KANT FRENTE A NIETZSCHE

1. Epistemología.

 Gran parte de la filosofía de Kant en lo referente a la epistemología fue un punto y aparte en lo que hasta el momento se había venido realizando. Kant influyó notablemente en el desarrollo de la epistemología posterior desde el momento en que postuló en su teoría el giro copernicano, que consistía en poner el acento a la hora de conocer en el sujeto y no en el objeto, como hasta ese momento se había hecho. Al darle importancia al sujeto y a sus capacidades de conocimiento, reconociendo que había límites en el conocimiento que iban más allá del propio sujeto, demostró que la metafísica no era posible como ciencia. Nietzsche será partidario de poner el peso del conocimiento en el sujeto; la sensibilidad será uno de los pilares de conocimiento más importantes que defenderá Nietzsche para acercarse a la realidad. Pero, al contario que Kant, Nietzsche se opondrá a la objetividad de la ciencia. Nietzsche realizará una severa crítica a la ciencia moderna, pues considera que lo único que hace es matematizar la realidad, dándole solo importancia a lo que se presenta de modo objetivo; para él el conocimiento más importante está en la vida, y la vida no es cuantificable ni matematizable. La epistemología de Nietzsche no se guía por la tradicional relación entre el sujeto- objeto, considerando a ambos como  inmutables, sino que más bien se centra en la interpretación: teniendo en cuenta que el sujeto, al igual que consideraba Kant, es una fuente de conocimiento que se encuentra en cambio, el conocimiento, por lo tanto, no puede ser total o estático, sino todo lo contrario: dinámico.

A esta crítica a la epistemología tradicional Nietzsche le suma su crítica al lenguaje. Para Nietzsche, el lenguaje es completamente subjetivo, de modo que al expresar cualquier pensamiento científico, ya sea a través de postulados o de leyes, se pierde la pretensión de objetividad que parece rodear a la ciencia. De este modo, el hombre condiciona y subjetiviza, por medio del lenguaje, cualquier juicio científico con pretensión de objetividad.

2. Antropología.

 Con respecto a la antropología, encontramos dos posturas que divergen en su visión del hombre. Kant reconoce en el hombre la existencia tanto del fenómeno como del noúmeno. Al considerarlo fenómeno, el hombre se encuentra sometido a las leyes de la naturaleza, ya que él mismo no deja de ser uno más dentro del mundo físico. Pero esto se completa con la consideración del hombre como noúmeno; como tal, el hombre es un ser libre que por medio del uso de la ética, de la razón práctica, es capaz de darse a sí mismo leyes que pueden ir más allá de las meras leyes físicas que cumplir. Es decir, para Kant el hombre es un compuesto de noúmeno debido a su libertad y de fenómeno debido a su naturaleza sensible. De este modo, Kant llegará a afirmar que el hombre se caracteriza por una insociable (por parte de la naturaleza y subjetiva) sociabilidad (por parte de la ética y la libertad). De hecho, para Kant el motor que hace que la historia progrese es esta “insociable sociabilidad” del hombre.

A este respecto, Nietzsche sostendrá que el hombre tiene una carga completamente subjetiva y que si quiere progresar en la historia tiene que pasar por las etapas evolutivas que metafóricamente denominó fases de camello, león y niño para terminar convirtiéndose en un superhombre. El concepto nouménico de libertad de Kant es rechazado por Nietzsche, puesto que afirma que el hombre está esclavizado moralmente, sometido a los dictámenes de la tradición; para poder avanzar debe abandonar esta moral de esclavo y ejercer la voluntad de poder para ser libre. De modo que para Nietzsche no hay un lado objetivo, sino más bien una subjetividad sometida a la inexistente objetividad de la ciencia y de sus leyes, puesto que estas son establecidas por el hombre.

3. Ética.

 Por último, otro de los aspectos que pueden ser fuente interesante de comparación es la ética. En Kant la ética trataba de ser lo más objetiva posible y buscaba la universalidad sin pretender dar lecciones morales a nadie. La ética de Kant fue la primera ética formal, la primera ética que no daba lecciones o recomendaciones para actuar, que no dotaba de contenido concreto al concepto del bien. La ética kantiana se asentaba en lo que se denomina el imperativo categórico, que se sostenía en el deber. La ética de Kant es una ética del deber, un deber basado exclusivamente en el uso de la razón. Para Nietzsche, al igual que para Kant, la ética que se ha impuesto a lo largo de la historia es una ética preñada de contenidos, donde la religión ha dejado su huella en la determinación del bien y del mal. Para Nietzsche, la sociedad está sometida a esta moral impuesta, de manera que lo que se pregona y se lleva a cabo es una moral de esclavos, donde los códigos se imponen del exterior. Es, como diría Kant, una moral material llena de contenidos. Frente a esta moral de esclavos, Nietzsche postulará la moral se señores, la formación de una moral donde sea el superhombre el que forme su propis moral, el que determine su propia escala de valores sin necesidad de seguir los dictámenes que le viene desde fuera. En esto ambas posturas morales parecen acercarse, pues los dos autores parecen tener claro que la moral tiene que venir determinada por el propio sujeto sin necesidad de una imposición exterior.

(Ruiz Sánchez J.C. Historia de la Filosofía. Bachillerato 2. Andalucía y Canarias. Editorial Mc Graw Hill. Madrid. 2013)

No hay ninguna filosofía de la vida que un hombre razonable no pueda fundamentar de manera convincente.

Autor: Leszek Kolakowski

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