EL PENSAMIENTO

1. Pensar.

Una de las cosas que nuestra inteligencia hace constantemente es pensar. Por eso utilizamos tanto esta palabra. Decimos: “Sólo pienso en ti”; “Tienes que pensar antes de actuar”; “Estuve pensando en lo que me dijiste”. Casi siempre pensamos con palabras, como si nos estuviéramos hablando a nosotros mismos. Pero también podemos pensar sin ellas, pasando de una imagen a otra como cuando hacemos un ejercicio físico.

Pensamos en cosas muy diversas, pero el filósofo, en vez de pasar sobre este hecho sin darle importancia, se fija en él y comienza a hacerse preguntas. ¿Qué es pensar? ¿Para qué pensamos? ¿Por qué hay personas que piensan mejor que otras? ¿Qué puedo hacer para pensar mejor?-

Pensar es operar mentalmente con informaciones para conseguir una meta, de acuerdo con reglas, métodos y criterios adecuados.

2. Elementos necesarios del pensamiento.

Para pensar, por tanto, son necesarios cuatro elementos:

*Información: son los datos o conocimientos que debemos manejar y que han de estar conservados en la memoria, o en algún instrumento auxiliar de la memoria, como son los libros, las notas o los ordenadores. Por ejemplo, para pensar sobre fútbol hay que saber cómo se juega, los reglamentos, etc. Para pensar sobre matemáticas, habrá que conocer una serie de nociones, qué es un número, una integral, un polinomio, etc. Un avión no puede volar sin combustible, y una inteligencia no puede volar sin información, que es su peculiar combustible. No hay que aprender por aprender. Hay que aprender para pensar. Y hay que pensar para actuar.

*Operaciones: son las actividades mentales que realizamos con la información: comparar, relacionar, descomponer, componer, multiplicar, sacar integrales, buscar parecidos, deducir, imaginar, etc.

*Reglas, métodos y criterios.

- Regla es la norma o pauta que debe llevarse a cabo para realizar un razonamiento correcto. Cada tipo de pensamiento tiene sus reglas para hacerlo bien. Las reglas para escribir poesía son distintas a las reglas para hacer ciencia. Si digo “dientes de perlas y labios de rubí” estoy estableciendo un enlace metafórico, válido en poesía, pero prohibido en ciencia.

-Método es el procedimiento o conjunto de reglas para alcanzar un conocimiento o realizar un proyecto.

-Criterio es la regla para evaluar la verdad o la corrección de algo. Necesitamos tenerlo para saber si vamos por el camino adecuado, si estamos consiguiendo el resultado que deseamos. Una persona sin criterio es la que juzga las cosas o toma decisiones caprichosamente. No se utiliza el mismo criterio para escribir una carta de amor que para escribir un trabajo de Ciencias Sociales. Cuando confundimos los criterios provocamos errores o injusticias.

*Meta: es el objetivo que se quiere alcanzar. Necesitamos saber lo que queremos conseguir. Las operaciones que hacemos con las palabras, por ejemplo, no serán las mismas si nuestro propósito es contar un chiste o explicar una demostración.

3. Pensar y discurrir.

Pensar no es un lujo, sino una necesidad. Queramos o no, estamos siempre captando información, relacionándola, de una manera automática. En ocasiones, lo hacemos mecánicamente: si vamos andando por un monte, elegimos el camino, calculamos la distancia antes de dar un salto, evitamos una rama. En otras situaciones, pensamos voluntariamente en algún asunto. El pensamiento es la herramienta que tenemos para resolver el problema de alcanzar una meta.

Nacemos con la capacidad de pensar, pero podemos desarrollarla más o menos. La inteligencia humana es perfectible, puede mejorar, ampliarse, o, por el contrario, debilitarse. Sobre todo, puede usarse bien o mal. Hay muchas formas de pensar, pero la más poderosa, la que nos caracteriza como especie, utiliza el lenguaje. Pensamos con palabras, discurriendo, elaborando discursos.

