LAS TEORIAS ÉTICAS

1. ¿POR QUÉ SON NECESARIAS LAS TEORÍAS ÉTICAS?

EticaparaAmadorProbablemente hayas oído expresiones como “Lo que estás diciendo me parece bien, pero es muy teórico”. Cuando hablamos así, contraponemos lo “teórico”, como sinónimo de inútil o sin importancia en la vida real, a lo “práctico”, que tiene utilidad en la vida cotidiana. Sin embargo, el sentido más propio de teoría, o de teórico, tiene poco que ver con estar interpretaciones. La teoría no solo no está separada de la práctica, sino que es uno de sus componentes fundamentales.

Hacemos volar un avión y conocemos la teoría física newtoniana de la gravitación universal y la aplicamos a la aeronáutica. Colón no llegó a la India, como pretendía, porque se basaba en una teoría errónea respecto a las dimensiones de la Tierra. Estos son solo dos ejemplos del valor práctico de la teoría.

En nuestra vida moral sucede algo parecido. Nuestra conciencia moral nos dice qué tenemos que hacer en cada caso. La conciencia es como un juez interior que nos dice lo que está bien y lo que está mal. Pero nuestra conciencia individual a veces se equivoca. Por esta razón, es conveniente una teoría ética que fije unas nomas lo más objetivas posible que puedan ser reconocidas como válidas en lo fundamental por todos los seres humanos.

Pero fijar cuáles son las normas éticas objetivas, válidas para todos y en todos los lugares, es difícil, aunque todas las teorías éticas tienen esa pretensión. Aparentemente, son muy distintas; sin embargo, todas tratan de los mismos temas, aunque den respuestas diferentes.

2. ¿QUÉ SON?

Los hábitos y las conductas humanas determinan las características de nuestra personalidad y tienen una dimensión moral justificable desde diversas teorías éticas. Como conjunto o código de normas que regulan nuestras acciones.

Cuando reflexionamos sobre el sentido de dichas normas (moral) nos situamos en el plano de la ética.

La ética constituye una disciplina de la filosofía dedicada a analizar los códigos morales concretos, identificando su validez, fundamentación y legitimidad. Toda persona puede hacer una reflexión o juicio de valor sobre la moralidad (si está bien o está mal) de su conducta y, entonces, estará haciendo ética personal. La ética no solamente es una disciplina académica, es también una valoración personal del propio comportamiento. La ética es más teórica; reflexiona sobre el por qué de una conducta, y la moral es más práctica porque detalla normas concretas para el comportamiento humano. Estas normas son aceptadas como válidas en el grupo social.

Sin embargo, no existe una sola ética, sino numerosas éticas. Son las teorías éticas. Las cuales aportan explicaciones a los seres humanos para que podamos justificar nuestros principios y normas. Explican por qué son buenas las acciones desde su propia argumentación.

Cada una de ellas tiene una concepción distinta de lo que se considera bueno y lo que se considera malo, y justifican esta valoración moral, ofreciendo unos ideales de vida deseable moralmente buena, de acuerdo con los valores que sustenta.

3. ¿CÓMO SE CLASIFICAN?

Podemos clasificar las teorías éticas en dos grandes grupos: las materiales, que no materialistas; y las formales.

3.1. ÉTICAS MATERIALES.

Aunque existe una gran diversidad entre las diferentes escuelas morales, algunas tienen un mayor parecido entre sí que nos permite agruparlas en modalidades diferentes y que nos ayudará a orientarnos y a reflexionar sobre ellas. Así, en la historia de la ética se suele distinguir entre dos grupos claramente diferenciados: las éticas materiales y las éticas formales.

Material no significa materialista. Cuando nos referimos a alguien diciendo que es “muy materialista”, solemos entender con ello que esa persona valora los bienes materiales (el dinero, las posesiones…) por encima de otros valores.

Por otra parte, en filosofía el término “materialista”, en sentido genérico, es una concepción que reduce lo que consideramos “espiritual” o “ideal” a la materia y sus fuerzas.

Pero el significado de “material” cuando hablamos de éticas materiales no coincide con ninguno de esos sentidos.

Ética material es aquella que propone un objetivo concreto como fin de la vida humana, ya sea el placer, la felicidad, lo útil…

“Materiales” aquí indica que tienen una materia, es decir, que establecen que un comportamiento es correcto si se consigue algo concreto que hemos experimentado como bueno o deseable.

Ejemplos de éticas materiales son la ética de Epicuro, la de Aristóteles y la de John Stuart Mill. A estas éticas también se las conoce como “éticas de fines”.

3.2. ÉTICAS FORMALES.

