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  • TEMA 4. LA VERDAD.

    1. Origen de la palabra "verdad".

    El sentido o significado de la palabra «verdad» viene de tres lenguas: griego, latín y hebreo.

    ● El griego utiliza alétheia, que significa «lo que no está oculto», «lo que está manifiesto»; podría entenderse como «descubrimiento». Verdad en griego es descubrimiento de las cosas, desvelamiento de lo que son. La razón humana descubre las cosas como son y las muestra mediante el lenguaje. La falsedad, el encubrimiento, es su contrario.

    • Latín, el término veritas se refiere «exactitud y el rigor en el decir». Verum es «lo exacto y completo». La mentira, el engaño es su opuesto.

    • Y, por último, en hebreo, el término "emunah" expresa la verdad en el sentido de confianza, fiabilidad. Un amigo verdadero es aquel con el que se puede contar. El vocablo emunah remite a la confianza de que se cumplirá algo que esperamos.

    2. La verdad como objetivo del conocimiento.

    El objetivo del conocimiento es obtener resultados verdaderos. Pero resulta problemático determinar qué es la verdad, cuál es el criterio que se utiliza para decir que algo es verdadero, cuándo se puede estar seguro de que algo es verdadero. Por ello se han desarrollado múltiples teorías de la verdad. Antes de conocer las más relevantes, veamos qué significa estar seguro de que algo es verdadero y cuáles son los criterios que se pueden utilizar para decir que algo es verdad.

    3. Estados de seguridad respecto a la verdad.

    Con Descartes (siglo XVII), tenemos que diferenciar entre la verdad o falsedad de nuestro conocimiento, y la seguridad que nosotros podamos tener acerca de la verdad conocida. Del conocimiento podemos decir que es verdadero o falso. De nuestra seguridad respecto a su veracidad se pueden indicar los siguientes estados:

    • Ignorancia: estado de la mente en el que se admite el desconocimiento sobre un determinado asunto.

    • Duda: estado en el que no se puede afirmar o negar la verdad de un juicio, porque las razones a favor y en contra tienen una fuerza similar.

    • Certeza subjetiva: estado en el que la mente afirma la verdad de un juicio sin admitir ninguna posibilidad de equivocación.

    El problema consiste en poder afirmar la verdad de nuestros enunciados, y nuestra certeza sobre esa verdad. Esta situación conduce a la búsqueda de criterios que establezcan la verdad de nuestro conocimiento.

    4. Criterios de verdad.

    Criterio de verdad es la característica o procedimiento por el cual podemos distinguir la verdad de la falsedad y estar seguros del valor de un enunciado. Podemos mencionar los siguientes:

    • La autoridad. Una afirmación se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento en una materia.

    • La tradición. Se toma por verdadero aquello que a lo largo del tiempo se ha aceptado como verdadero y goza de un apoyo popular o institucional.

    • La correspondencia entre el pensamiento y la realidad. Lo que pensamos será verdadero si al comprobarlo coincide con la realidad empírica. Y como el pensamiento se expresa en el lenguaje, el criterio consiste en establecer la adecuación o correspondencia entre lo que se dice y lo que es. La comprobación experimental es una forma de buscar esa adecuación.

    • La coherencia lógica. Es un criterio lógico-matemático, que consiste en comprobar que no existe contradicción entre los enunciados que pertenecen a un mismo sistema y que éstos se derivan necesariamente de los axiomas o principios establecidos.

    • La utilidad. Un enunciado será verdadero cuando sea beneficioso y útil para nosotros, cuando nos permita orientarnos en la realidad y avanzar en nuestras investigaciones.

    • La evidencia. Es el criterio fundamental. Es evidente lo que se nos presenta como indiscutible, como intuitivamente verdadero, aunque a menudo sea necesario mostrarlo mediante razonamientos. En el orden de la razón, se han considerado evidentes los primeros principios, como el principio de identidad y el de no-contradicción (evidencia racional); en el orden de la sensibilidad, los datos de los sentidos (evidencia sensible).

    Actividad: Haz el esquema de este apartado.

    4. Interpretaciones filosóficas de la verdad.

    La meta del conocimiento humano es alcanzar la verdad, descubrir lo que es. Sin embargo, lo que es no se presenta a todos de la misma forma. Por ello, los diferentes sistemas filosóficos ofrecen diversas interpretaciones de la verdad, como las que vamos a ver a continuación.

    4. 1.La verdad como correspondencia o adecuación.

    La formulación clásica la proporcionó Aristóteles: «Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, eso es falso; decir de lo que es que es y de lo que no es que no es, es verdadero». En esta fórmula están contenidos todos los elementos que intervienen en el acto de conocer:

    -lo que es: el objeto;

    -el decir: el sujeto y su representación del objeto.

