LAS COSMOVISONES

 

1. LA FILOSOFIA DE LA NATURALEZA.


La filosofía de la naturaleza es la reflexión filosófica sobre el mundo natural o físico. La naturaleza siempre ha sido motivo de admiración y de reflexión; de hecho, a los primeros filósofos, anteriores a Sócrates (Grecia, 470-399 a. C.), se los suele agrupar bajo la denominación de “físicos” o también “cosmólogos”, pues su investigación fundamental se dirige a la naturaleza (en griego, physis), es decir, al universo en su totalidad. Estos pensadores concebían la naturaleza ante todo como un sistema ordenado (kósmos), cuyas leyes pretendían descubrir, y no como un káos (desorden).

La filosofía de la naturaleza se pregunta por el origen, el desarrollo y el futuro del universo y también por su realidad, es decir, investiga en qué consiste, de dónde proviene y hacia dónde evoluciona el universo. Para ello, tiene en cuenta descubrimientos científicos muy variados: desde los relativos a las partículas que componen la materia (microuniverso) hasta el conocimiento de los millones de galaxias que lo forman (macrouniverso). Y no solo estudia los seres inanimados, sino también los seres vivientes, incluido al ser humano en cuanto ser natural.

La filosofía de la naturaleza pretende dar razón de la dimensión física de todo lo que hay. Para ello cuenta con los conocimientos que aportan las distintas ciencias, pero trata de ir más allá de ellas y ofrecer una visión completa del universo, es decir, de la totalidad del universo, pero también del universo como totalidad.

2.COSMOLOGÍA, COSMOGONÍA Y COSMOVISIÓN.


Todas las culturas disponen de una forma de ver o de comprender el universo. Los términos “cosmología”, “cosmogonía”, y “cosmovisión” hacen referencia a esta comprensión del universo que tienen todas las culturas y que todos los seres humanos necesitamos para reorientarnos en la existencia. Su significado es parecido, pero no el mismo:
*La cosmología es un término de origen griego que significa “tratado o estudio del orden que rige el universo”. Procede de C. Wolff (Alemania, 1679-1754), que la entendió como el estudio del universo en su totalidad y la consideró como una parte de la metafísica. En la actualidad la expresión “cosmología” se usa también para referirse a una disciplina científica, muy ligada a la astronomía, a la física y a las matemáticas, que se ocupa principalmente de construir modelos del universo que sean coherentes con los datos astronómicos y físicos que poseemos. En sentido filosófico, puede considerarse como equivalente a “filosofía de la naturaleza”.
*La cosmogonía. Cuando una visión del universo implica elementos míticos o aportaciones religiosas, suele hablarse de una “cosmogonía” y en cada cultura o en cada época histórica puede incluir elementos muy diferentes. Por ejemplo, la cultura de los indígenas americanos diviniza la naturaleza, la africana se basa sobre todo en el animismo, que ve vida y alma en todo lo que se mueve; la cultura oriental se inspira sobre todo en las grandes religiones de China y de la India, etc.
*Cosmovisión. Aunque tiene raíces griegas, el término procede del filósofo W. Dilthey (Alemania, 1833-1911). En un sentido amplio, una cosmovisión es una interpretación coherente y sistemática del mundo, es decir, una forma de ver y comprender la realidad en su conjunto. El filósofo T. Kuhn (Estados Unidos, 1922-1996) consideraba que cada cosmovisión constituye un paradigma, es decir, un modelo más o menos completo del mundo, que se corresponde con los conocimientos científicos aceptados como verdaderos en cada momento histórico. Cada cosmovisión incluye una serie de supuestos compartidos por los científicos y por la generalidad de los seres humanos de esa etapa histórica: creencias, valores, técnicas de identificación y resolución de problemas, etc. Por tanto, una cosmovisión, entendida como paradigma, no es solo un conjunto de hipótesis o teorías científicas, sino una determinada forma de ver el mundo propia de una cultura y época concretas. Los participantes en una determinada cosmovisión tienden a interpretar desde ella todo acontecimiento natural, pero también social, político, cultural, etc.

3.COSMOVISIONES MÍTICAS FRENTE A COSMOVISIONES CIENTÍFICAS.