Las éticas formales son diferentes. En este contexto, “formales” no quiere decir que sean “más serias” o importantes que las otras, las materiales.

El calificativo de “formales” les viene de que tratan de indicarnos no tanto los fines que deseamos de manera natural, sino lo que caracteriza la “forma” moral de actuar.

Independientemente de que las personas persigan un fin u otro, de que deseen una u otra cosa, para estas éticas nuestros actos pueden ser considerados morales o no solo si tienen una “forma” determinada, si se realizan con lo característico que los hace “formalmente” morales.

Pongamos algunos ejemplos. No importa el deber que tengas que cumplir, sino que lo cumplas. O bien, nadie te puede decir lo que está bien o lo que está mal, solo que lo que hagas lo hagas libremente.

Las éticas formales, a diferencia de las materiales, no nos proponen ningún fin o contenido concreto que deberíamos conseguir en nuestra vida. Están vacías de contenido. Solo nos indicarán lo que hace moral o inmoral nuestra acción.

Una de las ventajas que los defensores de las éticas formales ven sobre las éticas materiales es que estas difícilmente pueden llegar a ser válidas para todos, ya que se basan en deseos o fines que varían según las personas, mientras que las éticas formales pueden hacer de la ética un saber válido para todos y en todas partes, porque prescinden de los deseos y de las inclinaciones de cada uno para centrarse exclusivamente en decirnos en qué consiste obrar moralmente.

4. LA ÉTICA DE ARISTÓTELES.

4.1. EL EUDEMONISMO.

Aristóteles

El eudemonismo es un concepto griego que implica los siguiente: eu= bueno y daimon=divinidad menor. La ética del eudemonismo se fundamenta en el logro de la felicidad (la vida buena, la vida feliz), entendida como bienestar, actividad contemplativa, la plenitud del ser y la armonía de alma. Fue Aristóteles el máximo representante de esta teoría ética.

Eudemonía es una palabra griega que significa felicidad. Todas las teorías que postulan que el objetivo final del ser humano consiste en alcanzar la felicidad se consideran eudemonistas. Todas las éticas de la antigüedad clásica comparten dicha característica, la del logro de la felicidad, diferenciándose con respecto a determinar en qué consiste la felicidad, de la que ofrecen distintas concepciones: la fortuna, la abundancia de bienes materiales, el placer, la dicha interior, la rectitud moral, la sabiduría, la serenidad de ánimo…

En este sentido, tanto el hedonismo como el utilitarismo también la pretenden. Sus normas morales están dirigidas a alcanzar la felicidad como bien supremo, aunque el eudemonismo centra su felicidad máxima, no en el placer como es el caso del hedonismo, sino en el desarrollo del potencial del ser, de las capacidades humanas. Sin embargo, se considera que el placer es un complemento de la felicidad, aunque no su finalidad.

Según la ética eudemonista, para alcanzar la felicidad se debe actuar de manera natural. El comportamiento natural lleva al ser humano hacia la felicidad. Este comportamiento está compuesto, según Aristóteles, por los siguientes elementos:

-Una parte animal, que corresponde a los bienes físico y materiales.

-Una parte racional, relativa al cultivo de la mente y la razón.

-Una parte social que consiste en practicar la virtud a través de las relaciones sociales.

Sin embargo, no se puede ser plenamente feliz todo el tiempo de nuestra existencia. Es una felicidad relativa, sin embargo, cuando se es feliz se tienen fuerzas para la acción.

La ética eudemonista se considera como una ética de bienes y fines. Según Aristóteles, la felicidad consiste en hacer el bien. El filósofo entendía que el ser humano tiene como esencialidad su capacidad racional, y al igual que la finalidad de la semilla es convertirse en árbol, el empleo de la facultad de raciocinio o inteligencia natural del ser humano sirve para alcanzar la felicidad, aunque sea un fin en sí misma. La vida contemplativa consiste en utilizar la razón para obtener conocimiento de la naturaleza y para tener una conducta moral fundamentada en la virtud de la prudencia.

4.2. LAS VIRTUDES.

Según Aristóteles, existen dos tipos de virtudes, las éticas y las dianoéticas.

-Las éticas se adquieren a través de la costumbre o el hábito, regulan la parte irracional del alma y las relaciones con los demás. Son virtudes éticas la fortaleza, la templanza, la justicia.

-Las virtudes dianoéticas son las relacionadas con la parte racional del ser humano, y se corresponden con el intelecto (nous) y con el pensamiento (noesis). Estas virtudes son la inteligencia (sabiduría) y la prudencia.