    La verdad se entiende como una relación especial de «ajuste» entre los dos elementos mencionados a la que se denomina «correspondencia» o «adecuación». Este es el concepto que espontáneamente nos formamos de la verdad: la concordancia entre lo que se dice de algo y lo que ese algo es, entre la representación que nos hacemos del objeto y el objeto mismo.

    Por ejemplo, "la moto de Adrián es amarilla" y "los pinos no son frutales" son dos juicios en los que el predicado afirma o niega algo del sujeto. Si la afirmación o la negación se corresponde con los hechos, es verdadera; en caso contrario, es falsa.

    Tomás de Aquino, en el siglo XIII, lo expresaba con estas palabras: «Verdad es adecuación entre el entendimiento y la cosa», entre el objeto y nuestra representación de él (el concepto).

    Ludwig Wittgenstein, en el siglo XX, pensaba que las proposiciones con significado constituyen el mapa de la realidad, y son verdaderas cuando describen un estado de cosas existentes y falsa cuando describen un estado de cosas que no existe.

    Esta concepción se vuelve problemática puesto que ¿en qué consiste el «ajuste», la «correspondencia» o la «adecuación» entre lo que decimos y la realidad?

    4. 2 La verdad como coherencia.

    Teoría formulada primariamente por Hegel (1770-1831) y más tarde se ha expuesto en diferentes versiones. Todas coinciden en utilizar como criterio de verdad la coherencia de la proposición, cuya verdad depende de su posible o imposible incorporación en el conjunto de proposiciones que tenemos ya por verdaderas. La verdad como coherencia dice que una proposición es verdadera si es coherente con el resto de las proposiciones del sistema. Lo verdadero es el sistema. Esto significa que cualquier nuevo conocimiento que realizamos, ya sea en ciencia o en la vida cotidiana, ha de efectuarse desde el sistema de los conocimientos que ya poseíamos hasta ese momento y lo consideraremos como verdadero sí podemos integrarlo en él.

    Se trata de un criterio contextual, en virtud del cual nada es verdadero o falso aisladamente, sino que cada uno de nuestros conocimientos está esencialmente referido y conectado con el resto del sistema del saber en que se integra. Sólo así cobra sentido y valor de verdad, pues, como dice Hegel, «lo verdadero es el todo».

    Esta interpretación de la verdad se desarrolla principalmente en el ámbito de las ciencias formales.

    4. 3.Teoría pragmatista de la verdad (la verdad como utilidad)

    Pragmatismo: método filosófico según el cual el único criterio válido para juzgar la verdad de algo se ha de fundar en sus efectos prácticos. El pragmatismo acepta la teoría de la adecuación, pero la interpreta introduciendo la dimensión práctica, es decir, tomando en consideración la utilidad de los enunciados para resolver los problemas vitales. Veremos esta posición centrándonos en uno de sus más destacados representantes: William James (1842-1910).

    James entiende «adecuación» en el sentido de que sirve para un determinado fin, o que funciona de modo conveniente en un cierto contexto, o que es útil para un propósito. Por tanto, entiende la adecuación como adaptación: un enunciado es verdadero si funciona como instrumento útil y eficaz (es decir, si es un instrumento adecuado) para resolver problemas o para satisfacer necesidades.

    "Utilidad" significa, por un lado, operatividad en la resolución de problemas; en este sentido, verdad se aproxima a «éxito en la acción». Por otro lado, utilidad significa también consecuencias beneficiosas, de suerte que «la retribución que aportan las ideas verdaderas es la única razón para seguirlas». En este sentido, verdad se acerca a «gratificación». «La verdad en la ciencia es lo que nos da la máxima suma posible de satisfacciones, incluso de agrado, pero la congruencia con la verdad previa y con el hecho nuevo es siempre el requisito más imperioso». Ahora bien, como la verdad está referida a la práctica, es siempre provisional, porque lo que funciona o es útil (es decir, lo que es verdadero) en un momento determinado, deja de serlo en otro. Se trata, por tanto, de una concepción dinámica y cambiante de la verdad.

    4. 4.Teoría consensual (consenso) de la verdad.

    Teoría defendida por el norteamericano Peirce (1839-1914), el alemán Apel (1922) y Habermas, filósofo y sociólogo alemán (1929), entre otros. Destaca la necesidad del diálogo como marco para ir descubriendo cooperativamente la verdad de las proposiciones. Cuando decimos que tenemos algo por verdadero estamos dando a entender que creemos tener razones suficientes para convencer a otros interlocutores de la verdad de la proposición, siempre que podamos dialogar libremente sobre ello, sin presiones externas a la búsqueda misma de la verdad. Las personas que buscan la verdad están dispuestas a dialogar con otras sin coacciones ni trampas, para comprobar si pueden llegar a suscitar la adhesión de los demás interlocutores, si pueden generar un consenso "amplio" en torno a lo que tienen por verdadero.

