SCHELER Y KANT

  La ética material de los valores de Scheler aparece en su obra "El formalismo en la ética y la ética material de los valores, donde propone superar lo que considera erróneo del planteamiento kantiano mediante una teoría alternativa que aprovecha las virtualidades del método fenomenológico iniciado por E. Husserl.

  Kant ha incurrido en el mismo error que los filósofos empiristas, error que consiste, según Scheler, en afirmar la existencia de solo dos tipos de facultades en el ser humano, a saber: la razón, que nos proporciona a priori solo formas en los ámbitos teórico y práctico y que, por ello, alcanza universalidad e incondicionalidad; y la sensibilidad, que es capaz de conocimientos particulares y condicionados, esto es, de contenidos, pero siempre a posteriori. Tales supuestos forzaron a Kant a poyarse en la razón, puesto que lo moral demanda universalidad e incondicionalidad, esto es, apriorismo.

Scheler  M. Scheler afirmará que, además de la razón y la sensibilidad, el espíritu humano está dotado de una "intuición emocional", que realiza actos que no son dependientes del pensamiento puro racional no de la sensibilidad subjetiva, pero que alcanzan el estatuto de conocimiento a priori. Por tanto, puede abandonarse la identificación de lo a priori con la racionalidad y de lo material con la sensibilidad, pues preferir, odiar, estimar, amar, etc., no son actos sensibles ni racionales, sino emocionales, que nos procuran a priori contenidos materiales no sensibles.

  No parece demasiado adecuado a la naturaleza de los valores preguntar qué son, pues los valores no son, sino que valen o pretenden valer. Al afirmar que no son, no quiere decirse que sean ficciones inventadas por los seres humanos, sino que no pueden ser entendidos como cosas o manera de ser de las cosas. Tampoco es correcto identificar los valores con lo agradable, ni con lo deseable o deseado, ni con lo útil, con respecto a lo primero, algo nos agrada porque se nos presenta como valiosos, y no al revés. En cuanto a su identificación con lo deseado o con lo deseable, o con ambos a un tiempo, es también incorrecta, pues el deseo es un acto sentimental y apetitivo variable en su intensidad, mientras que lo valioso es reconocido siempre como tal, sin oscilaciones en lo que hace a esta cualidad. En lo relativo a su identificación con lo útil, ha de decirse que es igualmente errónea, pues, si bien hay valores útiles, éstos son una clase, pero no agotan el término y, desde luego, no es a ellos a los que nos referimos en el ámbito de la ética.

  Los valores son cualidades dotadas de contenido, independientes tanto de nuestros estados de ánimo subjetivos como de las cosas, éstas son denominadas "bienes" precisamente por ser portadoras de tales cualidades, las cuales precisan de un sujeto dotado de intuición emocional que las capte; no es, pues, el sujeto el que crea el valor presente en un objeto, ni el valor depende del objeto que lo sustenta.

  En la teoría scheleriana se afirma una ciencia pura de los valores, una Axiología pura, que se sustenta en tres principios:
     1. Todos los valores son negativos o positivos.
     2. Valor y deber están relacionados, pues la captación de un valor no realizado se acompaña del deber de realizarlo.
     3. Nuestra preferencia por un valor antes que por otro se debe a que los valores son captados por nuestra intuición emocional ya jerarquizados. La voluntad de realizar un valor moral superior en vez de uno inferior constituye el bien moral, y su contrario es el mal. No existen, por tanto, valores específicamente morales.

Un poco de filosofía inclina la mente del hombre al ateísmo; pero profundizar en la filosofía la conduce a la religión

Autor: Francis Bacon

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