Platón lo es el recuerdo.

    Políticamente.

    Si bien es cierto que ambos pensadores tienen una obra importante dedicada a la política (La República y La Política, respectivamente), las diferencias en torno a cuál es el mejor sistema de gobierno y de organización de la polis es diferente entre ambos. Platón se declara antidemocrático, influido, entre otras cosas, por la condena de un tribunal popular a su maestro Sócrates. Para Platón, el mejor gobierno era el de los mejor preparados, una aristocracia educada y formada; la democracia y la tiranía estarían entre las peores formas de gobierno. Por su parte, Aristóteles dirá que existen algunas formas de gobierno que, dependiendo de las características de la ciudad, pueden ser las mejores para unas circunstancias concretas. Así, aceptará que a monarquía puede ser igual de buena que la aristocracia a la hora de gobernar correctamente una polis, mientras que la tiranía o la oligarquía serán las menos deseadas. Por tanto, ambos coinciden al señalar que la tiranía y la democracia son las peores formas de gobierno, porque suponen una corrupción y degeneración que no benefician en nada a la ciudad.

    Éticamente.

    Por último, no podemos dejar pasar por alto en esta breve comparación los distintos conceptos e virtud que estos pensadores tienen. Para Platón, la virtud dependía del tipo de alma que predominase en el sujeto, de manera que en un artesano la prudencia era lo virtuoso; en un guerrero, la valentía, y solo el filósofo-rey podía alcanzar la idea de Bien (por eso era el que tenía que gobernar, porque conocía el Bien). En Aristóteles, la virtud no viene determinada por la clase social, sino que puede ser alcanzada por cualquiera siempre que se esfuerce y convierta en hábito el uso del “justo medio” a la hora de obrar; por lo tanto, todos estamos capacitados para poder obrar bien moralmente hablando.

    (Ruiz Sánchez J.C. Historia de la Filosofía. Bachillerato 2. Andalucía Canarias. Editorial Mc Graw Hill.2013)

  • ENTREVISTA VIRTUAL A KARL MARX

    MarxAl inicio de esta entrevista me encuentro en una situación diferente a la de las entrevistas anteriores, puesto que sobre su pensamiento se ha dicho de todo. Se ha afirmado que su obra ha sido fundamental para entender al ser humano puesto que, al relacionarlo con el modo de producción de la sociedad en la que vive, establece las bases de su liberación y de su auténtica realización- esta ha sido la valoración que hicieron muchos países e infinidad de intelectuales durante gran parte del siglo XX-. Pero también se ha asegurado- desde finales del siglo XX, esta ha sido la apreciación más frecuente-, que su obra solo sirve para esclavizar a los humanos y traerles más sufrimiento. ¿Cuál de las dos valoraciones es la adecuada?

  • FILOSOFÍA ÁRABE Y JUDÍA MEDIEVAL

    1. El Islam.

    El año 622 para escapar de la persecución a la que estaba siendo sometido por su predicación, Mahoma hubo de escapar de La Meca hacia Medina. La MecaEste acontecimiento, conocido como Hégira, es el inicio del calendario musulmán. Desde este momento el Islam se expande como una nueva religión monoteísta: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”.

    Los principales preceptos están recogidos en el Corán, y el estilo de vida que propone se resume en los famosos cinco pilares: monoteísmo absoluto, la oración, el ayuno, la limosna y la peregrinación a la Meca. Reconquistada la Meca, comienza la expansión del Islam, que pronto alcanza África, Asia y Europa.

    2. La cultura árabe.

    Los musulmanes mantenían un alto grado de civilización, que introducían en los pueblos que conquistaban militarmente. De la misma manera enriquecían su patrimonio cultural con elementos de las culturas con las que se relacionaban. Destacaron en medicina y pueden ser considerados como los primeros químicos. Conocedores de las obras de Ptolomeo, los musulmanes sobresalen también como geógrafos y astrónomos. De la India los matemáticos árabes introdujeron en su cultura, y por extensión en Occidente, los llamados números arábigos, que facilitaron de manera decisiva las operaciones numéricas.Mezquita_Cordoba

    3. La filosofía árabe.

    Cuando en el año 529 el emperador Justiniano clausura la Escuela de Atenas, la filosofía de Aristóteles se mantiene en Oriente en la escuela siria. Los árabes se apropian de esta filosofía cuando conquistan Persia y Siria. Hasta el año 750, bajo la dinastía de los abatidas, el corpus aristotélico es conservado por los árabes, quienes lo introducirán en occidente. Es necesario destacar que el Aristóteles que reconstruyen los filósofos árabes está claramente impregnado de platonismo.

    La filosofía árabe nace al intentar solucionar los problemas que ofrece el encuentro del Corán con la filosofía aristotélica. Se ven obligados a dar respuesta a algunas cuestiones del pensamiento de Aristóteles incompatibles con la fe coránica: la eternidad del mundo, la mortalidad del alma, la relación problemática entre razón y fe. Con la transmisión al occidente europeo de determinadas soluciones árabes, los filósofos y teólogos cristianos se encontraron propuestas para hacer frente a la dificultad del encuentro entre filosofía aristotélica y verdades reveladas.