    Los argumentos que se alegan en ese diálogo pueden proceder de distintas formas de comprobar la verdad: correspondencia, coherencia, utilidad, pero lo que se trata de descubrir en él es si son capaces de generar el consenso de la comunidad de interlocutores, de tal forma que tengan el enunciado en cuestión por verdadero. Así funcionan, a fin de cuentas, las comunidades científicas que buscan cooperativamente la verdad.

    Ahora bien, el consenso no es un criterio de verdad definitivo, porque los interlocutores pueden equivocarse o carecer de información relevante. Por eso las verdades científicas son siempre revisables.

    La aportación básica de esta teoría consiste en mostrar que los seres humanos no tenemos otra forma de acceder a la verdad que no sea aduciendo razones y escuchando las de otros, con la pretensión de alcanzar un consenso lo más amplio posible acerca de lo que tenemos por verdadero.

    4.5. La verdad como evidencia.

    Descartes introduce el concepto de la verdad como evidencia. Según este filósofo, la razón tiene dos modos de conocer: la intuición y la deducción. La intuición es una facultad de la mente mediante la cual se pueden captar ideas simples, evidentes por sí mismas, de forma directa e inmediata. La deducción es la conexión o sucesión ordenada de ideas simples, cuya conclusión será tan evidente como las ideas simples, claras y distintas de las que se parte. La evidencia intelectual se da en la intuición; y claridad y distinción son los dos rasgos básicos que debe tener una idea para ser evidente.

    En esto consiste justamente la evidencia: en la gran claridad y distinción de un juicio que se acepta como verdadero sin ningún tipo de duda. El primer principio de la filosofía cartesiana ("pienso, luego existo") es un ejemplo perfecto de evidencia. Así, la verdad no consistiría en la adecuación del pensamiento con los hechos, sino que sería una mera propiedad de las ideas, algo inmanente (inherente) a la mente.

    4.6. La verdad como perspectiva.

    La realidad en su totalidad es inabarcable desde una sola perspectiva, dado que existen muchos puntos de vista y cada uno de ellos ofrece una perspectiva única e irrepetible de la realidad. Como representantes de esta tendencia tenemos a José Ortega y Gasset y a Friedrich Nietzsche.

    4.6.1. Ortega y Gasset.

    Según este filósofo, cada ser humano está inmerso en unas determinadas circunstancias que constituyen su perspectiva vital o visión singular de la realidad. La fidelidad a la propia perspectiva es lo que permite captar con mayor precisión la realidad. No obstante, es necesario admitir la complementariedad de las mismas para no caer ni en el relativismo individualista ni en el racionalismo. Para Ortega, la verdad consiste en saber dar cuenta de la realidad desde la perspectiva vital en la que nos encontramos, sin perder de vista que nuestra perspectiva se puede complementar con otras. La verdad es algo que se alcanza paulatinamente, a medida que se unifican perspectivas.

    4.6.2. Nietzsche.

    Éste pretende destruir la creencia de que los conceptos representan esencias y mostrar que bajo ellos no se esconde ninguna verdad eterna. Para Nietzsche, no se puede demostrar ninguna vinculación natural entre las palabras y las cosas, ni entre los conceptos y las esencias de las cosas; las palabras no son más que metáforas artificiales de las cosas, y los conceptos son solo signos de las necesidades que tienen los seres humanos de apropiarse del mundo y establecer un orden sistemático de las cosas para dominarlas mejor.

    Actividad:

    ¿A qué filósofos pertenecen las siguientes frases?:

    a)“La verdad es decir de lo que es que es y de lo que no es que no es”

    b)“La verdad es la concepción que cada uno tiene de la realidad desde su propio punto de vista”

    d)“La verdad es la concepción clara y distinta que uno tiene de algo”

    c)“Una proposición es verdadera cuando describe un estado de cosas existente”

    d)"Un enunciad esverdadero si es útil"

    5. Teorías en torno al valor de la verdad.

    A lo largo de la historia del pensamiento, el ser humano siempre se ha preguntado por el valor de la verdad. Desde los inicios de la filosofía se han presentado tres grandes alternativas: el escepticismo, el realismo y el relativismo.

    5.1. El escepticismo.

    El escepticismo es una corriente de pensamiento que pone en duda o, en su caso, niega la capacidad humana para obtener conocimientos firmes y seguros. Para los escépticos la razón no puede alcanzar verdades absolutamente seguras; lo máximo que puede conseguir son opiniones más o menos probables, pero nunca certezas indudables.

    Pirrón de Elis, probablemente el escéptico más representativo de la Antigüedad, sostiene que el verdadero sabio debe abstenerse de juzgar para poder alcanzar la imperturbabilidad del alma, que es la única y auténtica felicidad.

