LA CREATIVIDAD

Nietzsche es, sin lugar a dudas, uno de los autores más creativos de toda la historia del pensamiento. Y ostenta este rango, no sólo porque su propuesta filosófica sea tremendamente original, sino además porque pone en práctica un conjunto de técnicas creativas que hacen de él un ejemplo (por lo menos formalmente): de inversión de supuestos, de propuestas de alternativas...
Todo el mundo sabe lo que significa la palabra creatividad. La persona que crea posee tal capacidad, y crear es hacer una cosa nueva que antes no existía. El filósofo crea ideas, sistemas, pensamientos (como los científicos o los pintores) a partir de intuiciones, pero también de estrategias cuya lógica se puede explicar y aprender.
La creatividad es un proceso dinámico y, a veces, costoso, que implica un tiempo y unas capacidades especiales de las personas que la aplican. Exige constancia y seguir unos "pasos" o etapas determinadas. La memoria, los conocimientos, la dedicación, el azar son elementos que hay que tener en cuenta en el proceso creativo.
La creatividad también necesita un método, un camino. Los psicólogos y teóricos han propuesto caminos y metodologías diversas, en más o menos fases. El método clásico sobre el cual se basan la mayoría de elaboraciones posteriores fue propuesto por el matemático Henri Poincaré (1854-1912). Consta de cuatro fases:
*Investigación consciente (exploración, preparación...)
*Trabajo consciente (incubación de ideas, reposo...)
*Iluminación repentina (el fenómeno Eureka, el insight...)
*Comprobación (evaluación del proceso).

(Muñoz Redón J. y Güell Barceló M. Historia de la filosofía. 2º Bachillerato. Programa Praxis. Competencias para el siglo XXI. Editorial Octaedro. Barcelona. 2009).

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