3.1.LAS COSMOVISIONES MÍTICAS.
AtlasLos fenómenos meteorológicos (como los rayos o la lluvia), las catástrofes naturales (como los terremotos y los volcanes), o los fenómenos astronómicos (como la irrupción de cometas en la noche estrellada o los eclipses) han atemorizado al ser humano desde el principio de los tiempos. Ante esta realidad inhóspita y desconocida, los seres humanos elaboraron unas narrativas que aspiraban a dar explicaciones de cuanto había en el mundo, para hacerlo más comprensible y habitable.
Estos relatos, protagonizados por seres poderosos, como dioses y titanes, narraban el origen de lo que existía y revelaban la causa de acontecimientos que de otra manera quedaban sin explicación (la lluvia, el fuego, la muerte...) Y, en definitiva, ayudaban al ser humano a dotar de sentido su mundo y su vida. En todas las culturas humanas han existido este tipo de narraciones, denominadas mitos. Los mitos proporcionan una cosmovisión por su capacidad para ofrecer una imagen del universo, de su origen y del lugar que ocupa el ser humano en él.
Las cosmovisiones míticas se caracterizan por su naturaleza simbólica y por personificar los fenómenos naturales, representados como manifestaciones de seres poderosos y fantásticos.
Con la aparición del pensamiento científico surgió una nueva forma de explicar el mundo mucho más consistente que los relatos míticos. La ciencia dio lugar a las cosmovisiones científicas, caracterizadas por aspirar a la objetividad y a describir la naturaleza sin recurrir a personajes fantásticos y dejando al margen la esfera espiritual y simbólica.
3.2. LAS COSMOVISIONES CIENTÍFICAS.
Las cosmovisiones científicas también aspiran a dar explicaciones del mundo y hacerlo más comprensible, pero en lugar de recurrir a seres poderosos y fuerzas sobrenaturales buscan explicaciones racionales, basadas en la observación y la experimentación, que puedan ser sometidas a crítica y revisión. Estas cosmovisiones nacen de la práctica científica y contribuyen a crear la concepción del mundo en una época determinada. Las explicaciones científicas dan forma al mundo, son como piezas de un puzle cuyo conjunto compone una visión del universo y de la posición que ocupa el ser humano en él.
Las cosmovisiones científicas presentan las siguientes características:
*Las ideas que constituyen una cosmovisión científica se caracterizan por estar interconectadas, es decir, dependen unas de otras formando un sistema. No se trata de un conjunto de ideas que no tienen nada en común, sino que se entrelazan unas con otras.
*Las ideas que forman parte de una cosmovisión científica no son aleatorias ni están tomadas al azar, sino que se caracterizan por estar sustentadas en argumentos sólidos- la observación, la experimentación, razonamiento...- y por la aplicación de un método riguroso (científico).
*No obstante, en ocasiones hay ideas que se aceptan como verdaderas sin haber sido comprobadas o experimentadas, porque sobre ellas se sustentan otras creencias que se consideran verdaderas y que son fundamentales para mantener la consistencia de todo el sistema o cosmovisión. Así, la verdad de algunas ideas depende de que otras sean también ciertas.
*Para que un conjunto de ideas pueda ser definido como cosmovisión debe existir un consenso general en torno a él, es decir, tiene que ser compartido por gran parte de la sociedad. Una época determinada puede experimentar un cambio radical en la forma de entender el mundo: es lo que se conoce como revolución científica.
Como vemos, el conocimiento del entorno y las creencias sobre este varían con el tiempo, por lo que también se transforman las cosmovisiones, hasta el punto de que una cosmovisión aceptada hasta ese momento puede ser sustituida por otra.
Las tres cosmovisiones más importantes son:
a) La cosmovisión antigua, que estuvo vigente desde la antigua Grecia(siglo IV a. C. ) hasta la primera mitad del siglo XVI.
b) La cosmovisión moderna, que se forjó a partir de las ideas nacidas de la revolución científica, se desarrolló entre los siglos XVI y XIX.
c) La cosmovisión contemporánea o actual, cuyas principales ideas se han desarrollado desde principios del siglo XX hasta la actualidad.

