LA DIMENSIÓN BIOLÓGICA DEL SER HUMANO

  Una de las  características que distinguen al ser humano es su capacidad no solo de reconocer, sino de reconocerse a sí mismo. Por eso, aunque vive sometido a las leyes de la naturaleza, como todos los seres, es el único que siente la necesidad de conocer las diferencias que separan a los seres vivos de los seres inertes, y, sobre todo, las diferencias que le separan a sí mismo de unos y otros. Es esta “necesidad” la que hace que nuestra identidad biológica aparezca como un “problema”.

   1.1.    El problema del carácter biológico del ser humano.
La pregunta por la identidad humana-¿qué somos?- lleva a plantearse cuestiones como “¿de qué estamos hechos?” o “¿de dónde venimos?”, que hacen referencia a nuestra naturaleza y a nuestro origen. Estas preguntas exigen respuestas, y más si tenemos en cuenta que se han planteado de forma reiterada a lo largo de los últimos ciento cincuenta años sin que hasta hoy se haya obtenido una contestación satisfactoria. La identidad humana y su origen siguen siendo en la actualidad una incógnita.
Hasta el siglo XIX, las respuestas habían sido de tipo religioso y científico. Sin embargo, habían permanecido inalterables, ya que estaban asentadas en la tradición y en el dogmatismo. A partir de esta fecha, la solución a estas cuestiones fue asumida por la ciencia moderna y fue entonces cuando se manifestó el carácter de problema que tiene la identidad humana.
Hay que decir, sin embargo, que las explicaciones religiosas y científicas tienen su propia validez. Basta con respetar las claves de comprensión en las que han sido escritas. Por ejemplo, es tan disparatado tomar el mito bíblico de la creación como una descripción científica del origen del ser humano, como tomar el hecho de la evolución como una prueba contra el relato bíblico. Sin embargo, este dogmatismo en las opiniones ha sido – y es- demasiado frecuente en nuestra sociedad.
Por otra parte, la búsqueda de respuestas científicas al problema de la identidad humana no significa renunciar a la búsqueda de sentido que tiene la naturaleza humana. De las respuestas que demos dependerá nuestra actitud frente a la vida y la forma de relacionarnos con el mundo y con los demás.
   1.2.    La Antropología.
La cuestión de “qué es el ser humano” ha generado, desde el siglo XIX, preguntas de índole muy diversa. En la actualidad numerosas disciplinas tratan de dar respuesta a este problema: la física, la química, la biología, la sociología, la filosofía…
Esta diversidad de respuestas comporta el riego de que el ser humano, que es una realidad compleja, pero una sola realidad, quede reducido a la investigación específica de cada ciencia. Por ello, hoy más que nunca, la antropología debe incorporar los conocimientos que las demás ciencias aportan, pero, sobre todo, debe asegurar la unidad del ser humano como objeto de estudio para llegar a comprenderlo de forma integral.
La antropología es la ciencia que trata de los aspectos biológicos del ser humano y de su comportamiento como miembro de una sociedad. Su estudio abarca tres dimensiones: la biológica, la sociocultural y la filosófica.
*La antropología biológica estudia las transformaciones anatómicas y físicas que ha sufrido el ser humano a lo largo de su evolución biológica, su origen y su diferenciación como especie dentro del mundo animal. Su objetivo se centra en reconstruir el proceso de hominización para averiguar el origen del ser humano a partir de las especies animales.
*LA antropología sociocultural estudia al ser humano como un ser orgánico en relación con otros seres vivos. Su investigación se ocupa del estudio comparativo entre los distintos sistemas sociales y las diferentes formas de conducta grupal. También investiga las técnicas y los recursos que el ser humano ha elaborado para adaptar los medios natural y social a sus necesidades así como los medios empleados para conservar y transmitir dichas técnicas y recursos.
*La antropología filosófica intenta establecer, en consecuencia con la ciencia, el lugar que ocupa el ser humano en el mundo, su origen y su naturaleza. Su finalidad es comprender el sentido del ser humano como ser que se reconoce y reconoce a sus semejantes como personas, en términos de valores, derechos, igualdad o libertad.
El estudio de la dimensión biológica del ser humano requiere considerar dos aspectos fundamentales:
-La evolución en el marco de la ciencia actual, como un hecho que afecta a todo el universo y no solo a los seres vivos; por tanto, necesitamos conocer, al menos en sus generalidades, el desarrollo de la teoría de la evolución.
-Los cambios morfológicos que, por evolución, se han ido generando en las distintas especies hasta la aparición del ser humano. Este proceso se denomina hominización.


(Corcho  R. y Corcho A. Bachillerato. Filosofía y Ciudadanía. Editorial Bruño. Madrid. 2008)

La meta ideal de la filosofía sigue siendo puramente la concepción del mundo, que precisamente, en virtud de su esencia, no es ciencia. la ciencia no es nada más que un valor entre otros.

Autor: Edmund Husserl

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