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  • TEMA 4. LA VERDAD.

    1. Origen de la palabra "verdad".

    El sentido o significado de la palabra «verdad» viene de tres lenguas: griego, latín y hebreo.

    ● El griego utiliza alétheia, que significa «lo que no está oculto», «lo que está manifiesto»; podría entenderse como «descubrimiento». Verdad en griego es descubrimiento de las cosas, desvelamiento de lo que son. La razón humana descubre las cosas como son y las muestra mediante el lenguaje. La falsedad, el encubrimiento, es su contrario.

    • Latín, el término veritas se refiere «exactitud y el rigor en el decir». Verum es «lo exacto y completo». La mentira, el engaño es su opuesto.

    • Y, por último, en hebreo, el término "emunah" expresa la verdad en el sentido de confianza, fiabilidad. Un amigo verdadero es aquel con el que se puede contar. El vocablo emunah remite a la confianza de que se cumplirá algo que esperamos.

    2. La verdad como objetivo del conocimiento.

    El objetivo del conocimiento es obtener resultados verdaderos. Pero resulta problemático determinar qué es la verdad, cuál es el criterio que se utiliza para decir que algo es verdadero, cuándo se puede estar seguro de que algo es verdadero. Por ello se han desarrollado múltiples teorías de la verdad. Antes de conocer las más relevantes, veamos qué significa estar seguro de que algo es verdadero y cuáles son los criterios que se pueden utilizar para decir que algo es verdad.

    3. Estados de seguridad respecto a la verdad.

    Con Descartes (siglo XVII), tenemos que diferenciar entre la verdad o falsedad de nuestro conocimiento, y la seguridad que nosotros podamos tener acerca de la verdad conocida. Del conocimiento podemos decir que es verdadero o falso. De nuestra seguridad respecto a su veracidad se pueden indicar los siguientes estados:

    • Ignorancia: estado de la mente en el que se admite el desconocimiento sobre un determinado asunto.

    • Duda: estado en el que no se puede afirmar o negar la verdad de un juicio, porque las razones a favor y en contra tienen una fuerza similar.

    • Certeza subjetiva: estado en el que la mente afirma la verdad de un juicio sin admitir ninguna posibilidad de equivocación.

    El problema consiste en poder afirmar la verdad de nuestros enunciados, y nuestra certeza sobre esa verdad. Esta situación conduce a la búsqueda de criterios que establezcan la verdad de nuestro conocimiento.

    4. Criterios de verdad.

    Criterio de verdad es la característica o procedimiento por el cual podemos distinguir la verdad de la falsedad y estar seguros del valor de un enunciado. Podemos mencionar los siguientes:

    • La autoridad. Una afirmación se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento en una materia.

    • La tradición. Se toma por verdadero aquello que a lo largo del tiempo se ha aceptado como verdadero y goza de un apoyo popular o institucional.

    • La correspondencia entre el pensamiento y la realidad. Lo que pensamos será verdadero si al comprobarlo coincide con la realidad empírica. Y como el pensamiento se expresa en el lenguaje, el criterio consiste en establecer la adecuación o correspondencia entre lo que se dice y lo que es. La comprobación experimental es una forma de buscar esa adecuación.

    • La coherencia lógica. Es un criterio lógico-matemático, que consiste en comprobar que no existe contradicción entre los enunciados que pertenecen a un mismo sistema y que éstos se derivan necesariamente de los axiomas o principios establecidos.

    • La utilidad. Un enunciado será verdadero cuando sea beneficioso y útil para nosotros, cuando nos permita orientarnos en la realidad y avanzar en nuestras investigaciones.

    • La evidencia. Es el criterio fundamental. Es evidente lo que se nos presenta como indiscutible, como intuitivamente verdadero, aunque a menudo sea necesario mostrarlo mediante razonamientos. En el orden de la razón, se han considerado evidentes los primeros principios, como el principio de identidad y el de no-contradicción (evidencia racional); en el orden de la sensibilidad, los datos de los sentidos (evidencia sensible).

    Actividad: Haz el esquema de este apartado.

    4. Interpretaciones filosóficas de la verdad.

    La meta del conocimiento humano es alcanzar la verdad, descubrir lo que es. Sin embargo, lo que es no se presenta a todos de la misma forma. Por ello, los diferentes sistemas filosóficos ofrecen diversas interpretaciones de la verdad, como las que vamos a ver a continuación.

    4. 1.La verdad como correspondencia o adecuación.

    La formulación clásica la proporcionó Aristóteles: «Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, eso es falso; decir de lo que es que es y de lo que no es que no es, es verdadero». En esta fórmula están contenidos todos los elementos que intervienen en el acto de conocer:

    -lo que es: el objeto;

    -el decir: el sujeto y su representación del objeto.

    La verdad se entiende como una relación especial de «ajuste» entre los dos elementos mencionados a la que se denomina «correspondencia» o «adecuación». Este es el concepto que espontáneamente nos formamos de la verdad: la concordancia entre lo que se dice de algo y lo que ese algo es, entre la representación que nos hacemos del objeto y el objeto mismo.

    Por ejemplo, "la moto de Adrián es amarilla" y "los pinos no son frutales" son dos juicios en los que el predicado afirma o niega algo del sujeto. Si la afirmación o la negación se corresponde con los hechos, es verdadera; en caso contrario, es falsa.

    Tomás de Aquino, en el siglo XIII, lo expresaba con estas palabras: «Verdad es adecuación entre el entendimiento y la cosa», entre el objeto y nuestra representación de él (el concepto).

    Ludwig Wittgenstein, en el siglo XX, pensaba que las proposiciones con significado constituyen el mapa de la realidad, y son verdaderas cuando describen un estado de cosas existentes y falsa cuando describen un estado de cosas que no existe.

    Esta concepción se vuelve problemática puesto que ¿en qué consiste el «ajuste», la «correspondencia» o la «adecuación» entre lo que decimos y la realidad?

    4. 2 La verdad como coherencia.

    Teoría formulada primariamente por Hegel (1770-1831) y más tarde se ha expuesto en diferentes versiones. Todas coinciden en utilizar como criterio de verdad la coherencia de la proposición, cuya verdad depende de su posible o imposible incorporación en el conjunto de proposiciones que tenemos ya por verdaderas. La verdad como coherencia dice que una proposición es verdadera si es coherente con el resto de las proposiciones del sistema. Lo verdadero es el sistema. Esto significa que cualquier nuevo conocimiento que realizamos, ya sea en ciencia o en la vida cotidiana, ha de efectuarse desde el sistema de los conocimientos que ya poseíamos hasta ese momento y lo consideraremos como verdadero sí podemos integrarlo en él.

    Se trata de un criterio contextual, en virtud del cual nada es verdadero o falso aisladamente, sino que cada uno de nuestros conocimientos está esencialmente referido y conectado con el resto del sistema del saber en que se integra. Sólo así cobra sentido y valor de verdad, pues, como dice Hegel, «lo verdadero es el todo».

    Esta interpretación de la verdad se desarrolla principalmente en el ámbito de las ciencias formales.

    4. 3.Teoría pragmatista de la verdad (la verdad como utilidad)

    Pragmatismo: método filosófico según el cual el único criterio válido para juzgar la verdad de algo se ha de fundar en sus efectos prácticos. El pragmatismo acepta la teoría de la adecuación, pero la interpreta introduciendo la dimensión práctica, es decir, tomando en consideración la utilidad de los enunciados para resolver los problemas vitales. Veremos esta posición centrándonos en uno de sus más destacados representantes: William James (1842-1910).

    James entiende «adecuación» en el sentido de que sirve para un determinado fin, o que funciona de modo conveniente en un cierto contexto, o que es útil para un propósito. Por tanto, entiende la adecuación como adaptación: un enunciado es verdadero si funciona como instrumento útil y eficaz (es decir, si es un instrumento adecuado) para resolver problemas o para satisfacer necesidades.

    "Utilidad" significa, por un lado, operatividad en la resolución de problemas; en este sentido, verdad se aproxima a «éxito en la acción». Por otro lado, utilidad significa también consecuencias beneficiosas, de suerte que «la retribución que aportan las ideas verdaderas es la única razón para seguirlas». En este sentido, verdad se acerca a «gratificación». «La verdad en la ciencia es lo que nos da la máxima suma posible de satisfacciones, incluso de agrado, pero la congruencia con la verdad previa y con el hecho nuevo es siempre el requisito más imperioso». Ahora bien, como la verdad está referida a la práctica, es siempre provisional, porque lo que funciona o es útil (es decir, lo que es verdadero) en un momento determinado, deja de serlo en otro. Se trata, por tanto, de una concepción dinámica y cambiante de la verdad.

    4. 4.Teoría consensual (consenso) de la verdad.

