NATURALEZA Y CULTURA

Los términos naturaleza y cultura son profundamente equívocos y reúnen una variedad importante de significados. En las expresiones siguientes: “hay que cuidar la Naturaleza”, “ es natural hacer tal cosa”, “fulanito tiene una buena naturaleza”, “menganita tiene mucha cultura”, “me he matriculado en un curso de cultura clásica” o “el refranero resume la cultura popular”, aparecen estos dos términos: naturaleza y cultura, con significados, si no distintos, al menos no del todo coincidentes. Por eso es importante aclarar tal variedad de significados.

naturaleza11. La naturaleza.

En el lenguaje cotidiano, se entiende por Naturaleza- en este caso el término se suele escribir con mayúsculas- el conjunto de los seres naturales en contraposición a los seres artificiales hechos todo ellos por la intervención del ser humano. Así, se dice que los campos, los pájaros y los seres humanos son naturales o que forman parte de la Naturaleza, mientras que un decorado, un avión o un ordenador son artificiales, aunque se hayan confeccionado con materiales de la propia Naturaleza.
Otras veces, el término naturaleza hace referencia a aquello que es innato, frente a lo que es adquirido. Naturaleza, pues, como lo propio; lo adquirido, como lo ajeno. Como cualquier otro mamífero, el ser humano nace con unas pautas de conducta propias de su especie. Son lo que suelen llamarse “conductas innatas”: “taxias”, “reflejos” e “instintos”. Ningún ser humano nace sin saber cómo alimentarse de la madre, cómo llorar en respuesta al dolor o para recibir alimento. Sin embargo, es igualmente cierto que no todas las conductas son innatas, sino que, por el contrario, la mayoría de las acciones de los seres humanos son producto de “conductas adquiridas”, del aprendizaje.
También en ocasiones, el término naturaleza se usa como contrapuesto al de convención- lo que los sofistas plantearon como la relación physis-nomos-, de manera que se entiende por naturaleza lo que las cosas son espontáneamente, y por convención lo que existe por acuerdo entre humanos. En este sentido, es natural en todos la necesidad de comer, mientras que es convencional que se usen para ello ciertos instrumentos y no otros: tenedores y no palillos, por ejemplo, e, incluso que se coman unas cosas y no otras: gambas, pero no hormigas.
Y, por último, es frecuente usar el término “natural” equiparándolo a normal, a habitual. Su contrario, “antinatural”, designa lo anormal o poco acostumbrado. Es correcto afirmar, así, que es natural que padres y madres quieran a sus hijos e hijas, y antinatural que no lo hagan. De alguien que tenga mal carácter, puede decirse, por ejemplo, que es natural que se enfade por cualquier cosa.

  • ciencia_22. La naturaleza en el ser humano.

