EL RENACIMIENTO

1.    El contexto histórico.

El Renacimiento abarca aproximadamente los siglos XV y XVI. Los historiadores sitúan el fin de la Edad Media en 1473, caída de Constantinopla, o en 1492, descubrimiento de América, y por lo tanto, en esas mismas fechas el comienzo de la Edad Moderna. Para la historia de la filosofía se pueden tomar como referencia el nacimiento de Nicolás de Cusa (1401) y la muerte de G. Bruno (1600). El Renacimiento aparece así encabalgado entre dos épocas históricas y esto le da su peculiar carácter: sus raíces se encuentran en la época medieval, pero enfrentándose a ella, desprendiéndose de ella, surge su originalidad.

CALVINOUna serie de hechos nuevos, que se manifiestan en distintos niveles de la vida social, introducen importantes factores de cambio.

En estos siglos comienza la afirmación de las monarquías nacionales- aparición de las naciones- y la creación de un poder central en los distintos Estados, diferenciado del poder imperial, junto con la decadencia del poder pontificio, que se inició ya en el siglo XIV, todo lo cual determinará un cambio radical en el mapa político europeo.

Relacionado con lo anterior, en el siglo XVI se produce la fragmentación de la unidad religiosa europea con la aparición de las religiones cristianas no católicas como resultado de la Reforma protestante.

La caída de Constantinopla en poder de los turcos motiva la llegada a Europa, sobre todo a Italia, de intelectuales que dominan el griego, lo que ayuda a conocer las obras de los clásicos haciéndolas asequibles directamente, sin los intermediarios árabes.

Junto a estos aspectos que hacen referencia directa a la situación general europea cabe señalar otros que tienen aún mayor trascendencia en cuanto que afectan a la imagen que se tiene del mundo y de la cultura.

Así, los descubrimientos geográficos que se suceden a partir de América y la primera vuelta al mundo, cambian la visión tradicional de la Tierra, de los pueblos que la habitan y los continentes que la componen.

La invención de la imprenta por Gütenberg en 1448, hace posible extender la cultura de forma más eficaz, contribuyendo así al debilitamiento del predominio clerical sobre la misma. Esto se verá favorecido aún más por la introducción de las lenguas vernáculas-hasta entonces la lengua oficial y cultural era el latín-, que hará que la ciencia deje de ser un asunto de especialistas.

Las necesidades culturales de las nuevas administraciones nacionales y la creciente actividad mercantil favorecen la extensión de la escritura, lectura y cálculo, junto con el cultivo de nuevos dominios como el derecho y la técnica. El incremento de la técnica, impulsado por las necesidades comerciales, la explotación de las minas, las necesidades militares, etc., favorece una explicación mecanicista de la naturaleza que facilitará la aparición de la ciencia moderna.

Estos datos indican los cambios que se producen a lo largo de estos dos siglos que constituyen lo que se ha dado en llamar los “fundamentos del mundo moderno”. El Renacimiento es, en definitiva, una época intermedia, una época de transición tanto desde el punto de vista histórico como del pensamiento.

En resumen, podemos decir que:
* frente a un mundo unitario, cerrado en torno al Mediterráneo, se pasa a un mundo en expansión;
*frente a la unidad religiosa se produce la pluralidad de confesiones cristianas;
*frente a la unidad de pensamiento, la pluralidad de corriente contrapuestas.

Esta pluralidad de perspectivas, que aparece en el renacimiento, es la que hay que resaltar en definitiva en el origen del mundo moderno.

De entre la infinidad de autores que contribuyeron a este proceso, mencionaremos a los italianos Petrarca (1304-1374), Leonardo da Vinci(1452-1519),  Maquiavelo( 1467-1527) y Bruno (1548-1600),al inglés Moro (1480-1533), al alemán Nicolás de Cusa(1401-1464), al polaco Copérnico(1473-1543)….


2.    Características culturales del Renacimiento.

Comúnmente se dice de esta época que su característica principal es el haber hecho del hombre el centro de su atención. De aquí que cuando se habla del Renacimiento se le suela añadir frecuentemente el término “humanista” queriendo resaltar esta dimensión. Sin embargo, cabe hacer alguna precisión en este sentido.