Se alcanza la virtud a través de encontrar el punto medio entre las pasiones opuestas. Se regula la conducta mediante lo que se considera punto o término medio, empleando la prudencia. Las virtudes conducen a la sabiduría que es el estado ideal de felicidad. La felicidad supone el premio a la virtud.

Son virtudes y sus puntos medios.

_La templanza es el término medio entre el libertinaje y la insensibilidad. Es la moderación frente a los placeres y las penalidades.

_La valentía es el punto medio entre el miedo y la temeridad.

_La generosidad es el punto medio en el uso y posesión de los bienes. El exceso es la prodigalidad y la avaricia el defecto.

_La prudencia es otra de las virtudes del ser humano. Es el punto medio en cada situación.

La justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde o es debido. Aristóteles distinguió entre la justicia distributiva y la justicia conmutativa. La justicia distributiva consiste en repartir equitativamente las ventajas y desventajas que le corresponden a cada miembro de la comunidad, según los méritos personales. La justicia conmutativa es la que repara o restaura las desigualdades a través de una retribución o cualquier otra modalidad compensatoria.

5. EPICURO DE SAMOS.

EpicuroEl hedonismo defendido por este filósofo considera que el logro del placer y la evitación del dolor (aponía) junto con la ausencia de turbación del alma (ataraxia) constituyen la máxima finalidad de la vida.

El hedonismo postula que el placer individual es un bien máximo, es el mayor bien. Epicuro afirmaba que: “El placer principio y culminación de la vida feliz. El placer, es el bien primero, es connatural al ser humano, de él partimos para toda elección y rechazo y a él llegamos juzgando todo bien con la sensación como norma”.

Según esta teoría, alcanzar la felicidad conlleva la búsqueda de la satisfacción de las necesidades del cuerpo, la consecución de bienes materiales, el cultivo de la amistad, del amor y de la cultura. El placer es concebido como paz y calma. Si se reduce el deseo se pueden alcanzar estos dos estados psicológicos. De este modo, el hedonismo, con sus diversas escuelas y corrientes, ha postulado que tanto el placer del cuerpo como el placer mental o espiritual constituyen fuentes de felicidad.

6. JOHN STUART MILL.

6.1. EL PRINCIPIO DE UTILIDAD.

Stuart MillJ. Stuart Mill fue uno de los más destacados filósofos utilitaristas. Su teoría ética se basa en el principio de utilidad, según el cual las acciones buenas son las que producen la mayor felicidad para el mayor número posible de personas.

Para entender bien lo que esto significa, conviene recordar que para mil la felicidad equivale al placer y a la ausencia de dolor. En este aspecto su teoría recuerda el hedonismo de Epicuro.

Sin embargo, existe una diferencia muy importante entre la ética de Epicuro y la de Mill. Epicuro estaba interesado en el placer individual que una persona puede lograr con sus acciones. En cambio, Mill cree que hay que tener en cuenta la suma total del placer y el dolor que nuestras acciones producen tanto en nosotros como en los demás.

El utilitarismo es una teoría hedonista porque equipara la felicidad con el placer. Sin embargo, se diferencia del hedonismo de Epicuro porque además del placer individual también tiene en cuenta la felicidad de los demás.

6.2. EL CÁLCULO DE LOS PLACERES.

La ética utilitarista proporciona un criterio para saber qué es lo que debemos hacer en cada situación. El método es en teoría bastante sencillo, porque de lo que se trata es de considerar cuáles van a ser las consecuencias de nuestra acción.

Lo que Mill nos propone es que calculemos la cantidad de placer y de dolor que produciríamos con nuestro comportamiento, según las distintas posibilidades que se nos presentan para actuar. Este cálculo incluye el placer y el dolor que esa acción me va a proporcionar a mí, pero también el que va a generar en todos los demás afectados por lo que yo haga.

El resultado final de este cálculo es lo que Mill llama la utilidad de la acción, que sirve para saber cómo debo actuar. El comportamiento moralmente adecuado es el que maximiza la utilidad, o sea, el que produce la mayor cantidad de placer y la mínima cantidad de dolor que sea posible.

El utilitarismo afirma que para saber cómo actuar hay que hacer un cálculo de la utilidad. Las acciones moralmente correctas son las que maximizan el placer y minimizan el dolor.

6.3 .NO TODOS LOS PLACERES SON IGUALES.

Algunos críticos del utilitarismo pensaban que si le damos tanta importancia al placer, al final preferiríamos una vida como la de los animales, para quienes todo se reduce a comer, dormir, estar a salvo y reproducirse.

Mill respondió a sus críticos aclarando que existen distintos tipos de placeres: los corporales o sensuales y los mentales o espirituales. Y aunque todos son importantes, sin duda estos últimos son los que nos elevan a una vida plenamente humana.

De hecho, los seres humanos también pueden apreciar placeres como el conocimiento, el arte o la amistad, a los que frecuentemente les damos prioridad frente a los otros placeres más bajos.

Por eso Mill insistía en que, para hacer un cálculo adecuado de la utilidad, no solo hay que considerar la suma de placeres y dolores que producen nuestras acciones (cantidad), sino que también hay que tener en cuenta el tipo de placer que está implicado en cada caso (calidad).

7. ACTIVIDADES.

1. Define los siguientes conceptos: hedonismo, eudemonismo, virtud, utilitarismo, teoría ética, ética.

2. Señala semejanzas y diferencias entre las teorías materiales y las teorías formales.

3. Confecciona un “Decálogo para ser feliz”.

4. Confecciona una ficha sobre cada uno de los filósofos que aparecen en el tema: Aristóteles, Epicuro y Stuart Mill.

Para ello debes buscar en internet, enciclopedias…. la siguiente información de cada uno de ellos:

                *Biografía. No más de 5 líneas.

                *Obras. No más de tres títulos.

                *Alguno de sus pensamientos filosóficos. No más de 10 líneas.

5. Un dilema moral:

Lee atentamente el siguiente dilema conocido como “la promesa de la isla desierta” y expón de forma argumentada en tu cuaderno si estás de acuerdo o no con la decisión que tomó el protagonista.

En una isla desierta de la cual solo yo fue rescatado, la prometí a un moribundo donar su tesoro al club de hockey. Pese a la palabra dada, a mi regreso doné el dinero a un hospital que lo necesitaba desesperadamente para comprar una nueva máquina de rayos X. ¿quién podría acusarme de no hacer hecho lo correcto? […]¡Piensen en todos aquellos enfermos que sufren dolorosos tumores y que podrían ser salvados gracias al tesoro de la isla desierta!

Formad grupos de cuatro personas procurando que en cada grupo haya personas con puntos de vista distintos sobre el dilema anterior. Cada uno leerá por turnos su razonamiento a los demás.

A continuación, se establecerá un tiempo de 10 minutos para debatir sobre las opiniones expuestas y tratar de convencer a los demás. Transcurrido este tiempo, el grupo deberá decidir de forma consensuada si el hombre actuó bien o mal.

Finalmente, cada grupo expondrá al resto de la clase su veredicto y se sumarán los votos para determinar su el acusado queda absuelto o no.

6. Otro dilema.

Dividid la clase en grupos de tres o cuatro personas. Cada grupo deberá resolver el siguiente problema práctico aplicando los principios del utilitarismo de J. Stuart Mill. Al final se expondrán todas las posibles soluciones y entre todos se decidirá cuál es la que más se acerca al pensamiento de este filósofo.

En una clase de 30 alumnos y alumnas, hay que poner fecha para un examen de matemáticas. La profesora les pide que elijan entre lunes o viernes. Diez alumnos, votan a favor del lunes porque así tienen más tiempo para estudiar, pero el resto se opone diciendo que el fin de semana es para salir o descansar. El viernes les conviene a 15 alumnos, pero la otra mitad está en contra porque el día anterior tienen que asistir a una actividad extraescolar y llegarán tarde a casa.

7. Imagina que eres el presidente de un país y tienes que tomar una decisión muy complicada, porque hay que actuar con rapidez y estás dudando entre cuatro posibilidades de actuación distintas, cada una de las cuales tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Fíjate en lo que supone cada alternativa y explica en tu cuaderno qué opción tomarías si tuvieras que tomar la decisión.

  Esta opción hará felices a… Esta opción hará infelices a…. Y además esta opción implica…
A 10 millones de personas 5 millones de personas Beneficiar mucho a los ciudadanos felices y perjudicar poco a los ciudadanos infelices.
B 20 millones de personas 15 millones de personas Perjudicar mucho a los ciudadanos infelices y beneficiar poco a los ciudadanos felices.
C 15 millones de personas 20 millones de personas Beneficiar mucho a los ciudadanos felices y perjudicar poco a los ciudadanos infelices.
D 5 millones de personas 5 millones de personas Perjudicar mucho a los ciudadanos infelices y beneficiar poco a los ciudadanos felices.

(Martí Orriols X –Prestel Alfonso C. Val 3. Valores éticos. Editorial Vicens- Vives. 2015. AA.VV. Valores éticos 3 Eso. Editorial Ecir. Valencia. 2015. Vicenta LLorca Darias).

 

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