LA LEYENDA DE LA MANZANA

 Un día cualquiera del año 1665, sir Isaac Newton se hallaba saboreando una taza de té en el jardín de su casa natal de Woolsthorpe cuando, de repente, una manzana cayó del árbol y fue a dar de lleno sobre su cabeza.

 Como buen científico, acostumbrado siempre a sacar punta del más mínimo detalle, que se le presentara, este hecho tan banal fue, precisamente, el que le sirvió de inspiración para el desarrollo de su gran teoría de la gravitación universal.¿Por qué caía la manzana sobre la Tierra, y no sucedía lo mismo con la Luna?

 

 Tan famosa quizá como la de Eva en el Paraíso, la manzana de Newton es parte y leyenda de la cultura occidental. Una leyenda, por cierto, envuelta en dudas y especulaciones. Nadie, salvo el propio Newton, fue testigo del suceso, y lo menciona vagamente al final de su vida. Fue Voltaire quien difundió esta anécdota, al que seguramente le llegó por referencias de terceros. Pero al célebre escritor francés, ferviente seguidor del sabio, le debió parecer muy apta para explicar los absurdos conceptos matemáticos y astronómicos de Newton, que tan bien casaban con sus propias ideas.

 De hecho, el entusiasmo de Voltaire hacia newton se puso de manifiesto cuando el matemático De Maupertuis efectuó por su cuenta una arriesgada expedición a Laponia y allí tuvo la oportunidad de medir el meridiano terrestre, confirmando así la teoría newtoniana. Voltaire, que no era amigo de De Maupertuis, le dedicó un par de versos.”Habéis confirmado en lugares plenos de tedio lo que Newton supo sin salir de su casa”.

 Karl Friedrich Gauss, el gran matemático alemán del siglo XIX, ofrecía una chusca explicación al suceso de la manzana: un importuno aborda a Newton para preguntarle cómo se le ocurrió su descubrimiento. “Por una manzana que me cayó en la nariz”, le expone, y el hombre se va tan satisfecho, Al igual que Gauss, son muchos los que no creen la historieta. Incluso en nuestros días, participa de tal escepticismo el propios Stephen Hawking y otros más. Pero también los hay reverentes que, como el Bastón Institute de Massachussets, asegura estar en posesión de una rama del auténtico manzano de donde cayó la fruta.

 De cualquier modo, la manzana no explica del todo, ni mucho menos, la gravitación universal, pero la hace legendaria y algo más comprensible. Y fueron muchos, después de todo, los que la dieron por buena.

ACFILOSOFIA usa cookies para darle un mejor servicio.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto