LA RESPONSABILIDAD

Ser responsable supone, por un lado, tomar decisiones de forma libre, voluntaria y consciente; y por otro, asumir las consecuencias que conllevan dichas decisiones. En caso de que la decisión tomada provoque un percance, la responsabilidad implica la obligación de reparar el daño causado (esta reparación puede ser económica, o puede consistir en la dimisión del cargo que ocupa la persona responsable).
Aunque los conceptos de responsabilidad y culpabilidad están relacionados, no hay que confundirlos. Por ejemplo, una persona que comete una acción que ocasiona daños puede ser culpable y, al mismo tiempo, responsable. Pero se puede dar el caso de que una persona sea responsable de un hecho, pero no culpable.
Pongamos por caso una biblioteca en la que no se pueden encontrar los libros porque están desordenados o extraviados. El director del centro no ha causado directamente el desorden, por lo que no es culpable de ello, pero dado que su obligación es velar por el mantenimiento y el correcto funcionamiento de la biblioteca, tenía que haber tomado las decisiones oportunas para que estos hechos no ocurrieran. Por eso se le considera responsable y se le puede obligar a dimitir.
Existen numerosos tipos y grado de responsabilidad. Por ejemplo, en la vida personal, los padres y las madres son responsables de cuidar y ofrecer a los hijos e hijas lo necesario para vivir; en caso de que los hijos e hijas no estén atendidos, el Estado puede intervenir despojando a los progenitores biológicos de la potestad de sus hijos e hijas. En la vida laboral, el presidente de una empresa tiene la responsabilidad ante los accionistas de incrementar el valor de las acciones.
1. Características de la responsabilidad.
Ser responsable supone actuar con libertad, con plena conciencia y de forma voluntaria. Solo aquel que es dueño de sus actos es considerado responsable. Por tanto, todas aquellas circunstancias que conllevan una merma en la capacidad de actuar por uno mismo suponen una disminución de la responsabilidad. Por ejemplo, un menor de edad o una persona con deficiencias psíquicas o con alguna enfermedad degenerativa, no se consideran responsables de sus actos porque no obedecen a una reflexión ni son fruto del ejercicio de la libertad.
Tener responsabilidad significa tener poder y asumir dicho poder. Por ejemplo, ocupar un cargo político o empresarial supone, por un lado, la capacidad de dar órdenes- y asumir que se tiene tal capacidad- y de que otros obedezcan. Este poder tiene su contrapartida, porque se tiene la obligación de alcanzar unos objetivos establecidos. En caso de no alcanzarlos está la opción de la dimisión.
La responsabilidad supone un compromiso y significa que existe un vínculo de confianza con otros. Tal como ya se ha afirmado, la confianza supone en la práctica una delegación de poder sobre alguien que se ocupará de tomar decisiones que afectan a sus intereses. Esta persona, a su vez, se compromete a cumplir los objetivos marcados.
La responsabilidad supone vivir en comunidad, estar arraigado en ella y preocuparse de los que nos rodean. Frente a las actitudes que proclaman que uno solo es responsable ante sí mismo (lo cual no es responsabilidad, porque solo se puede ser responsable en relación con otros), o que uno es responsable ante toda la humanidad (lo que es una generalidad que vacía la noción de contenido), la responsabilidad supone tomar en consideración a los que le rodean a uno.
2. Cuatro filósofos sobre la responsabilidad.
La filósofa española Victoria Camps ha estudiado en su libro Virtudes públicas, las aportaciones de los pensadores Nietzsche, Sartre, Weber y Arendt sobre la responsabilidad tal como veremos a continuación.
   2.1. Friedrich Nietzsche.
Para Nietzsche, el ser humano está domesticado por unas costumbres que someten a cada individuo y que fuerzan a conducirse a todos por igual. Para lograr este sometimiento se han empleado conceptos, como el de culpa, mediante los cuales cada individuo se siente responsable frente al resto de la sociedad. Gracias a estos conceptos, cualquier acto que se desvía de la norma es calificado de inmoral. Frente a esto, Nietzsche propone que cada uno responda ante sí mismo, que cada uno sea el juez de sus actos. Camps afirma que “según Nietzsche, la libertad consiste en la capacidad de no tener que rendirle cuentas a nadie, sino a uno mismo”. La propuesta de Nietzsche deja de lado la responsabilidad para ceñirse exclusivamente a la libertad.
