LA ECUACIÓN QUE CONDUJO A LA BOMBA NUCLEAR

 

 En 1905, un joven de veintiséis años llamado Albert Einstein, que trabajaba como funcionario en la Oficina de Patentes de Berna, publicó en la revista Annalen der Physik una serie de artículos que iban a revolucionar el mundo científico al sentar las bases de la mecánica cuántica y de la teoría de la relatividad. 

 El último de ellos, que apareció el 27 de septiembre de aquel “año maravilloso” fue uno de los grandes “cisnes negros” de la humanidad. Aquel artículo incluía la ecuación: E=mc2. Estas tres letras representan la energía, la masa y la velocidad de la luz y el texto demostraba, en pocas líneas, que a medida que aceleras un objeto, no sólo gana velocidad sino que se hace más pesado.

La ecuación redondeaba la Teoría de la relatividad, que Einstein había iniciado a comienzos de aquel año. Gracias a la ecuación, el genial físico comprendió de inmediato que la energía liberada en la radioactividad- un fenómeno que apenas se entendía en aquellos años.-podría conducir a cambios apreciables en la masa. Nadie preveía entonces que aquella simple ecuación sería trasladada décadas después a la física que hizo posible la bomba atómica.

La filosofía puede ser descrita como el estudio experimental o empírico, y de las relaciones que se derivan de lo empírico con lo a priori.

Autor: Samuel Alexander

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