La vida era terriblemente monótona, nada alteraba el ritmo diario, cada día era igual al anterior y muy semejante al siguiente. Pero acababa de ocurrir algo que convertía en falso lo dicho y excitaba hasta tal punto a los miembros de la comunidad que hacía aconsejable la urgente reunión de la asamblea. Para la mayoría, la resolución a tomar estaba clara, pero tenían que discutirse los extremos entre todos y comentar los detalles, problemas, compromisos y consecuencias del suceso con la lucidez necesaria. Ella se había tropezado con un extranjero, no se sabía de dónde, aunque su apariencia era inofensiva y desvalida. Ella proponía aceptarlo como un nuevo miembro y esta sola propuesta causaba la alarma de todo el poblado. Es por esto por lo que la asamblea debía reunirse sin más dilación para decidir qué se había con el extranjero.

Lo mejor sería expulsarlo de nuestras tierras; no podemos consentir a nadie que así, graciosamente, sin pedir permiso siquiera, se presente en nuestro territorio, se quede en él, y nosotros lo aceptemos como lo más natural del mundo (había hablado el presidente de la asamblea y, a juzgar por los gritos de aprobación, todos estaban de acuerdo con sus palabras; todos no, porque ella, que en definitiva era quien lo había encontrado, opinaba exactamente lo contrario, pero había que razonarlo).
¿Y por qué no?(preguntó al fin, tras darle vueltas y juzgar que la pregunta directa era el mejor contraargumento; que no era una pregunta cualquiera lo demostró el estupor que produjo y la ausencia de palabras convincentes para responderla).
Hay muchas razones para no aceptarlo. En primer lugar, es fundamental preservar nuestra comunidad, hay que conservarla pura; el aspecto del extranjero demuestra claramente que no es de los nuestros (feliz ocurrencia improvisada y patriótica que agradecieron y corroboraron los demás; pero, ella de nuevo).
¿Quiénes son los nuestros? ¿Con qué medida medimos la "nuestridad"?. Como sabéis, hay muchas familias parecidas a la nuestra, ¿son ellos, por ejemplo, los nuestros, que nos atacan con ferocidad para arrebatarnos el alimento en tiempo de escasez? Yo no sé quiénes son los nuestros (ella, tajante).
Es un riesgo (el presidente).
Si nadie se hubiese arriesgado antes, nunca habríamos bajado del árbol (ella).
Es sentar un precedente, quizá peligroso. No conocemos a sus padres, ni de dónde viene. Y, además, no hay sitio (el presidente).
El precedente es nebuloso y no entiendo que te preocupe: desde que esta comunidad existe, es la primera vez que se presenta una situación como ésta- no llegan cada día extranjeros necesitados de asilo-.En cuanto a lo de sus padres, si los conociésemos y existiesen (sutil y sofística, ella), ¿para qué iba a precisar nuestra ayuda? Porque no los conocemos es por lo que se plantea la cuestión. No he propuesto tampoco buscarlos para quedarnos con ellos. Sitio, si eso es un problema, yo acepto que viva conmigo (sólida, resuelta, ella). Parece simpático (subjetiva).
Puede traer enfermedades desconocidas (el presidente).
 Si son desconocidas, al menos no sabremos qué temer (ella, burlona; tímidas risas de algunos miembros de la asamblea). Por el momento no ha hecho daño a nadie.
 Es pequeño, débil, sus extremidades son inútiles para nuestro tipo de vida; no se adaptará, no logrará sobrevivir (el presidente).
 Si no sobrevive, habrá alcanzado más tarde, tras intentarlo, el fin que tú le quieres asignar ahora mismo sin oportunidad siquiera de esforzarse. También respetamos a los ancianos y-mejorando lo presente, tú me perdonarás- no está muy clara su utilidad, no es que hoy sirvan mucho para nada (aplausos discretos a estas palabras de ella, brillante).¿Quién te dice a ti, a vosotros, que no cambiará con el tiempo y que sus aparentes defectos lleguen a ser muy útiles para otras cosas, incluso cosas que nosotros no sabemos o no podemos hacer? ( expectación, murmullos aprobatorios; el presidente, algo furioso).
 Ni lo entendemos, ni sabemos si o entenderemos nunca; es muy feo, blanco, liso, sin pelo: en resumen, es distinto.
Ajajá(ella, triunfal),ése es el problema: es distinto. Un cierto racismo advierto en tus palabras, porque las otras no son razones: tampoco entendemos demasiado a ése de tu derecha, digno miembro de la comunidad, cuando habla y, en lo que respecta a feo, no puedes dogmatizar sobre el tema teniendo un hermano como el tuyo (risas abiertas, la asamblea estaba casi ganada) y todos nos aguantamos. Es posible que ninguno de vosotros tenga nada a favor del extranjero, pero estoy completamente segura de que tampoco hay nadie que tenga nada en su contra. Propongo que votemos (ella, decisiva).
 (Las votaciones se inclinan, con una cierta comodidad, a favor de que se permita al extranjero quedarse, aunque esta resolución-matiza el presidente, a la vez que solicita- tiene carácter provisional y deberá ser ratificada por esta asamblea, y a la vista de la evolución de los acontecimientos, dentro de un mes. Se acepta).
 Y de esta forma comenzó en la selva la vida de Tarzán, en una tribu de chimpancés, adoptado como hijo de la mona Chita, elocuente y aguda oradora como se ha visto, madre cariñosa y tierna como esa otra desconocida que tanto preocupaba al presidente.