   2.2. Jean- Paul Sartre.
La responsabilidad en Sartre se concentra en la siguiente sentencia: “Nada puede ser bueno para nosotros, si no lo es para todos”. En cada elección no solo escogemos respecto a nuestra vida, sino también cómo desearíamos que actuaran todos los seres humanos. En cada acto libre, Sartre considera que hay que tener presente al prototipo de ser humano ideal al que se desea aspirar. Si una persona escoge hacerse objetor, su elección está determinada por el hecho de que para esta persona, esta elección debería ser la que escogiera el resto de personas. Es decir, Sartre defiende una noción de responsabilidad en la que no se tiene en cuenta a las personas concretas, sino a una entidad abstracta como es la humanidad. La noción  de responsabilidad, sin embargo, se torna vacía al desprenderse de cualquier contexto, quedando como único contenido un concepto abstracto. Esta defensa de una responsabilidad abstracta la acompaña Sartre de una concepción en la que los valores y la moral son opciones que escoge el ser humano y que no dependen ni de Dios ni de la naturaleza humana. Siguiendo a Camps, “ni Dios ni una supuesta naturaleza humana están ahí para justificar ninguna actitud. La libertad es una condena, no hay una moral predeterminada, anterior a la acción, ni hay otra verdad que la que los hombres eligen como tal. Si optan por el fascismo, la verdad será el fascismo”.
   2.3. Max Weber.
Este autor introdujo la noción de ética de la responsabilidad para referirse a los políticos. Considera que un político no solo tiene que actuar según unas convicciones y principios, sino que también debe tener en cuenta las consecuencias de sus actos. Por un lado, Weber critica que un político actúe exclusivamente según unos principios, sin tener en cuenta el mundo que le rodea; pero, por otro lado, tampoco defiende que el político tenga que actuar sin principios, teniendo únicamente en cuenta los resultados y las consecuencias de sus decisiones. Por eso el político tiene que ser responsable de sus actos. Camps afirma:”Los principios solo son insuficientes para justificar la acción porque se encuentran bien con el fanatismo, bien con la legitimación de cualquier cosa. Ellos solos no constituyen razón suficiente para apostar en este o aquel sentido. En realidad, la razón de las opciones políticas la constituyen las consecuencias previsibles”.
   2.4. Hannah Arendt.
Esta autora introduce la noción de responsabilidad en relación con la educación. Educar significa introducir a los niños y niñas en el mundo, y la autoridad del adulto reside precisamente en esta responsabilidad. Sin embargo, en las últimas décadas se está viviendo una crisis de autoridad que para Arendt significa lo siguiente: “La autoridad ha sido abolida por los adultos, lo cual solo puede significar una cosa: que los adultos rehúsan asumir la responsabilidad del mundo en el cual han colocado a los niños”. Respecto a estas concepciones, Camps declara: “La autoridad ha desaparecido, y ha sucedido así tanto en la vida pública- en la política- como en la vida privada- en la familia y en la escuela-, pues esa parece ser la forma en que el hombre moderno expresa su descontento ante la realidad: negándose a asumir la responsabilidad de sus hijos. Ahora bien, tal actitud es sencillamente nefasta si tenemos en cuenta que educar es enseñar, que para educar hay que transmitir saberes”.
(Corcho Orrit R y Corcho Asenjo A. Filosofía y Ciudadanía. Editorial Bruño.Madrid. 2008)


 

La meta ideal de la filosofía sigue siendo puramente la concepción del mundo, que precisamente, en virtud de su esencia, no es ciencia. la ciencia no es nada más que un valor entre otros.

Autor: Edmund Husserl

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