CRITICA A LA TEORIA PLATÓNICA DE LAS IDEAS

 

Capitulo 2 de FILOSOFÍA, TEXTO Y TÉRMINOS

Como hemos dicho Aristóteles pasó cerca de veinte años estudiando en la Academia de Platón y podemos decir que sin Platón su filosofía no hubiese sido la misma. De hecho aunque la diferencia entre ambos es grande, también son muchos los puntos que ambos filósofos tienen en común. La principal objeción que Aristóteles hace a la doctrina de su maestro es que esta abre un abismo entre los objetos sensibles y las Ideas. Platón instaura un dualismo cuyo resultado es privar al mundo sensible de la mayor parte de su realidad y de su significación. Esta es la crítica más radical de Aristóteles, lo que no podía aceptar de su maestro. Mientras que para Platón existe un mundo de formas trascendentes, realizado parcial y transitoriamente en el mundo sensible, y en el que debemos buscar la sustancia y realidad de las cosas, para Aristóteles la explicación acerca de la naturaleza debe buscarse en el interior de las cosas mismas (inmanentismo). Aristóteles preferirá dirigir su mirada al reino de la naturaleza para tratar de encontrar en ésta la tan añorada perfección platónica. La perfección no es necesario buscarla en reinos transcendentes, inmutables, eternos... No es necesario escapar de este mundo. Cada cosa, en éste de aquí, lleva escrito su proyecto de consecución del fin propio. Así pues, Aristóteles rechaza la Teoría de las Ideas y tratará de buscar una nueva explicación de la realidad en la que se encuentra integrado lo inteligible y lo sensible, lo universal y lo concreto. La realidad de la que debemos partir, o realidad primera, según Aristóteles, es la de las cosas concretas que nos rodean y que percibimos por los sentidos. Éste es el realismo aristotélico, en contraposición al idealismo platónico, para el que las ideas eran lo realmente real.Dada la estrecha relación que existió entre ambos filósofos, Aristóteles dedicó mucho tiempo y esfuerzo en fundamentar su crítica a Platón. Los libros I, VII, XIII y XIV de la Metafísica y su desaparecido tratado Sobre las Ideas están prácticamente dedicados a rebatir la doctrina platónica.Según Aristóteles Platón partió de la búsqueda socrática de las definiciones. Mediante éstas Sócrates pretendía definir y determinar la esencia de las cosas (recordemos que esta búsqueda estaba centrada fundamentalmente  en el interés de Sócrates por los problemas morales). Como sabemos conocer la esencia de algo supone conocer aquello que “es realmente”. Conocer la esencia (“lo que es” tal cosa) era para él conocer el concepto general o universal. Platón fue más allá de su maestro Sócrates y consideró que la esencia  de las cosas, a las que llamó Ideas, existen separadamente de las cosas mismas. Las Ideas, aquello que le hace a lago ser lo que es, no existen en el mundo de los fenómenos, de lo sensible, si no en un mundo separado al que Platón llamó Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas. Este es un mundo independiente, previo y totalmente separado del mundo sensible por el que en ningún sentido se ve afectado.Cuando algo, como las Ideas platónicas, tiene una existencia separada y no necesita de ninguna otra cosa para existir, entonces decimos que es una realidad subsistente. El hecho de que las Ideas sean substancias es algo Aristóteles no puede admitir. En este punto se centran la mayoría de las críticas que Aristóteles hace a Platón: no es posible que la esencia de las cosas exista separadamente de las cosas mismas.Según Aristóteles Platón quedó “anclado” en una visión mítica del mundo, en la que los conceptos del hombre se confunden con el mundo real.Aristóteles señaló que no existe nada en la mente que no haya estado antes en los sentidos, y Platón podría haber dicho que no hay nada en la naturaleza que no haya estado antes en el mundo de las Ideas. Cuando Aristóteles rechaza el mundo de las Ideas de Platón la realidad vuelve al mundo natural del tiempo y el cambio. Para Platón el mundo de las formas inmateriales –mundo de las Ideas- contenía la verdadera Naturaleza de las cosas y los objetos del conocimiento. Como ya hemos estudiado, el problema le surge a Platón a la hora de encontrar la relación entre el mundo sensible y el mundo ideal. Aristóteles veía esta relación muy problemática y pensaba que Platón no la había aclarado lo suficiente. Aristóteles resuelve tal dificultad negando la realidad independiente (subsistente) de las Ideas. La esencia de las cosas no puede encontrarse fuera de las cosas mismas, separada de estas. La esencia ha de constituir la naturaleza del ser que las posee.Las principales críticas de Aristóteles a la Teoría de las Ideas platónica son las siguientes:

