LA FUNDAMENTACIÓN MORAL

1. El fundamento de la moral.
En cuanto a la cuestión de cuál es el fundamento de las normas morales, hay que decir que, en la cultura europea, durante muchos siglos, el fundamento de la moral ha sido mayoritariamente de carácter religioso. Aún lo es para muchas personas. Hay comportamientos que son buenos y comportamientos que son malos porque Dios lo quiere así. Los diez mandamientos resumen las exigencias más importantes de esta moral de base religiosa judeocristiana.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando una persona no es creyente?, ¿no necesita ya comportarse de una determinada manera?, ¿son todos los comportamientos igualmente valiosos si Dios no existe?, ¿tenía  razón Dostoyewski al afirmar que si Dios no existe está todo permitido? O, por el contrario, ¿se puede fundamentar una moral sin necesidad de recurrir a Dios?
La filosofía, ya desde sus comienzos, ha pensado que sí es posible. La ética, entendida como fundamentación racional del comportamiento humano, ha sido siempre una parte muy importante de la filosofía.
2. La moral son fundamentación racional.
Sin embargo, ha habido también corrientes filosóficas que han  negado la posibilidad de esta fundamentación racional. Una de las más importantes ha sido la filosofía analítica, que tiene su origen en Wittgenstein.
Para esta filosofía, solo se pueden fundamentar, o en la terminología que ellos utilizan, solo son “significativos” los enunciados de las ciencias de la naturaleza o experimentales y los enunciados de las ciencias formales.
Los enunciados de las ciencias experimentales son significativos porque pretenden hablar de cómo es la realidad, y tanto los conceptos que componen los juicios de esas ciencias como la relación que se establece entre ellos, es comprobable empíricamente. Aportan, pues, conocimiento al sujeto y su fundamento se encuentra en la comprobación empírica. El enunciado, por ejemplo, que dice: “los metales se dilatan con el calor” se puede comprobar empíricamente con toda facilidad: basta con someter un metal al calor y ver cómo aumenta de tamaño.
En cuanto a los enunciados de las ciencias formales, aportan también conocimiento, y aunque no son comprobables empíricamente, son significativos porque se derivan necesariamente de otros enunciados que están en la base del sistema al que pertenece el enunciado. Como no pretende hablar de la realidad, no es necesario que los conceptos de que constan y la relación que se establece entre ellos sean comprobables empíricamente. El enunciado “la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos rectos”, que pertenece a la geometría euclidiana, se deriva necesariamente del postulado de esa misma geometría que afirma que “por un punto exterior a una recta solo se le puede trazar una paralela”.
Sin embargo, para esta filosofía, ni los enunciados filosóficos ni los juicios morales se pueden fundamentar, ya que pretenden hablar de la realidad y lo que afirman no se puede comprobar empíricamente. No proporcionan conocimiento y ni siquiera son propiamente juicios, proposiciones; solo tienen la apariencia de tales, son pseudoproposiciones.
3. La moral fundamentada racionalmente.
Pero, a pesar de lo que afirma la filosofía analítica, los enunciados morales, cuya existencia es un hecho empíricamente comprobable, se pueden fundamentar racionalmente.
Renunciar a ello significa establecer una barrera entre el mundo de lo teórico, de la ciencia, donde pueden existir la racionalidad y la objetividad, y el mundo de la práctica, de los comportamientos, donde, al no poder dase esa racionalidad, todo es posible y cualquier comportamiento por muy aberrante que sea, tiene cabida.
Si la moralidad no se pudiera justificar racionalmente, habría que decir que la razón sería incapaz de diferenciar entre el comportamiento de un terrorista y el de alguien que diera su vida por ayudar a otros, entre el comportamiento de un gobernante honrado, preocupado por el bien del pueblo, y el de otro que aprovechara el poder en su propio beneficio, lo cual no dejaría a la razón en muy buen lugar. Si la razón no sirve para señalar qué comportamientos son buenos y qué comportamientos son malos, ¿para qué sirve?
Lo que ha llevado a la filosofía analítica a negar esa posibilidad es pensar que solo se puede fundamentar un enunciado cuando es contrastable con la realidad, como ocurre en el caso de las ciencias experimentales. Por eso, la primera tarea a realizar, al hablar de la fundamentación de la moral, consiste en explicar qué se entiende por fundamentación en este ámbito.
Fundamentar la moral consiste en legitimarla racionalmente o, lo que es lo mismo, en admitir que existen unas normas morales, no en aceptarlas por imposición, y en ser capaces de dar razones de las mismas. No se trata, por tanto, de establecer sin más una serie de normas que haya que seguir a la hora de comportarse y desde las que se pueda argumentar deductivamente, sino de dar razones, de justificar por qué es preciso seguir unas determinadas normas.
(AA.VV. Filosofía. Pensar Filosofía. Editorial Laberinto.2012)

La Filosofía tiene por objeto la enseñanza de la virtud, el deber y la vida recta.

Autor: Marco Tulio Cicerón

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