JUSTICIA Y FELICIDAD

Tal como ha afirmado numerosos filósofos, la felicidad es la máxima aspiración del ser humano. Pero la felicidad no puede darse en una sociedad injusta. Aunque vivir en una sociedad justa no es suficiente para ser feliz, sí es una condición necesaria para poder alcanzar la felicidad.

La felicidad, además de estar relacionada con la conducta individual depende del contexto social y político en el que se vive, Una sociedad sometida a la voluntad de un tirano puede dar lugar a individuos muy infelices.

El cardenal Richellieu (1585-1642) pronunció una frase célebre que muestra claramente la dependencia entre felicidad y justicia. “Que se me den seis líneas escritas de puño y letra del hombre más honrado del mundo, y encontraré motivo para hacerle ahorcar”. En una sociedad injusta y en la que no se garanticen unos derechos básicos a todos los ciudadanos, la bondad y el cumplimiento de la ley no garantizan que el individuo pueda vivir sin que el Estado interfiera en su vida.

El teórico Hans Kelsen escribió un breve texto titulado ¿Qué es la justicia? Donde afirma que justicia y felicidad son conceptos interdependientes.

Para Kelsen, la justicia es una propiedad posible, pero no necesaria, de un orden social; esto significa que no todos los órdenes sociales son justos. Un orden justo es el que “regula la conducta de los hombres de una manera tal que a todos satisface y a todos permite alcanzar la felicidad”. Por tanto, la felicidad de los individuos depende de si se ha establecido un orden justo o no en la comunidad en la que viven. Kelsen sentencia de este modo: “La aspiración de justicia es la eterna aspiración del hombre a la felicidad”.

Al igual que para Kelsen la justicia es una aspiración, para Jeremy Bentham es un ideal al que hay que aspirar, tal como queda implícito en su definición de orden social justo: aquel que procura la mayor felicidad posible al mayor número de personas.

(Corcho Orrit. R. y Corcho Asenjo. A. Filosofía y Ciudadanía. Editorial Bruño. Madrid. 2008)

La Filosofía se ocupa de dos clases de temas: las cuestiones resolubles que son triviales, y las que no tienen solución.

Autor: Stefan Kanfer

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