Un discurso es todo lo que resulta de la actividad de discurrir, de exponer con palabras lo que pensamos. No podemos saber lo que pensamos sobre una cosa hasta que no lo hayamos dicho, a nosotros mismos o a otra persona. Las palabras nos permiten darnos cuenta de lo que creemos o de lo que sentimos.

Pensar no es estar dando vueltas a una cosa, como cuando estamos preocupados o atemorizados. Ni repetir de memoria lo que hemos aprendido. Es una actividad productiva, creadora, que nos permite conseguir unos objetivos. Hay pensamientos prácticos (que se dirigen a hacer una cosa) y pensamientos teóricos (que se proponen conocer las cosas). Para ampliar nuestra capacidad de pensar, debemos ejercitarnos en algunas operaciones:

*Expresar. En el uso de la inteligencia podemos distinguir dos momentos. En primer lugar, el momento receptivo de la inteligencia, presente en todas las actividades en las que se recibe información, como ver, escuchar, leer, sentir. Aprender, por ejemplo, es una actividad receptiva. Pero hay un segundo momento activo, productivo, creador, expresivo, que es el más importante. No aprendemos solo por el gusto de aprender, sino para vivir, para actuar, para comunicarnos.

Expresar consiste en dar forma y exponer nuestras ideas o nuestros sentimientos, y eso, a veces, supone un esfuerzo, por eso puede darnos pereza hacerlo. Sin este momento activo, no hay verdadero desarrollo de la inteligencia. Una inteligencia pasiva es como un automóvil con un motor que no funciona; no vale para nada. La pereza es uno de los enemigos más temibles de la inteligencia. Muchas veces cuando nos hacen una pregunta, preferimos decir que no lo sabemos antes de intentar buscar la respuesta en nuestra memoria. En realidad, sabemos muchas más cosas de las que creemos.

*Describir. A veces el pensamiento pretende contar cómo son las cosas o los sucesos. Hay artes descriptivas- como la novela- y ciencias descriptivas- como alguna rama de la zoología o de la geografía-, y un modo de filosofar muy interesante- la fenomenología- que también quiere describir, filosóficamente, la realidad. La descripción debe ser objetiva, exacta y completa. Si quiero describir a un médico lo que me pasa debo cumplir estos tres requisitos; de lo contrario, no podrá diagnosticar la enfermedad.

*Explicar. Significa sacar fuera, exponer, poner a la luz lo que está oculto, aclarar. Cuando queremos explicar algo necesitamos indicar las causas, las razones o, si se trata de un comportamiento, los fines que se pretendían alcanzar. Explicar es necesario para comprender. Cuando alguien dice: “No me explico cómo he podido hacerlo”, lo que quiere decir es que no puede indicarnos ni la causa ni el fin de lo que hizo. Explicar lo que sucede es una de las funciones del pensamiento.

*Justificar. Lo que se dice, lo que se describe, lo que se explica necesita ser justificado, es decir, deben darse las razones por las que se dice eso y no otra cosa. Es lo que pretende hacer la “razón”.

Pensar racionalmente significa poder dar justificaciones, pruebas, argumentos de lo que se está diciendo, que puedan ser comprendidos, comprobados y aceptados por otras personas.

Las demostraciones que se hacen en matemáticas o en física son un tipo de justificación.

4. Los problemas y las preguntas.

La vida, con sus necesidades y aspiraciones, nos plantea continuamente problemas que resolver. Hay problemas infantiles, problemas adolescentes, problemas de adultos y problemas de ancianos. Nadie se libra de ellos. Esto es un hecho. Lo que caracteriza a la filosofía es que no se limita a reconocerlos, sino que se hace peguntas sobre ellos. ¿Qué es un problema? ¿Cuántos tipos de problemas hay? ¿Cómo puedo solucionarlos? ¿Cómo sé que los he resuelto bien?

Problema significa etimológicamente “lo que ha caído en medio de nuestro camino y nos impide avanzar”. Es un obstáculo que se opone a nuestros intereses o proyectos. En cada problema hay un conocimiento y una ignorancia: sabemos adónde queremos llegar pero no sabemos cómo hacerlo.

Preguntar es una de las características más propias de la inteligencia humana. Con frecuencia, formulamos los problemas en forma de preguntas.

Los animales también tienen problemas-huir, salvarse, cazar-, pero los resuelven mediante la acción, aprovechando los mecanismos instintivos con los que nacen. En cambio, los humanos nos hacemos preguntas que plantean y concretan el problema, facilitando así su resolución mediante el pensamiento.

Una pregunta es:

-un modo de pedir información a los demás.

-Un modo de orientar nuestra búsqueda de información. Por eso hacemos preguntas sobre la realidad: ¿Por qué se forman las nubes? ¿Quién hizo el mundo? ¿Qué le pasa a mi moto, que no arranca? También nos hacemos preguntas a nosotros mismos, y de esta manera buscamos información en nuestra memoria, o intentamos conseguirla mediante el pensamiento. ¿Qué hice ayer? ¿Qué puedo hacer para que ese chico se fije en mí?

Las preguntas son esenciales para que la inteligencia y el conocimiento progresen. Por eso, todos los niños espontáneamente hacen muchas preguntas. Y también las hacen los grandes sabios, que, además, se esfuerzan en contestarlas. Podemos definir al ser humano como el ser que se hace continuamente preguntas.

5. El pensamiento en los distintos saberes.

Respondemos a las preguntas mediante el pensamiento. Pensar nos permite conocer. Y conocer nos permite actuar inteligentemente. Todas las materias que estudiamos pretenden enseñarnos a pensar en un campo determinado. Las matemáticas a pensar sobre números, relaciones, operaciones. La lengua y literatura a pensar sobre el lenguaje y con el lenguaje. La ética a pensar sobre el mejor modo de comportarnos.

No se trata de que solo aprendamos datos y contenidos, sino a pensar sobre esos datos. Así todo resulta más interesante.

Por lo tanto, lo importante no es memorizar el contenido de una materia, sino investigar, pensar, discurrir, demostrar teoremas. En el caso de la filosofía, es especialmente claro. Filosofar es una actividad, una actitud, la energía de la inteligencia reflexiva desplegándose.

La filosofía reflexiona sobre todo lo que la inteligencia humana hace, sobre todo lo que conoce, sobre lo que sentimos, sobre lo que hacemos. Cada materia enseña su contenido, pero la filosofía estudia qué es la ciencia, cómo piensan los matemáticos, cómo saben los científicos que una teoría es verdadera, por qué debemos estudiarlas. La filosofía es un conocimiento de segundo nivel. Es como si nos subiéramos a una torre para ver mejor todo el paisaje. Por ello, desde la filosofía podemos preguntarnos por todas las demás materias.

6. Diferencias en el pensamiento.

Todas las materias son modos de pensar, y, por lo tanto, tienen los cuatro componentes del pensamiento. Se diferencian en que manejan distintas informaciones, se hacen diferentes preguntas y tiene distintos criterios para saber si han conseguido resolverlas.

*Información. Cada materia maneja un tipo de información. La historia, los datos del pasado. La ética, los valores y el comportamiento humano. El inglés, la lengua inglesa.

*Metas. Cada saber tiene unos objetivos, pretende responder a preguntas concretas. La historia quiere averiguar lo que sucedió en el pasado. La física quiere descubrir las leyes de la naturaleza. El lenguaje se interesa por las funciones comunicativas, las estructuras gramaticales y sintácticas, el modo de expresarse con rigor y belleza.