El término “humanista” tuvo un significado preciso durante la Edad Media y el Renacimiento. Se llamaba humanista al que se dedicaba al estudio de las “humanidades”, es decir, de la gramática, la retórica, la poética, la historia( aunque no en el sentido actual), y la filosofía moral.

Así hay que entender el calificativo de humanista y en este sentido se puede hablar del “Renacimiento humanista”, sobre todo referido a los inicios del mismo.

“Humanista” por tanto, no designa un movimiento filosófico único. Hay que hacer hincapié en que se trata de un movimiento artístico y literario, de un ideal educativo, erudito y estilístico, más que de una corriente filosófica o teológica aunque, por la recuperación del pensamiento antiguo, sobre todo de Platón y Aristóteles, su influencia llegase a la lógica, la metafísica y la filosofía natural. En esta línea sobresalen figuras como Lorenzo Valla, Erasmo o Luis Vives.MAQUIAVELO

Siguiendo esta tendencia de recuperación del pasado, se acude a los clásicos, principalmente como modelos literarios. Pero este retorno tendrá consecuencias no buscadas. Así hay una recuperación de la lengua griega que facilita el conocimiento del pensamiento clásico griego que a su vez da pie a una pluralidad de corrientes filosóficas que influyen en la fragmentación definitiva del pensamiento escolástico.

Esto no quiere decir que no haya una verdadera preocupación por el hombre. De la concepción medieval “geocéntrica” se pasa a un mundo “antropocéntrico”, dentro del cual el hombre es el autor de su propio destino por medio de su trabajo, su esfuerzo. Es esta una época en la que se ensalza la “fortezza”, la fuerza de la voluntad humana, capaz de dominar el destino, de darse el hombre a sí mismo un destino, para lo que necesita de la “virtus”, es decir, de la prudencia y la sagacidad, y del “studium” que convierten al hombre en “el piloto del barco de la fortuna”.

Esta postura proclama la independencia del hombre que da a la propia razón un valor primordial, por encima de la autoridad de la tradición o de la iglesia, como medio para interpretar el mundo, dando a la época un carácter laico y de búsqueda de nuevos valores tanto en el terreno religioso como en el moral.

El encuentro con esta subjetividad individual irá a su vez acompañado del descubrimiento de la objetividad de la naturaleza, como algo exterior al hombre que tiene sus propias leyes, su propio funcionamiento, que hay que conocer para dominarlo y transformarlo; no como algo cuya función es servir de medio para el encuentro con Dios, según la idea aceptada por los medievales (“los cielos narran la gloria de Dios”), sino que está al servicio del hombre.

Esto indica que el Renacimiento no consiste únicamente en una recuperación del pensamiento antiguo sino que también es una etapa creadora, es una época de innovación que afecta a la idea de naturaleza, de hombre y de sociedad, a la concepción de la política y la religión.

Esta doble vertiente recuperadora y creadora da su peculiar carácter a esta época. Los humanistas pretenden alcanzar todos los campos del saber y, al tratar de exponer su pensamiento, recurren a constantes citas de autores clásicos. Su gran mérito fue  elaborar un pensamiento cuya pretensión era alcanzar al común de las gentes, no sólo a los especialistas, en el que se exponen nuevas ideas e hipótesis sin establecer un sistema coherente.

Este proceso tiene como centro principal Italia, cuyo liderazgo será desplazado posteriormente, a partir del siglo XVII, a favor de Francia, Holanda e Inglaterra.

3.    Principales problemas del pensamiento renacentista.

Existen cuatro grandes puntos en los cuales se puede decir que se concentran las preocupaciones del pensamiento de la época:
a) La recuperación del pensamiento antiguo, cuya influencia se centrará fundamentalmente en las posturas en torno a Platón y Aristóteles sustentadas respectivamente por las Universidades de Florencia y Padua.
b) La aparición de la teoría política moderna cuya figura central será Maquiavelo.
c) Los problemas suscitados por la Reforma religiosa que afecta tanto al catolicismo como a las demás confesiones.
d) Las nuevas orientaciones que toma el estudio de la naturaleza.

3.1.    La recuperación del pensamiento antiguo.

La recuperación del pensamiento antiguo es un hecho cierto. Sin embargo, no se trata de un fenómeno nuevo, sino más bien de la culminación de un largo proceso que se inició durante la Edad Media, pero que ahora cobra unas características especiales: conocimiento directo y sin mistificaciones de la antigüedad.