4. LAS COSMOVISIONES ANTIGUAS.


Si en una noche clara observamos las estrellas durante un tiempo prolongado, veremos que todas ellas se mueven alrededor de un mismo eje, como si formaran parte de una misma estructura que las obligara a dar vueltas completas a diario. Si nos dejásemos guiar por los sentidos, pensaríamos (como los griegos) que no es la Tierra, sino la bóveda celeste la que se mueve a nuestro alrededor. Y como todas las estrellas se mueven a la vez, supondríamos, también, que estas son puntos brillantes en una cúpula firme.
Aparte de los movimientos regulares que hemos visto, en los cuerpos celestes es difícil apreciar, a simple vista, otras alteraciones. Esta regularidad contrasta con la diversidad y variabilidad presentes en la Tierra. Esto llevó a los primeros filósofos a pensar que la Tierra y los cielos eran mundos diferentes, aunque se tuvieran que integrar en una explicación global de la estructura del universo.
4.1. LA TIERRA.
Explicar la forma del planeta que habitamos y dar una justificación racional de su diversidad fue la preocupación de los primeros filósofos.
_Los principios de la realidad. Los antiguos estaban convencidos de que la diversidad de sustancias oculta una explicación sencilla: todas ellas proceden de la transformación de uno o de varios elementos, que pueden ser considerados los principios de la realidad. Durante la Antigüedad, proliferan teorías acerca de la naturaleza y el número de estos principios, pero básicamente podemos resumirlas en estas dos:
*El principio básico o elemental (arjé). Los filósofos de Mileto coincidieron en considerar que las sustancias derivaban de un principio único y natural que denominaron arjé o arché. Todas las cosas provendrían de sucesivas transformaciones de este principio. Sin embargo, difirieron en la naturaleza atribuida a ese principio. Por ejemplo, para Tales, era el agua; para Anaxímenes, en cambio, era el aire.
*Los cuatro elementos. Esta doctrina consiste en afirmar que todas las cosas se forman a partir de la mezcla de cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Lo que varía en cada sustancia es tan solo la concentración que hay de cada uno de ellos.
*La forma de la Tierra. La información recibida por los sentidos hizo creer a los primeros filósofos que la Tierra era plana y que se encontraba rodeada por el océano. No tardaron en aparecer comunidades y escuelas, como la pitagórica, que ya en el siglo VI a. C. habían deducido que la Tierra era esférica gracias a una serie de observaciones. Por ejemplo, que al alejarse un barco de la costa lo primero que dejamos de ver es el casco y lo último las velas, hecho que solo puede explicarse si la Tierra es esférica. Además, los eclipses lunares permitían comprobar que la sombra que proyecta la Tierra sobre la Luna tiene un contorno circular.
4.2. LOS CIELOS.
EpiciclosUna explicación de los cielos acorde con las concepciones culturales y religiosas de la Grecia antigua debía cumplir estas características:
-El movimiento de los cuerpos celestes ha de ser circular, pues este es el movimiento más perfecto y, por tanto, el único adecuado para seres divinos como los astros.
-Geocentrismo: se ha de considerar que la Tierra está inmóvil en el centro del universo, pues la observación cotidiana de la realidad parece mostrar que esta se encuentra estática y que el universo está organizado en torno a ella.
-El universo debe ser entendido como limitado, en su extremo más alejado de la Tierra, por la esfera de las estrellas fijas. Esta constituiría una especie de bóveda o cúpula, en la que estarían incrustadas las estrellas.
Esta visión del mundo es la más apropiada si hacemos caso a nuestros sentidos, porque vemos moverse el sol y la Luna y, en principio, no hay nada que nos permita indicar que es la propia Tierra la que está en movimiento. Sin embargo, esta concepción del universo comportaba algunos problemas. De ellos, el más grave ha sido bautizado, por el historiador de la ciencia G. Holton, como el problema de Platón que consiste en dar explicación de algunos planetas que, si los observamos durante un año, vemos que su trayectoria no es un círculo. Es el problema de salvar las apariencias.
Un discípulo de Platón, Eudoxo (408-355 a. C.) buscó una solución a este problema: la teoría de las esferas homocéntricas. Introdujo un complejo sistema de 27 esferas con un centro común que coincidía con el centro de la Tierra (por eso se llaman esferas homocéntricas). Estas esferas eran cristalinas y transparentes, se encontraban concatenadas unas dentro de otras, como si se tratara de muñecas rusas y, además, cada una de ellas se movía sobre sí misma con un eje de rotación diferente. El movimiento de cada planeta era el resultado de su vinculación con grupos de cuatro esferas, cuyos movimientos rotatorios se superponían en el propio planeta, dando lugar a los aparentemente azarosos movimientos planetarios. Un movimiento complejo era explicado, de este modo, como la suma de varios movimientos simples.
4.3. EL UNIVERSO ARISTOTÉLICO.
Para Aristóteles, el universo es un todo organizado, un cosmos, en dos mundos de naturaleza distinta: el mundo sublunar o terrestre y el supralunar o celeste.
a) El mundo sublunar.
Es el mundo que habita el ser humano: la Tierra. Según Aristóteles, tiene forma esférica, es muy reducida y ocupa un lugar central en el universo. Este mundo está limitado por la esfera de la Luna, que constituye la frontera entre las dos regiones: sublunar y supralunar.
Está constituido por los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Cada uno de ellos tiene un lugar que le es propio en el universo. Si se encontrasen en estado puro, se organizarían en esferas concéntricas en el siguiente orden: la tierra estaría en el centro, encima el agua, luego el aire y por último el fuego. Los cuatro elementos tienden de manera natural a recobrar esta posición, por lo que les caracteriza un movimiento natural de carácter rectilíneo, que puede darse en dos sentidos: descendente, en el caso de la tierra y el agua ( por su condición pesada), y ascendente, en el caso del aire y el fuego (por su condición ligera). Como el mundo sublunar está poblado de sustancias que son compuestos o mezclas de estos elementos, según la proporción que tengan de ellos, les corresponderá un movimiento natural de uno u otro signo.
Ahora bien, en la región sublunar no solo podemos observar movimientos rectilíneos de ascenso y descenso, sino que hay cambios y transformaciones de otros tipos. Estos movimientos no naturales necesitan una causa exterior que los justifique. Por eso, tuvo que recurrir al movimiento que se produce en la región celeste. El movimiento de rotación de la esfera de las estrellas fijas se traslada, por fricción, de un esfera a otra hasta llegar a la esfera de la Luna, que lo transmite al terreno sublunar. Este movimiento produce la mezcla de los elementos y, por tanto, provoca que se generen y corrompan los cuerpos. Una vez generados, los cuerpos actúan como causas agentes inmediatas de otros cambios.
b) El mundo supralunar.
Es el mundo que está más allá de la esfera de la Luna y que tiene su límite en la esfera de las estrellas fijas. Más allá de esta no hay nada.
A diferencia del mundo sublunar, el supralunar se compone de un quinto elemento: el éter. Es un elemento de naturaleza divina: perfecto, puro, inalterable y sin peso. Por eso, el mundo supralunar es eterno e inmutable. La estructura de esta región sigue el modelo de las esferas homocéntricas de Eudoxo. Estas esferas existen realmente y se componen de éter, aunque solo son visibles en las regiones en las que el éter se concentra formando los cuerpos celestes. Cada esfera se mueve con un movimiento circular uniforme, que se transmite por rozamiento de una esferas a otras, lo que produce como resultado los complicados movimientos de los planetas.
Pero a Aristóteles se le plantea un problema:¿cuál es la causa del movimiento circular uniforme de las esferas de éter? Para solucionarlo, Aristóteles postula la existencia de un Primer Motor Inmóvil, causa final de todo el movimiento que se produce en el universo. De ello se deriva el carácter teleológico de la cosmovisión aristotélica: todos los cambios que tienen lugar en el mundo siguiendo las leyes de la naturaleza, tanto de los seres vivos como de la materia inerte, obedecen a una finalidad. La divinidad ha dispuesto todo para que se mantenga el orden cósmico en perfecto equilibrio. Así, el movimiento de los cuerpos celestes existe para provocar la mezcla de los cuatro elementos en el mundo sublunar, las plantas han sido diseñadas para poder hacer la fotosíntesis, nosotros tenemos manos para poder coger objetos, etc.
4.4. LAS IMPLICACIONES DE ESTOS MODELOS ANTIGUOS.
Algunas de las implicaciones de esta cosmovisión son:
a) La realidad está perfectamente ordenada. Todas las cosas están organizadas e integradas en la totalidad del universo, y cada parte tiene una finalidad propia dentro del todo.
b) Los seres sufren cambios no solo porque haya fuerzas externas que los impulsen hacia aquí o hacia allá, sino que poseen dinamismo a causa de la materia misma de que están compuestos. El movimiento es algo inherente a la materia, no algo que le sobreviene solo desde fuera. Por este motivo, la propia naturaleza de cualquier ser lo impulsa a cambiar y desarrollarse.
c) La realidad es totalmente cognoscible. Usando su razón, el ser humano puede comprender plenamente el funcionamiento del universo, pues este funcionamiento se basa en relaciones de causalidad que están dispuestas con relación a un fin, fin que es comprensible por medio de la observación y la reflexión.
d) La perspectiva con la que se estudia la realidad es antropocéntrica. En efecto, el mundo se contempla desde el punto de vista del ser humano, como si estuviese hecho justo a su medida: la naturaleza se ajusta perfectamente a la razón humana, que la puede comprender por completo; la perspectiva que se tiene del universo es la que corresponde a un observador terrestre (la Tierra es única, inmóvil y situada en el centro), y así sucesivamente.

5. LA COSMOVISIÓN MODERNA.


Durante los siglos XVI y XVII se producen una serie de cambios tan radicales respecto a la cosmovisión griega antigua que darán lugar a una verdadera revolución científica.
Esa revolución científica arranca con la publicación del libro “De revolutionibus orbium coelesttium” (1543), de Nicolás Copérnico. Para predecir con mayor exactitud los movimientos de los planetas, Copérnico propone un modelo heliocéntrico. Además considera los tres movimientos de la Tierra: rotación, traslación y declinación.
Tycho Brahe obtuvo una gran cantidad de datos derivados de una escrupulosa observación y anotación de los movimientos de los objetos del firmamento. Estos datos le sirvieron a J. Kepler para buscar un modelo teórico al cual ajustarlos. Gracias a ellos, Kepler elimina la idea de las esferas y de circularidad de las órbitas planetarias y formula matemáticamente el movimiento planetario bajo tres leyes.
Galileo Galilei consolidó el nuevo modelo astronómico gracias a sus observaciones con el telescopio. Observa manchas solares y cráteres lunares (con lo que el universo no es perfecto ni inmutable) y los satélites de Júpiter (con lo que no todos los astros giran alrededor de la Tierra).
NewtonEn 1687 Isaac Newton publica “Principia mathematica philosophia naturalis”, obra en la que desarrolla la ley de gravitación universal y con la que se pueden explicar tanto los movimientos terrestres como los celestes. Se elimina así la distinción aristotélica entre el mundo sublunar y el supralunar, y se consolida la idea de uniformidad en el cosmos. De ese modo, el modelo newtoniano se convierte en el ideal de la nueva ciencia por su carácter de universalidad y capacidad predictiva. Además, quedan establecidos los rasgos del nuevo paradigma de la cosmovisión moderna:
*Mecanicismo. Las leyes científicas (universales y eternas) explican con exactitud matemática los movimientos del universo. Este es concebido como una gran máquina comparable a un mecanismo de relojería.
*Determinismo. El universo se convierte en una realidad teóricamente predecible en su totalidad a partir de la obtención de datos exactos.
*Reubicación del ser humano en el cosmos. No siendo ya el centro, sino un ser diminuto frente a la inmensidad del cosmos, sin embargo, mantiene su grandeza gracias al poder limitado de su capacidad racional, con la cual ha descubierto la estructura y las leyes del universo.
*Crisis de los conceptos de la metafísica tradicional (aristotélico-tomista). En especial, respecto a la idea de Dios ( que será objeto de nuevas especulaciones) y a la idea de alma (que será redefinida como sustancia extensa).

6.LA COSMOVISIÓN CONTEMPORÁNEA.


Entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX se producen una serie de descubrimientos en distintos ámbitos científicos que nos abocan a una nueva concepción del mundo asentada en los siguientes principios:
*El derrumbe de los últimos restos del antropocentrismo y la crisis definitiva de la supuesta separación radical entre el saber teórico de la ciencia y los saberes “prácticos” de la emociones y “productivos” de la técnica (elementos derivados de la cosmovisión griega).
*Alejamiento respecto al sentido común y a la comprensión fuera del ámbito de los expertos, extendiendo el campo experiencial a lo que Pascal ya había intuido como los dos infinitos entre los que se mueve el ser humano: el mundo macrocósmico y el subatómico.
*Quiebra del ingenuo y optimista determinismo científico al reconocerse la imposibilidad de separar “sujeto” y “objeto”, y al romperse la idea de causalidad objetiva y necesaria entre los fenómenos de la naturaleza, admitiéndose así que solo es posible aproximar la distinta probabilidad de los enunciados sobre la realidad.
Los descubrimientos científicos que han dado lugar a esta cosmovisión contemporánea son:
• La teoría de la evolución de Darwin. Defiende la mutabilidad de las especies y su evolución a partir de organismos anteriores y más simples, a través de proceso de adaptación. Elimina la suposición de la autonomía ontológica del ser humano respecto al resto de los seres de la naturaleza.
• Desde las ciencias sociales, pensadores como Durkheim y Marx descubren la importancia de los modos de vida social a la hora de conformar nuestras creencias individuales. Igualmente, Freud abate la creencia en el dominio de la razón sobre las pasiones (o emociones) y descubre las motivaciones inconscientes en nuestras creencias y comportamientos, que se habían supuesto absolutamente conscientes, y estrictamente racionales.
La búsqueda sistemática de los fundamentos de la matemática provocó una grave e inesperada crisis teórica de la herramienta básica para las otras ciencias, cuya expresión más conocida fue la denominada “paradoja de Russell”.( En un lejano poblado de un antiguo emirato había un barbero llamado As-Samet diestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar pies y en poner sanguijuelas. Un día el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el emirato, y ordenó que los barberos sólo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por sí mismas. Cierto día el emir llamó a As-Samet para que lo afeitara y él le contó sus angustias:
—En mi pueblo soy el único barbero. No puedo afeitar al barbero de mi pueblo, ¡que soy yo!, ya que si lo hago, entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo tanto ¡no debería afeitarme! Pero, si por el contrario no me afeito, entonces algún barbero debería afeitarme, ¡pero yo soy el único barbero de allí!
El emir pensó que sus pensamientos eran tan profundos, que lo premió con la mano de la más virtuosa de sus hijas. Así, el barbero As-Samet vivió para siempre feliz y barbón).
• En el ámbito de la física se produjeron cambios revolucionarios desde el punto de vista del macrocosmos (el espacio intergaláctico). En 1905 A. Einstein formula su teoría de la relatividad. En ella introduce la idea de la interrelación entre la materia y el espacio-tiempo (que conforman una cuarta dimensión), la constancia universal de la máxima velocidad absoluta (la de la luz), la relatividad del espacio-tiempo según la velocidad del observador, la curvatura del espacio y el dinamismo en expansión del universo (hipótesis que demostró E. Hubble, que descubrió además la existencia de infinidad de galaxias más allá de la Vía Láctea).
Einstein y su teoría de la relatividadSe abren también nuevos horizontes desde el punto de vista del microcosmos (el mundo subatómico). Con Einstein y M. Planck, la física cuántica destruye la oposición entre materia (a priori, realidad corpuscular y discontinua) y energía (a priori, de naturaleza ondulatoria y continua), hecho paradójico, ya que las propiedades corpusculares y ondulatorias son incompatibles. Desde esta nueva física, Heisenberg enuncia el principio de incertidumbre (que afirma la imposibilidad de conocer con precisión y simultáneamente ciertos pares de magnitudes físicas, entre ellas, la posición y el momento lineal de un objeto dado) y Schrödinger formula sus paradójicas ecuaciones, que llegan a predecir que dos realidades diferentes y opuestas pueden llegar a superponerse simultáneamente.
Por último en la teoría del caos se descubre (frente al determinismo de la física moderna) el carácter no-lineal e iterativo de los comportamientos de la naturaleza, esto es, la imposibilidad de predecir dentro de un mismo contexto teórico las consecuencias de un fenómeno cuando se introducen ínfimas diferencias en las condiciones de su estado inicial. Destacan tres hitos en la evolución de esta teoría:
-El cuestionamiento de H. Poincaré en relación con la determinación exacta de las órbitas planetarias al plantear una atracción gravitatoria múltiple.
-El análisis de K. Lorenz sobre los cambios del tiempo meteorológico, conocido como “efecto mariposa”
-El desarrollo de la geometría fractal y la lógica borrosa de B. Kosko, quien afirma que “cuanto más de cerca se mira un problema en el mundo real, tanto más borrosa se vuelve su solución”.
Desde esta perspectiva, se abren formas de indagación sobre la realidad y sobre el puesto del ser humano en el cosmos.

AA.VV. Filosofía 1º Bachillerato. Editorial Mc Graw Hill. Madrid. 2015.
AA. VV. Filosofía. Bachillerato 1. Serie Reflexiona. Editorial Santillana. Madrid. 2015.
AA. VV. Filosofía 1. Editorial Edebé. Barcelona 2015.
Vicenta Llorca.

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No hay ninguna filosofía de la vida que un hombre razonable no pueda fundamentar de manera convincente.

Autor: Leszek Kolakowski

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