¿QUÉ TE PARECE PAGAR POR TENER AMIGOS?

  Casi todo el mundo piensa que existen cosas que no se pueden comprar. Consideremos la amistad. Supongamos que queremos tener más amigos de los que tenemos. ¿Intentaríamos comprarlos? Ciertamente, no. Un momento de reflexión nos haría ver que no resultaría. Un amigo contratado no es lo mismo que un amigo real. Podemos contratar personas que nos hagan cosas que normalmente hacen los amigos- mirarnos el correo cuando estamos fuera de la ciudad, cuidar de nuestros hijos si fuera necesario. Hasta hace poco, podíamos aumentar nuestra popularidad online pagando a algunos "amigos" de buen ver para que estuvieran en nuestra página de Facebook- por 99 centavos al mes cada amigo-. (La web del amigo ficticio se cerraba cuando aparecía la advertencia de que las fotos utilizadas, de modelos en su mayoría, no estaban autorizadas). Aunque todos estos servicios pueden comprarse, ¿no podemos comprar realmente a un amigo? De alguna manera, ¿el dinero que compra una amistad la disuelve, o la convierte en otra cosa?
(Sandel. M. "Lo que el dinero no puede comprar". Editorial Debate. Barcelona. 2013)

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