    Teoría defendida por el norteamericano Peirce (1839-1914), el alemán Apel (1922) y Habermas, filósofo y sociólogo alemán (1929), entre otros. Destaca la necesidad del diálogo como marco para ir descubriendo cooperativamente la verdad de las proposiciones. Cuando decimos que tenemos algo por verdadero estamos dando a entender que creemos tener razones suficientes para convencer a otros interlocutores de la verdad de la proposición, siempre que podamos dialogar libremente sobre ello, sin presiones externas a la búsqueda misma de la verdad. Las personas que buscan la verdad están dispuestas a dialogar con otras sin coacciones ni trampas, para comprobar si pueden llegar a suscitar la adhesión de los demás interlocutores, si pueden generar un consenso "amplio" en torno a lo que tienen por verdadero.

    Los argumentos que se alegan en ese diálogo pueden proceder de distintas formas de comprobar la verdad: correspondencia, coherencia, utilidad, pero lo que se trata de descubrir en él es si son capaces de generar el consenso de la comunidad de interlocutores, de tal forma que tengan el enunciado en cuestión por verdadero. Así funcionan, a fin de cuentas, las comunidades científicas que buscan cooperativamente la verdad.

    Ahora bien, el consenso no es un criterio de verdad definitivo, porque los interlocutores pueden equivocarse o carecer de información relevante. Por eso las verdades científicas son siempre revisables.

    La aportación básica de esta teoría consiste en mostrar que los seres humanos no tenemos otra forma de acceder a la verdad que no sea aduciendo razones y escuchando las de otros, con la pretensión de alcanzar un consenso lo más amplio posible acerca de lo que tenemos por verdadero.

    4.5. La verdad como evidencia.

    Descartes introduce el concepto de la verdad como evidencia. Según este filósofo, la razón tiene dos modos de conocer: la intuición y la deducción. La intuición es una facultad de la mente mediante la cual se pueden captar ideas simples, evidentes por sí mismas, de forma directa e inmediata. La deducción es la conexión o sucesión ordenada de ideas simples, cuya conclusión será tan evidente como las ideas simples, claras y distintas de las que se parte. La evidencia intelectual se da en la intuición; y claridad y distinción son los dos rasgos básicos que debe tener una idea para ser evidente.

    En esto consiste justamente la evidencia: en la gran claridad y distinción de un juicio que se acepta como verdadero sin ningún tipo de duda. El primer principio de la filosofía cartesiana ("pienso, luego existo") es un ejemplo perfecto de evidencia. Así, la verdad no consistiría en la adecuación del pensamiento con los hechos, sino que sería una mera propiedad de las ideas, algo inmanente (inherente) a la mente.

    4.6. La verdad como perspectiva.

    La realidad en su totalidad es inabarcable desde una sola perspectiva, dado que existen muchos puntos de vista y cada uno de ellos ofrece una perspectiva única e irrepetible de la realidad. Como representantes de esta tendencia tenemos a José Ortega y Gasset y a Friedrich Nietzsche.

    4.6.1. Ortega y Gasset.

    Según este filósofo, cada ser humano está inmerso en unas determinadas circunstancias que constituyen su perspectiva vital o visión singular de la realidad. La fidelidad a la propia perspectiva es lo que permite captar con mayor precisión la realidad. No obstante, es necesario admitir la complementariedad de las mismas para no caer ni en el relativismo individualista ni en el racionalismo. Para Ortega, la verdad consiste en saber dar cuenta de la realidad desde la perspectiva vital en la que nos encontramos, sin perder de vista que nuestra perspectiva se puede complementar con otras. La verdad es algo que se alcanza paulatinamente, a medida que se unifican perspectivas.

    4.6.2. Nietzsche.

    Éste pretende destruir la creencia de que los conceptos representan esencias y mostrar que bajo ellos no se esconde ninguna verdad eterna. Para Nietzsche, no se puede demostrar ninguna vinculación natural entre las palabras y las cosas, ni entre los conceptos y las esencias de las cosas; las palabras no son más que metáforas artificiales de las cosas, y los conceptos son solo signos de las necesidades que tienen los seres humanos de apropiarse del mundo y establecer un orden sistemático de las cosas para dominarlas mejor.

    Actividad:

    ¿A qué filósofos pertenecen las siguientes frases?:

    a)“La verdad es decir de lo que es que es y de lo que no es que no es”

    b)“La verdad es la concepción que cada uno tiene de la realidad desde su propio punto de vista”

    d)“La verdad es la concepción clara y distinta que uno tiene de algo”

    c)“Una proposición es verdadera cuando describe un estado de cosas existente”

    d)"Un enunciad esverdadero si es útil"

    5. Teorías en torno al valor de la verdad.

    A lo largo de la historia del pensamiento, el ser humano siempre se ha preguntado por el valor de la verdad. Desde los inicios de la filosofía se han presentado tres grandes alternativas: el escepticismo, el realismo y el relativismo.

    5.1. El escepticismo.

    El escepticismo es una corriente de pensamiento que pone en duda o, en su caso, niega la capacidad humana para obtener conocimientos firmes y seguros. Para los escépticos la razón no puede alcanzar verdades absolutamente seguras; lo máximo que puede conseguir son opiniones más o menos probables, pero nunca certezas indudables.

    Pirrón de Elis, probablemente el escéptico más representativo de la Antigüedad, sostiene que el verdadero sabio debe abstenerse de juzgar para poder alcanzar la imperturbabilidad del alma, que es la única y auténtica felicidad.

    No obstante, la máxima expresión del escepticismo la consigue el sofista Gorgias de Leontini que formula tres tesis encadenadas que son absolutamente demoledoras: "Nada es", "Si algo fuese, sería incognoscible" y "Si algo fuera y se pudiera conocer, sería incomunicable". El resultado de su discurso es el escepticismo total, la negación radical de la capacidad humana para conocer.

    5.2. El realismo.

    El realismo se puede definir como el conjunto de teorías que afirman la distinción ontológica entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido, en la línea de que el objeto existe independientemente de la mente, tiene existencia propia y determina el pensamiento en el acto de conocer. En el ámbito del realismo hay diferentes corrientes, como el realismo ingenuo, el realismo absoluto y el realismo crítico.

    El realismo ingenuo sostiene que percibimos los objetos de la realidad de una forma directa. Las cosas son tal como se muestran a los sentidos.

    El realismo absoluto afirma que la razón humana puede llegar a conocer la esencia de las cosas y, por tanto, el conocimiento puede alcanzar verdades absolutas e inmutables. También se suele llamar a esta teoría dogmatismo.

    El realismo crítico sostiene que la verdad como objetivo del conocimiento científico es un ideal hacia el que caminamos al modificar hipótesis, leyes y teorías y, a veces, sustituirlas por otras más verosímiles. Puesto que no podemos contemplar todas las consecuencias que se derivan de una teoría, nunca tendremos la certeza absoluta de su verdad. Lo que sí podemos observar es que el conocimiento reproduce cada vez con más acierto las características y modos de actuar de la naturaleza. El conocimiento humano camina hacia teorías cada vez más verdaderas aun sabiendo que las verdades absolutas son ideales utópicos.

    5.3. El relativismo.

    El relativismo es una actitud filosófica que niega la existencia de conocimientos universales absolutamente verdaderos, porque siempre dependen del punto de vista de los sujetos cognoscentes. Se trata de una postura intermedia entre el realismo absoluto y el escepticismo. Dentro de esta actitud las tres corrientes más significativas son: el relativismo subjetivista, el relativismo social y el relativismo cultural.

    El relativismo subjetivista aparece por primera vez entre los sofistas en el siglo V a.n.e. Entre ellos sobresale Protágoras de Abdera, que recurre a la propia subjetividad como criterio al no encontrar un criterio absoluto de verdad, es decir:"Lo que a mí me parece verdad, eso es verdad para mí. Lo que a ti te parece verdad, eso es verdad para ti, porque tú eres hombre y yo también lo soy". En consecuencia, el hombre es la medida de todas las cosas.

    El relativismo social surge a mediados del siglo XIX de la mano de E. Durkheim que defiende que el individuo es modelado por su entorno social; su conciencia es un reflejo de la sociedad que le envuelve y le impone unas normas, valores, creencias y verdades. En consecuencia, la verdad es relativa a cada sociedad.

    El relativismo cultural está representado por Spengler. Siendo una variante del anterior, defiende que cada cultura tiene su propia alma, es decir, su modo de sentir, juzgar y valorar. La verdad es relativa a cada cultura y el individuo es reflejo del alma de la cultura que lo arropa.

    Actividad: Haz el esquema de este apartado.

La Filosofía se ocupa de dos clases de temas: las cuestiones resolubles que son triviales, y las que no tienen solución.

Autor: Stefan Kanfer

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