RELACIÓN DE KANT CON OTROS AUTORES

En su reflexión sobre el problema del conocimiento, Kant realiza un importante esfuerzo de síntesis entre el racionalismo y el empirismo1 , posiciones dominantes en el panorama filosófico de los siglos XVII y XVIII.

Kant, igual que Descartes y que Hume, rompe con la visión ingenua del conocimiento humano según la cual conocer es copiar la realidad tal cual es. Subraya, por el contrario, que la realidad no existe independientemente del sujeto que la conocer: no conocemos el mundo tal como es, sino tal y como somos.

Descartes sostiene que el pensamiento es la primera de las evidencias. La realidad del mundo procede, a través de la idea2 de Dios, del pensamiento.Hume, en cambio, nos dice que la realidad existe en cuanto que es percibida por el sujeto, en la medida en que tiene impresiones 3 de ella. En ambos casos, las cosas son, pues, contenidos de la mente. En síntesis, Descartes y Hume son idealistas porque creen que es el sujeto que conoce quien determina la realidad.

El idealismo de Kant va más lejos al plantear que el sujeto no percibe pasivamente el objeto de conocimiento, sino que impone unas condiciones que hacen posible el conocimiento, lo construye: es, pues, un sujeto activo. Es un idealismo trascendental4 , porque en la formación de la experiencia interviene una actividad organizadora del sujeto que sintetiza materiales que proceden de los sentidos.

El conocimiento es, a juicio de Kant, conocimiento de "fenómenos"5 ; es decir, una mezcla de lo dado por los sentidos y de las formas cognitivas (espacio, tiempo y categorías) que aporta el sujeto. No podemos, por tanto, conocer la realidad en sí misma, lo "nouménico" ya que nuestra forma de conocer actúa como un filtro que nos impide el conocimiento de la realidad tal y como es.

La existencia de esas condiciones que hacen posible el conocimiento representa, según Kant, un "giro copernicano"6 del problema del conocimiento, que traslada su centro de interés de qué conocemos al cómo conocemos. Dicho de otro modo, lo que el sujeto conoce son sus propias ideas acerca de las cosas, no las cosas en sí mismas, que son incognoscibles.

En relación con el origen y el fundamento del conocimiento, descartes sostiene que no todos los elementos que interviene en el conocimiento tienen su origen en la experiencia, ya que poseemos ideas innatas, contenidos conceptuales de a razón que no provienen de la experiencia. La razón es, pues, el fundamento del conocimiento, que va construyéndose mediante un proceso intuitivo y deductivo.

Hume, por el contrario, considera que el punto de partida de todo conocimiento reside en la experiencia sensible, en nuestras impresiones, que, además de originar nuestras ideas, dan validez al conocimiento.

Kant intenta conciliar ambas posturas, al indicar que los "conceptos sin contenidos son vacíos; las intuiciones son conceptos, son ciegas", es decir, lo que conocemos es e resultado tanto de los contenidos o datos que nos proporcionan los sentidos como de la actividad organizadora de nuestra mente, que ordena de acuerdo con nuestra forma de conocer, con las formas "a priori" de la sensibilidad 7( espacio y tiempo) y las categorías o formas del entendimiento8 .

En síntesis, Kant coincide con Hume en que el conocimiento comienza con la experiencia, pero se diferencia de él en que considera que esos datos que recibimos de los sentidos los configuramos de acuerdo con unas estructuras cognitivas apriorísticas. Así, coincide con descartes en la existencia de ideas innatas, pero se distancia de él en que no las vincula a contenidos del pensamiento, sino a formas cognitivas que aplicamos a los objetos para poder conocerlos.

Kant aborda la relación entre verdad y conocimiento desde una posición intermedia a las planteadas por Descartes y por Hume. El primero defiende el dogmatismo epistemológico, al asegurar que podemos acceder a un conocimiento objetivo y universal. El segundo, en cambio, adopta una posición escéptica, al afirmar que no es posible alcanzar verdades firmes y que solo podemos obtener un conocimiento probable.

Kant, como Descartes, afirma que es posible un conocimiento universal y necesario, pero es cauteloso y sostiene que nunca debe ser dado por definitivo e incuestionable, sino que debe ser continuamente revisado y sometido a crítica.

En cuanto a los límites del conocimiento, Kant conviene con Hume en que todo conocimiento tiene como límite la experiencia: solo podemos conocer lo que podemos percibir o experimentar. El conocimiento solo se puede referir a los fenómenos o, si se quiere, a contenidos referidos a elementos de la experiencia. En consecuencia, ambos filósofos afirman que no es posible la metafísica como ciencia. La diferencia con Descartes es notable, pues este pensaba que el conocimiento es ilimitado, porque la razón, única fuente válida para acceder a él, es infinita si se usa adecuadamente.

En su consideración de la metafísica, Kant sostiene también una posición intermedia entre Descartes y Hume: afirma que el ser humano no puede dejar de plantearse cuestiones que están más allá de los límites de la experiencia, como la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios.

La metafísica, aunque no sea ciencia, es, a juicio de Kant, un saber racional que no se puede conocer, pero sí pensar, a partir de nuestra conducta moral Las ideas metafísicas actúan como postulados de la razón práctica9 ; es decir, como afirmaciones racionales no susceptibles de demostración ( objetos de "fe racional").

Descartes, por el contrario, considera que la metafísica es ciencia, porque a sus contenidos se accede racionalmente, bien intuitiva o bien deductivamente. Hume, en cambio, solo le asignaba a la metafísica un destino, el fuego exterminador, por ser una pseudociencia que no contiene más que falsedades y supercherías.