    3.1.Al- Kindi.

    Este filósofo vivió entre los años 796 y 874, aproximadamente. Hombre de saber enciclopédico, es el primer gran pensador de la filosofía islámica; se le llama el filósofo de los árabes. Varias de sus obras son traducidas en la Escuela de Toledo. Destacan: De intellectu et intellecto, De somno et visione, De quinque essentiis, Libro de la Filosofía primera, y Sobre el alma.

    Este pensador es uno de los primeros en abordar la cuestión clásica en todo pensamiento medieval, de la distinción aristotélica entre entendimiento agente y entendimiento paciente. El problema se suscitó al querer interpretar el texto del De Anima,III,5, de Aristóteles, en el que distingue entre intelecto pasivo e intelecto agente. Considera Alkindi que el entendimiento agente es sólo uno y común a todos los seres humanos. Su concepto de intelecto activo, por el que cada entendimiento pasivo individual conoce las formas inteligibles, es adoptado por todos los filósofos árabes posteriores

    Este filósofo concibe la filosofía como un saber que abarca el estudio de toda la realidad y encamina al ser humano hacia la consecución del bien.

    Para Alkindi Dios es trascendente, uno y simple. Por su voluntad crea de la nada el mundo en el tiempo, y ejerce un control providencial sobre todo lo creado.

    3.2.Al- Farabi.

    Este filósofo vivió entre los años 870 a 950, aproximadamente. Pertenece a la escuela de Bagdad y a la secta de los sufíes. Su doctrina es de orientación religiosa, con influencias neoplatónicas y de la mística oriental. Introduce el aristotelismo en la cultura árabe, poniendo la lógica al servicio de la religión islámica. Para ello, delimita los campos de la filosofía y de la teología. Obras importantes son: Catálogo de las ciencias, Sobre el gobierno de las ciudades, Joyas de la sabiduría, Sobre la esencia del alma y Los problemas fundamentales.

    Alfarabí afirma la trascendencia radical del Uno o Dios respecto de la creación. Para aclararlo, establece una distinción de radical importancia en el pensamiento medieval y que no existía en el griego: la distinción entre ser necesario y ser contingente.

    El ser necesario es incausado, porque a su esencia le pertenece la existencia. Sin embargo, en los seres contingentes, la existencia es algo que recibe la esencia y que no le pertenece. Por eso existe, pero pudo no existir y habrá un momento en que deje de existir.

    Para explicar el paso de la unidad de Dios a la multiplicidad de seres creados, utiliza también la teoría emanatista neoplatónica: Del Uno procede la primera Inteligencia, en la que están todas las ideas. Ésta, al conocerse, engendra las almas de las diversas esferas cósmicas. La última de estas almas es el entendimiento agente. Y, jerárquicamente, se sitúan por debajo el alma, las formas y la materia. Sin embargo, en sentido contrario al de su jerarquía emanativa, las cosas inferiores tienden a elevarse hacia lo superior que las engendra.

    3.3..Algazel.

    Nace en Gazal, provincia de Tus (Persia oriental) en el año 1058 y muere en Tus, en el 1111. Pertenece a la secta sufí.

    Durante un tiempo enseña en Bagdad, pero desengañado de la filosofía fundamenta su saber en la fe en Dios y en los profetas, e inicia una peregrinación a los santos lugares de la isla. Su obra fundamental es la “Revivificación de las Ciencias Religiosas”. Otras obras son: Las tendencias de los filósofos y La destrucción de los filósofos.

    Aunque fue un excelente conocedor de Aristóteles y de la kalam, terminó haciéndose sufí y afirmando que la salvación sólo puede provenir de la fe. Por eso adoptó el fideísmo y el escepticismo que le llevaron a negar la validez de ninguna filosofía.

    Defiende la creación del mundo en el tiempo a partir de la nada. Mantiene una doctrina ocasionalista, en la que Dios, a través de su poder divino, es el principio continuo de la causalidad universal.

    3.4. Avicena.

    Ibn Sina, llamado Avicena por los escolásticos medievales, nace en Afsana (Persia) en el año 980 y muere en Hamadán en el 1037. Notable médico, escribe el Canon de la Medicina que traducido al latín es durante mucho tiempo el texto oficial de las universidades europeas. No menos importante como filósofo, elabora un auténtico sistema escolástico en el mundo musulmán. Su principal obra es la “Curación”, conocida con el nombre de los Sufficientiae. Es el primer comentador de Aristóteles, pero lo interpreta libremente, con un fuerte sentido neoplatónico y adecuándolo a los principios de la religión islámica.

    La lógica de Avicena se centra en el tratamiento de los universales. Distingue:

    * Universales ante rem: existen en Dios como idea.

    * Universales in re: como forma sustancial en cada cosa.

    * Universales post rem : como conceptos logrados por la abstracción.

    Característico de su filosofía es el principio de la necesidad del ser. Avicena distingue el ser necesario por sí mismo, en el que esencia y existencia coinciden, de los seres contingentes, que no son necesarios por sí mismos, sino gracias a la acción exterior de una causa, y en los que la esencia no implica la existencia. Por tanto, el principio de necesidad del ser, sólo compete de manera propia y absoluta al Ser necesario, y se predica de manera impropia y analógicamente de los seres contingentes. El Ser necesario por sí mismo, lo identifica con Dios. Estrechamente ligados a los conceptos de necesario y contingente están los de acto y potencia. Para Avicena, aunque utiliza otro término, el acto puro es el Ser necesario, es decir, Dios. A partir de esto, muestra los atributos de Dios. Uno de ellos es su bondad, que es difusiva por naturaleza y fundamenta necesariamente la creación. Dios crea desde la eternidad, pues es eterno, y sólo puede hacerlo del modo que realmente lo hace, ya que, si no, caería en contradicción consigo mismo. Pero no crea inmediatamente porque no puede producir un ser semejante a él, lo que significa que la creación de la multiplicidad de lo real no es directa.

    El primer ser que procede de Dios, es la primera inteligencia, que por ser creada, recibe la existencia. Se abre así la dualidad entre ser necesario y ser contingente, entre esencia y existencia. A través de diez inteligencias sucesivas, partiendo de la unidad de Dios, se explica la multiplicidad individual concreta. La última de las inteligencias emanadas, que es el intelecto activo, informa a la materia prima, pura potencialidad, dando lugar a todo lo real que se encuentra en el mundo sublunar. La materia, predispuesta a la recepción de una forma específica, se convierte en principio de individuación, pues la forma se repite ininterrumpidamente en su especie. Esta última inteligencia es también el entendimiento agente en el hombre, que engloba unitariamente el intelecto pasivo y el activo. De esta forma, puede afirmar la inmortalidad del alma, aspecto éste que niega Aristóteles, y salva así la integridad de los principios de la religión islámica. Por otra parte, a pesar del proceso emanativo a partir de Dios, evita caer en el panteísmo.

    El influjo que ejerce este filósofo árabe en los escolásticos latinos es muy grande, pues su doctrina es claramente conciliable con el cristianismo en temas como el de la relación entre esencia y existencia, el del conocimiento y la iluminación, y el de la materia considerada como principio de individuación.

    3.5.Avempace.

    Nace en Zaragoza hacia el 1070 y muere envenenado en Fez, en el 1138.Filósofo, médico y matemático, comenta a Aristóteles, a Al-Farabi y a Galeno. Sus obras más importantes son: Carta de adiós, Régimen del solitario, Sobre la unión del entendimiento con el hombre.

    Su pensamiento tiende hacia una mística de carácter intelectual, en la que mezcla el aristotelismo, el platonismo y la religión islámica. Su reflexión se centra en torno a la búsqueda del fin último del hombre, que es alcanzar la perfección y la felicidad. Para ello es necesario desprenderse, por sucesivos grados de abstracción, de todo lo material sensible e imaginativo, hasta llegar, mediante el éxtasis, a la pira intelección, a la unión con el Entendimiento agente, elemento fundamental de su filosofía, aunque no lo clarifica adecuadamente, Avempace influye notablemente en todas las grandes figuras de la escolástica medieval.

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    3.6.Averroes.

    El filósofo musulmán más importante de la Edad Media es el cordobés Averroes (1126-1198). Fue, además, juez, médico, matemático y político. Durante algún tiempo estuvo al servicio del califa de Marruecos hasta que perdió su amistad al ser acusado de interpretar falsamente el dogma.Averroes

    Ha recibido el sobrenombre de comentatorpor su inmensa labor de comentar e interpretar la obra de Aristóteles. Averroes fue uno de los pocos que se enfrentaron al problema de establecer las relaciones entre la filosofía y la religión; pero su firmeza en el debate le comportó la acusación de cultivar más la filosofía de los antiguos que la verdadera fe. Esta acusación implicó la privación de su actividad intelectual en la corte y el destierro de Córdoba.

    Sus obras fueron mandadas destruir, pero se conservaron en versiones hebreas. Las más importantes son: La destrucción de la destrucción (que es una crítica a una obra de Algazel, otro filósofo árabe, titulada La destrucción de la filosofía), La felicidad del alma y La sustancia del orbe.

    3.6.1. Averroes comentador de Aristóteles.

    Su doctrina no pretende ser sino una exposición de la de Aristóteles, en quien veía al más sabio de los hombres. Tal defensa de la filosofía de Aristóteles le lleva a sostener las siguientes tesis:

    1. Mantiene, siguiendo a Aristóteles, que el alma es mortal, aunque cree que una parte de ella, el entendimiento agente (que Averroes identifica, siguiendo a Avicena, con el último motor inmóvil), es eterna y común para todos los hombres.
    2. la materia prima es coeterna con dios, no es por lo tanto creada. Sobre ella opera el último Motor inmóvil (el entendimiento agente, la última inteligencia).
    3. Dios sólo conoce las formas universales, pero no a los individuos sensibles, por cuya suerte se desinteresa.

    Tales tesis no son asumibles por la ortodoxia (tampoco lo serán por la cristiana), de ahí su condena (y la de sus seguidores cristianos por parte de las autoridades de esta religión). Averroes, no obstante, era un fiel musulmán y no creía que su doctrina estuviese en contradicción con la fe islámica. El que las verdades de la filosofía (aristotélica) y de la fe no coincidiesen literalmente se lo explicaba así: hay tres diversos tipos de hombres atendiendo al grado de su desarrollo espiritual:

    1. Los filósofos: representan el grado de conocimiento más alto, aquél que se basa en la demostración, es decir, en la filosofía.
    2. Los teólogos: representan el segundo grado de conocimiento, que opera a través de argumentos probables pero no necesarios (lo que Aristóteles entendía por dialéctica).
    3. El común del vulgo: representa el grado de conocimiento más bajo, el que es dado por la fe, que opera a través de la imaginación y los sentimientos.

    Pues bien, resulta que el Corán es un libro que pretende hablar a todo el mundo, cualquiera que sea su capacidad intelectual. Es por eso que, dependiendo del grado de elevación espiritual, se podrán hacer de él distintos tipos de lecturas. Eso no quiere decir que la filosofía y la fe estén en contradicción, sino que se expresan con distintos lenguajes.

    3.6.2. Filosofía y religión en Averroes.

    Frente al fideísmo de Algazel y su rechazo de la filosofía, Averroes supuso una de las primeras valoraciones serenas, positivas y ponderadas del pensamiento filosófico en el ámbito árabe. Como todos los pensadores árabes, Averroes era un sincero creyente, aunque su posición era de conciliación entre fe y razón (de modo semejante a como lo hará Tomás de Aquino en el ámbito cristiano y Maimónides en el judío). Sin embargo, su mirada filosófica será griega, aristotélica.

    Averroes presenta el pensamiento de Aristóteles como un sistema Y lo ofrece purificado de toda contaminación neoplatónica y avicénica. Por eso, existe una gran proximidad y paralelismo entre Averroes y Tomás de Aquino en sus diferencias y críticas respecto del avicenismo (el primero) y el agustinismo (el segundo). En ambos, la ciencia humana, representada por Aristóteles, posee un valor propio que no depende de la fe (pero que tampoco se opone a ella). Se trata de dos planos distintos, pero que permiten relación. Responden a distintos niveles gnoseológicos, pero convergen, porque la verdad a la que es posible acceder por los dos caminos es la misma, y se identifica con Dios.

    Hasta Averroes, filosofía y religión, para los árabes, iban por dos caminos opuestos (Algazel) o se confundían en un mismo plano (Avicena, Avempace). Averroes defiende la filosofía frente a Algazel y a los teólogos, y defiende la filosofía de Aristóteles. Así Algazel rechazaba la filosofía como a una intrusa, tal y como lo muestra en su obra, mientras que Averroes defiende que la filosofía no desplaza y contiende con la teología, sino que simplemente busca la verdad por otros caminos.

    Creyente convencido, sostiene Averroes la necesidad del esfuerzo racional por comprender la verdad. La verdad (que es la verdad revelada) ha de ser razonable. En este sentido, opta por una postura de conciliación de fe y razón.

    3.6.3. Su gnoseología.

    Mientras Avicena consideraba el problema del ser desde las categorías de creación, es decir, desde la división de los seres en necesarios y contingentes, Averroes lo hace con mirada griega, suponiendo eterno al ser material, al igual que Dios. Acorde con esto, adopta una concepción gnoseológica y metafísica aristotélica: todo saber es conocimiento de los seres reales a los que se conoce por sus efectos, según el principio de causalidad. Todo razonamiento, por su parte, se realizará sobre los principios lógicos que el entendimiento intuye. Pero estos principios no sólo son lógicos, sino también ontológicos. Por eso, para Averroes, el ser es necesario y eterno y se rige por el principio de no contradicción y no por el de causalidad (inspirado en la idea de creación).

    Distingue, como los griegos, entre ciencia y mera opinión. Por otra parte, acoge plenamente de Aristóteles su gnoseología: el conocimiento comienza con los sentidos y, a partir de ellos, por un proceso de abstracción, el entendimiento produce los conceptos.

    Sobre la cuestión del entendimiento agente, retoma Averroes la doctrina de Alejandro de Afrodisia, según la cual es separado, incorruptible y constituye la forma del cuerpo. No es acto puro, sino compuesto de acto y potencia, porque conocer supone ya una potencialidad.

    El ser humano posee capacidad sensible, imaginativa, intelecto activo y pasivo. El entendimiento agente es el que ilumina los conceptos inteligibles de las cosas para proporcionárselos luego al pasivo. Es único para todos los seres humanos. Y es lo único que sobrevive a ellos tras la muerte. El alma individual es mortal.

    Junto al entendimiento agente, reconoce la existencia del entendimiento paciente, también común a toda la especie humana y separado de las almas individuales. Este entendimiento es el que recibe todas las formas inteligibles.

