LAS ACCIONES MORALES

1. Nuestras acciones.
Los seres humanos realizamos cada día y a lo largo de nuestra vida, múltiples acciones, aunque no todas ellas poseen la misma organización ni la misma trascendencia.
   a) Hay acciones que realizamos de forma inconsciente, como la digestión, dormir, o mecánicamente, como vestirnos, andar, o por pura necesidad, como respirar, comer. Este tipo de acciones no son acciones morales porque, al realizarlas, no actuamos ni conscientemente ni con libertad. En la moral tradicional se conocían este tipo de acciones como “actos del hombre”.
b) Hay otras que realizamos de forma consciente y libre, ero que, tomadas aisladamente, tampoco pueden calificarse de morales, por ser intrascendentes o con escasa repercusión práctica. Ir al cine, al fútbol, salir a dar un paseo por la calle…
   c) Un tercer tipo de acciones son las que efectuamos en el campo laboral o en el de la creación estética: estudiar, pintar, escribir, etc., que aunque son conscientes y libres y tienen repercusión práctica, están sometidas a unas determinadas normas que no son morales, por lo que tampoco se pueden calificar de morales. Cuando decimos que alguien es un buen escritor o un buen pintor, o incluso un buen estudiante, el término “bueno” no tiene un valor moral, e indica simplemente que su obra se ajusta a unas normas estéticas o prácticas que se consideran valiosas.
   d) Existe, por último, otro tipo de acciones que, además de ser conscientes y libres, repercuten en los demás o en el medio ambiente- puesto que de ellas se siguen consecuencias para los demás o para la naturaleza- y que, por lo mismo, tienen que estar sometidas a un tipo de normas que reciben el nombre de normas morales. Solo estas acciones son morales y son las que pueden ser calificadas de buenas o malas moralmente, según estén o no de acuerdo con unas normas. Para calificar estas acciones o a las personas que las realizan, se suelen emplear expresiones como: “es una buena persona”, “el comportamiento de fulanito es modélico”, o, por el contrario “es un indeseable”, “es una persona malvada”.
Si quisiéramos definir de alguna manera las acciones morales tendríamos que decir que son aquellas acciones que realizamos los seres humanos consciente y libremente, y que, como tienen consecuencias para los demás o para el medio ambiente, han de estar sometidas a unas normas morales.
2. Moral y ética.
Si recurrimos a la etimología- es decir, al origen de las palabras- no existe diferencia alguna entre el significado de los dos términos.
La palabra moral procede del latín “mos”, y la palabra ética del griego “ethos”, pero el significado de ambos vocablos es el mismo: costumbre, hábito.
Si nos fijamos en el uso cotidiano de las palabras tampoco existe gran diferencia en su significado, pues ambos términos se utilizan de forma indistinta. Por ejemplo, para calificar a las personas que se comportan en contra de las normas de la sociedad, hay quienes dicen que carecen de moral, mientras que otras hablan de falta de ética.
Sin embargo, es imprescindible diferenciar los términos “moral” y “ética” porque hacen referencia, y esto desde el nacimiento mismo de la filosofía, a dos niveles distintos tanto de reflexión como de lenguaje.
El nivel moral consiste en las normas, en las reglas de conducta que pretenden regular las acciones concretas de los seres humanos. Trata de responder a una pregunta que todos nos planteamos: “¿qué es lo que debo hacer?”; por ejemplo, ¿debo mentir o debo ser sincero?; ¿debo pensar exclusivamente en mi propio provecho o debo tener en cuenta a los demás?
El nivel ético consiste en la reflexión sobre esas normas que hemos llamado morales; no se ocupa, de modo inmediato de qué es lo que debe hacerse, sino que se plantea si es necesario que hay normas y, en caso afirmativo, por qué unas normas y no otras. Este nivel intenta contestar a las preguntas: ¿es necesario que el comportamiento de los seres humanos se atenga a unas normas? , ¿de dónde pueden provenir las mismas? Reflexiona, pues, sobre su los seres humanos necesitamos unas normas de comportamiento sobre cuál puede ser, si es que hay alguno, el fundamento de esas normas. La ética es, pues, predominantemente teórica, aunque esté orientada a dotarnos de unas pautas concretas de comportamiento, mientras que la moral es práctica, puesto que detalla unas normas que se encuentran fundamentadas en la reflexión ética.
También existe otro significado del término moral que no hace referencia directa al comportamiento como tal, y que por lo mismo no interesa en este momento. Es el significado que posee cuando trata de designar “estados de ánimo” y que se utiliza en expresiones como “tiene una moral de cristal” o “su moral es muy elevada”.
3. Las normas morales.
La moral corresponde a la pregunta ¿qué es lo que debo hacer? Y tata de las normas morales. Pero, ¿qué son en concreto las normas morales?
Toda norma, no es sino una regla, una pauta que señala cómo hay que hacer algo. Las normas morales son, pues, reglas que señalan cómo hay que comportarse. Sin embargo, no todas las pautas de comportamiento son normas morales.
Las normas más importantes que regulan el comportamiento son:
   a) Normas de cortesía: “ se debe ceder el asiento a las personas mayores”
   b) Normas de tráfico: “hay que circular por la derecha”.
   c) Normas de convivencia social: “se debe llegar puntual a una obra de teatro”.
   d) Normas legales. “hay que pagar impuestos a Hacienda”.
¿Cómo se puede saber que una norma de conducta es una norma moral? Aunque es difícil contestar a esta pregunta de una forma precisa, siguiendo a Adela Cortina, se puede afirmar que, en líneas generales, son normas morales aquellas que poseen las siguientes características:
• Autoobligación: atraen de tal manera a las personas que las poseen que exigen ser obedecidas, sin provenir de ninguna autoridad y sin necesidad de que los demás se enteren de su cumplimiento. La persona educada moralmente siente que las tiene que cumplir por respeto a sí misma, por satisfacer su forma de valorar y sentir la realidad.
• Universabilidad: la persona que posee unas normas morales piensa que esas normas deben ser las que rijan no solo su comportamiento sino el de todas las personas. Está tan convencido de su valor que las extendería a todo ser humano.
• Incondicionalidad: las normas morales atraen de tal manera al que las posee que las cumple sin buscar con su cumplimiento reconocimiento por parte de los demás ni complacer a ningún tipo de autoridad.

(AA.VV. Filosofía. Editorial Laberinto. Madrid. 2012)

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.

Buda (563 AC-486 AC) Fundador del budismo.

Compartir artículo

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn

Área privada

Hay 164 invitados y ningún miembro en línea

ACFILOSOFIA usa cookies para darle un mejor servicio.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto