LA FILOSOFÍA COMO EXPERIENCIA EXISTENCIAL

La filosofía nace del asombro ante el hecho de que las cosas sean lo que son y ante el hecho de que, sencillamente, sean algo, en lugar de nada. Ya no se trata, entonces, de que las cosas sirvan para esto o para lo otro, sino del hecho mismo de que sean, en lugar de no ser.

heideggerPara sentir esto, tenemos que dejar de sentir las cosas como si fueran una mera pieza en el engranaje de nuestras vidas. Tenemos, más bien, que dejar que todos nuestros intereses vitales sean puestos entre paréntesis, o anulados por algo así como por un tedio infinito. Entonces es cuando caemos en la cuenta del extraño milagro- o del absurdo radical- de la existencia.

En una famosa conferencia titulada ¿Qué es la metafísica?, Heidegger explicó lo que era la filosofía con una brillante estrategia. Casi todos en el público eran científicos, por lo que Heidegger comienza interpelándose como a tales. Las ciencias- les dijo- se ocupaban de una cosa y la filosofía de otra. Las ciencias se ocupan del ente y de nada más; la biología, por ejemplo, se ocupa del ente vivo y nada más; la historia del ente histórico y nada más; la física del ente físico y nada más; la sociología, del ente social y de nada más; las matemáticas del ente matemático y de nada más...preguntaréis- les decía Heidegger a los científicos- de qué nos ocupamos entonces los filósofos, qué es lo que nos queda a nosotros por estudiar. Y la respuesta es muy sencilla: nos ocupamos, justamente, de ese "y de nada más"...

"En las ciencias se lleva a cabo un acercamiento a lo esencial de toda cosa [...] Aquello a que se endereza esa referencia al mundo es al ente mismo- y nada más-. Aquello de que toda actitud recibe su dirección es del ente mismo- y de nada más-. Aquello en lo cual irrumpe la investigación para dilucidarlo es en el ente mismo- y de nada más-. Pero, cosa notable, en la manera misma como el hombre científico se asegura de lo que más propio le es, habla, precisamente, de otro. Lo que hay que inquirir es tan sólo el ente y, por lo demás- nada; el ente sólo- y nada más; únicamente el ente, y fuera de él- nada. ¿Qué pasa con la nada? [...] ¿Por qué es el ente y no más bien la nada?" (Heidegger, ¿Qué es la metafísica?)

Inmediatamente, Heidegger nos habla de tres experiencias fundamentales de las cuales puede surgir esta pregunta, abriendo todo el campo de juego de la historia de la filosofía:

1) El verdadero aburrimiento ante las cosas. El ocio es su condición necesaria. Allí donde nada hay que hacer con las cosas, una vez terminada-podríamos decir- nuestra jornada laboral, allí donde la lucha por la supervivencia puede relajarse, allí donde podemos, sencillamente, sentarnos a descansar, allí es donde surge la pregunta más innecesaria y gratuita, en cierta forma la más ociosa y en cierta forma, también, la más profunda. Cuando ya hemos hecho con las cosas todo cuanto teníamos que hacer, todavía hay algo que podemos hacer con ellas: preguntar qué son y preguntar por qué son en lugar de, sencillamente, no ser...

2) La suprema alegría que se siente no ya ante la presencia de un ser amado, sino ante el mero hecho de que ese ser amado exista en lugar de no existir. Es una actitud semejante al agradecimiento, pero un agradecimiento absoluto, en el que lo que agradecemos no es la posesión de algo que nos sirve para algo, sino el hecho mismo de que haya cosa en general, el hecho mismo de que las cosas existan en lugar de no existir.

3) La tercera experiencia es la fundamental para Heidegger, porque en ella se hace patente la actitud vital sin la cual no hay, en general, filosofía: se trata de la angustia. La angustia se distingue del miedo. Tenemos miedo ante algo...Pero quien tiene "angustia" es como si tuviera miedo, mucho miedo, pero fuera incapaz de decir ante qué. Tiene miedo ante nada... su estado de ánimo es una especie de vértigo que le pone todo el rato ante la pregunta de Hamlet: "Ser o no ser, ésa es la cuestión". O, mejor, ante la pregunta de Leibniz: ¿cómo es que hay, en general, algo? ¿Cómo es que no hay, más bien, nada?.

"Que la angustia hace patente la nada confírmalo el hombre mismo inmediatamente después que ha pasado. En la luminosa visión que emana del recuerdo vivo nos vemos forzados a declarar: aquello de y aquello por... lo que nos hemos angustiado era, realmente, nada. En efecto, la nada misma, en cuanto tal, estaba allí."

(Heidegger.)

(Grupo Pandora. Filosofía y Ciudadanía. 1º Bachillerato. Editorial Akal. Madrid. 2011).

Poca filosofía aparta de la religión, mucha filosofía lleva de nuevo a ella

Autor: Francis Bacon

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