SPINOZA

1. Vida.

Baruch Spinoza nace en Amsterdam, en 1632. Su familia, originaria de España, se había trasladado a Portugal antes de emigrar a Holanda, a causa de las persecuciones religiosas. Su padre, al igual que antes su abuelo, es un comerciante de prestigio, que tiene a su cargo importantes responsabilidades en el seno de la comunidad israelita de Amsterdam.

Se educa en las enseñanzas religiosas de la sinagoga judía, el Talmud y la Cábala, y recibe una formación enteramente penetrada de una atmósfera teológica que le enseña a poner a Dios al principio de todos sus pensamientos, de todos sus actos y de todos los acontecimientos de la vida. A los 24 años es acusado por sus correligionarios de blasfemo y oficialmente expulsado de la sinagoga por sus divergencias religiosas.

Para ganarse la vida se hace pulidor de lentes y este oficio le permite conservar su independencia de pensamiento. Por la misma razón no acepta la cátedra que le ofrece la Universidad de Heidelberg en 1673, a pesar de que su aceptación le hubiera permitido un desahogo económico, del que normalmente careció, y el poder dar a conocer su pensamiento a través de la enseñanza. En 1660 se traslada a Leyden y, en 1663, a los alrededores de La Haya, a donde va a visitarle Leibniz en 1676. Muere de agotamiento en 1677.

2. Influencias en Spinoza.

SPINOZAEn la filosofía de Spinoza influyen:

*Los escritos judíos de inspiración neoplatónica en los que se identifica al mundo con Dios y que serán la base de su concepción monístico-panteísta.

*La concepción panteísta de los escritores naturalistas del Renacimiento, y el mismo Giordano Bruno, que conciben la naturaleza como un ser infinito, un organismo vivo que produce de continuo nuevas realidades concretas. Las ciencias físico-matemáticas que se desarrollan en la época acaban reduciendo esa realidad desbordante a esquemas matemáticos abstractos que no son más que el esqueleto de la realidad.

*La influencia mayor es, sin embargo, la de la filosofía de Descartes, puesto que, aunque no es cierto que la obra de Spinoza sea el desarrollo lógico de los principios cartesianos, hay en toda su filosofía unos planteamientos y unos métodos muy similares.

spinoza_eticaComo Descartes, piensa que la matemática es una construcción racional que sirve de modelo para la comprensión también racional de la realidad. Aunque no considera el método geométrico como una demostración infalible para hacer inteligible al mundo de la experiencia, toma como punto departida las ideas claras y distintas. Llega, además, a la conclusión de que "el orden y la conexión de las ideas es el mismo que el orden y la conexión de las cosas", y que, por tanto, la lógica y la metafísica siguen un camino paralelo.

En este planteamiento de carácter racionalista da por supuesto que la razón humana capta la realidad primaria, que no es otra que la esencia divina, que es también la esencia de la naturaleza, y desde esta intuición racional explica los demás niveles de realidad. La sustancia divina debe ser, por tanto, lo primero tanto en el orden ontológico o de la realidad, como en el orden lógico o de la argumentación. De esta manera recupera la concepción neoplatónica de la realidad frente a la posición aristotélico-escolástica de Tomás de Aquino, que partía de la realidad sensible y buscaba explicación a sus insuficiencias en un ser necesario, o sea, en Dios.

Spinoza fue criticado como ateo tanto por católicos como por protestantes. Sin embargo, a finales del siglo XVIII empezó a ser valorado de manera diferente por Herder, Lessing y Goethe por su amplia visión de la realidad. Los grandes filósofos románticos Shelling y Hegel consideraron el pensamiento de Spinoza como un momento importante en el desarrollo de la filosofía moderna. En el siglo XX, muchos pensadores han visto en él un precursor de la visión científica del mundo que se alcanzará a partir del siglo XIX, ya que aunque sea de forma especulativa, trata de explicar científicamente la naturaleza.

Además, hay que tener en cuenta que el verdadero interés de Spinoza era práctico. Le preocupaba el logro de la paz interior y la liberación de las pasiones interiores. Pensaba que esa situación sólo se podía conseguir en: "el amor a una cosa eterna e infinita que alimente al alma de placer y le libre de todo dolor".

En vida de Spinoza sólo se publicaron dos obras suyas: Principios de la filosofía cartesiana y Tratado teológico-político. Después de su muerte aparecieron un volumen de obras póstumas (1677), que contenía la Ética, el Tratado político y el Tratado sobre la reforma del entendimiento.

