ARISTÓTELES Y LA CONSOLIDACIÓN DE LA METAFÍSICA

ARISTOTELES  Con Aristóteles (384-323 a. C. ) se establece la base de lo que será entendido por metafísica en la filosofía. La metafísica aristotélica se presenta como una ciencia que puede dar razón de los primeros principios y de las causas. Al tratar de llegar a esos principios y causas analizará tanto el ser, como las causas del ser. De aquí que dicha ciencia sea, por un lado, ontología o estudio del ser y, por otro teología, porque estudia la causa eficiente del funcionamiento del cosmos.

Siguiendo lo que ya habían iniciado los filósofos anteriores, se pregunta por el “ser” de las cosas. Pero su pregunta se dirige al ser concreto e individual, al ser existente y perceptible. Su análisis partirá, necesariamente, de la experiencia y las categorías que utilice para explicar son conceptos, ideas, pero en ningún caso, entidades superadas de las cosas.

Para poder contestar a esta cuestión, Aristóteles, diferenciándose de los filósofos que le precedieron, considera que el término ser no es unívoco sino que se predica de diversas maneras.

Distingue dos formas fundamentales de ser: el ser en acto y el ser en potencia. El ser en acto es lo que una cosa es actualmente, es decir, el objeto tal como lo tenemos ante nuestros ojos. El ser en potencia es lo que puede ser un objeto. De esta forma se puede explicar la existencia del cambio y el movimiento en la naturaleza, pues, todo cambio es el paso de la potencia al acto.

Además de estas dos formas fundamentales del ser, existen otras formas de ser también necesarias para una correcta explicación del mundo. Se trata de los conceptos de sustancia accidentes.

Los accidentes son aquellas formas de ser que se dan siempre unidas a un objeto. Son las cualidades de las cosas como los colores, el tamaño, etc. La sustancia, en cambio, es el objeto en cuanto se da en la realidad, es decir, algo individual.

Ahora bien, aunque la sustancia se identifique con lo individual, también podemos hablar de la sustancia como la esencia o forma de una cosa, es decir, como su componente universal. Pero ésta únicamente puede existir en el ser individual, en la materia, y no como algo separado de ella. El hombre siempre es un hombre de carne y hueso.

Este breve recorrido nos muestra que el problema que se discute es el del ser en sí mismo, lo que es. Pero a la hora de interpretar ese ser se van a producir grandes diferencias. Para unos autores el “ser” se puede captar por medio de los sentidos, para otros sólo se capta por el pensamiento.

De aquí nace una doble forma de entender la metafísica. Por un lado, aquellas formas de metafísicas que explican el fundamento de la realidad a partir del pensamiento, y podemos calificarlas como metafísicas espiritualistas. Por otro, aquellas formas de la metafísica que para explicar el fundamento de la realidad tiene en cuenta los datos de los sentidos; a estas formas de la metafísica se les puede llamar materialistas.

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