LA SOLTERÍA DE NEWTON

 Cuando en 1663, Newton sufría una grave crisis de insomnio, descargaba su irritación en la relación epistolar con sus mejores amigos.
“Usted ha tratado de embrollarme con mujeres”, escribía muy indignado el 16 de septiembre al filósofo John Locke. Y es que Newton fue un gran misógino.

 

 Sin embargo, cuando era pequeño y estudiaba en la escuela de Grantham prefería la compañía de las chicas. Incluso llegó a tener una novia llamada miss Storer para la que hacía muñecas de juguete. Si tuvo algún lazo amoroso, ése fue el primero y el último.Al menos según la versión de la muchacha, pues Newton jamás mencionó el idilio.

 Este y otros rasgos de su personalidad arrancan muy probablemente del segundo matrimonio de su madre, a tenor de un original estudio psicoanalítico del profesor Frank E. Manuel, “A portrait of Isaac Newton”(1968).

 Muerto su padre antes de nacer, Newton se encontró a los tres años sin la madre que había poseído en exclusiva, sin tener que compartirla con ningún rival, y que ahora vivía con su segundo marido a un par de kilómetros de distancia. Newton se quedó, pues, al cuidado de su abuela. Ciertamente perder padre y madre por la fuerza ha de crear complejos de abandono en un niño. De hecho, toda su vida se verá afectada por la pérdida de su más preciosa posesión y no cejará en bucear en recuerdos sobre los que descargar su ira. Las mueres le remiten a la madre que le abandonó; los hombres, al “violador” que le robó su madre.

 La rabia que no pudo ejercer de niño la descarga de adulto en los Hooke, Flamsteed, Leibniz y hasta en los desgraciados falsificadores de moneda que envió a la horca sin un solo pestañeo.

 Ingenioso y sutil, nada de esto es totalmente verificable, como suele ocurrir con los psicoanálisis freudianos. Pero tampoco puede ignorarse. A la muerte de su padrastro, su madre volvió a casa con sus nuevos hijos, un chico y dos chicas, y el joven Isaac recobró una familia perdida a la que amar y/u odiar.

 Al igual que sucede en la mayoría de los casos con los solterote empedernidos, los años de madurez y vejez de Newton transcurrieron al cuidado de una sobrina. Catherine Barton, hija de una hermanastra y casada con John Conduit, se convertiría en su más ferviente apologista.

 Algunos biógrafos coligen que, como es de rigor para un solterón consecuente, Isaac Newton murió absolutamente virgen. Porque, además, si evidente misoginia, unida a un puritanismo extremo, le impedía acudir a los locales que en esa época y siempre se han encargado de “consolar” a los solterones solitarios- y a muchos casados también-, los burdeles.

 

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