La Edad Media había reducido prácticamente su conocimiento del pensamiento antiguo a  Platón y Aristóteles “cristianizados” por obra de la Escolástica. En el Renacimiento, por el contario, se amplia el conocimiento directo de las obras de los autores griegos antiguos. Esta recuperación afecta a todos los campos del saber, pues no sólo se recupera a Platón y a Aristóteles, sino también la filosofía de la época helenística y los tratados matemáticos, geométricos y astronómicos de la antigüedad.

La interpretación que se hace de estos autores es muy diversa, diversidad que contribuye a crear el ambiente cultural, aunque la influencia de los distintos autores sea muy dispar. Así el escepticismo proveniente de Cicerón estará presente en los franceses Charron (1541-1603) y Montaigne (1533-1592). El epicureísmo y el estoicismo aparecerán como nuevas formas de entender la vida, siendo el primero retomado posteriormente por Gassendi (1592-1655) en un intento de cristianizar a Lucrecio y Demócrito para defender una imagen mecanicista del universo compatible con el cristianismo. El estoicismo contribuyó a la formulación de una nueva moral de acuerdo con la escala de valores exigida por el naciente individualismo de la época.

Serán, sin embargo, Platón, Aristóteles y sus epígonos las figuras de la filosofía antigua que mayor influencia alcanzarán. Su recuperación y exposición se llevaron a cabo en dos centros culturales de suma importancia: Florencia y Padua.

3.1.1. Escuela de Florencia.

La recuperación de Platón y del pensamiento platónico, tuvo su centro principal en Florencia gracias a la labor de traducción llevada a cabo por Marsilio Ficino, quien realizó la primera traducción de la obra completa de platón en occidente. Esta labor se extendió también a Plotino, Proclo, a otros neoplatónicos y al “Corpus Hermeticum”. Al mismo tiempo fue comentador de estas obras siguiendo la tradición medieval.

Esta pluralidad de obras conocidas a través de las traducciones que se hacen en esta escuela, explica que el platonismo florentino sea una mezcla de estos diversos elementos: aun cuando se pretenda el retorno a un Platón sin adherencias, de hecho se elabora un nuevo platonismo.

La influencia de este nuevo platonismo guarda relación con las exigencias de un nuevo renacer religioso que busca un retorno a los orígenes del cristianismo, considerando que éstos se hallan en gran parte en platón. Influye también en la consideración de la realidad desde el punto de vista de la belleza, reflejada en el amiente estético de Renacimiento, en la concepción armónica del universo. De aquí la importancia dada a las matemáticas como modo d descubrir la belleza del mundo, la proporción. Esta concepción se reflejará tanto en la estética de Leonardo  como en la ciencia moderna.


3.1.2. Escuela de Padua.

En esta escuela se centra la recuperación de Aristóteles. Sin embargo, la relación de Aristóteles con el Renacimiento, en un primer momento, no es tan positiva como la del platonismo. Los humanistas tuvieron una cierta prevención respecto de este autor al verlo asociado a la tradición escolástica.

A pesar de esta postura un autor como Pomponazzi, pretende seguir a Aristóteles quitando de él las adherencias no aristotélicas. Este intento dio como resultado una cierta tendencia a la descripción empírica del mundo como verdadero camino para su conocimiento.

En la interpretación de Aristóteles se siguieron dos caminos que debemos destacar por su importancia:
*Seguidores de Averroes: defienden la existencia de un entendimiento inmortal, único y común a todos los hombres. El alma humana individual es, por el contario, mortal. Su postura respecto al entendimiento llevó a algunos al panteísmo.

*Seguidores de Alejandro de Afrodisía: no existe un entendimiento inmortal común a todos los hombres. El alma humana es también para éstos mortal. Defendieron la transcendencia de Dios respecto del mundo.

Estas posturas que fueron condenadas en el Concilio de Letrán de 1512-1517, influyeron en la reaparición de la teoría de la doble verdad. De esta forma se buscaba defender la libertad de investigación evitando el peligro de las condenas.

Los aristotélicos de Padua propugnaron una línea de investigación de la naturaleza acorde con una ciencia libre de presupuestos dogmáticos y rigurosa, buscando el orden necesario del mundo. De aquí que no admitiesen la intervención de Dios en el mundo, los milagros, y que criticasen al plutonismo en cuanto que sustentaban mitos consoladores, emprendiendo de esta forma cierta labor desmitificadora.

Así defenderán que el verdadero objeto de la filosofía es la naturaleza y el único método de investigación la razón, que la experiencia debe ser examinada y ordenada por la razón.

Sin embargo, la adhesión a la filosofía de la naturaleza, que iba siendo desmentida por la naciente ciencia, y el consiguiente rechazo del método matemático, tal y como se cultivaba en los medios de mayor influencia platónica, limitó el alcance científico de esta escuela y bloqueó su incorporación al método moderno de la ciencia.

3.2.    Pensamiento político.

La existencia del pensamiento político no es una novedad del Renacimiento ya que está presente en los pensadores de la antigüedad clásica. Sin embargo, en esta época aparecen nuevas direcciones, relacionadas con las teorías medievales nacidas en torno a las disputas por la primacía entre el Papado y el Imperio o a las discusiones entre los “conciliaristas”, es decir, defensores de la primacía del Concilio sobre el papa, y los “papistas”, o defensores de la primacía papal.

Con el surgimiento de la monarquía nacional, la discusión se traslada a un ámbito más secularizado, en torno a la justificación del poder absoluto de la monarquía. Maquiavelo, Bodin, y posteriormente Althusio y Grocio serán las figuras principales de la teoría política.

En defensa de la monarquía absoluta sobresale Maquiavelo, sobre todo, con su obra El Príncipe. A nivel teórico, la introducción del término “estado” en toda la teoría política posterior es uno de los datos de su influencia. Sin embargo, su verdadera importancia radica en haber planteado desde un punto de vista realista el estudio de la política. Según él, para el estudio de la política es necesario el conocimiento de los mecanismos reales del poder. A esto dedica su más conocida obra. El hecho de que ésta sea más que un tratado político, en el que se desarrollan unas teorías, un análisis empírico con propuestas concretas para la conservación del poder, ha llevado a la acuñación del conocido término “ maquiavelismo” para designar la subordinación de los medios a los fines. Sin embargo, es el enfoque realista, antes apuntado, el que será seguido por los teorizadores de la política posteriores.

Merece también mención, en esta época, un tipo de literatura llamado utópico, y cuyos representantes en el Renacimiento son Tomás Moro con su “Utopía”, Campanella con su “Ciudad del Sol” y Francis Bacon con “La Nueva Atlántida”, quienes pretenden describir una sociedad perfecta en la que todo está racionalmente organizado, según un modelo de sociedad en la que todo está ordenado al bien común, funcionando de acuerdo con criterios morales.

Se expresan en esta literatura juicios morales negativos sobre la sociedad existente, en el intento de someter todo a un rígido control, a una organización férrea que, a expensas de la libertad individual, coloca a cada uno en una función determinada a priori, en beneficio de la comunidad, sobre todo en el caso de Campanella. Se ve en esto el influjo de las teorías platónicas según las cuales cada uno debe cumplir aquella función para la que está destinado.

En conjunto se puede decir que la labor de estos pensadores contribuyó a la secularización de las ideas sobre el modo de organizar idealmente la sociedad, abandonando los conceptos teológico para sustituirlos por conceptos derivados del derecho romano, lo que dará lugar al “ius naturalismo” posterior que se desarrollará a partir del siglo XVII.

En los escritos políticos de esta época, como ya ocurría en los de Platón o Aristóteles, aparecen al mismo tiempo temas de ética, de teoría política, d economía y teoría del derecho, conjunto del que se irán diferenciando los elementos que constituirán lo que propiamente conocemos como ciencia política.


3.3. Problemática religiosa.

En el terreno religioso se muestra también claramente el cambio de perspectiva respecto de la Edad Media. El hecho fundamental es la Reforma protestante y la aparición de las diversas confesiones cristianas enfrentadas.

Frente a la jerarquización y unidad eclesiástica de épocas anteriores se plantea la necesidad de retornar a los orígenes del cristianismo. Este retorno se entenderá tanto en el sentido de un mejor conocimiento de los textos bíblicos, en los que se basa la religión cristiana, como en un replanteamiento y renovación de la estructura eclesial.

De aquí nacerá la preocupación por el estudio filológico de la Biblia como medio para establecer su verdadero texto y su correcta interpretación.

Los humanistas, como Erasmo, exigen este tipo de estudio y lo consideran previo para poder realizar traducciones a las lenguas vernáculas que hagan posible el acceso directo a su lectura.

Esta postura influye en el rechazo de la tradición eclesiástica que fijaba el “canon”, conjunto de los libros admitidos como inspirados por Dios, y la interpretación de las Escrituras.

TOMAS MOROAl no admitir las confesiones cristianas no católicas la fijación de la revelación por medio de la tradición, se seleccionan las fuentes de la revelación según la orientación e interpretación que cada una de las confesiones adopta. Lutero acudirá a los Evangelios. Zuinglio a la revelación en general, lo que le llevará a admitir aspectos provenientes de tradiciones no cristianas. Calvino, por fin, atenderá fundamentalmente al Antiguo Testamento.

Entre los católicos se retorna a la Patrística y al magisterio eclesiástico. Esto llevará a un enfrentamiento entre los que pretenden interpretar la Biblia según  su propio texto (que más tarde dará lugar al racionalismo religioso) y los que se someten a una explicación establecida de acuerdo con el magisterio eclesiástico. Esta última postura será el punto de partida para el retorno de la escolástica sobre todo por medio de Francisco Suárez.

3.4. Interpretación de la naturaleza.

Quizás el esfuerzo mayor de la filosofía del Renacimiento estuvo dedicado a la interpretación de la naturaleza. Aunque este tema requiere un tratamiento aparte, podemos señalar algunos aspectos del problema.

Durante el siglo XIV la crisis de la escolástica lleva aparejada la crisis del sistema aristotélico en el que estaba basada la explicación de la naturaleza. La búsqueda de una nueva forma de explicarla supone tanto un cambio de los puntos de vista desde los que se buscaba dicha explicación, como de los caminos de acceso al conocimiento de la naturaleza.

Estos nuevos planteamientos se manifestarán en tres direcciones fundamentales: magia, filosofía natural y ciencia, que no sn excluyentes sino que se da inicialmente unidos. Solamente se irán separando a lo largo del siglo XVII, sin que desaparezca ninguna de ellas, al consagrarse un método científico basado en la experimentación y las hipótesis.

Se puede decir que estos tres caminos están sustentados en alguno de estos dos presupuestos:
* La consideración de la naturaleza como una totalidad, sin hacer distinción entre seres vivos e inertes, sino concebida como un organismo, una totalidad orgánica.
*La naturaleza es un conjunto de cosas sometido a leyes mecánicas, es una máquina.

El primer presupuesto será desarrollado principalmente por las interpretaciones mágicas o filosófico-naturales que aceptan el animismo universal. Por ejemplo, en G. Bruno, está presente esta concepción apoyada en la tradición neoplatónica que le llevará al panteísmo.

Esta concepción mágica y animista de la naturaleza da pie para la búsqueda de los caminos que conducen a desvelar los secretos, las leyes de comportamiento de la naturaleza, y tendrá gran importancia en el desarrollo de la ciencia, pues se intentará explicar la naturaleza a partir de ella misma, de sus posibilidades ocultas, abriendo con ello paso a la búsqueda experimental de las propiedades de los elementos para controlar su fuerza, su operatividad.

Las corrientes que siguen el segundo presupuesto tratarán de descubrir las leyes que rigen a este todo mecánico e intentarán plasmar estas leyes en un lenguaje matemático, dando a éste la primacía en la interpretación de las leyes mecánicas.

Aparece así un componente pitagórico en la forma de interpretar la naturaleza que conduciría al abandono de los conceptos metafísicos cono fundamento de explicación del mundo. Se sustituye con ello la abstracción conceptual por la abstracción matemática. La necesidad de comprobar las leyes, formuladas matemáticamente, pondrá en contacto la teoría con los experimentos dando lugar a la aparición de la “ciencia moderna” cuyo representante principal, en esta época, será Galileo.

La verdadera filosofía es la independencia del espíritu humano.

Autor: François-René De Chateaubriand

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