    No obstante, la máxima expresión del escepticismo la consigue el sofista Gorgias de Leontini que formula tres tesis encadenadas que son absolutamente demoledoras: "Nada es", "Si algo fuese, sería incognoscible" y "Si algo fuera y se pudiera conocer, sería incomunicable". El resultado de su discurso es el escepticismo total, la negación radical de la capacidad humana para conocer.

    5.2. El realismo.

    El realismo se puede definir como el conjunto de teorías que afirman la distinción ontológica entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido, en la línea de que el objeto existe independientemente de la mente, tiene existencia propia y determina el pensamiento en el acto de conocer. En el ámbito del realismo hay diferentes corrientes, como el realismo ingenuo, el realismo absoluto y el realismo crítico.

    El realismo ingenuo sostiene que percibimos los objetos de la realidad de una forma directa. Las cosas son tal como se muestran a los sentidos.

    El realismo absoluto afirma que la razón humana puede llegar a conocer la esencia de las cosas y, por tanto, el conocimiento puede alcanzar verdades absolutas e inmutables. También se suele llamar a esta teoría dogmatismo.

    El realismo crítico sostiene que la verdad como objetivo del conocimiento científico es un ideal hacia el que caminamos al modificar hipótesis, leyes y teorías y, a veces, sustituirlas por otras más verosímiles. Puesto que no podemos contemplar todas las consecuencias que se derivan de una teoría, nunca tendremos la certeza absoluta de su verdad. Lo que sí podemos observar es que el conocimiento reproduce cada vez con más acierto las características y modos de actuar de la naturaleza. El conocimiento humano camina hacia teorías cada vez más verdaderas aun sabiendo que las verdades absolutas son ideales utópicos.

    5.3. El relativismo.

    El relativismo es una actitud filosófica que niega la existencia de conocimientos universales absolutamente verdaderos, porque siempre dependen del punto de vista de los sujetos cognoscentes. Se trata de una postura intermedia entre el realismo absoluto y el escepticismo. Dentro de esta actitud las tres corrientes más significativas son: el relativismo subjetivista, el relativismo social y el relativismo cultural.

    El relativismo subjetivista aparece por primera vez entre los sofistas en el siglo V a.n.e. Entre ellos sobresale Protágoras de Abdera, que recurre a la propia subjetividad como criterio al no encontrar un criterio absoluto de verdad, es decir:"Lo que a mí me parece verdad, eso es verdad para mí. Lo que a ti te parece verdad, eso es verdad para ti, porque tú eres hombre y yo también lo soy". En consecuencia, el hombre es la medida de todas las cosas.

    El relativismo social surge a mediados del siglo XIX de la mano de E. Durkheim que defiende que el individuo es modelado por su entorno social; su conciencia es un reflejo de la sociedad que le envuelve y le impone unas normas, valores, creencias y verdades. En consecuencia, la verdad es relativa a cada sociedad.

    El relativismo cultural está representado por Spengler. Siendo una variante del anterior, defiende que cada cultura tiene su propia alma, es decir, su modo de sentir, juzgar y valorar. La verdad es relativa a cada cultura y el individuo es reflejo del alma de la cultura que lo arropa.

    Actividad: Haz el esquema de este apartado.

  • EL RENACIMIENTO

    1.    El contexto histórico.

    El Renacimiento abarca aproximadamente los siglos XV y XVI. Los historiadores sitúan el fin de la Edad Media en 1473, caída de Constantinopla, o en 1492, descubrimiento de América, y por lo tanto, en esas mismas fechas el comienzo de la Edad Moderna. Para la historia de la filosofía se pueden tomar como referencia el nacimiento de Nicolás de Cusa (1401) y la muerte de G. Bruno (1600). El Renacimiento aparece así encabalgado entre dos épocas históricas y esto le da su peculiar carácter: sus raíces se encuentran en la época medieval, pero enfrentándose a ella, desprendiéndose de ella, surge su originalidad.

  • LOS SOFISTAS

     “Los sofistas fueron los hombres cultos de la Grecia de entonces y los propagadores de la cultura. Los sofistas, que no son sabios ni hombres científicos, sino los maestros cultos del manejo del pensamiento, prueban lo que afirman y llenan de asombro a los griegos porque saben probarlo todo, como suele decirse. Los sofistas tenían respuesta para toda pregunta y puntos de vista generales para todos los intereses de contenido político y religioso.” (Hegel).

  • TÉRMINOS DE MARX PARA LA PAU.

    Infraestructura y superestructura.

      Para Marx, si realmente pretendemos cambiar al ser humano, deberemos cambiar las circunstancias en las que éste vive, porque son precisamente estas circunstancias, principalmente las económicas, las que determinan su manera de ser. “Si el hombre está formado por las circunstancias, estas circunstancias deben estar formadas humanamente”. No es posible salir de la situación de alienación si no se configura otro tipo de sociedad. No cabe, por otro lado, ningún modo de arreglo particular: o cambian las estructuras de la sociedad entera o no habrá cambio en la condición humana. Marx distingue diferentes sistemas o estructuras que configuran toda sociedad:

  • LA GLOBALIZACIÓN

    1. ¿Qué es la globalización?