Tomando el término “naturaleza” como el conjunto de los seres naturales, es evidente que el ser humano forma parte de la naturaleza, que es un ser natural más. Tanto que desde la antigüedad ha sido descrito como un cierto tipo de animal con unas características peculiares, “animal racional”, “animal dotado de palabra”, “bípedo sin plumas”.
Desde esta perspectiva, si comportamiento natural es aquel que realizan los seres naturales, entonces todo el comportamiento de los seres humanos, desde la acción más altruista y desinteresada, hasta la más violenta y sanguinaria, podría ser calificado de natural, por haber sido realizado por un ser natural.
Pero decir esto no aclara nada  sobre el comportamiento humano, ni dice nada sobre él. Sería tanto como afirmar que el armario de madera que alguien tiene en su habitación  también es natural, porque natural es la madera, el árbol con que se hizo el armario.
Si se toma el término “naturaleza” como lo que es innato, entendiendo innato como aquello con lo que nace el sujeto, lo que viene dado ya en el nacimiento, será comportamiento natural el espontáneo, aquel que no es premeditado, sin artificio, cuidado ni alteración. En el caso del ser humano, lo innato y lo espontáneo- otro de los sentidos que posee el  término naturaleza- coinciden.
Lo innato y espontáneo en el ser humano será, pues, lo que está en él desde su nacimiento y sin artificio ni alteración, y es indudable que en el ser humano hay muchos elementos que poseen estas características: todo ser humano es un organismo complejo que incluye sistemas: nervioso, endocrino, linfático, etc., y órganos: cerebro, pulmones…igualmente variados y no menos complejos, y todos ellos poseen una forma concreta de funcionar y una serie de exigencias para poder hacerlo.
O, a nivel molecular, todo ser humano posee un genotipo, el conjunto de todos los genes- porciones de material genético- que determina en el individuo unas características específicas; y un fenotipo: “ en el interior del núcleo celular existen no sólo instrucciones para construir un cuerpo que se ajuste a la configuración humana, con tejidos humanos, órganos y sistemas complejamente entramados formando un todo, sino también instrucciones que dan precisión y un infinito número de variantes individuales”( C. Rainer. El cuerpo humano).
Además, en todos los seres humanos existen, en estrecha relación con su biología, una serie de características comunes: la disposición a satisfacer las necesidades básicas- alimentarse, cobijarse, buscar pareja sexual, la necesidad y la capacidad de aprender, etc.- características que le permiten, como al resto de los seres naturales, adaptarse al medio en el que viven.
ciencia_3La necesidad y la capacidad de aprender son de una importancia decisiva ya que hacen indispensable la “cultura” como elemento de configuración del ser humano. Los genes son responsables de las características fisiológicas de todos los seres vivos, en algunas también de sus comportamientos. Pero en las especies que poseen un sistema nervioso complejo y un cerebro desarrollado, los genes son responsables de menos comportamientos. Las especies con estas características heredan menos conductas y, consecuentemente, tienen que aprender más. El caso más extremo es el del ser humano. Al pertenecer a la especie que cuenta con un sistema nervioso más complejo y con un cerebro más desarrollado, cuando nace es el ser más desvalido, con menos conductas determinadas por sus genes y, por lo mismo, con más necesidad de aprender para poder sobrevivir.
En la historia de la filosofía algunos pensadores han querido ver algo más que cuerpos predeterminados por las características necesarias para adaptarse al medio y por la información genética. Entre ellos tenemos a Santo Tomás de Aquino que veía en el ser humano la huella del Dios creador o Descartes que identifica al ser humano con sus ideas innatas… Todos ellos asumen que existe una determinada “naturaleza humana” presente en todos los humanos y que va más allá de lo puramente orgánico.
El último sentido de “naturaleza” es el de normal, de habitual. Y también en este sentido se puede aplicar a determinados comportamientos humanos.
Lo mismo que se puede decir que es natural que cayera la manzana de Newton, se puede decir que lo es que los perros ladren o que los seres humanos hablen. La manzana, como cualquier cuerpo más pesado que el aire, está sujeta a una norma, a una ley, la de la gravitación de los cuerpos y, por eso, es natural, es normal, que caiga; el perro está sujeto a la manera de ser propia de su especie y, por eso, no aprende a ladrar, ladra, no puede  hacer sino ladrar. Pero, ¿y nosotros? ¿hablamos porque no podemos hacer otra cosa sino hablar? ¿hablamos sin aprender a hablar? Evidentemente no. Hablamos porque tenemos una estructura cerebral adecuada, un aparato fonador adecuado y la capacidad de aprender: el ser humano aprende a hablar, y por cierto que en “una” lengua. Por supuesto que ese aprendizaje es posible porque nace con la capacidad de aprender, de manera que esa capacidad es natural en el ser humano. Pero lo es la capacidad, no los contenidos del aprendizaje.
Ahora bien, en otros casos, aunque se aplique al comportamiento humano el término normal, no quiere decir que ese comportamiento sea innato, espontáneo. Se oye con frecuencia afirmar que es natural que nos casemos, que no dejemos que nos quiten lo que es nuestro, o que en verano es natural irse de vacaciones. Lo que se está diciendo es que hay una norma o un hábito que hace que los seres humanos se casen, etc.
Pero ¿de dónde surgen esas normas? ¿forman parte de la herencia genética de los seres humanos? ¿son las leyes físicas, químicas o biológicas? ¿son imprescindibles para que el ser humano se adapte al medio ambiente? Más sensato parece entender que todas estas normas, estos hábitos y otros muchísimos más, han sido establecidas por los seres humanos dentro de una determinada cultura, son aprendidas y, por ello, no son innatas ni espontáneas: son como son, pero podrían ser de otra manera. Decir que es natural que los seres humanos se casen es decir que, en nuestra cultura, es habitual que lo hagan. Pero nada más.
En conclusión, se puede decir que el ser humano es un ser natural: a) porque forma parte de los seres naturales; b) porque cuenta espontáneamente con un sistema biológico que posee un determinado funcionamiento y también una ser de exigencias para adaptarse al medio; y, por último, c) porque es necesario en él que la adaptación al medio la realice dentro de una cultura determinada.

