¿QUÉ TE PARECE PAGAR POR TENER HIJOS?

  En China, la gente pudiente considera cada vez más la sanción por contravenir la política del hijo único impuesta por el gobierno como un precio que hay que pagar por tener un hijo de más. Esta política, en vigor desde hace más de tres décadas, y cuya finalidad es frenar el crecimiento de la población china, obliga a la mayoría de las parejas de las zonas urbanas a no tener más de un hijo. (A las familias rurales se les permite un segundo hijo si el primero es una niña.) La sanción varía de región en región, pero alcanza los 200.000 yuanes (unos 31.000 dólares) en las grandes ciudades- una suma en extremo elevada para el trabajador medio, pero fácilmente asumible para los ricos empresarios, las estrellas del deporte y otras celebridades-. Una información procedente de una agencia de noticias china cuenta el caso de una mujer embarazada y su marido residentes en Guangzhou, que "entraron con paso decidido" en su oficina local del control de natalidad, pusieron el dinero sobre el mostrador y dijeron: "Aquí tienen 200.000 yuanes. Necesitamos cuidar a nuestro futuro hijo. Así que, por favor, no vengan a molestarnos".
Ante esta situación los funcionarios de los centros de planificación han aumentado las sanciones y denuncian a las celebridades que vulneran la política de natalidad, prohibiéndoles aparecer en televisión y advirtiendo a los ejecutivos con hijos de más que no obtendrán contratos del gobierno. "La sanción es pan comido para el rico- explicaba Zhai Zhenwu, profesor de sociología de la Universidad de Renmin-. El gobierno ha tenido que golpearles donde realmente les duele: su fama, su reputación y su posición social".

( Sandel. M. "Lo que el dinero no puede comprar". Editorial Debate. Barcelona. 2013).

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