     

      Muhammad_Yunus El término globalización alude a un mundo amplia e intensamente interconectado, no sólo en cuanto a la estructura económica, sino también a la información y a  diversas esferas de la vida social cotidiana (valores, costumbres, modas, etc.) La globalización, de un modo sintético, es la integración del mundo en una unidad económica, social y cultural propiciada por la revolución tecnológica de nuestros días, sobre todo por los avances en materia de transportes y comunicaciones, que tiene como base la informática y las aplicaciones de la electrónica y los ordenadores.

  • PLATON Y LOS OTROS FILÓSOFOS

    En el pensamiento de Platón encontramos huella de ideas y problemas ya tratados por los presocráticos.

    La influencia de la escuela pitagórica se refleja en el lema de la Academia platónica:"Nadie entre aquí que no sepa geometría", con el que reconoce el extraordinario valor de las matemáticas.

    Pitágoras piensa que "los números son la esencia de todas las cosas". Platón, en cambio, considera que las matemáticas son una herramienta para alcanzar el conocimiento de las ideas, que son la verdadera esencia. Las matemáticas pertenecen al mundo inteligible, ya que no se ocupan de lo material, y permiten al alma acercarse a las ideas, como se observa en el símil de la línea1.

    El formalismo pitagórico también lo encontramos en Platón: "la realidad no está en sus componentes, sí en su proporción". Dicho de otro modo, la pregunta acerca del origen de la naturaleza, la physis, no debe centrarse en dilucidar de qué componentes materiales han surgido las cosas, sino en plantearse cuál es la forma o estructura de las cosas, su proporción.

    Pitágoras concibe la naturaleza como un cosmos, una totalidad ordenada a partir de relaciones numéricas. Platón, en cambio, traslada a las ideas ese principio organizador que el pitagorismo asigna al número.

    Respecto a la dualidad cuerpo-alma, Platón cree, al igual que Pitágoras, que el cuerpo es una cárcel para el alma, que deberá liberarse de esta prisión y purificarse mediante el conocimiento.

    Siguiendo la tendencia místico-religiosa de Pitágoras, concibe la vida como un lugar de tránsito, un camino de purificación, en el que hemos de liberarnos de las pasiones y servidumbres del cuerpo para ascender, mediante la dialéctica, a una vida trascendente, al mundo de las ideas.

    Asimismo, Platón considera que el ser humano es un ser escindido, fruto de una unión accidental y "contra natura" entre un alma inmortal y un cuerpo material y mortal.

    También hace suya la teoría pitagórica de la reencarnación al afirmar que el alma inmortal vaga de cuerpo en cuerpo hasta culminar ese proceso de purificación que le permita llegar a su destino, el ámbito de lo inteligible.

    Además, según Platón, el alma ha preexistido en ese mundo de las ideas y luego se ha encarnado en un cuerpo, "olvidando" con ello los conocimientos previamente adquiridos. Por eso, dice Platón, en su teoría de la reminiscencia, que conocer es recordar.

    La filosofía de Heráclito y parménides están también presentes en Platón. La teoría de las ideas es un intento de conciliar las ideas básicas de estos filósofos presocráticos en torno a qué es lo que caracteriza la realidad, el ser.

    Heráclito sostiene que lo que define la realidad es su dinamismo, su devenir2 , su constante cambio y evolución: "Todo fluye". En contraste con él, Parménides afirma que la realidad es estática- siempre hay algo que permanece-, es única, por lo que solo es posible explicar el ser de las cosas, su verdadera realidad.

    Platón rechaza esa visión dinámica de la realidad propuesta por Heráclito, porque considera que si no hay algo permanente-esencial e inmutable- será imposible llegar a conocer cosa alguna, pues el objeto de conocimiento estará variando constantemente. Asimismo, cuestiona a Parménides porque no explica la pluralidad, propia del mundo físico, al plantear que el ser 3es inmutable, estático y único.

    Platón resuelve esta controversia defendiendo la existencia de una doble realidad: el mundo sensible, captado por los sentidos, y el mundo inteligible, sólo accesible a la razón. Este dualismo ontológico lo lleva aceptar el dualismo epistemológico ya planteado por Parménides: los sentidos nos conducen a la "vía de la opinión"; la razón, al "camino de la verdad".

    La huella de Heráclito aparece al describir Platón los rasgos que definen el mundo sensible como un mundo físico sometido a un cambio incesante. En el mundo inteligible o de las ideas, Platón asume la tesis de parménides sobre la inmutabilidad del ser, e identifica el ser permanente con las deas. Sigue la tradición parmenídea al reivindicar el pensamiento y la razón como instrumentos para acceder al verdadero conocimiento.