3. Obras.

*Tratado de la reforma del entendimiento (1662). A lo largo de 110 párrafos, Spinoza elabora una metodología (una especie de "discurso del método") con el objetivo explícito de reformar el entendimiento para alcanzar el bien supremo y la mayor perfección. A diferencia de la Ética, ese escrito presenta cuatro géneros de conocimiento y sostiene que sólo la intuición ofrece el conocimiento adecuado de una cosa. Distingue entre entendimiento e imaginación y entre ideas adecuadas e inadecuadas.

La obra queda inacabada (por razones no totalmente claras) en el momento en que el autor reflexiona sobre la "definición".

*Ética demostrada según el origen geométrico (entre 1662 y 1675). La Ética es sin duda la obra más ambiciosa de Spinoza, y esto por un doble motivo: su contenido y la novedosa forma de presentar sus argumentaciones. Escrita siguiendo el orden geométrico (euclidiano), los razonamientos van encadenándose y se estructuran en Definiciones, Axiomas, Postulados, Lemas, Proposiciones con sus Demostraciones, Corolarios y Escolios. La comprensión de las argumentaciones aumenta conforme avanza la obra, al remitirse en las demostraciones a otros momentos previamente elucidados. La Ética consta de cinco partes en las que se tratan sucesivamente las siguientes cuestiones:

I. De Dios.

II. De la naturaleza y origen del alma.

III. Del origen y naturaleza de los afectos.

IV. De la servidumbre humana o de la fuerza de los afectos.

V. Del poder del entendimiento o de la libertad humana.

Spinoza desarrolla un pensamiento monista (sólo existe una sustancia), identifica a Dios con la naturaleza y se ocupa de las pasiones y de cómo liberarse de ellas para alcanzar la libertad y un estado de tranquilidad que llama beatitud o felicidad.

La Ética se publica póstumamente- en 1677, el mismo año de la muerte de Spinoza- y de forma anónima. Pocos años después es identificado el autor y la obra es prohibida.

*Tratado teológico-político (1665). Varias son las razones por las que Spinoza escribe esta obra: los prejuicios que la teología impone, siendo un obstáculo para la tarea filosófica; la acusación de ateísmo de la que es objeto el autor y la dificultad de expresarse libremente. Acerca de esto último no era nada ajena la influencia calvinista, así que Spinoza concibe el escrito como una crítica de la situación social y política de la Holanda de ese momento. Y también de los distintos monoteísmos dogmáticos que conviven con mayores o menores dificultades. Así, la obra contiene ideas (si es que no está vertido completamente) del escrito de defensa ante la comunidad judía de Ámsterdam, durante su proceso de excomunión. A lo largo de sus veinte capítulos. Spinoza aborda las relaciones entre la teología y la filosofía, a partir de la idea de que la Biblia hay que entenderla desde los contextos históricos en que fue progresivamente redactada y agrupados, finalmente, sus libros. Los textos considerados sagrados no son más que productos históricos. Estos escritos pueden analizarse mejor si se parte de estudios lingüísticos y comprendiendo en sentido que sus autores pretenden transmitir.

Sin nombre de autor en su primera edición, en 1674 se prohíbe la publicación de la obra y cinco años más tarde aparece en el Índice. Se trata de la única obra publicada en vida de Spinoza.

*Tratado Breve de Dios, del Hombre y de su felicidad (hacia 1660). Sujeto mucho tiempo a polémica en cuanto a su autoría parece ya fuera de duda que este Tratado es obra de Spinoza. Se trata de un 'recedente de la Ética, cuyas dos partes (la I, en 10 capítulos; la II, en 26 capítulos) tratan los temas expuestos posteriormente en aquella obra. Aparece Dios como única sustancia infinita; una distinción respecto a los géneros de conocimiento: la opinión, la fe y el saber; se reflexiona sobre el origen de las pasiones y se analiza un buen número de ellas. Se encuentra la idea de que las pasiones son fruto de la opinión y se estudian sus relaciones con la razón, teniendo siempre, como en la Ética, un objetivo: la liberación de esas emociones y la consecución de la felicidad.

