BREVE HISTORIA EVOLUTIVA DE LA ESPECIE HUMANA

1. Homínidos.

La primera fase de la hominización se define por la aparición de la familia de los homínidos. Son homínidos, en palabras de M. Leakey, “los animales del árbol genealógico humano, nosotros y todos nuestros antepasados desde que nos separamos de los simios” y se caracterizan por la bipedestación.

La bipedestación es una adaptación evolutiva a la necesidad de caminar erguido que surgió entre los primates y acabó consolidándose como la característica específica que dio origen a los homínidos.

El continente africano parece ser, por los testimonios fósiles encontrados, la cuna de la humanidad. El primer homínido conocido corresponde a la especie Australopithecus afarensis y vivió hace unos 4,5 millones de años en una región comprendida entre las actuales Etiopía, Kenia y Tanzania.
Hace tres millones de años los homínidos se diversificaron en distintas especies, entre las cuales destacan, por una parte, los Australopithecus robustus  y Australopithecus bosei, provistos de cerebros pequeños y grandes molares; y, por otra parte, Austrapolithecus gracilis o Africanus, una especie que había desarrollado un cerebro relativamente grande y unos molares pequeños de la que deriva Homo habilis.

2.   El género Homo.

El tamaño del cerebro es el factor que distingue al género Homo entre los homínidos. Asimismo, es el factor que ha permitido apreciar las diversas especies del género Homo que sucesivamente han ido apareciendo en el proceso de la hominización. Los especialistas han convenido que un homínido pertenece al género Homo cuando su capacidad craneana es superior a los 600 cm3.

2.1.   Homo habilis.

La catalogación de la especie Homo habilis dentro del género Homo se justifica porque su capacidad craneal, por encima de los 600 cm3, era significativamente superior al promedio de los Australopithecus (450 cm3).
El nombre específico de habilis se debe a que presenta la anomalía evolutiva de tener el dedo pulgar oponible en las manos. Esto explica su capacidad de manipulación de objetos. Sus restos siempre aparecen relacionados con la presencia de herramientas, lo que sugiere que Homo habilis es el primer fabricante de herramientas conocido.
Sus restos más representativos se han encontrado en Kenia y en Tanzania, con una antigüedad de entre 1,9 y 1,6 millones de años. Su industria lítica recibe el nombre de cultura olduvaiense, por ser Olduvai (Tanzania) el yacimiento donde se catalogó.

2.2.   Homo ergaster y Homo erectus.

Homo ergaster fue una de la especies en que se diversificó el Homo habilis; los restos fósiles del llamado Niño de Turkana son su representante más conocido. Esta especie apareció hace unos dos millones de años y se extendió por todo el continente africano. Una parte de la especie abandonó África en épocas todavía muy tempranas y, con el nombre de Homo erectus se diseminó por Europa y Asia. Mientras tanto las variedades de la especie que habían permanecido en África, evolucionaron de forma independiente, derivando alguna de ellas hacia el Homo antecesor.

Los restos de la especie Homo erectus están datados entre un millón y 100.000 años. Se caracteriza por el grado de eficacia y refinamiento de sus hachas y herramientas cortadoras, lo cual presupone un grado de capacidad y de habilidad más alto que el de sus antepasados. Su primorosa industria lítica se conoce con el nombre de cultura achelense.
El Homo ergaster y el Homo erectus presentan algunas características de naturaleza social que indican su importancia creciente en el proceso de hominización:
*Sus recién nacidos necesitaban para subsistir un período muy largo de crianza y de atenciones por parte de todo el grupo. Esto facilitó que la relación entre sus miembros se estableciera más allá del mero instinto, sobre pautas de conducta consciente, lo cual favoreció la estabilidad del grupo y el aprendizaje y la transmisión de técnicas, hábitos y normas culturales.
*El alto grado de cooperación que exigía la caza de animales grandes permite deducir que la organización social como medio de supervivencia había experimentado un gran desarrollo.
*La eficacia de sus armas y herramientas para la caza permitieron incorporar a la dieta las proteínas necesarias para un cerebro en creciente desarrollo.
*El uso del fuego, su conservación y su domesticación fueron las conquistas más decisivas en el proceso de hominización. Su dominio significó la mejora de la dieta y de la calidad de vida. Asimismo, favoreció una mayor cohesión del grupo y una mayor cooperación entre sus miembros.
   antecesor1 

2.3.   Homo antecessor.

Homo antecessor es el nombre de una nueva especie que fue descubierta entre 1994 y 1997 en la sierra de Atapuerca, cerca de Burgos, por un equipo de paleontólogos españoles. Esta especie, igual que otras, era cazadora, recolectora y practicaba el canibalismo. Según la hipótesis que defienden sus descubridores, el Homo antecessor surgió en el continente africano hace más de un millón de años a partir de una de las variaciones del homo ergaster. La presencia de Homo antecessor en Atapuerca data de hace unos 800.000 años.
Se considera que el homo antecessor dio lugar a dos líneas evolutivas sucesivas:
*La primera, hace unos 500.000 años, derivó hacia la especie Homo heidelbergensis de la que, a su vez, derivaría la especie Homo neanderthalensis, que posteriormente se extinguió.
*La segunda, hace 200.000 años, derivó hacia la especie Homo rodhesiensis, de la que surgió el Homo sapiens actual.
 atapuerca

2.4.  Homo neanderthalensis.

La especie Homo neanderthalensis vivió hace 300.000 años, y se extendió por el Próximo Oriente y por el centro y sur de Europa, en busca de las zonas menos castigadas por el frío de las últimas glaciaciones. Corpulentos y dotados de un volumen craneal un poco mayor que el nuestro, se encuentran, sin embargo, en una línea evolutiva distinta.
Fabricaron una gran variedad de herramientas para la caza y manufacturaron pieles para su abrigo. Asimismo, el análisis de sus enterramientos y de sus formas rituales permite deducir que llegaron a tomar conciencia de la muerte y, posiblemente, abrieron el camino a una incipiente concepción religiosa de la vida y de la muerte. El desarrollo de su cultura, denominada cultura musteriense, parece mostrar la capacidad de representación simbólica y del lenguaje de la especie.
El Homo neanderthalensis se extinguió hace unos 30.000 años, durante la última glaciación, la de Würm, siendo las costas del sur de España su último refugio. No conocemos las causas que provocaron la desaparición de la especie, sin embargo, sí sabemos que compartió el territorio europeo durante sus últimos 10.000 años con la especie Homo sapiens.

2.5.    Homo sapiens.

La especie Homo sapiens no proviene, como se creía hasta hace pocos años, del Homo neanderthalensis, sino del Homo rodhesiensis, que fue la especie en que el Homo antecessor acabó derivando hace 200.000 años.
homosapiensPocas dudas quedan, según los estudios del ADN mitocondrial (que es el material genético cuya transmisión hereditaria solo se hace por vía materna y se caracteriza por no poder recombinarse, por lo que permanece casi inalterable de generación en generación. Así, siguiendo la línea genealógica de todos los seres humanos, solo por vía materna, se llegaría a la primera mujer, la Eva mitocondrial, de la que descenderían toda la humanidad. Este nombre se debe a la resonancia bíblica que sugiere su papel en la historia de la humanidad), de que toda la especie humana actual desciende de una mujer que vivió hace no más de 200.000 años en África. Los restos hallados en el yacimiento de Hadar (Etiopía) de los restos de la especie Homo sapiens idaltu, datados hace 160.000 años, se consideran nuestros ancestros más antiguos.
Esta nueva especie se caracteriza por:
*Estar dotada de una capacidad craneal de 1450 cm3, un poco por encima de la media humana actual (alrededor de 1350 cm3.
*Ser anatómicamente iguales a nosotros.
*Dominar la técnica de producir fuego a voluntad, como atestiguan las cenizas de numerosas hogueras, incluso con restos de los alimentos cocinados.
*Estar dotada de razonamiento lógico, como se deduce de sus actividades de caza y pesca.
*Poseer capacidad simbólica, como sugieren los colores con los que pintaban sus cuerpos.
La especie Homo sapiens comenzó su expansión, lenta pero incesante, hasta ocupar todo el planeta. Tenemos constancia de su presencia en Sudáfrica hace 120.000 años, en Oriente Medio hace 100.000 años, en Europa y en Australia hace 40.000, y un poco más tarde en América.
El Homo sapiens llegó a Europa hace unos 40.000 años, donde ocupó un territorio inhóspito, que compartió- o rivalizó por él- durante 10.000 años con los neandertales, siendo testigos, en España, de su total extinción.
La explicación de su éxito evolutivo se halla en tres innovaciones específicas:
-Su capacidad de acción transformadora les permitió, con la invención y el uso de herramientas cada vez más eficaces, adaptar el medio a sus necesidades.
-Su capacidad organizativa de la vida grupal alrededor del lenguaje articulado les permitió crear estructuras asociativas no basadas en la fuerza, sino en la cooperación.
-Su capacidad de representación simbólica les permitió la creación de realidades no materiales y el acceso a un mundo exclusivo de su especie: el simbólico. En este mundo propio, el mundo de la cultura, su creatividad desarrolló sucesivas formas simbólicas para expresar primero sus sentimientos y emociones ante el mundo: el arte, los mitos, la religión y, más tarde, otras formas basadas en el razonamiento, para comprender la naturaleza del mundo y de sí mismos.
Como conclusión, la originalidad del homo sapiens reside en que su naturaleza, a la vez que biológica, es cultural. Con su aparición, la evolución ha dado lugar a un ser vivo cuyo patrimonio genético no incluye la pauta de conducta que debe seguir. Por ello, los seres humanos, a diferencia de los demás animales, tienen que vivir sin tener que estar apenas sometidos a las rígidas leyes del instinto. Su conducta social y cultural- la forma de su vida- no dependen tanto de su constitución biológica como de su naturaleza cultural.
( Corcho Orrit. R. y Corcho Asenjo. A. Filosofía y Ciudadanía. Editorial Bruño.Madrid. 2008).

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