    También Heráclito, con su logos o razón universal, reivindica, al igual que Parménides y platón, el pensamiento y la razón como instrumentos para acceder al verdadero conocimiento. El logos es el principio rector que dota de orden y regularidad a todo lo que sucede en la naturaleza. Esta idea de que el orden real coincide con la razón es una constante en la historia de la filosofía.

    El logos heracliteano no solo es la razón que domina el universo, sino también la fuerza interna que nos construye como seres humanos, ya que sirve de guía para nuestra conducta. Encontramos aquí una cierta analogía con la idea socrático-platónica de asociar la virtud al conocimiento.

    Platón, al dar una explicación del cosmos, nos recuerda la filosofía de Anaxágoras: el demiurgo, a semejanza del nous, se conduce como una inteligencia ordenadora que construye el mundo en el que vivimos-el mundo sensible-, a partir de la materia caótica, siguiendo el modelo de las ideas. Platón también introduce una explicación teleológica del universo: la finalidad del demiurgo es trasladar a la materia el orden y la belleza de las ideas.

    Platón rechaza la concepción mecanicista de la naturaleza propuesta por Demócrito, que explica que los únicos elementos del cosmos son los átomos y el vacío. Según los atomistas, los sucesos naturales no obedecen a finalidad o intención alguna, sino que son fruto del azar; tropiezos causales entre átomos.

    Platón también rechaza la teoría mantenida por los sofistas que afirmaba que es imposible conocer la naturaleza. Platón reaccionó ante este escepticismo4 y sostuvo que era posible alcanzar la verdad. Para conseguirlo, hay que ir más allá de los datos que nos ofrecen los sentidos, porque lo que percibimos a través de ellos son sólo las apariencias de las cosas. Sin embargo, detrás de las apariencias de las cosas se encuentran las esencias.

    A pesar de esta dura crítica a los sofistas Platón está de acuerdo en una de sus teorías que, incluso, incorporó a su sistema. Esta teoría es la teoría de la percepción de Protágoras. Para Protágoras, el hombre no percibe las cosas como son, sino tal como se le aparecen a él a través de los sentidos.

    Para Protágoras la percepción solo nos proporciona opiniones subjetivas que son válidas únicamente para la propia persona que percibe y en el momento en que percibe.

    Con algunos retoques y matizaciones, Platón cree que esta concepción es válida respecto al conocimiento del mundo sensible, mundo de la apariencia o mundo de la simple opinión (doxa). No obstante, para Platón sí que se puede conocer el ser verdadero de las cosas percibidas en virtud de otra facultad: la razón. La razón es capaz de proporcionar otro tipo de conocimiento más elevado sobre las esencias existentes en el mundo de las ideas: la ciencia (episteme).

    La influencia del maestro Sócrates en Platón es constante a lo largo de muchos de sus diálogos. Hay dos temas fundamentales que heredó Platón de su maestro: la teoría socrática de los conceptos universales y el método dialéctico como instrumento para llegar al auténtico conocimiento.

    Sócrates, a diferencia de los sofistas, sostiene que existe un tipo de saber universal, válido en igual medida para todos. Este saber universal es el que proporcionan los conceptos universales5 .

    Estos conceptos se adquieren a través de nuestra actividad intelectual porque Sócrates afirma que en las distintas percepciones que tenemos de cualquier cosa, por ejemplo, la belleza, existen ciertos elementos comunes que constituyen su esencia. Estos elementos comunes pueden ser expresados mediante los conceptos universales. En esto consiste, precisamente el conocimiento científico. Y para llegar a dichos elementos comunes el método apropiado es el método dialéctico6 o el diálogo.

    Platón nos ha dejado multitud de ejemplos que siguen el método socrático en varios de sus diálogos, por ejemplo, en el Menón. En esta obra, Sócrates empieza declarando que no sabe qué es la virtud y pregunta a su interlocutor si tiene alguna idea al respecto. Entonces Menón, su interlocutor, le da una primera definición. Sin embargo, Sócrates se muestra sólo parcialmente satisfecho y, por tanto, sigue planteando más preguntas. De esta forma, su interlocutor se ve obligado a responder, hablando más, mientras que Sócrates dirige la conversación para que quede patente, finalmente, lo inadecuado de la primera definición, que modifica la primera. Pero de nuevo Sócrates le anima a introducir nuevos elementos de consideración y a proponer otras definiciones más completas y ajustadas.


