Las falacias son razonamientos no válidos que, sin embargo, pueden parecerlo. Existen dos tipos: las formales y las informales.
Dentro de las informales tenemos las siguientes:
 1. Falacia ad verecundiam: defender la conclusión apelando a alguien o algo que se considera una autoridad en la materia, pero son dar otras razones que la justifiquen.
 2. Falacia ad hominem: pretender rebatir el razonamiento de otro o demostrar la falsedad de la conclusión a la que ha llegado, desacreditando a quien lo defiende.
 3. Falacia ad populum: defender una conclusión sin justificarla, únicamente apelando a los sentimientos, emociones o prejuicios del auditorio.
 4. Falacia ad ignorantiam: defender que algo es definitivamente verdadero (o falso) porque no podemos demostrar lo contrario.
 5. Falacia ad baculum (o al garrote, como se conoce más popularmente). Se da cuando amenazamos o coaccionamos, en lugar de dar razones.
 6. Generalización indebida: Inferir una conclusión general a partir de unos pocos casos que no son suficientes para justificarla. Por eso la consecuencia puede ser desmentida fácilmente con un contraejemplo.
 7. Falsa causa: se da por correcta una causa insuficiente o simplemente equivocada. Normalmente se debe a que trata de concluir que una cosa es causada por otra sólo porque ésta la precede.
 8. Falacias circulares: en ellas, la conclusión se apoya en una premisa que para ser verdadera depende de que la conclusión también lo sea. Así, la verdad de la premisa y la verdad de la conclusión dependen la una de la otra. Por eso se dice que cometen circularidad.

 Vamos ahora a hacer unos pocos ejercicios diciendo que tipo de falacia es cada uno de los argumentos:
 1. No existen manchas solares, pues Aristóteles dice que los astros son de materia perfecta e incorruptible.
 2. Lo han dicho en televisión, así que debe ser verdad.
 3. Es falso que la mujer esté discriminada en la sociedad actual. Ya se sabe que las feministas son todas unas exageradas.
 4. Prohibiremos la inmigración, porque no podemos consentir que los extranjeros roben el pan a nuestros hijos.
 5. Ya que nadie ha demostrado válidamente que Dios exista, Dios no existe.
 6. Este problema se hace así, porque si no, te van a suspender.
 7. No corras tanto. Si te pillan, te pondrán una multa.
 8. La merluza es ovípara, la rana es ovípara y el avestruz es ovíparo. Seguro que todos los vertebrados lo son.
 9. Suspendí el examen porque antes de entrar en la clase se me cruzó un gato negro.
 10. Las chicas son más inteligentes que los chicos porque sacan mejores notas.¿Por qué sacan mejores notas? Pues porque son más inteligentes que los chicos.
 11. La Tierra se mueve porque nunca está quieta.
 12. Usted no puede afirmar que mi acción es inmoral porque ha estado en la cárcel.
 13. Juan dice que Miguel es un estafador. ¿Juan? Mira, ese mejor se calla, que yo lo he visto detrás de las niñas del colegio.
 14. ¿Pedro dice que las condiciones de trabajo son peligrosas? ¡Qué va a decir ese, si es un comunista!
 15. ¿Y tú me dices que beber es malo? ¡Si son las ocho de la mañana y ya estás como una cuba!
 16. El purgatorio existe porque nadie ha demostrado lo contrario.
 17. No hay vida en Saturno porque nadie ha demostrado que la haya.
 18. La gente quiere ver telebasura así que es lícito poner la telebasura.
 19. Esta película tiene que ser buena porque la ha visto mucha gente.
 20. Siempre se ha hecho así.
 21. Todo el mundo hace lo mismo.
 22. La monarquía es una institución que está vigente porque es útil. De hecho, la prueba de que es útil es que todavía está vigente.
 23. Todos los niños pelirrojos que conozco son traviesos, así que tu primo pelirrojo también tiene que serlo.
 24. Ha dejado de llover porque el arco iris ha parado la lluvia al salir.
 25. Puesto que nadie ha podido probar lo contrario, seguro que los extraterrestres existen.
 26. En abril llueve, porque me lo ha dicho mi abuelo.
 27. No es cierto lo que dice, porque es un mentiroso.

Un poco de filosofía inclina la mente del hombre al ateísmo; pero profundizar en la filosofía la conduce a la religión

Autor: Francis Bacon

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