  1.  Aristóteles estará de acuerdo con Platón en que hay un elemento común entre todos los objetos de la misma clase, el universal, la Idea, que es la causa de que apliquemos la misma denominación a todos los objetos del mismo género; admitirá, por lo tanto, que ese universal es real, pero no que tenga existencia independiente de las cosas, es decir, que sea subsistente. La teoría de las Ideas, por lo demás, al dotar de realidad subsistente al universal, a la Idea, duplica sin motivo el mundo de las cosas visibles, estableciendo un mundo paralelo que necesitaría a su vez de explicación.
  2.  Tampoco es capaz de explicar el movimiento de las cosas, que era uno de los motivos de su formulación; (recordemos que, al igual que los pluralistas intentaban con su propuesta explicar la permanencia y el cambio, la teoría de las Ideas se propone con la misma finalidad); ahora bien, esta teoría no ofrece ningún elemento para explicar el movimiento, el cambio, ya que siendo las Ideas inmóviles e inmutables, si las cosas son una imitación de las ideas habrían de ser también inmóviles e inmutables; pero si cambian ¿de dónde procede ese cambio?. ("Metafísica", libro 1,7).
  3. Aristóteles considera que la teoría de las Ideas es imposible, ya que establece una separación entre el mundo visible y el mundo inteligible, es decir, entre la sustancia y aquello por lo que una sustancia es, su forma o esencia. Las Ideas, en efecto, representan la esencia de las cosas, es decir, aquello por lo que las cosas son lo que son. ¿Cómo es posible que aquello por lo que algo es lo que es no resida en el objeto, sino fuera de él? ¿Cómo es posible que aquello que hace que el hombre sea hombre, su esencia, la Idea de hombre, no resida en el hombre, sino que exista independientemente de él? Las formulaciones de Platón para tratar de explicar la relación entre las Ideas y las cosas, las teorías de la participación y la imitación, por lo demás, lejos de explicar dicha relación no son más que metáforas.  
  4. Ya el mismo Platón había criticado dichas teorías en el Parménides; Aristóteles insistirá en sus carencias con el argumento del "tercer hombre": si el hombre es el resultado de la imitación de la Idea de hombre, y tal Idea es entendida como una entidad de carácter individual, ¿A qué otra realidad imita la Idea de hombre? Debe existir un tercer modelo de hombre para explicar la similitud entre el hombre concreto y la Idea de hombre, del mismo modo que se postula la Idea de hombre para explicar la similitud entre los hombres concretos. De ese modo encadenaríamos hasta el infinito la exigencia de un modelo del modelo, lo que nos llevaría al absurdo. Por otra parte, las cosas no pueden provenir de las Ideas; sin embargo, es esa una afirmación crucial de la teoría de las Ideas, al concebir que las Ideas son causa de las cosas; no obstante, es el mismo Platón en el Timeo quien explica que las ideas son sólo el modelo en el que se inspira el Demiurgo para modelar las cosas, es decir, las causas ejemplares de las cosas, pero no sus causas eficientes. ("Metafísica", libro 1,7).

  5. En esta crítica aristotélica a la teoría de las Ideas se vislumbran ya los fundamentos de su propia metafísica: ante la imposibilidad de que Ideas expliquen coherentemente la causa de lo real propondrá la teoría de las cuatro causas del ser; y ante la irrealidad de las Ideas, propondrá su teoría de la sustancia. La inconsistencia de la explicación platónica del cambio, por lo demás, le llevará a proponer la distinción entre ser en acto y ser en potencia

     

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