[1] Racionalismo y empirismo son dos corrientes filosóficas modernas que coinciden en que la realidad no existe independientemente del sujeto que la conoce, pero se distancian en los siguientes aspectos epistemológicos: los racionalistas piensan que la razón es el origen y el fundamento del conocimiento y que poseemos ideas innatas, mientras que los empiristas consideran que el origen de todo conocimiento reside en la experiencia sensible, negando, por tanto, la existencia de ideas innatas; los racionalistas aseguran que podemos acceder a un conocimiento objetivo y universal, mientras que los empiristas mantienen que solo podemos obtener un conocimiento probable; los racionalistas afirman que el conocimiento es ilimitado porque la razón es infinita( la metafísica es ciencia), mientras que los empiristas sostienen que el conocimiento es limitado, pues solo podemos conocer lo que podemos percibir(imposibilidad de la metafísica como ciencia).
[2] Idea. Para Descartes, la idea es el objeto del pensamiento, aunque no se corresponda con una realidad exterior. Es una representación del sujeto, no una cosa del mundo externo. Se dividen en innatas, adventicias y facticias. A partir de la idea innata de infinito, Descartes demuestra la existencia de Dios, garante de la existencia objetiva del mundo. De esta manera, supera el solipsismo o aislamiento del sujeto.
[3] Impresión. Para Hume, es la percepción fuerte, vivaz e intensa que tenemos de un objeto presente ante nuestros sentidos. Las impresiones pueden provenir de los sentidos externos-vista, oído, etc.- de los internos-sensaciones de sed, de hambre, etc.- o de nuestras emociones y pasiones-miedo, odio, etc.-. Las impresiones pueden ser simples (por ejemplo, el color rojo) o compuestas (por ejemplo, la impresión de una naranja), en las que podemos distinguir una combinación de impresiones simples.
[4] Idealismo trascendental. Expresión kantiana que alude al modo de conocimiento en tanto que es a priori. Kant reconoce la existencia de los objetos exteriores e independientes del sujeto (noúmeno), pero afirma que no se pueden conocer como se nos presentan a los sujetos (fenómenos). Sólo podemos conocer científicamente los fenómenos. En el conocimiento, el psiquismo humano influye en el objeto conocido y la experiencia traza sus límites.
[5] Fenómenos-Noúmeno. Fenómeno es el objeto de nuestro conocimiento, que está formado por el material sensible que captamos a través de los sentidos más las formas a priori que el sujeto cognoscente aporta (espacio y tiempo). Noúmeno tiene dos posibles interpretaciones. Una, los objetos-de haberlos- que no son aparentes. Aquí tendría un sentido negativo: aquello que no puede ser conocido. Otra, la realidad tal cual es, presuponiendo que el fenómeno es la apariencia filtrada por la estructura a priori del sujeto.
[6] Giro copernicano. Expresión que alude a la revolución epistemológica iniciada por Kant, análoga a la efectuada por Copérnico en astronomía: el sujeto, no el objeto, produce el conocimiento. Conocer es resultado de lo dado por los sentidos y de las estructuras cognitivas que aporta el sujeto. Solo conocemos fenómenos, objetos afectados por esas estructuras mentales. No podemos conocer la realidad en sí misma, lo "nouménico": hay unas condiciones que posibilitan el conocimiento, tanto a la facultad de la sensibilidad (espacio, tiempo) como a la facultad del entendimiento (categorías). En definitiva, lo que el sujeto conoce son sus propias ideas acerca de las cosas, no las cosas en sí mismas, que son incognoscibles (fenomenismo).
[7] Sensibilidad. Facultad del conocimiento que consiste en la capacidad de recibir objetos o representaciones bajo la forma de "intuiciones sensibles". Espacio y tiempo son las formas puras o a priori de la sensibilidad. No son datos sensibles que recibamos del exterior, sino formas con las que percibimos cualquier dato sensible. Son condiciones innatas de la sensibilidad humana, a modo de representación previa a todo conocimiento sensible, que posibilitan la experiencia. El ser humano percibe el mundo en el espacio y en el tiempo, de ahí que el conocimiento fundamental de la naturaleza sea matemático, en cuanto la geometría no es sino el desarrollo de la intuición del espacio, y la aritmética, la del tiempo.
[8] Entendimiento. Facultad del conocimiento que consiste en juzgar un objeto. El entendimiento es la facultad que opera con conceptos y constituye, en colaboración con la sensibilidad, el conocimiento científico. Los conceptos se dividen en generalizaciones de la experiencia y categorías. Estas son los conceptos puros o formas a priori del entendimiento, y solo se pueden aplicar dentro de los límites de la experiencia. Son puras o a priori porque forman parte y constituyen la estructura del entendimiento: son nuestra forma de conocer el mundo sobre la base material que proporciona la experiencia. Según kant, hay doce categorías; las fundamentales son sustancia y causalidad.
[9] Postulados de la razón práctica. Proposiciones teóricas no demostrables que adquieren sentido en la acción moral o el uso práctico de la razón. Estos postulados o afirmaciones, en los que podemos pensar, son susceptibles de fe racional pero no de conocimiento, y son la libertad, la inmortalidad del alma y Dios. La afirmación de estos supuestos en la práctica no nos ofrece, sin embargo, una prueba teórica de su existencia (el alma y Dios son ideas metafísicas, no conceptos científicos), sino la creencia racional de que estos postulados no son absurdos.

La filosofía triunfa con facilidad sobre las desventuras pasadas y futuras, pero las desventuras presentes triunfan sobre la filosofía.

Autor: François De La Rochefoucauld

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