    [1] El símil de la línea es una comparación que Platón cuenta en el libro VI de la República en la que representa dos segmentos: uno simboliza la realidad, y otro, el conocimiento humano. Cada uno de estos segmentos está a su vez dividido en dos secciones. A cada sección le corresponde un género de objetos y un tipo de conocimiento. La parte inferior del primer segmento, e de la realidad, se refiere a lo sensible, y la superior, a lo inteligible. El "subsegmento" sensible, del que solo cabe opinión, se compone de dos géneros de objetos: las sombras, imágenes o reflejos, accesibles por la imaginación, y los objetos o cosas, que se captan mediante la creencia, aunque ambos son copias o imitaciones de las ideas, que son los objetos verdaderamente reales, del orden inteligible, donde puede haber ciencia y no solo mera opinión. El "subsegmento" de lo inteligible, de las ideas, se divide a su vez en dos secciones: la primera, el campo de las matemáticas, corresponde al razonamiento discursivo; la última, el campo de la dialéctica, corresponde a la inteligencia o razonamiento intuitivo, que nos ofrece el verdadero conocimiento.

    [2] Devenir: Cambio, transformación progresiva de una realidad o de lo real en su conjunto. Heráclito defendía que el ser o la realidad es movimiento, cambio:"Todo fluye". El devenir introduce el tiempo en el ser e implica aceptar la existencia del no-ser. Según Heráclito, este devenir universal no es caótico o irracional, sino que sigue un orden, un logos o ley natural: la lucha de los contrarios. Lo que cambia supone aceptar la contradicción, pues el devenir no se puede captar por un pensamiento regulado según los principios lógicos de identidad o de no contradicción. De ahí que la filosofía clásica contraria a Heráclito tratara de ignorarlo y vinculase el cambio a modificaciones superficiales o aparentes que no afectan a la integridad de una realidad o ser que las soportan.
     
    [3] Ser: El ser, concebido como realidad inteligible, significa el principio y el fundamento de todas las formas de existencia; es la realidad absoluta que permanece estable bajo los cambios y que hay que descubrir más allá de las apariencias. "Ser" es el verbo filosófico por excelencia, pues la cuestión del ser es la pregunta filosófica fundamental, inaugurada por Parménides: el ser es la única realidad, inmóvil, perfecta (la representa como "una esfera bien redonda"), incorruptible, ingenerable y eterna. Parménides niega la existencia de la nada o el no-ser.

    [4] El escepticismo es una doctrina que afirma que el espíritu humano no puede alcanzar una verdad universal. Por eso es preciso practicar constantemente la crítica y mantenerse en la duda.

    [5] Los conceptos universales son como esquemas mentales mediante los cuales se sintetiza en una sola idea un conjunto de aspectos pertenecientes a los distintos seres individuales.
     
    [6] El método dialéctico procede a partir de una definición menos adecuada hasta alcanzar otra más adecuada, o también a partir de la consideración de ejemplos particulares hasta llegar a una definición universal.
  • ARISTÓTELES

    Este documento ha sido elaborado a partir de distintos materiales, para la Prueba de Acceso a la Universidad 2009 - 2010, del distrito Universitario de Canarias.

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  • INTRODUCCIÓN

    Capitulo 1 de ARISTÓTELES

    1.1 El filósofo

    Con Aristóteles, la filosofía griega llega a su plena madurez, hasta tal punto que desde entonces comenzará su decadencia. Podemos decir que, después de él, la filosofía griega nunca volverá a alcanzar una altura semejante. Aristóteles es –junto con Platón- la figura más grande de la filosofía griega y una de las más grandes de la historia.

     Aristóteles no era un griego puro, sino un macedonio, aunque con fuertes influencias griegas. Nació en Estagira en el año 384 a.n.e. Su padre, Nicómaco, era médico y amigo personal del rey de Macedonia, Amintas II. Algunos estudiosos señalan que es posible que la profesión de su padre influyera en el joven Aristóteles despertando su interés por las cuestiones físicas y biológicas. Tenía 18 años cuando entró en la escuela de Platón en Atenas y allí pasó 19 años, como estudiante primero y como profesor después, hasta que su maestro murió. Durante todo ese tiempo estuvo muy unido a Platón y, a la vez, mantuvo con su maestro un profundo desacuerdo. Cuando Platón murió Espeusipo pasó a dirigir la Academia y Aristóteles salió de Atenas rumbo a Misia donde permaneció tres años, y se casó con Pythias. Más tarde, muerta su esposa, volvió a casarse con Herpyllis madre de su hijo Nicómaco. También estuvo en Mitilene, en la isla de Lesbos.Hacia el año 343, Filipo de Macedonia lo invitó a encargarse de la educación de su hijo Alejandro, que tenía entonces trece años. La influencia de Aristóteles sobre el joven príncipe debió ser grande, se sabe que no estaban de acuerdo en la fusión de la cultura griega con la oriental, que Aristóteles no creía conveniente. En el año 334 volvió a Atenas y fundó su escuela. En las afueras de la ciudad, en un bosquecillo consagrado a Apolo Licio y a las Musas alquiló varias casas, que habían de pasar a convertirse en el Liceo. Allí, mientras paseaba, impartía charlas a sus alumnos sobre las cuestiones filosóficas más profundas, por eso se llamaron los “peripatéticos”. Por las tardes explicaba a un mayor número de personas interesadas temas más sencillos relacionados con la ética y la política. Aristóteles escribió sobre muchísimas cosas. Reunió un material científico incalculable, lo que le permitió hacer avanzar de un modo increíble el saber de su tiempo. A la muerte de Alejandro Magno, en el año 323, se levantó en Atenas un profundo sentimiento anti macedónico que resultó hostil a Aristóteles: fue acusado de impiedad, y no quiso –dijo- que la ciudad pecara por tercera vez contra la filosofía –se refería a la persecución a Anaxágoras y a la muerte de Sócrates-; y se trasladó a la isla de Eubea, donde la influencia macedonia era fuerte, y allí murió en el año 322, a la edad de 62 años.

