JACQUES MARITAIN

 Maritain  fue un hombre integrador y abierto al diálogo con otras tradiciones culturales, convencido de que es posible encarnar las convicciones religiosas en las instituciones sociales y políticas del mundo moderno. Testigo de las dos guerras mundiales que han marcado profundamente la vida, en los años veinte conoce a E. Mounier y al grupo de personalistas que fundan la revista “Esprit” con la intención de “rehacer el Renacimiento”.Dedicó su vida a la propuesta de un nuevo humanismo, que recibiría el nombre de humanismo integral.

  Jacques Maritain (1882-1973) nació en París en el seno de una familia protestante. Ingresó en la Sorbona en el curso 1899-1900. Allí conoció a Bergson, su maestro inicial en los caminos de la filosofía, y a Raissa, quien más tarde sería su esposa. Impartió clases en el Colegio Stanilas (1912), en el Instituto Católico de París (1913) y en 1914 fue nombrado profeso de Historia de la Filosofía Moderna del Instituto Católico de París. Murió en 1973 a los 90 años de edad.

 Entre sus obras se encuentran: Humanismo integral (1936); Los derechos del hombre y la ley natural (1942), Cristianismo y democracia (1943); Filosofía de la historia (1957); El hombre y el Estado (1951).

 Maritain, insatisfecho con los humanismos del siglo XIX, que no pensaban al hombre en su integridad como ser material y espiritual a la vez, sino que hacían de él un objeto material (positivismo) o un espíritu desencarnado (espiritualismo), propone un nuevo humanismo. La novedad no está solo en la incorporación de las aportaciones de los diversos humanismo anteriores al siglo XX, sino en el modo de entender esta integración, es decir, la integralidad con la que pensar de nuevo al ser humano en la era de las ciencias: a la vez razón y cabeza, a la vez razón y fe, a la vez espíritu y materia.

 Integración no significa mezcla de elementos heterogéneos, sino articulación de un humanismo que no es el humanismo del individuo (propio del individualismo burgués) o el humanismo de la colectividad (propio del colectivismo marxista), sino el humanismo de la persona como ser humano abierto a la totalidad de lo real Aquí se encuentra uno de los ejes centrales de la filosofía que Mounier formula como personalismo comunitario. Con estos mimbres, el trabajo por una sociedad justa ya no se plantea como una tarea propia de juristas, políticos o filósofos, sino como el esfuerzo social y cultural de todos los ciudadanos por una nueva civilización al servicio de la persona.

 En uno de sus primeros libros,”Humanismo integral”, explica cuáles deben ser las condiciones que se deben dar para constituir un humanismo solidario. Dice Maritain:”Este nuevo humanismo, sin común medida con el humanismo burgués y tanto más humano cuanto no adora al hombre, sino que respeta, real y efectivamente, la dignidad humana y reconoce derecho a las exigencias integrales de la persona, lo concebimos orientado hacia una realización socio-temporal de aquella atención evangélica a lo humano que debe no sólo existir en el orden espiritual, sino encarnarse, tendiendo al ideal de una comunidad fraterna. Si reclama de los hombres el sacrificarse, no es el dinamismo o al imperialismo de la raza, de la clase o de la nación, sino a una mejor vida para sus hermanos y al bien concreto de la comunidad de las personas humanas”.

Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas.

Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.

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