  • ciencia_43. Definiciones de cultura.

Es ya clásica la definición de cultura que propuso Sir E. Burnett Tylor en 1871: “La cultura en su sentido etnográfico amplio, es ese todo complejo que comprende conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto miembro de la sociedad”.
Y no muy distinta, la que propuso B. Malinowski, en los años 40 del siglo XX: (La cultura es) “el conjunto integral constituido por los utensilios y bienes de los consumidores, por el cuerpo de normas que rige los diversos grupos sociales, por las ideas y artesanías, creencias y costumbres”.
En ambas definiciones, la cultura comprende, pues, todo lo producido por el hombre en sociedad, ya sean objetos, normas o ideas. Y parece claro, por ello, que cultura y sociedad se implican mutuamente: toda cultura remite a una sociedad determinada, de la misma manera que toda sociedad se desarrolla en una cultura concreta.

  • 4. Características de la cultura.

Basándonos en Kottak, podemos caracterizar la cultura con los siguientes rasgos:
• Es aprendida. No es algo ya dado, que simplemente aparezca. Necesitamos integrarnos en una cultura, aprenderla; es lo que denominan los antropólogos “enculturación”. La cultura existe gracias a ese proceso de transmisión de unas generaciones a otras. La cultura no existe independientemente de los individuos.
• Es simbólica. Es una forma de comunicación y unión entre los individuos La cultura es una red de sentidos vitales que hace posible la relación personal.
• Somete a la naturaleza. Las necesidades biológicas no las vivimos directamente, sino interpretadas por la cultura; están revestidas por lo cultural. Una misma necesidad biológica es expresada de diferentes maneras según cada cultura.
• Es general y específica. Es una capacidad que tienen todos los seres humanos (por eso es general), pero solo vivimos una cultura particular o específica.
• Lo abarca todo. Nada queda fuera de la cultura. Establece normas, reglas o patrones de comportamiento para todo tipo de actividades, incluso las que critican esa misma cultura.
• Es compartida. No es un atributo de los individuos aislados, sino de los individuos formando un grupo. Por ello, es difícil separar sociedad y cultura, dado que son dos caras de la misma moneda: la forma de vida del ser humano.
• Es adaptante y mal-adaptante. El ser humano puede adaptarse a la naturaleza (por ejemplo, a las condiciones climatológicas) gracias a la cultura, pero determinadas formas culturales pueden ser mal-adaptantes, pues ponen en peligro la continuidad de la especie humana sobre la tierra (por ejemplo, desarrollando una economía que hace peligrar los recursos naturales).

  • ciencia_65. Elementos integrantes de la cultura.

Los ingredientes o contenidos de la cultura son:
• Las instituciones: son los modelos de comportamiento con carácter normativo, aunque no estén necesariamente regulados por leyes jurídicas. Un ayuntamiento, un museo, un instituto son instituciones.
• Las ideas: incluyen conocimientos, creencias o valores compartidos por un grupo.
• Los materiales: los producido por ella; es el mundo cultual físico.
• Las técnicas: son formas de hacer y producir en sentido amplio. Por ejemplo, la agricultura, la arquitectura, la tecnología propiamente dicha, etc.

   
 

No hay ninguna filosofía de la vida que un hombre razonable no pueda fundamentar de manera convincente.

Autor: Leszek Kolakowski

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