     

      Mitilene es la capital de la isla de Lesbos. Esta pequeña isla del mar Egeo es famosa por dos razones: la primera es que en ella se encuentra el Monte Olimpo, morada de los antiguos dioses y monte sagrado para los griegos; la segunda es que allí, en el siglo V a.n.e, vivió la poeta Safo cuyos versos de amor homosexual se cuentan entre los más importantes de la antigüedad. Nuestro actual término lesbianismo procede de esta circunstancia.

     

    1.2 La situación de la filosofía               

      Desde Tales y los primeros filósofos jonios hasta Platón el problema de lo uno y lo múltiple; el problema de lo permanente y lo cambiante, había supuesto una preocupación constante. Durante todo este dilatado período, al menos tres siglos, los intentos por resolver esta cuestión habían sido muy numerosos, pero no todos ellos resultaron convincentes. Conciliar el Ser y el cambio no resultaba tarea fácil. Platón fue el último de los filósofos que hemos estudiado que intentó dar una respuesta al problema. Sin duda su doctrina es una de las más satisfactorias pero aún tendría que ser analizada y discutida por su más avanzado discípulo: Aristóteles. Resumiendo mucho podemos decir que Platón dividió el mundo en dos realidades:

    •  La realidad de las Ideas, que no cambian, son eternas e indestructibles y constituyen el mundo verdadero.
    •  El mundo de las apariencias, de lo que percibimos por los sentidos, y que es un mundo cambiante.

      Un mundo de creencia pero no de ciencia.Este dualismo platónico fue propuesto para resolver el dilema presocrático (Heráclito – Parménides) entre el cambio y el Ser. Aunque sabemos que Aristóteles admiraba intelectualmente a su maestro y compartió con él muchas de sus teorías, la idea de que la esencia de las cosas estuviera fuera de las cosas mismas (en el mundo de las Ideas) no le convencía. Para que veamos la admiración que sentía por su maestro podemos leer las siguientes palabras de Aristóteles sobre Platón:

    A quien los malvados no tienen ni siquiera el derecho de alabar, y que se mostró en su vida y en sus enseñanzas como ser bueno y dichoso a la vez.

      A pesar de su admiración, a Aristóteles no le gustaba la idea de que la esencia de las cosas estuviera fuera de las cosas mismas. La verdad es que Platón mismo, en su vejez, encontró algunos problemas a su teoría y escribió un diálogo que llamó Parménides, como el filósofo, en el que analiza las consecuencias que se según de su doctrina. Aristóteles tenía un talante del todo distinto al de su maestro y, aunque sus interese eran en gran medida los mismos, su manera de abordar los problemas fue radicalmente distinta. Mientras que Platón consideró el conocimiento sensible como pseudo-conocimiento (doxa), Aristóteles llegó a formular un pensamiento que parte de las realidades percibidas por los sentidos y profundiza desde estas a lo más profundo del Ser. Aristóteles se basará en la observación directa del mundo material y no en las Ideas para construir su pensamiento. Al igual que su maestro Aristóteles cree que es posible conocer lo que son las cosas, que podemos descubrir la esencia de las cosas pero mientras que para Platón las esencias están fuera de la naturaleza, para Aristóteles hay que buscarlas en la naturaleza misma, en las mismas cosas.

      Aristóteles mantiene que, aunque compleja, sólo existe una realidad, que las esencias no existen separadamente, sino que son conceptos abstractos que nuestra inteligencia elabora a partir de los datos que nos ofrecen los sentidos. Para él lo sensible y lo inteligible no son dos mundos, sino dos grados de conocimiento de un único mundo real. Desde este planteamiento Aristóteles emprende el proyecto de tratar de dar respuesta a los dos grandes problemas del mundo griego:

    • El problema del cambio.
    • El problema de lo uno y lo múltiple

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