LA SOCIEDAD ESTAMENTAL Y LA CIUDADANÍA INSUFICIENTE

 Hasta la aparición del concepto de ciudadanía en el siglo XVIII, la sociedad del Antiguo Régimen era una sociedad estamental, una sociedad dividida jerárquicamente en órdenes o grupos sociales a los que se pertenecía en razón del nacimiento. Cada estamento tenía unas actividades económicas y unos derechos políticos propios, y los individuos nacían y vivían desiguales en el desempeño de los mismos. El individuo era según la función que desempeñaba, la propia del estamento al que pertenecía. En el mundo antiguo sólo se reconoce al sujeto en su función o status, s decir, en cuanto al estamento que lo vincula con la comunidad.

Así debemos entender el sentido de la expresión aristotélica que definía al hombre como animal político y afirmaba la anterioridad de la comunidad con respecto al individuo. Dicha anterioridad no es cronológica o histórica (cosa que carecería por completo de sentido), sino lógica. Dicho de otra manera: el individuo no puede ser concebido al margen de su pertenencia a la comunidad, puesto que no es otra cosa que la función que desempeña en el seno de la misma.

También hay que hacer hincapié en que lo anterior vale para cualquier sistema político de la antigüedad, desde la democracia ateniense hasta el sistema lacedemonio, pasando por los diferentes tipos de oligarquía conocidos. El mundo antiguo es, pues, un mundo estamental, es decir, un mundo que no reconoce jurídicamente sujetos o individuos al margen de la comunidad.

En la democracia ateniense sólo gozaban de la condición de ciudadano los que tenían la capacidad legal de dedicarse a la tarea política, a la gestión del Estado (algo común a todos los sistemas aristocráticos u oligárquicos de la antigüedad). Los ciudadanos de la democracia ateniense podían proponer en la Asamblea las iniciativas que pudieran afectar a la comunidad. Pero, incluso en la democracia de Pericles, los ciudadanos eran un pequeño grupo del colectivo que excluía a la mayoría: mujeres, esclavos y extranjeros o metecos. Podríamos, pues, considerarla como una oligarquía, un gobierno de unos pocos, los nacidos en Atenas bajo la condición de hombres libres. Hay que destacar que cuando utilizamos la palabra “hombre” no hacemos un uso genérico de la misma, sino que nos referimos exclusivamente a los varones nacidos en el seno de la comunidad. En el mundo antiguo hombre quiere decir exclusivamente varón; en el mundo moderno y contemporáneo el término significa (al menos en teoría) perteneciente al género humano, sea hombre o mujer.

¿Qué quiere decir la expresión ciudadanía insuficiente? ¿Por qué la empleamos para hacer referencia a la sociedad estamental? El asunto central es la noción de libertad. Para los antiguos la libertad está necesariamente vinculada a la posibilidad de obrar en política o administrar el Estado: en la democracia ateniense se sorteaban los cargos públicos, de modo que cada ciudadano estaba obligado a ejerce la política activa por sorteo, algo impensable en la modernidad. ¿Alguien podría creer, en el contexto moderno, que es libre porque el Estado le obliga a desempeñar cada cierto tiempo cargos públicos sin desearlo? Esto no parece encajar en una perspectiva moderna o no estamental de la libertad. De hecho, resulta paradójico pensar que fueran los metecos o extranjeros los que se encontraban más cerca de lo que hoy en día consideramos “ser libre”: al no ser considerados ciudadanos estaban eximidos de todo deber de participación, lo que les permitía dedicarse íntegramente a aquello que les resultaba más satisfactorio.

Para los griegos la libertad consiste en la capacidad de participación política. Y tal capacidad no se concibe como un derecho, puesto que los derechos subjetivos no tienen cabida en un mundo en el que no se reconoce jurídicamente la privacidad de los individuos. Esto no quiere decir que los griegos no tuviesen vida privada; significa más bien que dicha privacidad no estaba protegida por el derecho positivo, a saber, que no había un reconocimiento jurídico de la privacidad del individuo.

Si la condición de ciudadanía consiste precisamente en una obligación, en un deber, es obvio que no podemos hablar de ciudadanos libres en el sentido moderno de la palabra. En este sentido moderno, la libertad se circunscribe, fundamentalmente, a salvaguardar la privacidad del individuo y garantizarle la posibilidad de llevar a cabo su propio proyecto de vida. Decir que la ciudadanía estamental es una ciudadanía insuficiente es lo mismo que afirmar que los miembros de las sociedades antiguas carecen de un reconocimiento frente al Estado. El Estado es aquí una instancia que obliga a cumplir con las funciones propias de cada estamento. Los ciudadanos carecen de auténtica ciudadanía si no se puede reconocer un ámbito que les es propio frente al colectivo, el Estado. Así que en el mundo antiguo más que ciudadanos hay sujetos de deberes, no de derechos, que constituyen la comunidad política. Hay status, no individuos; estamentos, no sujetos de derechos subjetivos.

(AA.VV. Filosofía y Ciudadanía. Cuaderno III Filosofía Moral y Política. Editorial Diálogo. Valencia. 2008).

La filosofía puede ser descrita como el estudio experimental o empírico, y de las relaciones que se derivan de lo empírico con lo a priori.

Autor: Samuel Alexander

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