*Reglas, métodos, criterios. Cambian también según las materias. Cada una tiene su criterio. Para el arte es la belleza, la ética tiene como criterio la bondad, las ciencias, tienen como criterio la verdad, la técnica tiene como criterio la utilidad. En todas ellas, el pensamiento que quiera argumentar bien debe seguir las reglas de la lógica, que es la ciencia del pensar correctamente.

*Operaciones mentales. Mientras que la información, las metas, los métodos que utilizamos al pensar cambian de unas materias a otras, las operaciones que realizamos al pensar son comunes, aunque a veces no lo parezcan. Precisamente por serlo podemos utilizar la misma inteligencia para pensar en cosas tan distintas. Ocurre lo mismo en la vida práctica. Es importante conocer estas semejanzas para que no nos asusten las diferencias.

7. ¿Cómo se piensa en Filosofía?

¿Qué tipo de pensar es la Filosofía? ¿A qué tipo de preguntas se refiere? ¿Cuál es su tema? ¿Cuáles son sus criterios? La filosofía, al igual que las demás ciencias, nace de ese afán de preguntar, de conocer, de investigar, de encontrar salidas, que impulsa a la especie humana.

El filósofo quiere conocer, saber, se hace preguntas y el que no es filósofo se limita a creer lo que le cuentan, a obedecer las órdenes sin reflexionar sobre ellas, a someterse a los prejuicios.

Quien no tiene una actitud filosófica desarrolla poco su inteligencia y su libertad. Por eso, Sócrates, uno de los primeros filósofos griegos, decía:”Una vida sin filosofía no es una vida humana”.

Como en todas las formas de pensamiento, en la filosofía se pueden analizar los cuatro elementos del pensamiento:

*Información. La filosofía se interesa por la propia inteligencia, por sus capacidades y límites, por la realidad entera. No tiene un campo determinado, como el resto de las materias. Necesita conocerlas para poder seguir adelante.

*Metas. Las dos grandes metas de la filosofía son el conocimiento y la felicidad. La verdad y el bien. En su marcha para conseguir esos objetivos tan ambiciosos, ha ido descubriendo campos que se han independizado de la filosofía, porque han definido sus propias metas.

La física y las ciencias naturales se ocupan del campo del conocimiento de la naturaleza. La historia de los sucesos humanos ocurridos en el pasado. La medicina, del bienestar físico. La psicología, del bienestar mental.

Pero con estas materias no se agota el deseo de conocer y de alcanzar la felicidad que tiene la inteligencia humana. La filosofía quiere ir más allá, es un saber explorador, de frontera, que se enfrenta con los problemas que las demás materias no saben responder. La filosofía hace siempre una pregunta más, desde su nivel.

La psicología y la medicina investigan cómo funcionan la mente y el cuerpo humanos, pero la filosofía se pregunta: ¿los derechos se fundan en la psicología, en la fisiología o en alguna otra cosa? Todas las ciencias pretenden conocer la verdad, pero la filosofía se pregunta: ¿y cómo puedo distinguir lo verdadero de lo falso?

*Operaciones mentales. La filosofía utiliza las mismas operaciones mentales que el resto de las ciencias. Es un pensar racional que busca conocer la realidad, justificar los conocimientos, justificar la acción.

*Reglas, métodos y criterios. La filosofía tiene como criterio la justificación racional. No le interesan las opiniones personales, las preferencias, los caprichos. Quiere fundamentar con datos y argumentos todo lo que dice. Aspira a conseguir un saber universalmente válido y valioso. Esto es lo que caracteriza esencialmente a la filosofía. Sus reglas y métodos se adaptan a esta necesidad de justificación racional y universal.

La historia hace a los hombres sabios; la poesía, ingeniosos; las matemáticas, sutiles; la filosofia natural, profundos; la moral, graves; la lógica y la retórica, hábiles para la lucha

Autor: Francis Bacon

Compartir artículo

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn

Área privada

Hay 386 invitados y ningún miembro en línea

ACFILOSOFIA usa cookies para darle un mejor servicio.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto