CULTURA Y CIVILIZACIÓN

Junto al concepto de cultura aparece el de civilización. El vocablo “civilización” procede de los términos latinos “ovis” (ciudadano) y “civitas” (ciudad). Hablar de civilización es hablar de lo propio de la ciudad.
Sin embargo, en el siglo XVIII, los enciclopedistas modifican el significado del término. Según ellos, el ser humano progresa históricamente desde un estado de salvajismo hasta la perfección de la civilización. En este sentido, «civilización» no admite plural: se trata del progreso de la humanidad hacia un estado superior que se desea y se espera confiadamente alcanzar.  Cuando en el siglo XIX la curiosidad por las diferentes culturas lleva a reconocer en cada grupo humano una civilización más o menos rica y antigua, este concepto se diversifica, permitiendo hablar de «civilizaciones».
Actualmente, se habla de «civilización» en distintos sentidos, pero el más común consiste en considerarla como la síntesis de los rasgos más generales a los que ha llegado un conjunto de culturas que guardan una relación entre sí. «Cultura» tiene un sentido más parcial; y «civilización», más global. Según Samuel P. Huntington, «una civilización es la agrupación cultural más abarcadora, el nivel de identidad cultural más amplio que puede distinguir a un ser humano de otro». La civilización es, entonces, el elemento más amplio para identificar a una persona.  Por ejemplo, un natural de Cádiz puede definirse a sí mismo, con grados distintos de intensidad, como gaditano, andaluz, español, europeo y occidental. La civilización a la que pertenece es el nivel más amplio de identificación: la civilización occidental.

(AA.VV. Filosofía. Editorial Santillana. Madrid. 2008).

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