EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA PARA ARISTÓTELES

¿Cómo nació en la humanidad el deseo de saber? ¿Cómo surgió el conocimiento? Aristóteles (384-322 a.C.) ha sido el pensador que ha descrito por primera vez este momento inaugural. Dicha descripción se encuentra en el inicio de su Metafísica.

* El ser humano contempla las cosas de su entorno. La contemplación de las cosas cercanas es el factor que desencadena el proceso del conocimiento porque despierta en el ser humano la aspiración a conocer. Hasta ese momento, el antepasado del ser humano había vivido en total sujeción a la naturaleza, como los demás animales, ocupado solamente en satisfacer sus necesidades.

* El ser humano admira las cosas inmediatas que contempla. Su mirada, transformada por la inteligencia, traspasa la frontera utilitaria de las cosas y observa con asombro que los fenómenos cotidianos del mundo se le manifiestan inexplicables. Fascinado por el misterio, embelesado por lo que no comprende, genera sentimientos, como el miedo y la soledad, que antes no había experimentado. El ser humano comienza, así, a distanciarse de la naturaleza y, escindido del mundo natural que le había acogido, inicia sus primeros pasos en el camino hacia el conocimiento.

* El ser humano se interroga sobre las cosas que son objeto de su admiración; el asombro es el agente que promueve la curiosidad y posibilita que, adentrándose en la realidad, se pregunta sobre lo que encierran las cosas, más allá de la utilidad inmediata.

*El ser humano intenta responder a los interrogantes que suscita su curiosidad. Algunas respuestas brotan inmediatas y urgentes, de la emoción y el sentimiento. Otras, naciendo de la razón, tienen la virtud de descubrir en el interior de los fenómenos las causas que los provocan. Unas y otras, sin embargo, tienen la peculiaridad de ampliar la comprensión humana del mundo ya que, cada vez que se produce una respuesta nueva, el ser humano admira cosas cada vez más lejanas y sus preguntas son cada vez más complejas. Todas ellas son respuestas diferenciales y corresponden a las diversas formas que el ser humano tiene de explicar una realidad, es decir, a las diferentes imágenes o representaciones que el ser humano ha construido del mundo.

Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.

Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

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