LA TEORÍA DE LA VERDAD COMO IMAGEN O FIGURA DE WITTGENSTEIN

  El más señalado defensor de esta teoría es el primer Wittgenstein. Según esta concepción, la relación que se da entre una proposición verdadera y el trozo de realidad a la que se refiere es la misma que media entre una imagen o reproducción (copia) y lo por esa imagen reproducido o copiado, a saber: una relación de semejanza.

En su Tractatus Logico-Philosophicus, Wittgenstein propugna una teoría de la verdad como correspondencia entre lenguaje y mundo, donde la relación de correspondencia toma la forma de la coincidencia y es la misma que media entre un objeto y la imagen, reproducción, cuadro, fotografía, etc., de ese objeto:

“2.21. La imagen coincide con la realidad o no; es correcta o incorrecta, verdadera o falsa”.

Wittgenstein considera el lenguaje como una imagen especular, el reflejo en un espejo del mundo:

“4.014. El disco de vinilo, la idea musical, la notación, la onda sonora, todos ellos se encuentran entre sí en esa relación interna reproductora que se da entre lenguaje y mundo”.

Lo novedoso de esta teoría, el avance que supone respecto de las anteriores- por ejemplo, la teoría clásica de la correspondencia de la que es deudora-, reside en que ella explica por qué es posible esta relación: el lenguaje puede reproducir el mundo porque ambos, lenguaje y mundo, poseen la misma estructura”

El mundo está formado por hechos y estados de cosas. Los estados de cosas son conexiones de objetos. Son estos objetos, precisamente, los que constituyen la base del mundo, su sustancia. Es una especial configuración de estos objetos la que conforma el estado de cosas. La concreta interrelación de los objetos en un estado de cosas es la estructura de ese estado de cosas.

El lenguaje, por su parte, presenta una configuración parecida: se compone de enunciados. La totalidad de los enunciados conforma el lenguaje. Los enunciados pueden descomponerse  en enunciados más simples o elementales y en sustantivos. Cada uno de estos componentes lingüísticos se corresponde con uno de los componentes básicos del mundo: los sustantivos con los objetos y los enunciados de mayor y menor complejidad con estados de cosas más y menos complejos.

La relación de reproducción sólo es posible, como queda dicho, si ambos polos de la relación tienen “algo en común”, que no es sino la forma- ambos polos son isomorfos-, la estructura: en un caso se trata de la forma lógica del enunciado y en el otro de la forma de la realidad.

La dificultad fundamental a la que se enfrenta esta teoría, que resuelve tan “aparentemente” casos sencillos, son enunciados de complejidad creciente en los que no resulta tan fácil ni evidente la identidad de estructuras de lenguaje y mundo

La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.

Autor: Miguel Unamuno

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