    3.6.4. Su metafísica.

    Distingue Averroes radicalmente entre el “ser” (identificado con el ser necesario) y el “no ser” (identificado con el ser imposible). Entre los seres distingue aquellos que solo pueden existir en la materia, los que existen en la materia pero pueden ser comprendidos prescindiendo de ella, y los que existen por sí mismos, independientes de la materia. Estos últimos son los que estudia la metafísica. Para estudiar los entes utiliza el principio de analogía, el hilemorfismo y la teoría de la potencia y acto de Aristóteles.

    Distingue radicalmente entre el ser de Dios y el ser del mundo: la existencia del primero la explica a partir del movimiento, por el orden y la finalidad en el mundo (al igual que las vías 1ª, 4ª y 5ª de Tomás de Aquino). Pero Dios está radicalmente separado del mundo, de modo que no lo conoce directamente, sino a través de sí mismo, que es su único objeto de conocimiento. Aun así, frente al théos aristotélico, el dios de Averroes es providente: cuida del mundo. El mundo procede de Dios, pero es eterno: Dios creó el mundo “desde toda la eternidad”. También es eterna la materia, aunque no fue creada por Dios. Esta materia será conformada por el entendimiento agente. Rechaza todo emanatismo, como los de Plotino o Avicena. Las inteligencias no surgen por emanación sino por creación directa de Dios. Las inteligencias mueven las esferas y la última, el entendimiento agente, además de ser el órgano de conocimiento de los seres humanos

    (uno común a todos) es la fuerza cósmica que mueve la Luna.

    3.6.5. Su antropología y su política.

    La antropología de Averroes es monista, al igual que Aristóteles. El ser humano es un compuesto hilemórfico en el que son realmente inseparables el alma y el cuerpo. Lo propio de cada ser humano sería la imaginación, que es lo que les individualiza y les distingue de los animales. Este elemento psíquico es corruptible, desaparece al morir la persona. Su antropología es, pues, monista: el ser humano es una sustancia hilemórfica, en la que al desaparecer el cuerpo material desaparece su forma, es decir, el alma. No pervive nada del individuo: sólo el entendimiento agente, que es común a toda la humanidad. Su pensamiento político se construye sobre la Repúblicade Platón (pues la Políticade Aristóteles estaba perdida). Se trata de una política eudemónica, en la cual se formula la necesidad de unas virtudes y una educación y en la que no se ahorra críticas a las tiranías de los almorávides y al androcentrismo de la sociedad árabe.

    3.6.6. Teoría de la doble verdad.

    ¿Qué ocurre, se pregunta Averroes, cuando la razón me da una respuesta y la fe me da otra sobre la misma cuestión? Pues que el filósofo debe hablar como filósofo y el creyente como creyente. Esta respuesta dio pie, posteriormente, a la teoría de la doble verdad, según la cual existen la verdad del creyente y la verdad del filósofo.

    Argumenta Averroes que existen dos niveles de sabiduría: una religiosa, otra científico-filosófica. Dios es, asimismo, Ser único, universal y eterno, causa primera y cuya ley natural rige el cosmos. Éste se ha revelado a los hombres, de modo que nos ha alumbrado el camino hacia la verdad. Además, como todo procede de Él, el mundo del ser ha de obedecer a una estructura racional.

    Por ello, aunque distinga dos niveles de conocimiento, el teológico y el científico-filosófico, éstos deben ser concebidos como diferentes sólo en el plano formal, en función de su intención o modo de acercamiento a la verdad. De este modo, no cabe entender que defienda propiamente una verdad religiosa distinta de la verdad filosófica. Sólo hay una verdad: el filósofo la busca mediante la demostración necesaria, mientras que el creyente la recibe de la tradición que emana del Corán.

    Entiende que “la revelación divina contiene dos partes: una evidente y otra que necesita interpretación; la primera obliga a todos, mientras que la segunda obliga solamente a los sabios; el vulgo está obligado a entenderla en su sentido literal, dejándose de interpretaciones, y a los sabios no les está permitido tampoco explicar al vulgo su interpretación”. Averroes defiende que no hay peligro alguno en interpretar filosóficamente los dogmas religiosos, siempre que se cuente con la formación adecuada y se sepa usar la razón rectamente.

    3.6.7. Su mundo.

    Averroes sostiene que es compatible afirmar que el mundo es eterno, a la vez que creado por Dios. El mundo ha sido creado por Dios, de modo que el mundo existe desde toda la eternidad como realidad que emana del propio principio rector. Y el mundo, en tanto que material, se convierte en realidad que contiene en potencia todas las formas que la misma materia puede llegar a adquirir. Este planteamiento permitió a Averroes afirmar que los seres naturales, en tanto que seres compuestos de materia y forma

    (siguiendo la teoría hilemórfica de Aristóteles, a la par que su binomio potencia-acto), no obtienen la forma como algo que se introduce en la materia desde fuera, son como algo que se hallaba de modo subyacente en ella de manera potencial.

    3.6.8. Sus entendimientos.

    La cuestión de la relación entre entendimiento agente y entendimiento paciente, y cuál es la realidad de cada uno, era uno de los puntos menos claros de la filosofía aristotélica. En su obra De anima, libro III, Aristóteles presentaba la existencia de ambos entendimientos o intelectos, señalando que el primero era “separable, sin mezcla e impasible, siendo como es acto por su propia entidad”. Los describe con respecto al paciente como una disposición natural semejante en su papel al de la luz en relación a los colores: igual que la luz hace que los colores en potencia pasen a colores en acto, el entendimiento agente hace que el paciente pase de poder conocer la forma de los objetos a conocerla efectivamente.

    Este entendimiento agente, “una vez separado es sólo aquello que en realidad es y únicamente esto es inmortal y eterno. Nosotros, sin embargo, no somos capaces de recordarlo, porque tal principio es impasible, mientras que el entendimiento paciente es corruptible y sin él nada intelige”. Averroes interpreta que toda intelección humana es mera participación en un solo y único entendimiento agente. Rechaza, por tanto, la inmortalidad personal en términos de contemplación individual del entendimiento agente. Tras la muerte corporal el entendimiento individual pasa a fusionarse en el entendimiento agente y queda integrado en él.

    3.6.9. Providencia y sabiduría de Dios.

    Según Averroes, Dios gobierna el mundo con su ciencia, pero la ciencia de Dios es distinta de la ciencia humana. Dios sólo se entiende a sí mismo, pero la comprensión de su propio ser le permite abarcarlo todo. No obstante, su ciencia no es acerca de los seres particulares. Ahora bien, el hecho de que Dios no conozca las cosas individuales de este mundo en su particularidad individual no debe entenderse como un defecto del conocimiento divino, ya que razona Averroes que no es defecto no conocer imperfectamente lo que se conoce de modo más perfecto.

    Asimismo, dado que Dios no conoce las cosas individuales, no establece su destino particular. Prueba de ello la tenemos en la presencia de la injusticia y el mal que reinan en el mundo. De su existencia no cabe responsabilizar a Dios, pues si el mal y la injusticia existen es a causa de la actuación de los seres particulares, cuya acción concreta sobre el mundo no viene gobernada por la divinidad.

    Averroes entiende que Dios rige el mundo como realidad a gran escala. Dios regula los acontecimientos del mundo sublunar a partir del movimiento de los cuerpos celestes, y, a través del movimiento del Sol, que determina la sucesión de días y noches y la sucesión de las estaciones, regula la vida vegetal y animal. De este modo, Dios rige todo el mundo mediante un orden necesario e infalible. Pero lo que es individual o casual, lo que no pertenece al orden necesario del Cosmos como realidad global, escapa tanto a la providencia como a la sabiduría de Dios.

    También la voluntad humana está sometida a la necesidad que emana del gobierno de Dios sobre todas las cosas creadas, pero igualmente afirma Averroes que nuestras acciones dependen, al menos en parte, de nuestro libre albedrío. El hombre es libre, no obstante debe entenderse que la voluntad humana se ve obligada a desplegar su actividad en el mundo, el cual está regulado por el orden necesario y eterno de Dios. Desde este punto de vista debe contemplarse la afirmación expresada en el Corán cuando se refieren a la infalible predestinación del hombre.

    4. La filosofía judía.

    La cultura judía se desarrolló en la Edad Media, sobre todo en los países árabes, y sufrió la influencia de la cultura islámica. En sus obras- escritas muchas en árabe-, los pensadores hebreos trataron con frecuencia temas de carácter religioso y se dedicaron a la interpretación de la Biblia y del Talmud.

    La armonización de culturas, iniciada por el judío Filón de Alejandría, es reasumida por nuevos pensadores hebreos, que desarrollan una doctrina original en la que mezclan motivos religiosos con problemas filosóficos ya afrontados por Avicena y Averroes. La filosofía cabalística (Cábala) judía es una manifestación clara y explícita de este transvase y concordia entre teorías diversas, que intentan armonizar fe judía y razón.

    4.1. Ibn Gabirol.

    Es llamado Avicebrón por los escolásticos latinos y nace en Málaga en 1020 y muere en Zaragoza en 1070. Su obra, Fons Vitae, escrita originalmente en árabe e influida por la filosofía islámica, tiene un gran ascendiente entre los escolásticos cristianos. Admite, como Avicena, que todo está compuesto de materia y forma (excepto Dios). La materia es potencia y está preparada para ser determinada por una forma. Cada ser, compuesto de materia y forma, puede ser considerado como una materia respecto de una nueva forma. Y así hasta llegar a una “forma universal”, que sólo estaría en la mente de Dios.

    Avicebrón, en su obra citada, expone una cosmología en la que Dios, ser en sí, simple y fuente de todo ser, extraño y distante del mundo e incognoscible por la razón humana, aunque asequible al hombre en la intuición del éxtasis, establece una jerarquía por grados de perfección, de seres hilemórficos (compuesto de materia y forma) y, por lo mismo, limitados y finitos, que proceden por creación o emanación de una difusa voluntad divina. Es difícil determinar la relación entre la esencia de Dios y la voluntad divina, pues, por una parte, parece que ésta es un aspecto del mismo Dios y por otra, que es una hipóstasis distinta.

    4.2.Jehuda ha Leví.

    Nace en Tudela en el 1075 y muere en 1165. Tiene frente a la razón la misma postura que Algazel: fideísmo y desconfianza. Desde esta perspectiva hace una dura crítica del pensamiento de Avicebrón.

    4.3. Maimónides.Maimonides

    4.3.1. Vida y obra.

    Moisés Ben Maimún, más conocido como Maimónides, es el más importante de los pensadores judíos. Nace en Córdoba en el año 1135. Se convirtió al Islam, pero debido al ambiente de desconfianza hacia los filósofos que reinaba por entonces en la España de los almohades se vio obligado a huir a Fez y luego a El Cairo. Fue nombrado médico de la corte de Saladino, en la que se ganó una reputación de hombre sabio. Murió en 1204 en Alejandría. Su obra principal es “Guía de perplejos”, que influye notablemente en la escolástica medieval, sobre todo en Santo Tomás. Su título tiene una clara intención apologética. En ella se ofrece una guía válida para el encuentro con la verdad.

    4.3.2. La razón y las Escrituras.

    Intenta casar la doctrina del Antiguo testamento con la filosofía, especialmente con la de Aristóteles. Tal intento le conduce a mantener las siguientes aseveraciones:

    * Cuando lo narrado en el Antiguo Testamento contradice de modo obvio a la razón, debemos suponer que tales narraciones tienen un sentido alegórico.

    *Cuando la posición del Antiguo testamento con respecto a un tema es clara, debemos asumirla. Y Maimónides está convencido de que ese tipo de verdades que aparecen de un modo claro y rotundo en el Antiguo Testamento no son nunca contradictorias con la razón. Así, en torno a la disputa de sí el mundo es eterno o creado en el tiempo, el Antiguo Testamento sostiene que el mundo es creado en el tiempo, mientras que Aristóteles y sus seguidores sostienen que es eterno. Maimónides cree en embargo que tal contradicción entre la Biblia y la filosofía no existe, ya que la razón no puede demostrar de modo inequívoco ni una cosa no la otra: lo que sí puede hacer la razón es demostrar que no hay ninguna contradicción racional en el hecho de que el mundo sea creado en el tiempo, por lo que no tenemos ninguna razón para no creer al Antiguo Testamento.

    *Con respecto al tema de la inmortalidad del alma su posición es la siguiente: el entendimiento paciente es individual, pertenece a cada hombre particular y muere con el cuerpo. El entendimiento agente es una Inteligencia separada, la Décima Inteligencia, que procede de la esfera de la Luna, y es la causa de que el entendimiento paciente pase de potencia para conocer, a conocer en acto. Pues bien, ese conocimiento adquirido por el entendimiento paciente, no muere, y retorna tras la muerte al entendimiento agente. Eso le lleva a una conclusión que recuerda a ciertas posiciones gnósticas: en tanto el hombre se haga sabio (haga de su entendimiento paciente, acto) se volverá inmortal. El saber salva.

    4.3.3. La guía de los perplejos.

    Esta es la obra filosófica más importante de Maimónides. La escribió en 1190 y es comparable en cuanto a método y finalidad a la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino. En ella se refleja la preocupación intelectual del siglo XII: la armonía entre razón y fe. Todos los pensadores de esta etapa afrontaron la búsqueda de la mejor metodología para conciliar el kalam (teología) y la falsafa (filosofía).

    Esta obra se divide en una introducción y tres partes. En la introducción explica la finalidad que es orientar a los indecisos y a quienes han sido atraídos por la razón porque encuentran problemas en la interpretación de la Ley.

    En la primera parte analiza la interpretación de expresiones clave en la Ley (Torá).

    En la segunda parte describe las pruebas de la existencia, incorporeidad y unidad de la causa primera, de las inteligencias, de las diversas esferas y del mundo, de la creación a partir de la nada, de las leyes y designios de la naturaleza.

    En la última parte habla sobre la providencia, los ritos y las normas de conducta.

    Esta obra debe su título a que Maimónides la destina a los perplejos, a los sorprendidos o desconcertados por las expresiones ambiguas y el lenguaje figurativo que aparece en las Escrituras. La guía pretende orientarles y ponerles de nuevo en el camino de la fe; por tanto, no es una guía para defender la teología frente a la filosofía, sino para intentar armonizar ambas. En este sentido, la filosofía de Aristóteles no tiene por qué generar confusión, desconcierto o perplejidad en los creyentes.

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  • ¿DE DÓNDE VIENE LA SOJA?

    Campo de soja  Vivimos rodeados de soja. Cuando entramos a un supermercado salimos con las bolsas llenas de soja. Leche de soja, aceite de soja, yogur con soja, bebida de soja, cremas de belleza con proteínas de la soja y ahora (en oferta 3x2) caldo de soja. También tenemos soja invisible (lecitina) en muchos otros productos como bollería, chocolates, helados, galletas y un largo etcétera. Pero sobre todo consumimos soja-y transgénica, por cierto- cuando consumimos huevos, leche o carne de las industrias ganaderas europeas. Toda la ganadería industrial, apretadita en sus establos y jaulas es alimentada con piensos que contienen altas proporciones de soja. Podríamos decir que una de las características de la alimentación de nuestro país es la dependencia de la soja. Estamos “ensojados”. Vivimos rodeados de soja.