El conjunto de las obras de Spinoza obedece, podemos decir, a tres intenciones distintas:

1. Preocupaciones éticas. Spinoza confiesa que le interesa investigar si existe un Bien verdadero y comunicable y nos plantea que el "supremo bien" consiste en el conocimiento de la unión del hombre con la Naturaleza. Y para llegar a ese conocimiento el entendimiento necesita ser "reformado".

2. Preocupaciones religiosas. Spinoza rechaza toda forma de religión revelada, pero busca constituir una religión filosófica universal, se trata de encaminar todas las ciencias hacia "un mismo fin": el supremo Bien del hombre.

3. Preocupaciones políticas. Spinoza critica los peligros de la superstición religiosa, sobre todo si se convierte en arma política. Inspirándose en Hobbes llega a conclusiones diferentes a él y pensará que el gobierno democrático es "el más próximo al estado natural".

Por todo ello, podemos decir que el proyecto filosófico de Spinoza parece incluir una triple reforma; reforma del entendimiento, reforma de la religión, reforma política. La realización de este proyecto es su filosofía.

4. La filosofía para Spinoza.

La filosofía para Spinoza es un camino, una búsqueda del bien, entendido éste como aquello que pueda llevar a un sereno disfrute de la vida, sin lo cual no hay felicidad posible. Ésta no se basa en el honor, en la fama o en el dinero, mucho menos en el poder que es consecuencia de su posesión. Tampoco el placer sexual puede considerarse un bien absoluto. Y es esta pregunta acerca de lo que es supremamente el bien la que late en toda la reflexión spinoziana. Sin embargo, el filósofo holandés no va a desdeñar esas cosas que los hombres desean y que, por tanto, mueven su ánimo, no va a juzgar al ser humano como el moralista que desprecia las inclinaciones más evidentes de la naturaleza humana. Al contrario, en desacuerdo con las explicaciones que se han dado sobre la Naturaleza, Dios o los hombres, intenta comprender la realidad, la vida, como un todo. Influido por la filosofía racionalista, iniciada en su mismo siglo XVII, la originalidad de Spinoza parte de su concepción monista del ser y de su radical materialismo a la hora de explicar la realidad. Una realidad que, en el caso de los seres humanos, tiene una dimensión psicológica (el análisis de las pasiones) y, vinculada a ella, una vertiente ética y política (la felicidad y la libertad). Sin duda, un mejor conocimiento de la naturaleza humana puede llevar a una sociedad mejor.

5. Spinoza racionalista.

La filosofía de Spinoza se inspira en el racionalismo moderno. Al igual que Descartes, Spinoza abraza el método matemático para elaborar un discurso que se despliega de modo deductivo. La deducción matemática es considerada la forma más elevada de racionalidad. Es la racionalidad que nos permite acceder con más rigor a la realidad.

Así, en su obra más importante, la Ética está estructurada como cualquier otro tratado de geometría: establece en primer lugar unas definiciones, fija a continuación una serie de axiomas (enunciados que el autor cree que no requieren demostración porque considera que son evidentes), y a partir de las definiciones y los axiomas se dedica a ir obteniendo distintas proposiciones o teoremas, cuya verdad se demuestra aplicando la lógica deductiva. A las proposiciones que vaya demostrando les seguirán distintos corolarios o conclusiones que podemos extraer de ellas.

El orden expositivo de Spinoza trata de constituir un verdadero conocimiento, un conocimiento por causas. Sigue un orden lógico, que va de lo universal a lo más particular, dando a su discurso una coherencia máxima. Da la impresión de que si se aceptan sus definiciones y axiomas, ya sólo queda el ir diciendo sí una y otra vez a cada una de las proposiciones que después se van derivando, puesto que éstas se derivan de las anteriores de una forma perfecta y por un mero ejercicio de la razón. De ahí la fuerza de la exposición de Spinoza y el hecho de que fuese un pensador que no dejara a nadie indiferente, tanto más aún si consideramos que dicha exposición contiene controvertidas afirmaciones sobre Dios, el hombre y el mundo.

6. La realidad.

La obra fundamental de Spinoza es la Ética, en cuya primera parte, que titula De Dios, trata el problema de la sustancia. El método que emplea en esta obra es un método muy riguroso; él mismo la subtitula demostrada al modo geométrico, ya que toma como modelo la geometría de Euclides.

De acuerdo con este método, Spinoza define los conceptos fundamentales de su metafísica, como sustancia, atributo, modo, causa, Dios, etc., para deducir a partir de estas definiciones, y con la ayuda de algunos axiomas o principios evidentes, todo un conjunto de proposiciones acerca de la realidad.

Spinoza entiende por sustancia aquello que es en sí y se concibe por sí; esto es, aquello cuyo concepto, para formarlo, no precisa del concepto de otra cosa.

El atributo es, para nuestro autor, aquello que el entendimiento percibe de una sustancia como constitutivo de la esencia de la misma. Los atributos son sustantivos, no adjetivos. El ser humano sólo conoce dos atributos: el pensamiento y la extensión. Cada atributo expresa la necesidad, la eternidad y la infinitud de la sustancia (Dios).El atributo del pensamiento pertenece al orden del ser, es el poder de pensar el que se actualiza en el entendimiento infinito de Dios y en el entendimiento finito del hombre. El primero de modo inmediato y el segundo de modo mediato. Por eso es plenamente compatible con la simplicidad y la perfección de Dios.

La extensión es infinita, única e indivisible. En la sustancia no hay división. Dios es absolutamente simple, Dios es causa primera y libre de todo. Sólo Dios es libre, causa libre. Dios sólo actúa en virtud de las leyes de su propia naturaleza. Todo es y se concibe en y por Dios.

Y por modo entiende las afecciones de una sustancia; o sea, aquello que es en otra cosa, por medio de la cual también es concebido. Los modos pueden ser finitos o infinitos y son propiedades de los atributos. Son al mismo tiempo cosas y efectos de la sustancia única Dios. La realidad del mundo visible está constituida por modos finitos y en su multiplicidad está causada y deducida de la sustancia única. Como consecuencia de todo ello, Spinoza expresa una triple identidad: Dios-Sustancia- Naturaleza.

Para Spinoza Dios es un ser absolutamente infinito; esto es, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Spinoza distingue entre natura naturans y natura naturata.

*La natura naturans es la naturaleza creadora, es decir, Dios como sustancia infinita y causa de todo.

*La natura naturata es la naturaleza creada, el conjunto de todas las realidades individuales existentes.

Spinoza identifica a Dios con la Naturaleza, de ahí " Deus sive natura", es decir Dios se identifica con la naturaleza entendida como la totalidad de lo que hay, que se despliega en múltiples formas y de la que conocemos sólo dos de sus infinitos atributos: pensamiento y extensión. Aquí radica la interpretación del filósofo como un pensador panteísta: todo está en todo; toda cosa está en una estrecha interrelación con todo lo demás, mejor aún, es también todo lo demás.

En otras palabras, Dios es inmanente porque es la causa de unos efectos que no se encuentran fuera de él (esto es lógico dado que sólo existe una sustancia). Dios o la Naturaleza es, sencillamente, la Realidad que, además, no podemos delimitar o determinar completamente puesto que tiene infinitos atributos, los cuales nos son desconocidos, excepto dos: el Pensamiento y la Extensión. Esto no deja de ser un problema, pues Spinoza está diciendo que nuestro acceso a la realidad es prácticamente imposible.

7. El ser humano.

El hombre, del que se ocupa ampliamente, es también un aspecto más de la naturaleza, dejando de ocupar ese lugar central que tenía en el pensamiento anterior, incluido el de Descartes.

En este sentido, cabe señalar que la metafísica spinoziana elimina el problema de la relación cuerpo-alma, inherente al dualismo cartesiano. Si el cuerpo y la mente no son dos sustancias distintas, no tiene sentido plantearse cómo interaccionan entre sí.

En realidad, el cuerpo y el alma son dos modos de darse de la sustancia única. Concebidos como materia extensa somos cuerpo; concebidos bajo el atributo del pensamiento somos alma. Pero uno y otra no subsisten como seres separados o independientes; forman parte de una misma realidad sustancial que se muestra bajo un aspecto u otro.

Conviene subrayar las consecuencias que se desprenden de esta concepción de la realidad. A diferencia de Descartes, quien aislaba al ser humano (pensamiento y libertad) del resto de seres (materia en movimiento), incluidos los animales, Spinoza elimina estas diferencias sustanciales y descubre que hay algo intrínseco a todo ser: Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser (Ética, III, 6).

Aparece ahí la famosa teoría del conatus que, como una suerte de fuerza o impulso natural, obliga a todas las criaturas a mantenerse en la existencia. Principio de inercia en los objetos físicos, instinto de autoconservación en los animales o egoísmo natural en los humanos, el conatus refleja mejor que ninguna otra cosa la esencia de lo real.

La naturaleza, pues, se nos aparece como un todo dinámico regido por la necesidad. Y este orden necesario de las cosas puede ser conocido por la razón, ya que ésta es también naturaleza y refleja en ella su propio orden.

8. La Ética.

Spinoza pretende que la racionalidad guíe al ser humano en el conjunto de su existencia, en sus decisiones y en su acción, de acuerdo con la racionalidad universal de las cosas que es la sustancia divina.

La idea rectora de la Ética de Spinoza es que el ser humano debe velar por la "conservación de su ser" en "virtud de las leyes de su propia naturaleza", es decir, de la razón. Todo en la ética se ciñe a este principio. Lo bueno y lo malo no son valores en sí, sino que se miden por lo que conviene o no al ser, lo que es "útil y dañoso", lo que "favorece o reprime nuestra potencia de obrar". El "deseo" guía este esfuerzo por "perseverar en el ser", y la "virtud" consiste en saber (racionalmente) llevarlo a cabo. Ese deseo es apetencia de lo que me conviene y, por tanto, necesidad.

Spinoza rebate- y de ahí el escándalo- a quienes piensan que es inmoral el hecho de que "cada cual está obligado a buscar su utilidad". Muy al contrario, esta es la auténtica moralidad y virtud. Spinoza argumenta- contra la común opinión- que "los hombres que buscan su utilidad bajo la guía de la razón no apetecen para sí nada que no deseen para los demás hombres y, por ello, son justos, dignos de confianza y honestos".

La ética de Spinoza es una filosofía de la vida, que denuncia lo que nos separa de ella; por este motivo, los humanos siempre podrán llegar a un acuerdo si utilizan su razón: "Los hombres concuerdan siempre necesariamente en naturaleza en la medida en que viven bajo la guía de la razón".

Seguir los deseos de nuestra naturaleza significa buscar la alegría y evitar las pasiones tristes: la miseria y la impotencia del que se niega a sí mismo la felicidad y, por tanto, la capacidad de obrar y de ser. Como Epicuro, Spinoza quiere librar al ser humano de la tiranía del temor y de la muerte:"Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida".

Desde la concepción, de tendencia estoica, que afirma el determinismo universal, Spinoza define el estadio de sabiduría, que comprende el orden del mundo y actúa adecuadamente buscando lo que es bueno a su naturaleza; Spinoza lo llamó "el amor intelectual" a Dios. En este punto, la pasión se diluye por la comprensión, y cesan el dolor y la angustia ante las contrariedades de la vida, ante las provocaciones de los demás, ante la muerte. Spinoza termina la Ética con estas palabras: "El sabio, considerado en cuanto tal, apenas experimenta conmociones del ánimo, sino que, consciente de sí mismo, de Dios y de las cosas con arreglo a cierta necesidad eterna, siempre posee el verdadero contento del ánimo". Según cuentan, Spinoza llevó a la práctica su pensamiento y ninguna provocación fue suficiente para exaltar su ánimo.

8.1. Los deseos.

El deseo es la esencia del ser humano en cuanto es concebida como determinada a hacer algo en virtud de una afección cualquier que se da en ella.

Spinoza entiende por deseo cualquier esfuerzo, impulso, apetito y volición humanos, que varían según la variable constitución del ser humano, y es posible que se opongan entre sí de tal modo que el hombre puede ser arrastrado en distintas direcciones y a veces no sepa hacia adonde ir.

El deseo es lo más característico del ser humano en relación con sus actos. De él se derivan tanto las acciones como las pasiones. Es importante ver cómo Spinoza, al entender que el deseo es la esencia misma del ser humano, no lo sitúa por debajo de la razón (Platón, por ejemplo, concibe el deseo como una pulsión irracional). Antes bien, si el ser humano es deseo, será natural orientarse pasionalmente hacia determinadas cosas u objetos. El deseo implica, además, la conciencia sobre lo que se quiere y tiende a la propia conservación.

Spinoza pertenece a un grupo de pensadores que, teniendo orientaciones diferentes, no entienden el deseo (o el instinto o los sentimientos) como algo subordinado a la razón. Su racionalismo metodológico no le lleva a convertir la Razón en el elemento fundamental del ser humano. Otros autores que se encuentran en esta línea spinoziana son:

*A. Schopenhauer (1788-1860). En tiende que el mundo es una mera representación fenoménica, es decir, una apariencia. En el fondo hay una Voluntad que rige los actos, de una manera no racional, ciega y desordenada. Una simple "voluntad de vivir".

*En F. Nietzsche (1844-1900), esta "voluntad de vivir" se transforma en "voluntad de poder", en una exaltada afirmación de la naturaleza instintiva (lo dionisíaco) frente a la racionalidad y mesura (lo apolíneo) que caracteriza a la cultura occidental.

*Con S. Freud (1856-1939), los instintos básicos (eros y thánatos) van a adquirir un papel preponderante en el psicoanálisis. La conducta humana no se explica sólo por la parte consciente de la mene, sino en buena medida por los contenidos inconscientes que entran en conflicto con el yo.

8.2. Los afectos.

Según Spinoza, deseo, placer y dolor son las emociones o afectos fundamentales del hombre, de las que derivan las demás emociones, como la alegría, la tristeza, el amor...

A partir de estos conceptos "psicológicos" define Spinoza los conceptos morales básicos. El bien es cualquier especie de placer, y todo lo que conduce a éste, así como todo lo que satisface nuestro deseo. Mal es todo lo que impide la realización de los deseos y toda clase de dolor.

El juicio moral, la determinación de lo que es bueno o malo, se realiza de acuerdo con las emociones y éstas dependen de lo que en un momento dado cause placer o dolor.

Nos encontramos en una situación de relativismo moral, ya que lo que en un momento puede ser bueno, en otro puede ser malo; y lo que para uno puede ser bueno, puede ser malo para otro. Desde este punto de vista, además, las emociones son pasivas (pasiones), pues dependen de lo que las provoca y tienen que ver con modificaciones corporales.

Frente a estas emociones pasivas, Spinoza admite emociones activas, que son aquellas que derivan sólo de la mente, no tienen nada que ver con modificaciones corporales y sólo se refieren al placer y al deseo. Se corresponden con las virtudes, en el sentido habitual de término.

El análisis de Spinoza sobre los afectos es una reflexión sobre el fundamento de las costumbres humanas, o lo que es lo mismo, sobre la moral. Partiendo de considerar al ser humano como esencialmente movido por el deseo, Spinoza aborda cuál sería la mejor forma de sociedad para que esa naturaleza humana desarrolle sus aspectos más positivos, es decir, racionales. Su reflexión, sin embargo, no tiene como objetivo cambiar la naturaleza humana, sino limitar sus tendencias instintivas. Esta visión del ser humano y su pensamiento sobre la sociedad encuentran un precedente en N. Maquiavelo (1469-1527) que, en su obra El Príncipe, presenta una teoría política desvinculada de la moral, una pretensión de política "científica". Hay una interpretación de Spinoza que lo sitúa como un pensador que continúa esta línea, y que acaba desembocando en la filosofía de K. Marx (1818-1883).

Por el contrario, otras interpretaciones del filósofo holandés lo colocan al lado de T. Hobbes (1588- 1679) y como precedente del pensamiento liberal de J. Locke (1632-1704) y de otros autores que, en el siglo XVIII, van a elaborar teorías del contrato social, como es el caso de J. Rousseau (1712-1778).

8.3.Ética y felicidad.

La virtud consiste en Spinoza en vivir bajo la guía de la razón, es decir, del conocimiento, superando nuestras propias pasiones con el fin de obtener lo que nos es más útil para realizar nuestro conatus (conservarnos y perfeccionarnos, aumentando así nuestro poder de actuar), es decir, lo que más conviene a nuestra naturaleza.

te-amo-imagenes-amorLa clave para una vida feliz radicará en disponer nuestro entendimiento de ideas adecuadas. La felicidad queda vinculada al entendimiento, pues éste es el que nos puede liberar del peso de las pasiones que tratan de dominarnos y someternos, intentando dirigirnos hacia puertos equivocados, Al pensar la unidad que envuelve lo real y ver el mundo como expresión de la eternidad e infinitud de Dios, que Spinoza denomina beatitud o amor intelectual de Dios, es entonces cuando está dirigiendo su ánimo bajo las ideas adecuadas.

De las afecciones y las pasiones tristes no nos podemos librar, así que nuestra victoria sobre ellas no puede provenir de su eliminación, sino que vendrá de su debilitamiento, neutralización y sustitución por otras afecciones de carácter contrario. Se trata de advertir que no tiene sentido lamentarse por lo inevitable, y que todo lo que juzgamos tiene su razón de ser, es decir, no es contingente sino necesario, pudiendo incluir bajo esta consideración buena parte de las conductas humanas.

8.4. La libertad.

La libertad para Spinoza no es libertad de elección. La libertad consiste en el conocimiento de las causas al obrar. Consiste en saber que el ser humano obra por causas y que estas causas son necesarias. La razón interioriza la necesidad y en esto radica su vivir libre: tener conciencia de esa necesidad. Por eso, después de conocer las pasiones, debido al influjo importante que tienen en el hombre, se las debe dominar, lo que se logra a través del saneamiento y perfeccionamiento del entendimiento. El camino de la perfección sigue tres pasos:

*Conocimiento empírico, que se limita a captar pasivamente lo aprehendido por los sentidos. A partir de éste el hombre se guía por las pasiones.

*Conocimiento racional, a través del cual el hombre es capaz de regirse por las leyes, y se libera así de las pasiones.

*Conocimiento puro, intuitivo y racional, con el que el hombre se eleva al Todo, se une a Dios que es la cúspide de la estructura racional del universo. No se trata de un amor a un Dios trascendente y personal, sino a un Dios al cual participamos como modos. Por tanto, esa felicidad suprema es alcanzable en esta tierra.

En esta proyectada consecución de la virtud, el ser humano sigue necesariamente el dictado de la naturaleza. Por lo tanto, no es libre. Su libertad queda reducida a conocer la naturaleza de Dios, a acoplarse a ella, al modo que ya defendían los estoicos. La virtud es la verdadera vida. Ser virtuoso es ser feliz, obrar bien y vivir bien. Sin embargo, dado que la virtud es la manifestación en la vida práctica del conocimiento adecuado, se comprende cómo puede vencer las pasiones sin reducir lo que en ellas hay de positivo.

9. El conocimiento.

Spinoza nos habla de conocimientos más o menos adecuados y distingue tres grados e conocimiento.

Opinión e imaginación. Es el conocimiento que se obtiene a través de los sentidos. Es vago, confuso, causado por el influjo de otros cuerpos en el cuerpo humano. Incluye aquí las ideas universales: árbol, animal, hombre, ser, cosa. Coincide con los nominalistas en que estas ideas universales son representaciones vagas e imprecisas, aunque útiles para la vida práctica. Aquí encontramos las emociones pasivas (las pasiones).

Aquí encontramos ciertas informaciones sobre mí (el día de mi nacimiento, mi familia, etc.) difundidas, por ejemplo, oralmente y que me parecen indubitables. Se trata de un saber transmitido por la costumbre o por autoridad (percepción por el oído o por algún signo convencional).

Por otro lado, soy consciente, por ejemplo, de que voy a morir o de que el agua extingue una llama (percepción por experiencia vaga).

Conocimiento racional (ratio). Es propio de las nociones comunes y de las ideas adecuadas a las propiedades de las cosas. Es el conocimiento de la ciencia (matemática, geometría, física). Capta las ideas con claridad y distinción. Estas ideas comunes dependen de los dos atributos divinos que los seres humanos podemos tener: pensamiento y extensión. Capta las causas, la cadena de causas y la necesidad.

Se trata de un conocimiento de las relaciones existentes entre las cosas individuales.

Conocimiento intuitivo. Visión de las cosas en su proceder desde Dios. Procede desde la idea adecuada de los atributos de Dios hasta la idea adecuada de la esencia de las cosas. Es el grado más perfecto que nos permite conocer la esencia de las cosas. Todo se deriva de la esencia de Dios.

Los dos últimos niveles de conocimiento constituyen el conocimiento intelectual, y a través de este tipos de conocimiento se adquieren ideas "adecuadas" que son claras, y entre ellas se encuentran las emociones activas (las que derivan sólo de la mente, las virtudes en sentido habitual del término).

Según Spinoza a estos tres tipos de conocimiento le corresponden tres clases de vida: de servidumbre, de libertad y de felicidad:

*De servidumbre, cuando el alma es esclava de las pasiones, entre las que son fundamentales el deseo, la alegría y la tristeza, derivados a su vez de nuestra tendencia a la propia conservación.

*De libertad, que se consigue por el conocimiento o contemplación de todas las cosas en Dios. Se trata de un misticismo panteísta, por lo que dicha libertad está supeditada a que todo lo que sucede en el mundo no podría ser de otra manera puesto que sucede por voluntad de Dios y ésta no puede ser otra que la que es.

*De felicidad, que se alcanza en la fusión de nuestro ser y pensar finitos con la sustancia infinita que es Dios, a modo de amor intelectual de Dios.

democracia10. La sociedad.

10.1. El derecho natural.

El hombre, por su propia naturaleza, persigue, en todo, su propio provecho y esta búsqueda le lleva a unirse con otros seres humanos y a formar sociedades como único modo de evitar el desorden y la guerra.

Vivir en sociedad supone para el individuo aceptar algunas restricciones de sus derechos naturales y someterse a unas normas que hagan posible la vida social, pero es la única posibilidad que tiene de sobrevivir. La concepción que posee de la vida social es muy semejante a la de Hobbes. Todo ser natural tiene derecho a hacer todo aquello que pueda incluido el hombre hacer. El derecho y el poder se condicionan. Spinoza establece como principio que el hombre, como todos los seres, tiene como aspiración máxima permanecer en su ser y, por eso, su naturaleza- el derecho natural- le confiere derecho a valerse de todos los medios necesarios para ello.

La idea central de esta concepción es que todo depende del orden eterno de la naturaleza en la que el ser humano es apenas una pequeña mota. Por encima de sus intereses, que le hacen considerar algo como malo o como bueno, está el orden universal que no comprende.

10.2. El pacto social.

Si la vida del hombre estuviera regida solamente por el derecho natural, estaría expuesta a toda clase de peligros, luchas y enfrentamientos. Pero todo el mundo quiere vivir con seguridad, sin miedo y sin estar expuesto a continuos riesgos. La razón le hace ver al hombre que es necesario llegar a un acuerdo con otros hombres para vivir juntos.

Es el propio derecho natural el que impulsa a los hombres a vivir juntos y constituir sociedades organizadas. La esperanza de conseguir un bien mayor hace que el hombre limite sus derechos naturales y acepte las normas del "pacto social". Al realizar y aceptar este pacto, el individuo entrega muchos de sus derechos naturales y se somete a la autoridad del soberano, sea éste un individuo, una institución o la sociedad toda.DIOS

"Pues bien, si los hombres vivieran según la guía de la razón, cada uno detentaría este derecho suyo sin daño alguno para los demás. Pero, como están sujetos a afectos que superan con mucho la potencia o la virtud humana, son por ello arrastrados a menudo en diversos sentidos y son contrarios entre sí, aun cuando precisan de la ayuda mutua. Así pies, para que los hombres puedan vivir concordes y prestarse ayuda, es necesario que renuncien a su derecho natural y se presten recíprocas garantías de que no harán nada que pueda dar lugar a daño ajeno". Ningún afecto puede ser reprimido a no ser por un afecto más fuerte que el que desea reprimir y contario a él. Así pues, de acuerdo con esta ley podría establecerse una sociedad, a condición de que ésta reivindicara para sí el derecho, que cada uno detenta, de tomar venganza, y de juzgar sobre el bien y el mal, teniendo así potestad de prescribir una norma común de vida, de dictar leyes y de garantizar su cumplimiento, no por medio de la razón, que no puede reprimir los afectos, sino por medio de la coacción. Esta sociedad, cuyo mantenimiento está garantizado por las leyes y por el poder de conservarse, se llama Estado, y los que son protegidos por su derecho, "ciudadanos".

La cesión de los derechos naturales nunca es total, y el soberano, sea el que sea, tiene que gobernar de acuerdo con la razón. El Estado más racional será también el más libre, pues los ciudadanos soportarán menos acciones arbitrarias.

De las tres formas de gobierno más conocidas- monarquía, aristocracia y democracia-, la mejor es, sin duda, la democracia. En ella, los hombres continúan siendo iguales y delegan sus derechos a la mayoría de una sociedad de la que cada individuo forma parte. Los hombres continúan siendo iguales y las decisiones colectivas dependen también, en alguna medida, de cada uno de ellos. De este modo también evitan mejor las decisiones arbitrarias, pues la mayoría procura proceder razonablemente para vivir en paz y armonía.

La filosofía puede ser descrita como el estudio experimental o empírico, y de las relaciones que se derivan de lo empírico con lo a priori.

Autor: Samuel Alexander

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