LA TEORÍA ARISTOTÉLICA SOBRE EL ORIGEN DE LA SOCIEDAD POLÍTICA

1. Sociales por naturaleza.
El pensamiento político de Aristóteles (384-322 a. C.) se recoge en su libro "Política" y, aunque se aprecia en él cierta influencia de las ideas de Platón- por ejemplo, en la identificación del fin ético del Estado con la felicidad del individuo, o en la consideración de la educación como la tarea más alta del Estado y, sobre todo, en la descripción utópica de un Estado ideal-, destaca por su divergencia metodológica y por la posición crítica de su análisis con respecto a las ideas políticas de su maestro.


Sus objetivos consisten en afirmar el fundamento natural del Estado y en demostrar que es únicamente en la polis, en el Estado, donde el ciudadano puede llegar a ser feliz. Para ello justifica que el ser humano es un animal político, social por naturaleza, aportando las siguientes razones:
+En primer lugar, si el ser humano se bastara a sí mismo, solo podría ser o más que un hombre, o sea, un dios, o bien, menos que un hombre, es decir, una bestia.
+En segundo lugar, la naturaleza hace que, necesitándose unos a otros, los seres humanos se agrupen en familias, que, a su vez, forman aldeas y estas, finalmente, una polis.
Cuando Aristóteles habla de la familia lo hace en sentido amplio, como una comunidad de personas y bienes de la que formaban parte no solo los diversos miembros unidos por la sangre y la descendencia, sino también los esclavos.
La aldea, para Aristóteles, no sólo sirve para cubrir las necesidades cotidianas, sino también, las necesidades sociales, es decir, administrativas o de gobierno y culturales. Como consecuencia de las insuficiencias de las familias, y las aldeas surgió la polis( ciudad-Estado) que se caracteriza por su autosuficiencia, o sea, por poseer en sí la capacidad de satisfacer todas las necesidades humanas.
En consecuencia, dado que la polis es autosuficiente, no sólo poseerá en sí misma, por naturaleza, capacidad para satisfacer las necesidades materiales y culturales de sus ciudadanos, sino también, el logro de su fin supremo, la felicidad.
En su libro VI de su "Política", Aristóteles expone su idea de la polis ideal. Señala que no debe ser ni demasiado grande ni demasiado pequeña, porque toda polis debe ser autosuficiente, y si es demasiado pequeña, no logrará autoabastecerse, mientras que si es demasiado grande "será autosuficiente como pueblo, pero tendrá numerosas dificultades en el funcionamiento correcto de las instituciones públicas".
En conclusión, el ideal es que la polis esté formada por el mínimo número de ciudadanos para poder ser una comunidad humana autosuficiente. Ese número, para Aristóteles, debe situarse entre los 50.000 y 100.000 habitantes.
2. Los gobiernos.
Frente a la opinión de Platón, que tendía a admitir una única forma de gobierno correcto, el gobierno de los sabios o de los filósofos, Aristóteles señala que pueden existir distintas formas justas y rectas de gobierno.
Todo régimen político consiste en la organización de las diversas entidades e instituciones sociales para conseguir el bien común. Ahora bien, existen diferentes modos de conseguir dicho bien, luego podrá haber diversos regímenes políticos justos. A este propósito, Aristóteles distinguió entre regímenes justos o correctos y regímenes injustos o degenerados.
*Regímenes justos o correctos. Son justos los regímenes donde se intenta conseguir el bien común e injustos los que se ocupan preferentemente de los bienes particulares. Como regímenes justos Aristóteles señala la monarquía o gobierno de una persona; la aristocracia o gobierno de los mejores y la politeia o gobierno del pueblo.
*Regímenes injustos o degenerados. Son injustos los regímenes que se preocupan preferentemente por los bienes particulares. Cuando un régimen justo se corrompe, da lugar a otro injusto o degenerado.
Así, la monarquía puede degenerar en tiranía o gobierno despótico de una persona; la aristocracia, en oligarquía o gobierno en interés de unos pocos, o bien en plutocracia o gobierno de los ricos y, finalmente, la politeia en democracia (es decir, demagogia según Aristóteles).
Cada forma de gobierno presenta ventajas e inconvenientes. Así, una persona excelente y más capacitada que los demás podría ser un buen monarca para todos, aunque esa misma persona también puede degenerar en un despiadado tirano. Con la aristocracia puede ocurrir algo similar, pues sus miembros podrían ocupase por su satisfacción personal.
Ante este abanico de posibilidades, parece que Aristóteles defiende un régimen mezcla de aristocracia y democracia en el que se pueda contar con un amplio número de ciudadanos libres, con capacidad para distribuir las magistraturas-es decir, el gobierno- entre los mejores. Se trata, pues, de un tipo de aristocracia moderada sometida a cierto control del pueblo.
Ahora bien, ¿por qué Aristóteles elige este tipo de gobierno? Según él, porque se evitarían los extremos. Vemos, pues, que la virtud política consiste en un término medio entre dos extremos igualmente viciosos, determinado por la razón, tal y como lo determinaría una persona prudente.
A este respecto señala que los mejores Estados son los constituidos por la clase media, y que las polis en que los individuos pertenecientes a esta clase son más numerosos y más fuertes, suelen ser las mejores gobernadas. Resulta curioso pues, observar que la "Política" aristotélica concluye señalando que, a la hora de establecer la educación ideal debamos tener en cuenta estas tres variables: el término medio, lo posible y lo conveniente. En otras palabras, se ha de buscar el término medio, pero sin olvidar las particularidades y las circunstancias concretas de cada Estado.

La filosofía puede ser descrita como el estudio experimental o empírico, y de las relaciones que se derivan de lo empírico con lo a priori.

Autor: Samuel Alexander

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