  • ¿DE DÓNDE VIENE EL ATÚN?

    Calvo no tan claro.

    Me he apuntado a un máster de recursos humanos por correspondencia, aunque ahora, claro (calvo), es vía Internet. Aprovechando todas las nuevas tecnologías, me explican cómo se puede “asegurar el desempeño de los trabajadores” conectando en los ordenadores de los mismos o en las salas de trabajo una webcam. Claro (calvo) no se te escapa ni uno solo de sus movimientos. A todos los trabajadores de tu empresa también les puedes motivar poniéndoles como sintonía de su teléfono móvil el politono del comercial de la empresa. O si hace falta, ante situaciones de conflicto laboral, ya es fácil interrogar al trabajador bajo el control de un polígrafo o máquina de la verdad. Claro (calvo), como en la tele.

  • NIETZSCHE EN LA PAU DE CANARIAS

      EL CREPÚSCULO DE LOS ÍDOLOS.

     Pertenece al último período de su vida. Fue escrita en 1888, junto con el Anticristo y Ecce Homo. A finales de ese mismo año aparecen en él signos evidentes de locura y a principios del año siguiente es ingresado en una clínica de Basilea. Es el tercer escrito contra la moral. El primero es “Más allá del bien y del mal “, es lo mismo que más allá de lo verdadero y lo falso, y al revés: el problema gnoseológica se presenta como el reverso del conocimiento de la problemática moral. El segundo, también destructivo, es la “Genealogía de la moral” en el que afirma que el cristianismo es fruto de un resentimiento, la conciencia no es la voz de Dios en el hombre, sino el instinto de crueldad vuelto hacia atrás, y el sacerdote es el terrible poder del ideal ascético, el ideal nocivo por excelencia.

  • LO FEMENINO EN EL MARXISMO

    Antes de afrontar el tema de la diferencia sexual en la tradición marxista, es oportuno indicar algunas posturas independientes de esta tradición, pero que, de todos modos, afrontan la temática de la diferencia entre los sexos e influyen, en parte, en la elaboración marxista.
    La primera posición significativa es la de Feuerbach, que expone explícitamente el problema de la diferencia sexual y lo utiliza en clave antimetafísica, para oponerse a la filosofía de Hegel. Contraponiéndose al esquema hegeliano, Feuerbach pone el acento sobre la corporeidad sensible natural, y por lo tanto, también sobre el sexo natural del hombre: para Feuerbach, “el yo real no es algo privado de sexo, sino que está determinado a priori como un existente femenino o masculino y, por este mismo motivo como un prójimo al que le falta autonomía. La filosofía podría prescindir de las diferencias sexuales, si no estuviesen incrementadas con las partes genitales. Sin embargo, estas diferencias penetran todo lo que el hombre es en su sensibilidad y racionalidad específicamente femeninas o masculinas”.

  • INFLUENCIA Y ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO DE NIETZSCHE

     

     Más allá de su valor como filósofo, Nietzsche es un extraordinario escritor, un magnífico prosista y un gran dominador de los recursos expresivos del alemán. Esto, justamente, puede provocar la sensación de que se ha entendido fácilmente, habiendo lecho tan sólo una lectura superficial que atienda únicamente al sentido literal de las palabras. Nietzsche puede interpretarse de varias maneras, así que ha habido una serie de malentendidos y apropiaciones tergiversadoras. A título de ejemplo, hay quien ha presentado la doctrina del superhombre como un precedente filosófico de la ideología del nazismo, olvidando que Nietzsche elaboró este concepto mientras estaba en Italia huyendo de todo aquello que “pareciera” alemán. En su libro autobiográfico “Ecce homo” escribe: “Yo soy un aristócrata polaco pour sang, a quien ni una sola gota de mala sangre se le ha mezclado, y menos que ninguna otra, sangre alemana”. Sólo un gran olvido puede hacer pensar en Nietzsche como un ideólogo del nacionalsocialismo.

  • GINER DE LOS RÍOS Y LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

    1. Biografía.

    Francisco Giner de los Ríos (1839-1915) nació en Málaga. Compartió con Menéndez y Pelayo en Barcelona el magisterio de Llorens y Barba, finalizando derecho en Granada, al tiempo que realizaba estudios de filosofía y letras. Ya en Madrid trabó amistad con el grupo que constituía “el cenáculo del krausismo”, del que Julián Sanz del Río era el miembro más destacado. Sanz del Río, que había asimilado durante su estancia en Bruselas y en Heidelberg las propuestas filosóficas de Krause, era en aquel momento un activo divulgador de las ideas de éste, entusiasmo que transmitió a una serie de discípulos directos e indirectos, entre los cuales Giner pasó a ser el más importante.

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