LA ABSOLUTA NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA

La naturaleza, la extensión y la intensidad de los cambios que hoy vivimos son de una complejidad sin precedentes en la historia. El papel de la ciencia ha de ser, sin duda, importante en el futuro, sin embargo, ninguna de las ciencias particulares tiene competencia para configurar el nuevo modelo de individuo y de sociedad que requieren los nuevos tiempos. De igual manera, ninguna instancia puede suplantar a la filosofía en el diseño de los nuevos valores que habrán de instalarse en la humanidad.

La filosofía, mantenemos, es absolutamente necesaria desde distintos puntos de vista:

  • Como actividad teórica, la filosofía es necesaria porque es un modo de conocimiento que se distingue específicamente de otras formas de conocimiento, como la religión, el mito, la literatura y la ciencia. Como conocimiento teórico, la filosofía aplica la razón a la realidad más allá de los límites asignados a las ciencias particulares, con el propósito de construir una imagen global que permita al ser humano hacerse cargo de los problemas que esa realidad le plantea.
  • Como actividad práctica, la filosofía es necesaria no porque intente encontrar soluciones a los problemas concretos que acarrea el hecho de vivir, sino porque busca afrontar los problemas de la vida humana, individual y social, y aplica la reflexión para construir una imagen global que los haga comprensibles en su totalidad.
  • En una dimensión más próxima, la filosofía es necesaria también para comprender nuestra propia realidad como personas en proceso de formación. Si creemos que la filosofía, las matemáticas, el latín o cualquier otra asignatura nos deberían proporcionar unas mejores condiciones materiales de vida, entonces podemos pensar que todas las asignaturas del currículo escolar son innecesarias. Es otro tipo de conocimiento el que necesitamos.

La necesidad de la filosofía radica en la capacidad que nos da para adquirir una comprensión adecuada del mundo; en la facultad que nos otorga de tomar decisiones rápidas, correctas y libres; en el talento que nos proporciona para adoptar compromisos por la construcción de un mundo más justo, más solidario y más humano; en resumen, en la posibilidad que nos ofrece de crecer como seres humanos.

Este es el talante de la filosofía. Hace más de dos mil quinientos años, en Grecia, dio origen a la civilización, y desde entonces ha posibilitado que nuestra sociedad, a pesar de haber pasado por los momentos más tenebrosos y traumáticos de la historia, no haya dejado de tantear la construcción de un mundo más humano. Hoy, la filosofía, en su dimensión más práctica, está comprometida en el proyecto de encontrar las señales que habrán de servir para que la civilización acabe instalándose en la humanidad, en todos los seres humanos, en todas las culturas.

La meta ideal de la filosofía sigue siendo puramente la concepción del mundo, que precisamente, en virtud de su esencia, no es ciencia. la ciencia no es nada más que un valor entre otros.

Autor: Edmund Husserl

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